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Ricardo Alemán
Ricardo Alemán
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18 Septiembre 2020 04:00:00
¿AMLO es dictador? ¡Aquí la respuesta!
En casi dos años frente al poder presidencial, el Presidente mexicano ha emprendido una destrucción sistemática de las instituciones democráticas.

Y el daño es tal que, incluso, algunos aventuran –aventuramos-, la hipótesis de que atestiguamos los estertores de la democracia mexicana y que, por ello, cruzamos el umbral de una dictadura.

Otros, sin embargo, consideran como exagerada la caracterización del Gobierno y del Presidente y fustigan a quienes califican de dictadura al Gobierno federal y dictador al Presidente, respectivamente.

Por eso elaboramos el siguiente ejercicio, en donde comparamos las características clásicas de una dictadura –clasificación elaborada por la ciencia política-, con las características análogas del Gobierno de López.

Al final -y una vez comparado que AMLO reúne ocho de las principales 10 características de un dictador-, cada quien podrá tener su propia decisión.

Pero primero vale aclarar que una dictadura, como saben, es un Gobierno en donde el poder reside en un solo hombre o una pequeña élite; y puede ser un Gobierno de derecha o de izquierda. En la historia, sin embargo, todas las dictaduras comparten, al menos, este decálogo de características.

1.- Una dictadura es un Gobierno de facto.

En general, las dictaduras surgen de golpes de Estado y/o resultan de un líder democráticamente electo que, deviene en dictador, una vez que modifica las reglas para mantenerse en el poder, mediante sus propias leyes.

En el caso mexicano, como saben, el Gobierno de AMLO se constituyó de manera legal y legítima, pero son muchos los indicios de que se resistirá a convocar a elecciones libres, tanto en 2021 como en 2024.

2.- Una dictadura anula la Separación de Poderes.

Una de las primeras decisiones de todo dictador es suprimir la División de Poderes, sea mediante la cancelación o la sumisión.

En el Gobierno de AMLO no existe la separación entre los Poderes Ejecutivo y Legislativo. En muchas ocasiones tampoco existe separación entre Ejecutivo y Judicial, además de que el Presidente mexicano sometió a casi todos los órganos autónomos. En rigor vivimos el poder de un solo hombre.

3.- Una dictadura concentra el poder en un solo hombre o una élite.

Sin separación de poderes, se afianza el poder de un solo hombre, el dictador, quien somete a todos los actores políticos en torno a sus deseos y delirios.

El Gobierno de AMLO es el típico ejemplo del poder en un solo Hombre. Una vez al mes, por ejemplo, los jefes de las cámaras de Diputados y Senadores pactan en secreto los deseos de López, mientras el Fiscal General hace lo que dicta el Presidente. La Suprema Corte no tiene independencia, el INE y el Tribunal Electoral están bajo control total y el Presidente llega al extremo de cerrar el mayor templo católico, cuando se le da la gana.

4.- En una dictadura reina la arbitrariedad.

El dictador toma decisiones de manera arbitraria, sin respetar la Carta Magna y sus leyes. A su vez, la élite gobernante de una dictadura actúa de espaldas, las leyes, las que modifican a su antojo y para beneficio propio.

El Gobierno de AMLO tiró el NAIM de manera arbitraria, construye Santa Lucía, Dos Bocas y el Tren Maya de manera arbitraria e ilegal; cierra empresas con ilegales consultas y rifa aviones sin aviones, además consulta al pueblo de manera ilegal para enjuiciar a expresidentes. Todo sin contar las más de 40 mil mentiras del dictador, en casi 22 meses.

5.- En una dictadura el estado de derecho desaparece de facto.

La Constitución y las leyes no le importan ni al dictador ni a su élite, quienes unos a otros solapan sus ilegalidades. Por eso, la dictadura suspende todo tipo de garantías individuales y todos los derechos democráticos.

El Gobierno de AMLO secuestró de manera ilegal la CNDH, militarizó de manera ilegal todo el Estado; el Presidente ordenó congelar cuentas de opositores, amenaza a medios y periodistas, hace el papel de fiscal y juez, y ordena prisión contra todo aquel que se opone a sus locuras, como Rosario Robles, entre otros.

6.- Una dictadura manipula las elecciones o las suprime.

El dictador y su élite asumen la capacidad de interpretar a su antojo y su conveniencia las necesidades y aspiraciones del pueblo. Por eso, las dictaduras manipulan elecciones, hacen fraude y, en el extremo, cancelan o someten a los consejos electorales.

El Gobierno de AMLO tiene sometidos al INE y al TEDPJ. El mejor ejemplo fue la negativa a entregar el registro legítimo al Partido México Libre, que no es más que la manipulación de las elecciones del 2021 y del 2024 para las que prepara el fraude.

7.- Una dictadura controla y censura a los medios y a los periodistas.

En un régimen dictatorial el Gobierno ejerce el control total de los medios de comunicación y de los críticos, lo que implica cancelar libertades básicas de prensa, de expresión, información y crítica.

El Gobierno de Obrador tiene sometidos a la mayoría de medios y periodistas críticos. A su vez, todos los días dispara calumnias contra medios como Reforma, El Universal y El Financiero y persigue a intelectuales y periodistas. Nadie puede cuestionar al Gobierno a riesgo de ser perseguido.

8.- En dictadura los partidos son empujados a la ilegalidad.

Para todo dictador los partidos políticos son vistos como amenazas, ya que son la representación popular. Por lo tanto los partidos son prohibidos o llevados a la clandestinidad, mientras que los opositores son perseguidos.

El Gobierno de AMLO atrapó al INE y al Tribunal Electoral, para prohibir nuevos partidos, como es el caso de México Libre. Además, persigue a opositores, como Rosario Robles y cancela cuentas bancarias de otros, como los políticos de Chihuahua. En el México de AMLO, ser opositor es casi un delito.

9.- En dictadura se reprime a los opositores.

La permanencia en el poder es el objetivo central de todo dictador. Por eso, el dictador persigue a todo tipo de opositor, hasta extremos de tortura y desaparición.

En México, López Obrador tiene en prisión a Rosario Robles y a otros opositores; persigue a empresarios, amenaza a medios, difama y calumnia a periodistas y sataniza a opositores como Felipe Calderón y Margarita Zavala.

10.- Un dictador busca permanecer indefinidamente en el poder.

El dictador persigue permanecer en el poder de manera indefinida. Para lograrlo, hace todo lo necesario para eliminar a los potenciales competidores.

En México, AMLO no permitirá el nacimiento de ningún partido ni grupo político capaz de competirle por el poder. Y pronto veremos hasta donde es capaz de llegar.

Del decálogo del dictador, ocho características embonan a la perfección con la dictadura de AMLO.

¿Es o no dictadura la de AMLO?

Al tiempo.
17 Septiembre 2020 04:00:00
¿Hasta cuándo y hasta dónde la tragedia AMLO?
Luego de patrañas como la rifa de un avión que no fue rifado, y de violaciones legales como la consulta para llevar a juicio a los expresidentes, ya parecen pocos los mexicanos y los analistas extranjeros que dudan de que el Gobierno de López Obrador es una pesadilla.

Incluso, las dudas sobre el futuro de México ya van en otra dirección.

¿Hasta cuándo y hasta dónde llegará la tragedia llamada AMLO? ¿Quién, en México, será capaz de poner fin a esa pesadilla? ¿Qué país quedará después de la locura en que se ha convertido el Gobierno de López?

Y es que, a querer o no, son una tragedia la muerte oficial de 70 mil mexicanos a causa de la pandemia, y los más de 200 mil fallecidos que el Gobierno de López Obrador se niega a reconocer.

Es un crimen de Estado que en los meses por venir –y en tanto no exista la vacuna contra el Covid-19-, de manera irremediable perderán la vida casi medio millón de mexicanos –sobre todo mexicanos pobres-, según estiman especialistas no vinculados con el Gobierno de López.

Son una pesadilla los 65 mil muertos a causa de la violencia, los casi 3 mil feminicidios, más de 2 mil niños muertos por cáncer, y resulta un crimen que ninguno de ellos fue atendido ni serán atendidos muchos. ¿Cuántas muertes violentas, más; cuántas mujeres y niños sin vida a causa de AMLO?

Es un drama que otros millones de mexicanos perderán su empleo en el último tercio del 2020, ya que la economía mexicana sigue a pique, sin que nadie sea capaz de poner orden.

Es una catástrofe que la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) estime que México terminará el 2020 con una contracción de -10.2% del PIB, luego que su anterior estimación era de -7.5 por ciento.

Y es un desvarío que, a pesar de que en materia económica todo ha salido mal, el Gobierno de AMLO insista en que no cambiará nada. No entiende que puede intentar durante mil años lo mismo y fracasará mil veces.

Resulta una alucinación el nivel de fanatismo al que han llegado las mujeres y los hombres del presidente Obrador, para justificar lo injustificable; esa locura llamada rifa del avión. ¿Dónde están las mentes brillantes de Morena, que hoy tragan sapos y serpientes, con tal de halagar al dictador?; ¿dónde está la dignidad, la sensatez, el sentido común?

Es inmoral, fatuo y abyecto que –por ejemplo-, la exministra de la Corte y hoy secretaria de Gobernación, Olga Sánchez Cordero, compare “la rifa del avión” con la expropiación petrolera.

Es servil y estulto que el candidato a dirigir Morena, Alejandro Rojas Díaz Durán, prometa al Presidente cambiar de nombre a Tabasco y llamarlo “Tabasco de López Obrador”.

Es grotesca la sumisión y el servilismo de “morenistas” como Laida Sansores y Félix Salgado Macedonio, para congraciarse con Obrador. La primera dijo que “cada 100 años nacen hombres brillantes” como AMLO, y el segundo lo llamó “el mejor Presidente de la historia”.

Es un espejismo suponer que algo cambiará en materia económica, de empleo, de seguridad y de salud, si todas las políticas públicas siguen igual que desde el primer día del Gobierno de AMLO. Lo cierto es que México es llevado al despeñadero de manera inevitable.

