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Luis Carlos Plata
Luis Carlos Plata
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Luis Carlos Plata (Saltillo, 1984) es abogado (UAdeC), maestro (UPF, Barcelona) y candidato a doctor (URV, Tarragona), pero practica el periodismo desde hace 17 años, y su trabajo de investigación le ha merecido premios estatales e internacionales. Ha sido articulista de catorcenarios, revistas y periódicos del norte del país desde 2002, además de fungir como director editorial de medios de comunicación en Veracruz.

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24 Mayo 2020 04:08:00
Las compras de pánico del IMSS Coahuila
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No es para menos: un brote de coronavirus en sus nosocomios de Monclova y Torreón pone nervioso a cualquiera y apura decisiones, las cuales conducen a compras caras con proveedores dudosos y recién constituidos, sin mayores filtros de fiscalización. Especialmente cuando hubo tiempo de sobra para organizarse y anticiparse, tomando en cuenta la experiencia en tiempo real de los países europeos.

Eso le sucedió al Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) en Coahuila: pasó de no tener insumos básicos al principio de la pandemia (la delegación estatal cotizó apenas el 26 de marzo –un mes después del primer caso confirmado en México– “material terapéutico para Covid-19” a fin de prevenir contagios en sus trabajadores) a un rosario de compras alocadas. Considerando, además, que ha recibido donaciones del Gobierno del Estado, del Poder Judicial, del Congreso de Coahuila, de una senadora del PRI, y de un Diputado federal representante de Morena, quien previamente denunció el saqueo sistemático de insumos médicos recién adquiridos por el IMSS.

Pero vayamos al punto. El 28 de abril la delegación en Coahuila asignó a la empresa Absten Diagnostik, S.A. de C.V., con domicilio social en Guadalajara; Jalisco, pero propiedad del tabasqueño Julio César Priego Orueta, la compra de 60 ventiladores de respiración asistida marca IMT Medical, de origen suizo, para la Unidad Médica de Alta Especialidad 71 de Torreón (quien deberá recibirlos en un plazo de 10 a 30 días contados a partir de la fecha señalada), en un millón 215 mil pesos por unidad, de acuerdo con la “adjudicación directa internacional bajo los tratados de libre comercio electrónico”.

Eso supone que los 60 ventiladores harán un total de 72 millones 940 mil 800 pesos a desembolsar. Absten Diagnostik, S.A. de C.V., cabe señalar, le ganó el negocio a Comercial de Especialidades Médicas, también de Guadalajara, y a Viasis NTE, de Monterrey.

La organización Mexicanos Contra la Corrupción e Impunidad hizo una comparativa de compras realizadas por el IMSS y documentó la diferencia de costos en el bien más preciado del mundo en estos momentos. En el estudio resulta que delegaciones como Morelos y Michoacán han adquirido aparatos similares a los de Coahuila por 839 mil pesos, y Baja California Sur al precio más bajo de todos: 805 mil 192 pesos. San Luis Potosí, Sinaloa, Veracruz, Tlaxcala y el Estado de México también los consiguieron más baratos.

En cambio nuestra entidad, junto a Nuevo León, han adjudicado los contratos por ventiladores más caros después de los adquiridos por el IMSS delegación Hidalgo al hijo de Bartlett, León Manuel, a través de Cyber Robotics Solutions (en un millón 550 mil pesos, que al final fueron devueltos).

En defensa de lo anterior se puede argumentar que no hay equipos y se deben conseguir donde haya existencia y al precio que sea, pues las vidas humanas que salvarían son incuantificables en dinero. Y tienen razón parcialmente, ya que también es cierto que ocho de cada 10 pacientes intubados mueren a causa del coronavirus, y que las compras, por más urgentes que sean, aún tienen un margen de maniobra.

Sin embargo existen otros casos achacables a la delegación del IMSS, como comprar el 8 de abril gel antibacterial, goggles, cubrebocas y batas quirúrgicas por un total de un millón 42 mil 619 pesos a una señora (61 años), Areli Mireya Ruiz Duarte, cuyo giro comercial es la venta de cemento y grava en Xochimilco, Ciudad de México. Cosa curiosa: dicha persona física previamente había vendido en 2015 al IMSS Coahuila 30 jarras con tapa, en color rosa, para buró, de 1.9 litros de capacidad, a un precio de 24 pesos cada una. Entonces facturó 835 pesos por la operación.

O comprar el 30 de abril guantes, gorros y gafas protectoras a Pranatec, S.A. de C.V., de Enrique de la Torre Lazalde (35 años), un asesor financiero (Grupo Financiero Jaguar, Asesor Independiente, S.A. de C.V.) que constituyó en Saltillo el 20 de diciembre de 2018 dicha sociedad mercantil con el objeto social de reparar equipo eléctrico, implementar cursos de capacitación, vender cigarros y licores, construir obra civil, comercializar animales y abarrotes, maquilar, entre otros, pero nada relacionado con el ramo médico.
Si no son especialistas y se les contrata bajo un dictamen de excepción, ¿cómo saber si los productos cumplen con las normas de salubridad y prácticas de fabricación? Y lo más importante: ¿por qué acudir a revendedores cuando tienen posibilidad de adquirir directamente a laboratorios avalados por Cofepris?

Y así, bajo el concepto de ser compras emergentes, hay más tratos cuestionables a la luz de la fiscalización como un millón 992 mil pesos en “medicamento para Covid-19” acordado el 12 de mayo con una persona moral de Xalapa (recién constituida el 7 de octubre del año pasado y perteneciente a Belén Olvera Jiménez). O un millón 210 mil pesos en “consumibles para monitores” adquirido a un ciudadano de nombre Julián Muro Guzmán, sin experiencia en la materia, el 13 de mayo; o un millón 520 mil pesos en cubrebocas desechables a una sociedad mercantil de Jalisco para la Clínica 71 de Torreón; o ropa hospitalaria convenida el 15 de mayo con una empresa de Puebla, y 2 millones de pesos en ropa reusable el día 20 del mismo mes, por citar algunos ejemplos.

Cortita y al pie
Al coronavirus lo absorbió el mercado y hoy se vive la vulgarización de los insumos especializados, aquellos que al inicio de la contingencia sufrieron escasez y hoy apuntan a la sobreproducción. Demanda y oferta. Nichos de oportunidad mercantil con dinero público.

Cuánto es necesario. Cuánto es suficiente. Cuánto es bastante. Como en los días posteriores a un sismo catastrófico, cuando la donación de víveres y agua embotellada no deja de fluir de forma espontánea, llegando a excesos insospechados, pero a semanas después nadie se ocupa del tema ni de los damnificados y mucho menos de la reconstrucción. Así es el ciclo de atención a los temas públicos.

La última y nos vamos

Por lo demás, es inaudito que no se haya desbordado la epidemia, a sabiendas de las manos en las que estamos y la insuficiente corresponsabilidad social observada en el estado los días de emergencia sanitaria.
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