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Jorge A. Meléndez
Jorge A. Meléndez
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04 Julio 2020 04:00:00
Visitando a Mr. Trump
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“No tengo problema de conciencia con viajar a Estados Unidos (EU)... No soy un vendepatrias. Se puede tener una muy buena relación”. Sí, el Presidente prepara ya maletas para visitar al “Señor Naranja”. AMLO explica que EU es el mercado más grande del mundo. Y tiene razón: solito representa 24% del PIB global. Un mercadotote.

Dice que el T-MEC significará más inversión en México y mejor crecimiento. Mmmm, pues en eso quién sabe. Porque sus políticas son totalmente espanta-inversiones. Digamos que si el tratado prende un poco a nuestra triste economía será a pesar de su 4T, que estorba muuucho.

Este viaje podría traernos beneficios, pero implica también riesgos. En lo positivo, resulta que ahora un gobernante irracional, narciso y polarizador –ojo, y no es AMLO– sería nuestra salvación. A fin de cuentas, en lo económico “Míster Orange” siempre ha defendido –muchas veces ilógicamente– los intereses de empresas estadunidenses. Compañías que han invertido muuucho en nuestro país y que hoy son amenazadas por el estatismo de la 4T, sobre todo en el sector energético.

“Nos preocupan acciones recientes del Gobierno que afectan a inversionistas estadunidenses y violan compromisos de México en el TLC y T-MEC”, son fuertísimas palabras dirigidas a Donald Trump por el presidente del Instituto Americano del Petróleo hace apenas unos días. Y a pesar de los “otros datos” de López Obrador, de que llegará más inversión, en realidad no se puede tapar el sol con un dedo.

“Tampoco les puedo mentir. Tampoco les puedo decir que es un momento oportuno para invertir en México si se ven cosas muy desalentadoras para la inversión extranjera”. Más claro ni el agua. Christopher Landau, el embajador de EU, tiene toda la razón. Duras declaraciones que no merecieron ni un insulto de AMLO. No tildó al diplomático de “fifí”, conservador o neoporfirista. Y ahí, en la ausencia del insulto presidencial, yace la oportunidad.

Andrés Manuel teme pelear con Trump. Sabe que es un tipo voluble y poderoso. Con o sin T-MEC, la amenaza de imponer aranceles a nuestras exportaciones es latente y sería devastadora.

No sé si Donaldo tratará el tema de inversiones estadunidenses en esta visita. Pero si no lo hace ahí, lo hará pronto. A fin de cuentas, según un estudio del ColMex, 46% de la inversión extranjera directa en México proviene de EU.

Cientos de miles de millones de dólares que no permanecerán con los brazos cruzados mientras la 4T destruye sin ton ni son el modelo de competencia que tanto le costó a México construir. Tristemente, esa presión de Trump y su Gobierno es la mejor oportunidad de contener la visión estatista del señor López.

En contraparte, el viaje está también lleno de minas que podrían explotarle al Presidente. Y es que Mr. Orange está desesperado electoralmente. Según las encuestas, Trump estaría entre 8 y 14 puntos detrás de Biden. Pero no solo esto, también perdería estados clave que ganó en 2016 y que le permitieron triunfar en el Colegio Electoral (recuerda, perdió el voto popular). El panorama electoral para Donaldo es terrible.

La economía no levantará suficientemente rápido y su Gobierno ha manejado pésimamente la crisis de salud del Covid, por lo que el virus seguirá siendo una amenaza real en los siguientes meses. Si Biden no la riega, puede ganar. No tiene que hacer mucho. Ante esto, Trump redoblará su agresividad y sus ataques.

Un populista siempre requiere enemigos y uno desesperado aún más. ¿Volverá a ser México el enemigo perfecto? Quizá no sea la migración esta vez, pero sí el tráfico de drogas, nuestra enorme inseguridad o, claro, las políticas “socialistoides” de la 4T.

Finalmente, si la visita de AMLO le llegara a ayudar a Trump electoralmente y aun así ganase Biden, ¿cuánto terminará costándonos el viajecito? Ahí el riesgo del viaje.

AMLO será una chucha cuerera en México, pero habrá que ver cómo se desenvuelve si el “Señor Naranja” sale con alguna de sus típicas actitudes, tuits o declaraciones xenofóbicas o racistas. Quizá la esperanza sea que Andrés Manuel sabe nadar muy bien de muertito, una táctica que puede funcionar para lidiar con un ególatra como Trump.

¿Quién saldrá ganón de este encuentro de narcisos? ¡Hagan sus apuestas!

Posdata. A dos años de la elección, un balance terrible: malas ideas, destrucción indiscriminada, autoritarismo, polarización, ineptitud total para ejecutar y, lo peor, terquedad dogmática.


En pocas palabras...
“Triunfamos sin gloria cuando conquistamos sin peligro”.
Pierre Corneille, dramaturgo francés.
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