Es una locura que, ante las más de 40 mil mentiras de un presidente como López Obrador, no exista una sola sanción oficial, no aparezca una voz oficial o un contrapeso capaz de sancionar al Presidente y menos una instancia que ponga un alto a la mentira como política de Estado.

Es un horror el culto a la personalidad del Presidente en el Gobierno federal. Obrador es, según sus halagadores, la mayor deidad encarnada en el tabasqueño. Con tal de mantener “un huesito de poder”, mujeres y hombres lo halagan sin límite y sin freno, como a ningún Presidente. Hacen todo lo que cuestionaron en los gobiernos del viejo PRI.

Es preocupante que los mayores medios, como Televisa, Azteca, Milenio, Fórmula y otros, se hayan prestado al circo de la “rifa del avión” y al engaño colectivo. ¿Dónde están las autoridades y la responsabilidad social de los medios? ¿No deben perder la concesión por avalar una mentira de Estado?

Resulta perturbador que muy pocos analistas, intelectuales y periodistas sean capaces hoy de cuestionar esa locura llamada “Gobierno de la Cuarta Transformación”, cuando en realidad es una peligrosa regresión que no solo pone en riesgo la democracia, sino que amenaza con una dictadura.

Es de espanto el nivel de corrupción desatado en el Gobierno de López Obrador, sobre todo en su familia. Y es que los hermanos del Presidente, sus cuñadas, sus hijos y los cercanos, han sido pillados en actos de corrupción y todos callan.

Y es motivo de alarma que, en el Gobierno de AMLO, México ocupa uno de los peores lugares del mundo en corrupción. Es decir, el de López es uno de los gobiernos más corruptos de la historia y del mundo.

¿Hasta cuándo y hasta dónde la tragedia llamada AMLO?

Al tiempo.
16 Septiembre 2020 04:00:00
¡También fracasó el circo presidencial!
Nada le sale bien al presidente Obrador.

No solo fracasó en contener la violencia, en lograr el bienestar prometido, en crear más, mejores y nuevos empleos; en una mejor educación, en un crecimiento económico de 6% del PIB y, sobre todo, fracasó en la promesa de llevar a los militares y los marinos, de vuelta a sus cuarteles.

No, ahora los fracasos más escandalosos aparecen en los fallidos montajes “engañabobos”; ridículos espectáculos que preparó el presidente AMLO para desviar la atención del fracaso total de su Gobierno.

Nos referimos, como saben, al fracaso de la “rifa del avión”, que terminó en un circo de risa loca; que incluso sirvió para la burla de la prensa internacional y que no fue más que el grosero teatro de un Gobierno que rifa un avión que no rifa; que compra los boletos que no vende y que promete entregar las ganancias, que no existen, a supuestos programas sociales.

Pero también tenemos que hablar del fracasado circo de la “consulta ciudadana” dizque para llevar a juicio a los expresidentes; cuento que se tragaron muy pocos, a pesar del anzuelo “de castigar las raterías de los horribles gobiernos” de Calderón y Peña.

En los casos citados -la rifa y la consulta-, la pregunta que gravita en el ánimo popular es sobre la escasa respuesta social.

¿Dónde están los 30 millones de votantes a favor de AMLO, que no fueron capaces de comprar 5 millones de boletos de 500 pesos cada uno, para una rifa, y que tampoco pudieron reunir la firma de poco más de millón y medio de personas, para llevar a juicio a Salinas, Zedillo, Fox, Calderón y Peña?

¿Qué pasó con los amorosos 30 millones que hicieron presidente a López Obrador? ¿Ya no lo aman? ¿Ya son parte de sus críticos, de los enojados por las mentiras y el engaño sin freno?

Más aún, si 45% de los mexicanos dice aplaudir al Gobierno de AMLO, según la mayoría de las encuestas, vuelve la duda.

¿Dónde están los casi 40 millones de mexicanos que, según las encuestas de casi todo el país, dizque siguen enamorados del Gobierno y del presidente López Obrador?
Lo cierto es que en el circo llamado Gobierno de AMLO, alguien está mintiendo: o mienten las encuestas, o engaña el Presidente a los encuestadores o, en su caso, no existen los supuestos enamorados de López.

Pero hay más. Por si fuera poco, también fracasó el “Circo Lozoya”, ese espectáculo que por meses fue exhibido como “la madre de las corruptelas” y que, en los hechos, podría terminar en la destrucción del Gobierno de AMLO.

¿Por qué? Porque a despecho del Presidente y de su claque, ya empezaron a aparecer indicios de que los misiles utilizados por López Obrador -videos y revelaciones que exhiben supuestas corruptelas-, están a punto de revertirse contra el Gobierno y el Presidente mismo.

Y es que abundan las pruebas de que las voces que “cocorean” los oídos presidenciales, en realidad habrían engatusado al Presidente con “el cuento” de que sus adversarios del PRI, del PAN y del PRD estaban indefensos ante la furia vengadora del presidente Obrador.

Lo cierto, sin embargo, es que no pocos políticos de los gobiernos del PRI, del PAN y del PRD, tienen mucho parque -videos, imágenes y audios-, para destruir no solo a López Obrador, sino a su claque completa.

Y las más recientes evidencias aparecieron, el pasado fin de semana, a manera de advertencia.

Un primer caso se produjo cuando un portal desconocido -del suresta del país-, difundió la imagen de una presunta aportación millonaria a Morena. Era evidente la falsificación, pero el mensaje resultó ilustrativo.

¿Por qué? Porque se sugiere que durante la construcción de Morena, AMLO habría recibido financiamiento de grandes capos, como Joaquín, “El Chapo” Guzmán. La imagen, sin duda apócrifa, muestra la firma de la madre de El Chapo en una boleta que supone una aportación de miles de millones de pesos.

¿De quién es la mano que mece la cuna de esos mensajes? ¿Existen o no imágenes, videos y audios de criminales que financiaron Morena?

El segundo caso es el de Emilio Lozoya. No es la primera ocasión que aquí señalamos que el primer círculo del exgobierno de Peña Nieto cuenta con videos, fotografías y “escuchas” -todo un arsenal de pruebas-, que involucran en corruptelas a todo el Gobierno de López Obrador, empezando por los hijos del Presidente, quienes habrían pactado de manera directa con “El Chapo” para recibir miles de millones de pesos para Morena.

Nadie sabe, a ciencia cierta, lo que tienen para su defensa y para el ataque contra López Obrador los políticos del PRI, del PAN y del PRD.

Lo cierto, sin embargo, es que no son párvulos y tampoco idiotas, como jugar el juego de la política, sin red de protección.

Y son tontos o ingenuos los que creen que los políticos del PRI, del PAN y del PRD serán atrapados como El Tigre de Santa Julia.

Al tiempo.
15 Septiembre 2020 03:58:00
¡Para iniciar el fascismo, AMLO cierra la catedral!
Al presidente López Obrador le estorban los católicos mexicanos. Le estorban para ensayar sus espectáculos fascistas en el corazón de México; en el Zócalo de la capital del país.

Por eso, la noche del 13 de septiembre ordenó que efectivos del Ejército Mexicano tomaran el Zócalo capitalino y bloquearan todos los accesos a la Catedral Metropolitana, el mayor templo católico de México.

El bloqueo es permanente, desde la noche del 13 y permanecerá hasta la noche del 16 de septiembre. Sin embargo, durante el “estado de sitio” que ordenó AMLO, ninguna autoridad federal informó a la autoridad eclesiástica. Y no se diga los fieles católicos, a los que el presidente Obrador ignoró y no fue capaz, siquiera, de explicar el cierre del culto en el recinto católico por excelencia.

¿Y por qué el cierre de la Catedral Metropolitana? Porque en un remedo –una copia–, de dictadores fascistas como Benito Mussolini y Adolfo Hitler, el presidente Obrador ordenó reeditar La Marcha de las Antorchas en el Zócalo, la noche del 15 de septiembre.

Según AMLO, “la noche del 15 vamos a llevar a cabo toda la ceremonia (del Grito), solo que no va a haber participación de los ciudadanos por la pandemia: sin embargo, habrá una representación en imágenes de nuestra República; va a estar representado todo el territorio nacional, iluminado en la plancha del Zócalo y se va a encender la llama de la esperanza; una antorcha”.

Lo que no dijo el Presidente –en su mañanera del 11 de septiembre–, es que su Gobierno copia el símbolo fascista que en octubre de 1922 inauguró el dictador Benito Mussolini, y que en 1933 repitió Adolfo Hitler.

Nos referimos –como lo dijimos aquí el 3 de agosto–, a la reedición de La Marcha de las Antorchas, que Mussolini y Hitler convirtieron en una teatralidad, en donde el fuego juega el papel de presunto purificador y supuesta energía de esperanza y renovación social. En los dos casos La Marcha de las Antorchas fue usada como amedrentamiento para someter a las masas.

En realidad, se trata de una manipulación de las emociones colectivas que, incluso hoy, sigue siendo utilizada por grupos supremacistas, como el Ku Klux Klan, en cuyos rituales es infaltable el fuego de las antorchas, que desata sentimientos sociales encontrados, entre el miedo y la admiración.

A esa dualidad y a esa teatralidad es a la que apela AMLO y, para lograrlo, le estorban los católicos que acuden a la Catedral. Pero tampoco es una casulidad que el Presidente mexicano invoque de manera reiterada al dictador Mussolini, de quien se ha declarado admirador y seguidor y al que incluso llegó a comparar con Benito Juárez.

Lo cierto es que AMLO conoce bien la ambición patológica de Mussolini por el poder, su capacidad para destruir la democracia y, sobre todo, el mismo Obrador cree haberse convertido en un “nuevo César” tropical. Lo que al parecer ignora López, es que muchos de los dictadores de los que se ha convertido en remedo, acabaron colgados en la plaza pública.

Lo cierto es que el escándalo del toque de queda en la Catedral Metropolitana se desató cuando la noche del 13 de septiembre, a través de sus redes sociales, el vocero Hugo Valdemar, informó que “el Ejército tomó la Plaza de la Constitución y por esta razón fue difícil para quienes deseaban participar en la Eucaristía entrar a la Catedral Metropolitana. Creo que los demás días tendremos el mismo problema”.

A primera hora del lunes 14, Carlos Aguiar Retes, arzobispo primado, intentó desmentir la toma de la Catedral Metropolitana por parte del Ejército, pero no desmintió que se había cancelado el acceso al recinto. En cambio, exigió al Gobierno federal “comunicación constante y cordial” para que las partes lleven a cabo sus responsabilidades de la mejor manera.

Sin embargo, y a pesar de que las partes trataron de justificar el toque de queda en Catedral, ya se había exhibido la fractura entre el Gobierno de AMLO y las más altas autoridades de la Iglesia Católica mexicana. Quedó claro que al Gobierno federal y al Presidente mexicano le estorban los católicos.



¿Y por qué le estorban?

Elemental, porque la noche de hoy –durante la emblemática noche de El Grito de Independencia–, veremos el nacimiento oficial del fascismo en México; el Gobierno de AMLO mostrará la peor cara de las dictaduras de toda la historia; una dictadura al estilo de Mussolini y de Hitler.

¿Aún dudan que López Obrador avanza en la instauración de una dictadura?



Al tiempo.

14 Septiembre 2020 03:55:00
¡Mueren 70 mil y no paran el engaño y la distracción!
Ante la tragedia sanitaria, económica y de violencia que vive México, ya son pocos los que dudan que al Gobierno federal y al propio Presidente nada les importa la vida humana; menos la salud de los ciudadanos, el bienestar, y tampoco le preocupa atender a los pobres.

Lo importante para López Obrador, para su Gobierno y su partido, es mantenerse en el poder, vivir en un Palacio y vaciar las arcas públicas.

Sí, el de AMLO es el peor Gobierno de la historia si comparamos el tamaño de la tragedia humana provocada por las más de 65 mil vidas perdidas a causa de la violencia; si contrastamos la zozobra social por la pandemia y sus más de 70 mil muertos oficiales –casi 200 mil vidas según los números reales-, y si medimos la destrucción de la economía.

En efecto, los datos duros sobre la violencia criminal, la pandemia y la economía, confirman que ningún Presidente mexicano había causado tanto daño a tantos ciudadanos en tan poco tiempo: solo 21 meses.

Se trata -como dijimos en los primeros meses de la gestión de AMLO-, de un Gobierno depredador de la vida pública, que con el cuento de la pureza moral engañó a millones pero que, al final, resultó el peor Gobierno de todos.

Por eso, para ocultar la montaña de fracasos, el Presidente y su Gobierno tejen cortinas de humo, distractores y persecuciones “engañabobos”, que mantienen a muchos distraídos de lo verdaderamente importante: el fracaso en la seguridad, la pandemia, la economía, la corrupción y la atención a los pobres… el fracaso total.

Y si dudan, aquí los mayores espantajos para engañar a los ingenuos.

1.- Acaso el mayor engaño –y también otro fracaso-, es la supuesta rifa de un avión que no será rifado; mentira propia de un Gobierno que engaña con el cuento de acabar con los lujos, cuando el Presidente vive en un Palacio, a todo lujo.

2.- Igual de mentirosa, pero aún más descabellada, es la dizque consulta para llevar a juicio a expresidentes. Solo los tontos se creen el cuento de que por consulta se puede enjuiciar a un servidor público. Si existen pruebas de malos manejos, basta presentarlas y punto.

3.- Igual de “engañabobos” es el cuento del fin de la corrupción. Hoy, ocho de cada 10 contratos del Gobierno federal se entregan sin licitación y México ocupa el lugar 121, de 128 países a los que se mide la corrupción.

4.- Peor aún, abundan evidencias de que la familia presidencial diseñó un sistema de saqueo del dinero público, con fines personales y electorales. Y esas pillerías pretenden ser desviadas con el circo mañanero.

5.- El caso Lozoya es la mejor evidencia de que la corrupción no solo es solapada, sino utilizada con fines políticos. Al darle inmunidad se le compromete a acusar a diestra y siniestra, lo que convierte en un circo el asunto.

6.- La pelea cotidiana con los medios y con los periodistas críticos de los fracasos de AMLO es otro espectáculo de circo, además de la grosera censura y la intimidación que lleva detrás.

7.- Los favoritos “del fusil” presidencial son los diarios Reforma, El Universal y El Financiero, a quienes dispara todos los días su intolerancia a la crítica.

8.-. Con similares propósitos –la distracción de los fracasos, la amenaza y la intimidación-, es la persecución contra intelectuales que cuestionan al fallido Gobierno. En días recientes, AMLO lanzó una feroz persecución contra Enrique Krauze y Héctor Aguilar.

9.- Los mayores clientes de Palacio se llaman Felipe Calderón y Margarita Zavala. Y es tal el odio, que por instrucciones del propio Obrador el INE rechazó el registro del Partido México Libre. En ese caso el odio se presenta como venganza espectacular, de circo.

10.- Y es que la venganza es otro distractor preferido del Mandatario, como la emprendida contra Rosario Robles, presa política y quien está encerrada por la pulsión vengativa de López.

11.- Y también espectacular será la nueva venganza en curso contra gobernadores como los de Jalisco, Enrique Alfaro, y de Chihuahua, Javier Corral; además del bloque opositor que decidió abandonar la Conago. El circo contra los gobiernos estatales arreciará conforme se aproxime la elección del 2021.

12.- Igual, con un tufo vengativo aparece el desprecio a las mujeres y a los niños con cáncer; dos escándalos que, incluso, se conocen allende las fronteras.

13.- La señal más ominosa de que en México ya vivimos en dictadura es la destrucción de la Comisión Nacional de Derechos Humanos. Hoy en México no existe la garantía constitucional de los derechos humanos, quienes son asesinados por la espalda por la Guardia Nacional, como ocurrió en Chihuahua.

14.- Pero sin duda el mayor distractor de todos es la grosera inmoralidad del Presidente. Todos los días miente sin pudor y en cadena nacional, sin que nadie sea capaz de exigir que pare de mentir. En 21 meses de Gobierno, contabiliza más de 40 mil mentiras presidenciales y nada ocurre.

Sí, miles de familias están de luto, miles en la precariedad extrema, miles sin empleo y miles sin futuro. Y aún así, miles dicen que volverían a votar por AMLO.

¿Será que tenemos lo que merecemos?

Al tiempo.


11 Septiembre 2020 04:01:00
¡Basta de satanizar a los críticos; urge la unidad!
En el Itinerario del 10 de mayo de 2018, en el que anuncié mi salida de Milenio, escribí lo siguiente: “Los carniceros de hoy, serán las reses de mañana”. El refrán hacía alusión a que muchos de quienes se sumaron al linchamiento orquestado en mi contra –persecución y difamación ordenadas por el entonces candidato López Obrador–, serían los siguientes perseguidos.

Así lo explique en aquella entrega: “En el fondo, los que lincharon a Ricardo Alemán avisan a todos los mexicanos lo que será el trato con los críticos en un Gobierno de Morena; el que se atreva a disentir, será linchado…

“Pero, en el fondo, no van contra Ricardo Alemán, van contra las libertades ciudadanas, como la libertad de expresión y de crítica.

“Hoy es Ricardo Alemán, pero mañana serán perseguidos otros críticos y pasado mañana perseguirán a tal o cual medio, empresa periodística o institución mediática. Al tiempo”.

Y, en efecto, el tiempo confirmó que desde la llegada de AMLO al poder y durante los primeros 21 meses de gestión, el Presidente mexicano estigmatiza todos los días a los medios que critican a su Gobierno.

La satanización presidencial –con todo el peso que lleva el señalamiento del jefe de las instituciones del Estado mexicano–, va dirigida a los diarios Reforma, El Universal, El Financiero y a periodistas como Pablo Hiriart y Carlos Loret de Mola, entre muchos otros.

Pero la venganza presidencial no terminó con los periodistas críticos de su fallida gestión. No, en las semanas recientes el fusil de López Obrador fue disparado contra algunos de los intelectuales mexicanos más reputados, como Héctor Aguilar Camín y Enrique Krauze.

En el primer caso, por instrucción directa de AMLO, la Secretaría de la Función Pública sancionó a la empresa que edita la revista Nexos y muchos otros productos editoriales.

Quedó claro, entonces, que una torcida interpretación de la Ley fue utilizada por la señora Irma Eréndira Sandoval, para provocar la muerte de Nexos. Y es que la empresa fue sancionada por dos años para no recibir un solo peso de patrocinios oficiales, sean federales, estatales o municipales.

Es una estrategia idéntica a la empleada contra Ricardo Alemán. ¿Por qué idéntica?

Porque en mi caso, la oficina de la Presidencia ordenó a las empresas de medios cancelar todo contrato de prestación de servicios con Ricardo Alemán. A su vez, a la empresa editora de la revista Nexos, que al mismo tiempo edita libros, por orden presidencial, le cancelaron todos los ingresos oficiales. Es decir, el Presidente busca la muerte de los críticos, por la vía de la anemia económica.

Pero no fue todo. Apenas el pasado martes el fusil de López Obrador fue disparado de nuevo contra los propietarios de las revistas emblema del análisis, la investigación y el periodismo crítico; Nexos y Letras Libres, además de que también satanizó a la empresa que edita el diario El Financiero.

Así lo dijo, luego que uno de los lacayos de Palacio puso una pregunta a modo, sobre la crítica que hacen los intelectuales mexicanos a su Gobierno.

“Pocos saben que existe un intelectual llamado Enrique Krauze y otro intelectual cuyo nombre es Héctor Aguilar Camín y que cada uno de ellos tiene grupos que reciben apoyos o recibían apoyos especiales y revistas que el Gobierno les compraba, suscripciones, de millones de pesos y que siempre justificaban o guardaban silencio cuando se estaban cometiendo atracos al erario público y no hablaban de cómo se empobrecía al pueblo y cómo unos cuantos se hacían inmensamente ricos...”.

Esa pregunta y la alusión presidencial fue el inicio de un linchamiento contra Krauze y Aguilar Camín, a cuyas empresas editoriales exhibió López Obrador por recibir patrocinio oficial.

Es decir, el Presidente mexicano intenta hacer creer que es inmoral y carente de ética y profesionalismo periodístico el hecho de que las empresas de medios reciban publicidad oficial.

Pero el mensaje va más allá. En realidad, es una advertencia a la Iniciativa Privada que otorga pautas publicitarias a los críticos del Gobierno de AMLO.

Es, de nueva cuenta, el mensaje de la muerte de los críticos, por la vía de la anemia económica.

Lo simpático del tema es que mientras que AMLO sataniza a Nexos y a Letras Libres; mientras que dispara su fusil dictatorial contra Reforma, El Universal, El Financiero y otros medios, su Gobierno entrega miles de millones de pesos a los medios que aplauden sus fracasos; medios como Televisa, Azteca, La Jornada, Milenio, Radio Fórmula y muchos otros.

Pero la tragedia es mayor si empezamos por reconocer que la fragmentación de los periodistas y los medios solo favorece a un dictador como López Obrador.

Sí, mientras que prevalezcan “los egos robustos” entre los periodistas, los intelectuales y los dueños de medios –como alguna vez calificó Aguilar Camín a sus críticos en La Jornada–, mientras que periodistas e intelectuales sigan –sigamos–, peleando por supuestos territorios del “yo”, todos seremos destruidos por el mayor enemigo de la democracia mexicana: López Obrador.

Ya es tiempo de que periodistas críticos e intelectuales críticos olviden –olvidemos–, las diferencias y que demos el paso a un frente común para la defensa de las libertades y los derechos de todos; para el estímulo de la crítica al poder y la defensa de la democracia.

A nadie le sirven las batallas individuales y aisladas. La apuesta de López Obrador es esa, la división social. No lo permitamos.

Al tiempo
10 Septiembre 2020 04:04:00
¡Cínicos: se disculpan por Acteal, pero no por Covid!
El cinismo es el sello de Palacio. Y acaso la muestra más acabada del cinismo, en el Gobierno de López Obrador, fue el perdón público que pidió el subsecretario de Gobernación, Alejandro Encimas, a un puñado de chiapanecos, por la masacre de Acteal.

¿Y por qué fue un monumento al cinismo? Porque si bien merece un aplauso que un Gobierno ofrezca perdón por un crimen de Estado -como el de Acteal-, lo cierto es que el perdón oficial, por la masacre en Chiapas, no fue más que un circo “engañabobos”.

¿Por qué? Porque en los 30 o 40 minutos que duró el montaje mediático del perdón oficial por la masacre de Acteal, en todo el país eran masacrados muchos mexicanos a causa del “valemadrismo oficial”; en esos minutos se cometía un feminicidio más y morían decenas de mexicanos víctimas de Covid-19, a causa de la torpeza oficial para atender la pandemia.

En pocas palabras, el perdón por la masacre en Chiapas no fue más que otro montaje del Gobierno de AMLO para engañar a los ciudadanos, sobre los fracasos de la Administración del tabasqueño.

Y es que a estas alturas -a 21 meses del Gobierno de López-, pocos dudan que el sello del nuevo Gobierno es el cinismo, no solo del presidente Obrador, sino de sus secretarios de Estado, motejados por la voz popular como floreros.

Sí, muchos en el Gobierno de AMLO han abusado del feo pecado del cinismo. Unos más y otros menos, pero casi todos son víctimas del contagio de cinismo.

Por ejemplo, han sido cínicos al engañar y usar electoralmente a los pobres, con mensajes como “primero los pobres”, cuando la realidad es que los pobres son los más afectados por el populismo depredador del Gobierno de AMLO.

Son cínicos al hablar de “honestidad valiente” cuando, en los hechos, la pandilla de López Obrador es la banda de depredadores del dinero público, más acabada de todos los tiempos.

Son cínicos al hablar de la lucha contra la corrupción, cuando los más corruptos son el propio Presidente, su prole, sus hermanos Pío y Ramiro López, además de sus cuñadas Concepción Falcón y Jessica Moreno, y todos los amigos de Obrador que roban no solo a manos llenas, sino a placer.

Son cínicos al proclamar que su Gobierno se guía por la máxima de “no mentir y no robar”, cuando el Presidente mexicano es el más mentiroso del mundo; con más de 40 mil mentiras, en solo sus primeros 21 meses de gobierno.

Son cínicos al prometer un crecimiento de entre 4 y 6% cuando, en los hechos, han llevado al país a la quiebra y han provocado la ruina de millones de mexicanos. Hoy volvieron al cinismo al pronosticar para 2021 un crecimiento de más de 4%, igual al de Alemania.

Son cínicos cuando cuestionaron “los lujos” de Los Pinos y en el presupuesto para el 2021 la Oficina de la Presidencia pide casi 500 millones de pesos de presupuesto, más de 12% que en 2020.
Son cínicos cuando hablan de respeto a la Constitución y, sobre todo del respeto a libertades fundamentales, como la de expresión, cuando en los hechos, el de Obrador es el Gobierno que más ha censurado, perseguido y difamado a los medios y a los periodistas.

En pocas palabras, el cinismo es una de las más exitosas políticas de Estado, en el Gobierno de AMLO.

Sin embargo, el cinismo también tiene límites; el cinismo también cansa a los ciudadanos y también cobra facturas en votos.

Y es que a causa del mal Gobierno y del cinismo de tratar de ocultar los errores garrafales del Gobierno de López Obrador -errores que cuestan miles de vidas-, el Presidente pierde, todos los días, miles de votos, simpatizantes y seguidores.

Por ejemplo, cada vez más mexicanos conocen el crimen de Estado que comete el Gobierno de AMLO en la pandemia.

Ya se sabe que el número real de muertos por Covid-19, en México, está muy cerca de 200 mil y que el número de infectados llega al millón de ciudadanos.

Esos mexicanos muertos y enfermos tienen una familia que sufre y que vive en carne propia la tragedia producto de las mentiras del Presidente. Y esos mexicanos no volverán a votar por Morena.

En el Gobierno de AMLO pueden ser los campeones del cinismo, pero el desempleo, la pérdida de un ser querido, la quiebra de una empresa y la ruina familiar, no perdonan.

Y, tarde o temprano, López terminará abucheado por esos millones de defraudados.

Al tiempo.
09 Septiembre 2020 04:04:00
¡Motín de gobernadores, por razones electorales!
La revuelta de un tercio de gobernadores del país, quienes desertaron de la Conago el pasado lunes, no tiene otra razón que la disputa por la inequidad presupuestal y, por tanto, “el agandalle” electoral del Presidente.

Es decir, resulta que los gobernadores en fuga -agrupados en la llamada Alianza Federalista- no están dispuestos a seguir siendo víctimas del abuso centralista que impuso, López Obrador, desde su llegada al poder presidencial.

¿Y cuál es ese abuso? Que desde el primer día de gestión, “el centro” no solo impone políticas públicas equivocadas -como las aplicadas a la pandemia-, sino que mueve cantidades millonarias del presupuesto federal mediante distintos ramos -a través de los “súper delegados” impuestos por el Presidente en cada entidad-, con un estricto criterio político electoral.

Lo simpático es que -paradojas aparte-, la Conago fue impulsada a iniciativa del expriísta, experredista, expetista y hoy morenista Ricardo Monreal, al inicio del gobierno de Vicente Fox.

Y la razón que antaño dio vida a la Conago, hogaño la lleva a la muerte.

¿Por qué? Porque en 2001, una vez caído el presidente de origen priista, los gobernadores buscaron unificarse para hacer un contrapeso real, para evitar los abusos presupuestales “del centro” y, sobre todo, impedir que el Presidente metiera las manos en los procesos electorales locales.

Hoy, sin embargo, la historia se repite.

La diferencia es que Fox no era López Obrador; Fox entendió la razón de ser de la Conago y se comportó como un estadista y un demócrata.

López Obrador, en cambio, regresó al poder absoluto y dictatorial “del centro”; volvió al “mangoneo” presupuestal y al “manoseo” electoral.

Y esa realidad no la ven solo quienes cierran los ojos.
Por eso, resulta que una decena de gobernadores de las entidades más productivas del país abandonaron la Conago, justo al arranque del proceso electoral federal del 2021, el mayor proceso electoral mexicano de la historia, con comicios en 30 entidades del país, cambio de 15 gobernadores, la mudanza en miles de ayuntamientos, una veintena de congresos locales y, sobre todo, la renovación de la nueva Cámara de Diputados federal.

Dicho de otro modo, el mensaje “De los Diez” -como ya se moteja a los gobernadores rebeldes-, es que igual que el resto de gobernadores del país no permitirán que “el centro” meta las manos en las elecciones estatales.

Sí, resulta que la guerra electoral del 2021 apenas empieza. Por eso, a continuación 20 razones que explican el tamaño de la batalla que veremos.

1.- Lo más parecido a la rebelión de gobernadores del convulso 2020 se vivió en el México de 1840 -años antes de la delimitación entre México y Texas, de 1848-, cuando los estados de Coahuila, Nuevo León y Tamaulipas decidieron formar la República del Río Grande, que nunca prosperó.

2.- En 2001, a la caída del PRI del poder presidencial -y a la llegada del PAN, con Vicente Fox-, se creó la Conago, con 20 gobiernos estatales. El objetivo eran los contrapesos ante el cambio de régimen.

3.- Luego de 19 años, 10 gobiernos de la Alianza Federalista dejan la Conago. Son los gobiernos de Aguascalientes, Chihuahua, Coahuila, Colima, Durango, Guanajuato, Jalisco, Michoacán, Nuevo León y Tamaulipas. Curiosamente están Coahuila, Nuevo León y Tamaulipas, como en 1840.

4.- Los mandatarios en funciones en esas 10 entidades son Martín Orozco (PAN), Javier Corral (PAN), Miguel Riquelme (PRI), José Ignacio Peralta (PRI), José Rosas Aispuro (PAN), Diego Sinhué Rodrìguez (PAN), Enrique Alfaro (MC), Silvano Aureoles (PRD), Jaime Rodríguez (IND) y Francisco Javier García Cabeza de Vaca (PAN).

5.- De nuevo un mensaje contundente: “Los Diez” representan a todos los partidos y tendencias opositoras.

6.- Pero es más clara la razón de la rebelión: buscar un contrapeso a las crisis económica y sanitaria; poner fin a la simulación de la Conago y, sin pretender la confrontación, buscan un diálogo real, respetuoso y republicano.

7.- Diálogo con los gobiernos de 40 millones de habitantes; 31% de la población total del país.

8.- Diálogo con los estados más productivos del país, con 33.5% del PIB nacional.

9.- Diálogo con los estados que tienen la mayor Inversión Extranjera Directa, superior a los 3 mil millones de dólares, al primer trimestre del 2020, equivalente al 4 % del total del país.
10.- Diálogo con los estados que suman 60% de las exportaciones, equivalente a 56 mil mdd.

11.- Diálogo con las entidades que suman 40% del empleo formal del país, a julio pasado, con 8 millones de empleos en el IMSS.

12.- Diálogo con los 10 estados en donde el PIB per cápita es de 196 mil pesos, mientras en el resto del país es de 162 mil per cápita.

13.- Diálogo con los gobiernos de 40 millones de habitantes, en cuyas entidades solo votó por AMLO 23% de los electores.

14.- Y si aún duda de que es electoral la razón de la rebelión de gobernadores, basta recordar que, en la elección federal del 2021 habrá cambio de gobernador en 15 entidades, entre ellas Chihuahua, Colima, Michoacán y Nuevo León, pertenecientes a los gobernadores en rebeldía.

15.- Pero, además, renovarán ayuntamientos y Congresos locales, los estados de Aguascalientes, Chihuahua, Colima, Durango, Jalisco, Michoacán, Nuevo León y Tamaulipas.

16.- En Guanajuato solo se renovará Congreso local.
17.- Más aún, hasta hoy, gobernadores de todo el país han presentado ante la Secretaría de la Función Pública, poco más de 100 denuncias contra los “súper delegados” impuestos por Obrador en todo el país. Las denuncias son por el uso electorero de recursos públicos.

18.- De las poco más de 100 denuncias ante la Función Pública, una decena fueron desechadas y más de 90 no han sido sancionadas.

19.- El mayor número de denuncias por abuso electoral de los “súper delegados” se presentaron en los estados de Aguascalientes (11), Colima (16), Jalisco (8), Guerrero (10) y Tamaulipas (7)…

20.- Además, la tarea prioritaria de los gobernadores rebeldes será promover a México en el mundo, como destino de inversión; curiosamente, lo primero que destruyó López.

Sin embargo, la guerra apenas empieza. Y sí, esa guerra puede destruir al país, aún más.

Al tiempo.
08 Septiembre 2020 04:00:00
¡Desde Palacio, se extiende al país la epidemia de ratas!
No se trata de “la muerte negra”.

Tampoco de la “fiebre bubónica” o la “peste negra”, que según las reseñas de la época -hace más de 200 años-, se transmitía a través de las ratas o las pulgas.

No, en realidad se trata de una epidemia de ratas y ratones que, a partir de mayo de 2019, se detectó en Palacio Nacional, a pocos meses de la llegada del nuevo Gobierno.

Desde entonces, por instrucción directa del presidente López Obrador, se decidió expulsar “a los gatos de Palacio”. Por razón natural -acaso de manera deliberada-, empezó la incontenible plaga de ratas y ratones.

Como recuerdan, desde mayo de 2019, la prensa había revelado en sus primeras planas la existencia de una jauría de gatos, entre los que destacaban Ámbar, Jaz, Godín, Panza, Zeus, Veloz, Canelo, Capulín, Pecas y, sobre todo, Gandalla, entre una veintena más de felinos que en Palacio mantenían a raya a la plaga de ratas y ratones.

Hoy, sin embargo, nadie sabe qué pasó con los gatos. Lo último que reportó la prensa fue la muerte de Gandalla, gato que fincó sus reales en el “Jardín Emperatriz” de Palacio y que murió por ahí del 1 de julio de ese 2019.

Desde entonces nadie habla de gatos. Lo que reporta la prensa, en su lugar, es la aparición de una creciente epidemia de ratas y ratones en Palacio.

Así, los primeros indicios de roedores de Palacio apareció cuando los periodistas dieron cuenta de lujosos departamentos, en Estados Unidos, propiedad de Olga Sánchez Cordero, titular de Gobernación y de su compañero de Gabinete, Javier Jiménez Espriú, quienes nunca los reportaron a la Función Pública. Nada del otro mundo; decenas de millones de pesos.

Luego, ante la ausencia total de gatos y, sobre todo, sin transparencia en Palacio, la epidemia de ratas y ratones creció a niveles de alarma. Otra vez los medios revelaron una verdadera fortuna de Manuel Bartlett -decenas de propiedades sin reportar-, de otro de los preferidos de Palacio. ¿Quién va a parar la plaga de ratas y ratones de Palacio?, se cuestionaban los medios.

Para entonces las raterías de las señoras Eva Cadena, Rocío Nahle y de otros preferidos como delegados especiales ya confirmaban la existencia de una plaga de proporciones bíblicas, en Palacio.

Por eso, en respuesta al descubrimiento del “nido de ratas” llamado “Caso Lozoya”, también se detectó en el corazón de Palacio “la madriguera madre”, la mayor fuente de la que se tenga memoria.

Y es que, de nuevo la prensa, exhibió el escandaloso caso de “El Pollo López”, una madriguera de ratas en los más altos niveles de Palacio.

Nada menos que el hermano del presidente Andrés, de nombre Pío, recibiendo bolsas de dinero -a manos llenas- de un sirviente del exgobernador de Chiapas, Manuel Velasco.

Ya no había duda, Palacio Nacional había sido invadido por una fea epidemia de ratas que, sin control, se propagó a todo el país y, por supuesto, a Morena. Por ejemplo, la presidenta del partido oficial fue acusada de robarse millones de pesos, mientras que delegados especiales, como los de Guerrero, Jalisco y Baja California Sur, usaban dinero público, a manos llenas, para sus afanes electorales.

Al escándalo de Pío López se sumó el de la esposa de su hermano Ramiro, de nombre Concepción Falcón Montejo, síndico del municipio de Macuspana, quien desapareció más de 200 millones de pesos, por lo que renunció a su cargo el Alcalde de ese municipio, Roberto Villalpando.

Lo simpático del tema es que Ramiro López es actualmente secretario en el Gobierno de Tabasco, en donde también se habla de un desfalco de escándalo.

Pero no es todo. Recientemente se dio a conocer que, durante el gobierno de Javier Duarte, en Veracruz -concretamente en 2006-, otra cuñada de AMLO, de nombre Jessica Moreno Torres, esposa de Arturo López Obrador, desvió 80 millones de pesos a Morena. La denuncia la hizo de manera oficial el Gobierno estatal.

Apenas el día de ayer, el Congreso de la Ciudad de México denunció que el partido mayoritario, Morena, desvió 400 millones de pesos a favor del Gobierno de Claudia Sheinbaum, lo que dejó al área de Comunicación Social sin un peso de recursos.

Y también el pasado viernes, mientras que la epidemia de ratas y ratones invadía el INE -al que casi se tragan completo-, un grupo de familiares de desaparecidos asaltó la sede de la Comisión Nacional de Derechos Humanos y… ¡bingo!: encontraron que a la plaga de ratas y ratones de Palacio también les gusta el dinero de los derechos humanos.

Congeladores llenos de manjares que se sirven a los empleados de alto nivel, mientras que no existe dinero para los derechos humanos de la prole.

La plaga de ratas y ratones de Palacio que, sin control, destruyen el presupuesto para los pobres, para la salud, la seguridad, justicia, educación y hasta para los partidos políticos.

La plaga de ratas y ratones que, tarde o temprano, se tragará a Morena y a sus propios creadores.

Al tiempo.
07 Septiembre 2020 04:02:00
¡Sí, PAN, PRI y Morena tiran a México Libre!
La siguiente parece una novela de terror.

No lo es. En realidad se trata de otro ejemplo, acaso de los más visibles, de la “realpolitik”.

¿Por qué? Porque contra lo que muchos suponen y lo que otros creen, el registro del partido México Libre no solo fue bloqueado por el partido oficial, Morena y por su dueño, el presidente Obrador, sino por el PAN y el PRI.

¿Tiraron a México Libre el PAN, PRI y Morena? Sí, en realidad se trató de un grosero “complot” orquestado por los jefes de los tres partidos, los cuales movieron sus alfiles, a sus incondicionales y, sobre todo, prometieron jugosos “futuros políticos” a algunos “judas”, como Lorenzo Córdova y Ciro Murayama.

Pero vamos por partes.

En rigor, la decisión mayoritaria del Consejo General del INE -al negar el registro como partido a México Libre-, fue sorpresa solo para los ingenuos.

Si hacemos memoria recordaremos que aquí -y en otros espacios de opinión-, siempre dijimos que los consejeros, los nuevos y los viejos, debían pasar la prueba del ácido para refrendar la confianza ciudadana.

¿Y cuál era esa prueba? Poca cosa, el peso del Estado todo, especialmente el peso del poder presidencial; un poder autoritario, vengativo y capaz de las mayores venganzas posibles.

Por ejemplo, apenas el pasado 10 de agosto, la columna Al Tiempo -exclusiva para Contrapeso Ciudadano- concluyó de la siguiente manera el análisis sobre “la rebatinga” por los nuevos consejeros del INE.

Así lo dijimos: “Queda claro que el INE no es autónomo, que fue infiltrado por el presidente Obrador y que desde Palacio se prepara el fraude electoral del 2021”.

Antes, el 22 de julio -en otra entrega de Al Tiempo-, habíamos dicho que con la nueva composición del INE “habrá seis consejeros lopistas que estarán dispuestos a cumplir lo que diga y mande ‘el patrón’”.

Hoy, luego del grosero manotazo autoritario de siete consejeros que le negaron el registro al partido de Margarita Zavala y de Felipe Calderón, queda claro no solo que el INE está muerto sino que los siete lopistas metidos en sus Consejo General, acabaron con la confianza y la credibilidad ciudadana en lo que era la última institución confiable de la democracia electoral.

¿Pero quiénes hicieron la trampa para boicotear a México Libre?

Primero debemos analizar el caso de los consejeros de mayor antigüedad y que se decían reputados; Lorenzo Córdova, el presidente del INE a quien Morena intentó tirar, y el académico Ciro Murayama, hasta el pasado viernes severo crítico de las trampas de Morena.

En esos dos casos la “zanahoria” fue la venta de “futuros políticos”.

¿Y eso qué significa? Que el miedo juega un papel determinante en las decisiones de Estado. Es decir, el garrote y/o la zanahoria. Si chocan contra los deseos del tirano López, no tendrán futuro. Si complacen al tirano, el futuro será luminoso.

El tiempo hablará y colocará a Córdova y a Murayama en el Edén de los premiados, esa basura de la historia al que Obrador manda a los lacayos.

Pero existen otras joyas que pocos conocen. Resulta que la consejera Adriana Fabela llegó al INE gracias a los buenos oficios del PRI. Durante el “priato” siempre votó todo lo que el PRI propuso.

Sin embargo, a la llegada de Morena, empezó el coqueteo de Olga Sánchez Cordero y de Rocío Nahle, quienes la acercaron a los intereses de Morena, sin dejar totalmente al PRI.
El pasado viernes, la consejera Fabela recibió la amable solicitud de sus amigos del PRI y de Morena, para votar contra México Libre.

Y sí, Adriana Fabela le sirvió al PRI y a Morena. Y es que, con su voto en el caso de México Libre, pagó la factura de la llegada de otra mujer al poder -Dulce María Sauri, a la presidencia de la Cámara de Diputados- maniobra que se llevó a cabo desde Palacio.

Sí, la mancuerna “PRIMor” hizo lo suyo contra México Libre.

Pero hay más. En 2007, cuando salió del INE Javier Santiago, el PAN de Marko Cortés propuso a Carla Humphrey para el Consejo General del INE. Sin embargo, de última hora, el jefe del PAN cambió de carta y empujó a Jaime Rivera, quien quedó como nuevo consejero.

¿Pero qué creen? Resulta que Marko Cortés y Jaime Rivera no solo son viejos amigos, sino socios en una empresa demoscópica y de consultoría electoral en Michoacán. Y claro, le hizo el favor a su amigo y socio para vengarse de Felipe Calderón y Margarita Zavala. Es decir, el PAN también metió la mano contra México Libre.

Y es que, además de Lorenzo Córdova y Ciro Murayama -quienes se vendieron a Morena y al Gobierno de AMLO-, votaron contra México Libre la filopriista Adriana Fabela, el filopanista Jaime Rivera y… sí, la también filopanista Carla Humphrey.

Sí, en el fondo, México Libre fue víctima de un complot orquestado por esa perversión política que unificó al PAN, al PRI y a Morena.

Así o más claro que López Obrador ya domesticó a la oposición.

Al tiempo.
04 Septiembre 2020 04:03:00
¡AMLO, el campeón en crímenes de Estado!
La cifra no solo es de “escándalo” –como la define la propia Amnistía Internacional– sino de vergüenza para un Gobierno que dice ser el segundo mejor del mundo.

Y es que la tragedia no solo revela el tamaño del crimen de Estado que se comete en México contra el personal médico, en general, sino en particular contra los trabajadores del IMSS, que son abandonados a su suerte.

Sí, resulta que México ocupa el vergonzoso primer lugar de trabajadores de la salud muertos por coronavirus, con una cifra de terror; mil 320 casos –que siguen creciendo– entre doctoras, doctores, enfermeras, enfermeros y, en general, profesionales sanitarios.

Según Amnistía Internacional, en todo el mundo se ha reportado la muerte de 7 mil trabajadores de la salud, a causa de la pandemia de Covid-19. De ellos, en México se contabilizan –como ya se dijo– mil 320 casos, seguido por Estados Unidos, con mil 77, Reino Unido, con 649 y Brasil, con 664.

A su vez, Steve Corckburn, director de Justicia Económica y Social de Amnistía Internacional calificó como “escandaloso” que 7 mil personas pierdan la vida mientras intentan salvar la vida de otros.

Es una crisis de nivel alarmante, “ya que todo trabajador de la salud tiene derecho a estar seguro en el trabajo y es un escándalo que tantos estén pagando un precio tan alto”, dijo el máximo órgano global de Derechos Humanos.

Y mientras México ocupa ese deshonroso primer lugar, su Gobierno no solo guarda silencio al respecto sino que oculta esa lacerante realidad. Peor aún, no pocos defensores a ultranza de los fracasos oficiales, culpan a la enfermedad por la tragedia y no a las políticas fallidas del Estado mexicano.

¿Qué dijo, por ejemplo, en su Segundo Informe el Presidente mexicano, sobre la tragedia que viven mil 320 familias de profesionales de la salud que perdieron a un ser querido, cuando intentaban salvar otras vidas?

El presidene López Obrador no dijo nada.

Peor aún, mintió sobre un supuesto éxito de su Gobierno frente a la pandemia, a pesar de que las más de 65 mil muertes oficiales por Covid-19 se traducen, en realidad, en casi 200 mil muertes, negadas por el Gobierno federal.

Es decir, en México se vive una de las peores tragedias humanitarias, a la vista y la complicidad no solo del Gobierno federal sino de todas las instituciones del Estado.

Callan los poderes Legislativo y Judicial; callan muchos medios y no pocos opinadores que antaño eran severos críticos de los abusos del poder y que hogaño juegan el juego de “momias del poder”; callan políticos y partidos y, sobre todo, calla buena parte de la sociedad que se niega a ver el tamaño del fracaso que es el Gobierno de López Obrador.

¿Cuántos profesionales de la salud habrían salvado la vida, si el Gobierno de AMLO hubiese actuado de manera correcta? ¿Cuántos ciuadanos, en general, habrían salvado la vida, si el Gobierno de Obrador se hubiese comportado como un Gobierno responsable?

Pero la tragedia es mayor y el crimen de Estado aún más evidente si recordamos que ocupar el primer lugar en la muerte de profesionales de la Salud, solo confirma que el Gobierno de López Obrador no fue capaz, siquiera, de atender la primera línea de combate ante la pandemia; la primera línea que son los profesionales de la Salud.

Y si la indolencia oficial en México fue capaz de dejar morir a tantos trabajadores de la salud –al grado de convertir a México en campeón mundial de la indolencia– qué podemos esperar con el resto de la población, que hoy sigue muriendo sin que a nadie le importe; mientras el Gobierno de AMLO presume ser el segundo mejor del mundo y se ocupa de rifar un avión.

Lo cierto es que asistimos a un imperdonable crimen de Estado.
¿Y por qué se puede catalogar como crimen de Estado la muerte de muchos ciudadanos y otros tantos trabajadores del sector salud?

Primero, un crimen de Estado se define como aquel delito cometido por agentes del Estado –servidores públicos– o particulares que actúan en complicidad y/o por omisión del propio Estado.

Y, segundo, las principales características del crimen de Estado son: que se trata de actos generalizados; que son sistemáticos; cometidos o permitidos por alguna autoridad y, en especial, que son cometidos por motivos sociales políticos, económicos, raciales, religiosos o culturales.

En el caso mexicano resulta que son presuntos culpables de crimenes de Estado en el caso de la pandemia, desde el presidente Obrador, hasta todos los titulares de todo el sector salud.

¿Y por qué son presuntos

culpables?

Elemental. Resulta que por razones de austeridad –razones económicas– el presidente Obrador ordenó restringir el presupuesto a todo el sector salud cuando la pandemia estaba en puerta.

Esa orden presidencial se tradujo en carencias elementales, como dotar de los equipos médicos básicos para la protección de la vida de los trabajadores de la salud, lo cual fue sistemático, generalizado y tolerado por todos los responsables del sector salud: SSa, IMSS, ISSSTE y otros.

Queda claro que las instituciones del Estado mexicano pudieron evitar la muerte de miles de ciudadanos y trabajadores del sector salud. Y no impidieron esos crimenes de Estado, por sumisión y complicidad con su amado líder, López Obrador.

¿Queda claro que se trató de crimenes de Estado?

¿Quién llevará a juicio al Gobierno criminal de López Obrador?

Al tiempo.
03 Septiembre 2020 04:00:00
¡Comisión de la Verdad, para el Presidente más mentiroso!
Sin duda que el Presidente mexicano hace historia.

Es histórico que en solo 45 minutos de su Segundo Informe de Gobierno, López Obrador haya dicho 101 mentiras.

Es decir, una mentir cada dos minutos, según la consultora ESPIN.

Pero también es histórico que AMLO sea el Presidente más mentiroso de la historia y del mundo.

Y es que según la misma consultora, desde el primer día de la gestión de Obrador y hasta su Segundo Informe, el Presidente mexicano habría dicho la friolera de poco más de 30 mil mentiras, con lo que supera a su amigo Trump, que es el Presidente más mentiroso de Estados Unidos.

Y también hace historia López Obrador, cuando buena parte de la sociedad mexicana debate hoy qué hacer con un Presidente mentiroso, que vive alejado no solo de la realidad, sino del país que mal gobierna.

¿Qué hacer con el mentiroso Presidente Obrador, cuyas mentiras no solo provocan la muerte de personas –como en Tlahuelilpan y la pandemia-, sino que con su mitomanía tira la economía, provoca desempleo, solapa al crimen organizado, desata la fuga de capitales y, sobre todo, lleva al país a la ruina?

El asunto no es menor, sobre todo si se toma en cuenta que un Gobierno que miente y un Presidente mentiroso, ponen en grave riesgo no solo la estabilidad del país sino la gobernabilidad de todo el sistema –del Estado todo-, cuyo equilibro depende, sobre todo, de la eficacia de gestión y la confianza social en los gobernantes.

No es menor el hecho de que la ineficacia del Gobierno de AMLO y la proclividad presidencial por la mentira, lleven al país a la más peligrosa espiral de ingobernabilidad que –si no se detiene ya-, podría significar el fin de la propia legitimidad del Presidente y en la caída de su Gobierno.

Y no, no es broma, López Obrador no entiende que juega con fuego y que con su mitomanía y su ignorancia alimenta la hoguera de su caída. Y con la caía del Presidente podría venir la debacle.

Y si lo duda, basta releer a un clásico como Huntington (La Crisis de la Democracia) quien sin miramientos advierte: “un Gobierno que mantenga el consenso de los ciudadanos, pero que pierda eficacia, será improductivo. Si la situación persiste, a la larga la pérdida de eficacia llevará a una disminución del consenso y, por lo tanto, a la ilegitimidad a los ojos de los ciudadanos, e incluso a una posible caída”.

Pero dice más: “solo un Gobierno que se basa en la eficacia y en el consenso, es un Gobierno plenamente legítimo y así, en los sistemas políticos contemporáneos, cada vez más la legitimidad es producto de las prestaciones gubernamentales que satisfacen las exigencias de amplios grupos sociales”.

Dicho de otro modo, resulta que el Segundo Informe de Gobierno de AMLO nos confirma que esas dos variables –la eficacia y la confianza-, están seriamente trastocadas por un Presidente incapaz para gobernar y que –además-, suplanta la eficacia con la mentira.

Y es que también quedó claro que el mayor y el más eficaz logro en la gestión de Obrador es que convirtió el engaño y la mentira en la más potente política pública; miente y engaña ante los fracasos cotidianos y todas las mañanas se escapa por la puerta de la realidad alterna.

No entiende el Presidente -y ninguno de sus leales le hace entender-, el peligro que corre su Gobierno al debilitar todos los días la legitimidad que lo llevó al poder.

Y es que hace 21 meses AMLO pudo ser el Presidente con la mayor legitimidad de la historia –con 30 millones de votos-, pero 21 meses después es el Presidente más ineficaz, más cuestionado y el que más oculta la verdad detrás de sus mentiras.

Solo es cuestión de tiempo, muy poco tiempo, para que López agote el bono de legitimidad que le entregaron los electores, para que esa legitimidad se evapore y se acabe el respaldo social. Y un Gobierno sin respaldo social, sin credibilidad y sin resultados positivos, es un Gobierno prendido con alfileres, un Gobierno que caerá en cualquier momento.

Por eso, es urgente que la sociedad civil organizada y los partidos opositores -o una combinación de ambos-, establezcan una “Comisión de la Verdad”, no para llevar a juicio al Presidente mentiroso y criminal, sino para exigir que hable con la verdad.

Y es que solo la verdad y el reconocimiento de las fallas pueden salvar al país de la indeseable espiral de ingobernabilidad y pueden evitar la caída del Gobierno y del presidente López Obrador.

De ese tamaño es la crisis que provocó el peor Gobierno y el peor Presidente de la historia.

Al tiempo.





02 Septiembre 2020 04:00:00
¡El Informe que AMLO ocultó: 40 fracasos!
El siguiente debió ser el verdadero texto del Segundo Informe de López Obrador; el texto que ocultó el Presidente mexicano.

Informe de 40 fracasos que inicia con “la peste” de la corrupción que, por igual, atrapó a familiares amigos y leales que, sin pudor, se enriquecieron.



1.- Sí, el “legado” de AMLO será la corrupción; del propio Presidente, del hermano Pío -que guarda lo robado en Islas Caimán-; corrupción de su prole, que inventó empresas cerveceras y chocolateras para ocultar lo robado; de sus favoritos Bartlett, Ackerman, Sandoval, Jiménez Espriú y todos los que en solo 21 meses saquearon con 80% de los contratos sin licitación.

2.- Otro “legado” será la bíblica “multiplicación de los pobres”. Hoy, 15 millones de mexicanos son más pobres que hace 21 meses.

3.- Y es que el mítico “primero los pobres” fracasó estrepitosamente y hoy en día, 10 millones de mexicanos más se sumaron a los pobres extremos.

4.- También resultó un fracaso la creación de empleos. Hoy, por lo menos 25 millones de mexicanos han perdido su empleo, en solo 21 meses.

5.- Y acaso el fracaso más costoso, la caída del PIB, que en solo dos años ya es el mayor fracaso económico de todos los tiempos.

6.- Por eso, López Obrador no se atrevió a reconocer lo que dijo su secretario de Hacienda: que su Gobierno provocó una crisis igual a la de 1932; apocalíptica.

7.- Tampoco reconoció que cumplió puntual la destrucción de Pemex, hoy con la mayor deuda y la peor extracción de crudo de la historia.

8.- Fracasó en la CFE, al dejarla en manos del pillo Bartlett. Hoy existe el riesgo de desabasto de energía eléctrica, doméstica e industrial.

9.- Fracasó la política para atraer capitales. Luego de tirar el NAIM, la fuga de capitales es histórica; 13 mil millones de dólares.

10.- Fracasó el estímulo a la instalación de empresas en México, al extremo histórico de que la inversión de capital mexicano en el extranjero se elevó más de 300 por ciento. El capital mexicano huye de López.


11.- Fracasó la baja en precios del gas, gasolinas y energía eléctrica. Hoy todos pagamos más caros los energéticos.

12.- Fracasó la promesa de parar la violencia criminal; 65 mil muertos violentos -en 21 meses- lo confirman. El de AMLO es un gobierno criminal.

13.- Fracasó la promesa de acabar con las masacres. En 21 meses, se reportan 20 masacres en todo el país, con cientos de muertos.

14.- Fracasó la promesa de que no endeudaría al país. Hoy la deuda externa es impagable y ya se preparan para solicitar nuevos créditos. La deuda es de 12.3 billones de pesos.

15. Fracasó la promesa de no más impuestos. Los mayores impuestos son la inflación y el desempleo. Y ya preparan nuevos gravámenes.

16.- Fracasó la política de ahorro y austeridad. “Ya se acabaron los guardaditos”, gritó el titular de Hacienda. Y es que fue engaño el ahorro.

17.- Fracasó la promesa de sacar de la calle a militares y marinos. Hoy vivimos un Estado militarizado.

18.- Fracasó la promesa de que la Guardia Nacional sustituiría a militares y marinos. Y es que la Guardia Nacional resultó un fracaso.

19.- Además, el Presidente violó la Constitución al permitir una Guardia Nacional militar, dirigida por militares y formada solo por militares.

20.- Fracasó el “no mentir, no engañar y no robar”. El informe que leyó ayer el Presidente es una mentira, un engaño y un robo de la verdad.

21.- Además, las mentiras de AMLO ya contabilizan más de 40 mil, en 21 meses. Es el presidente campeón mundial de la mentira y el engaño.

22.- Fracasó la “honestidad valiente”: está documentado que Obrador y su claque son estafadores profesionales y ladrones vulgares.


23.- Fracasó el respeto a la crítica y la libertad de expresión. A 21 meses, cada día son más los medios y los periodistas censurados.

24.- Fracasó la promesa de “ni un periodista muerto más”; a 21 meses, han sido asesinados 25 periodistas.

25.- Fracasó la promesa de que la prioridad serían los niños: miles de niños con cáncer están abandonados; millones sin guarderías y las cifras del terror infantil; en el Gobierno de AMLO han sido asesinados 2 mil 530 menores; de ellos 2 mil 233 niños y 197 niñas.

26.- Fracasó la promesa de que las mujeres serían la prioridad; AMLO canceló todos los apoyos a mujeres; cerró refugios; quitó el estímulo a niñas que estudian… En el Gobierno de AMLO las mujeres viven uno de los peores momentos, con poco más de mil 495 feminicidios.

27.- Fracasó la lucha contra la pandemia. La cifra oficial, de 65 mil muertes, y la real, de casi 200 mil vidas perdidas, lo dicen todo.

28.- Fracasó la promesa de servicios médicos de primer mundo. Hoy el sistema de salud está colapsado y lo padecen los más pobres.

29.- Es un rotundo engaño la rifa de un avión que no será rifado. Tal circo es parte de “la verdadera estafa maestra”.

30.- Fracasó la prometida transparencia oficial. Hoy, el 85% de los contratos del Gobierno carece de licitación. Todo es un saqueo de Estado.

31.- Fracasó la lucha contra el robo de combustible, motejado como “huachicoleo”. Hoy el problema es mucho mayor.

32.- Fracasó el combate a bandas criminales. Hoy todos saben que el principal socio de AMLO se llama Joaquín Guzmán Loera.

33.- Fracasó la promesa de que el Gobierno de AMLO no toleraría un insulto del Gobierno de Trump. Hoy López es el mayor lacayo de Trump.

34.- Fracasó la defensa de los migrantes, de México y Centro América. Hoy el Gobierno de México es el muro para impedir la migración.

35- Todos los días el presidente López engaña al pueblo al apropiarse -sin pudor y sin vergüenza- del mérito de las remesas que llegan a México.
36.- Fracasó el juramento de respetar la Constitución y sus leyes. López es el Presidente que más ha violado la Carta Magna.

37.- Y la mayor violación es la desaparecida división de poderes. Hoy, López Obrador tiene el control total de los poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial.

38.- Viola la Constitución al encargar a militares y marinos tareas que no les compete. En realidad corrompe a las fuerzas castrenses.

39.- Viola la Constitución al promover “consulta patito” para enjuiciar a los expresidentes. Si hay pruebas, deben ser llevados a juicio y, punto.

40.- Lo cierto es que el de López no es un gobierno de instituciones y leyes, sino de ocurrencias y venganzas. Y la mayor venganza se llama Rosario Robles.

Así el informe real que el presidente Obrador se negó a leer frente a los mexicanos.

Lo que no sabe el Presidente mexicano es que puede engañar a muchos mucho tiempo, pero no engañará a todos todo el tiempo.

Al tiempo.


01 Septiembre 2020 03:52:00
El mejor chiste de AMLO: ‘¡Soy el segundo mejor del mundo!’
Los clásicos suelen resumir el humorismo involuntario con un lacónico “el chiste se cuenta solo”.

Y, en efecto, ese es el caso del Presidente mexicano quien -a horas del Segundo Informe- se aventó el mejor chiste de su carrera política.

Dijo que quién sabe qué encuesta, de quién sabe qué parte del mundo, lo coloca como “el segundo mejor” Presidente del orbe. Aquí siguen las risas.

Pero, además, con la “cachaza” que lo caracteriza, Obrador explicó que es el segundo porque “la pandemia me quitó dos puntos de popularidad”.

¿A poco no el chiste se cuenta solo? Es decir, que si López Obrador presumió que estaba destinado a “las Grandes Ligas”, pero que “me chingué una rodilla”, hoy sería el mejor Presidente del mundo solo que la pandemia “me quitó dos puntos”. Sí, el chiste se cuenta solo.

Y es que como todo buen bufón -y con la seriedad de la circunstancia-, Obrador reiteró que “según una encuesta internacional” -de la que nadie sabe nada-, él “es el segundo mejor Presidente del mundo”.

Un chiste que supera, incluso, al de John Ackerman, quien se aventó la puntada “engañaidiotas” de que López Obrador “es un científico”. Más aún, es mejor chiste que el magistral chascarrillo de que “¡… arriba ya se acabó la corrupción!”, también de Obrador.

Lo cierto, sin embargo, es que el humor involuntario de AMLO es de tal potencia que, incluso, superó a los dizques humoristas aplaudidores que lo visitaron el fin de semana, a quienes el Presidente deja en calidad de principiantes. Sí, las verdaderas caricaturas políticas, en México, están a cargo del mismísimo Presidente.

Pero lo verdaderamente interesante del caso es que -seguramente sin proponérselo- el Presidente nos adelantó ayer lunes lo que será su Segundo Informe, de hoy martes.

Sí, la filosa colección de humoradas y chistes que superan a “moneros” adiestrados para el aplauso de AMLO y a los que el fin de semana convocó a Palacio y a quienes el Presidente les dio una lección no de “realpolitik” sino de humorismo político real.

Y es que, por más de medio siglo, en los previos al 1 de septiembre de cada año, en México, la pregunta clásica alude al Informe de Gobierno.

¿Qué va a informar el Presidente, “en el Día del Presidente”?

Hoy, sin embargo, ya no es necesario preguntar.

¿Por qué? Porque ya sabemos lo que va a decir López Obrador. Y lo sabemos porque el propio AMLO lo explicó “la mañanera” de ayer lunes -31 de agosto del 2020-, con una potente dosis de humor que ridiculizó hasta a los lacayos más abyectos del humorismo mexicano.

En efecto, más que un informe, veremos una colección de chistoretes, mentiras, ocurrencias y buenas intenciones; colección de humor aderezado con la candidez del Presidente -que se imagina a sí mismo como uno de los mejores mandatarios del mundo-, y de no pocos de los millones de idiotas que aún creen que López sabe sumar dos más dos.

¿Pero por qué regatearle a AMLO que es el segundo mejor presidente del mundo?

Por una razón elemental. Porque la realidad lo coloca como el campeón del mundo en la destrucción de la sólida democracia y la economía mexicanas, que recibió apenas hace 21 meses.

¿Recuerdan aquellos tiempos -noviembre de 2018 en Monterrey-, cuando Obrador confesó que recibía una democracia sana y una economía sólida, de manos de su antecesor Peña Nieto?

¿Pues qué creen? Sí, que 21 meses después, la economía mexicana está entre las peores del mundo; la violencia y las muertes superan a países en conflictos bélicos; el desempleo es de los más altos del mundo, el sistema sanitario está destruido; la pandemia de Covid-19 coloca a México en el tercer lugar de muertos y en el segundo de infectados; el feminicidio está fuera de control, la corrupción es el mayor cáncer…

Y sí, López Obrador es el campeón mundial en decir mentiras a los ciudadanos; campeón en destruir la joven democracia mexicana, el campeón en destruir el crecimiento económico, en estimular la violencia criminal; es el campeón en aliarse con las bandas criminales, en multiplicar a los pobres y los desempleados, en destruir el sistema de salud; es el campeón en fomentar la corrupción, el campeón en dañar a las mujeres y el campeón en enriquecer a su prole.

¡Viva el Presidente mexicano, el campeón de Palacio!

Al tiempo.
31 Agosto 2020 04:03:00
A dos años: ‘¡Que se jodan los pobres!’
Por casi 20 años, López Obrador recorrió el país con una de las más poderosas proclamas electoreras: “¡primero los pobres!”.

Durante todo ese tiempo y, sobre todo en julio de 2018, muchos millones de los 30 que lo hicieron Presidente le creyeron y confiaron en su promesa de Gobierno y, sobre todo, pensaron que ahora sí saldrían de la postración.

Sin embargo, a dos años de iniciado el Gobierno de AMLO, los pobres no solo se han multiplicado sino que son el sector más castigado, más abandonado y hasta parece ser la clase social más odiada por el Presidente mexicano.

Por eso la pregunta.

¿Puede seguir, el presidente Obrador, pregonando la grosera cantaleta de “¡primero los
pobres!”?

Sobre todo cuando mueren niños por falta de medicamentos en el IMSS; cuando medio millón de pobres ya no reciben leche Liconsa; cuando la violencia y la pandemia golpean a los más pobres; cuando cada día son más los pobres, más los de-
sempleados y cuando la inflación y el alza en los combustibles pega más a los que menos tienen.

Lo cierto es que el “¡primero los pobres!” no fue más que otro de los muchos pronunciamientos mentirosos del candidato López Obrador quién, ya Presidente, se burla todos los días de los pobres, a los que multiplica con sus políticas fallidas.

Y si aún lo dudan, basta recordar que Liconsa dejó de repartir leche subsidiada a casi medio millón de mexicanos de escasos recursos, además de que incrementó el precio del producto lácteo en 150% y eliminó de su padrón de abasto a 67 de los municipios más pobres del país.

Así lo demuestra un estudio de Mexicanos contra la Corrupción y la Impunidad, el que además revela que al tiempo que deja sin leche a medio millón de mexicanos
pobres, Liconsa entregó contratos presuntamente irregulares a Alejandro Puente, por 4 mil millones de pesos, a pesar de que se trata de un empresario vinculado con actos de corrupción y que no cuenta con experiencia en esa rama industrial.

Pero tampoco es la primera ocasión en que el presidente López Obrador ofende a los que menos tienen. En junio, por ejemplo, sorprendió a propios y extraños con la puntada de que el delito de secuestro solo afecta a los mexicanos pudientes, no a los pobres.

Se trata, como queda claro, de otra mentira del Presidente, ya que los mexicanos pobres son las víctimas más frecuentes no solo de la violencia en general, sino del secuestro, como lo demuestra un estudio realizado por la reputada organización Alto al Secuestro, de Isabel Miranda de Wallace.

Dice la ONG que “el secuestro es un delito que no distingue clases sociales, edad, género u ocupación”, además de que “el delito de secuestro hoy lo sufren, primordialmente, los trabajadores, los asalariados, estudiantes, comerciantes informales… debido a que los delincuentes obtienen una menor cantidad de dinero, pero en tiempo mucho más corto y con un riesgo menor”.

Peor aún, de enero de 2018 a abril de 2020, se registró el secuestro de 4 mil 227 personas, de las cuales 828 son mujeres. Eso equivale a que casi 20% de los secuestrados en México son contra mujeres; y entre los estados con más mujeres secuestradas están Veracruz y Ciudad de México.

Pero tampoco ahí termina el problema.

Todos los días, en casi todo el país, se llevan a cabo “secuestros exprés” y/o “secuestros virtuales”. El primer caso lo padecen los más pobres, los que viajan en el autobús o “la micro” y que durante dos o tres minutos son secuestrados a bordo del vehículo respectivo, a menazados de muerte y despojados de todo su patrimonio.

El caso de la pandemia de coronavirus, es otro ejemplo de que las políticas equivocadas del Gobierno de Obrador han golpeado a los más pobres. Y es que distintas estimaciones sobre el perfil de los 65 mil fallecidos a causa del virus, revelan que casi 50% de las víctimas mortales son pobres.

Además, la crisis sanitaria provocada por el Gobierno –al desmantelar buena parte del sistema de salud– dejó sin atención médica precisamente a los más pobres. Y el mejor ejemplo es el de una menor que murió en el IMSS –recientemente– luego que los médicos argumentaron que no pudieron hacer nada “porque no hay medicamentos oncológicos”.

La violencia criminal, por su parte, atrapa a los más pobres, a quienes se encomiendan las tareas de mayor riesgo –sicarios, orejas, mulas y matarifes– en las bandas criminales. Por eso, se estima que hasta 80% de las víctimas de esa violencia criminal son pobres.

Y, por si fuera poco, muchos de mexicanos indocumentados que trabajan en Estados Unidos, salieron de familias pobres, a las que llegan las remesas que el presidente Obrador alardea como un logro de su Gobierno.

¿Qué va a informar López Obrador en su mensaje por el segundo año de gobierno? ¿Se atreverá a aceptar que del potente “¡primero los pobres!” no queda nada?
¿Reconocerá que, en los hechos, “mandó al diablo a los pobres”? ¿O, de plano, volverá a mentir, como es su
costumbre?

Al tiempo.
28 Agosto 2020 04:01:00
¡Ensayo de un crimen!
En el centro del país pocos han puesto atención al “ensayo de un crimen” que se lleva a cabo en Baja California Sur.

¿Ensayan un crimen?

En efecto, resulta que con el aval del partido Morena y del presidente López Obrador, diputados de esa fuerza política –al Congreso de Baja California– decidieron acabar con los opositores del PAN y, de manera inconstitucional, despidieron a cinco diputados, destituyeron a la presidenta del Congreso y, con ello, instalaron una caricatura de Congreso.

En pocas palabras, ensayaron un crimen político que tiene como objetivo paralizar al Gobierno estatal, lesionar a todo el estado de Baja California Sur y, al final, lo que buscan sería la victoria del partido Morena en las elecciones esta-tales del 2021.

Baja California Sur, como saben, es gobernado por el panista Carlos Mendoza Davis, quien dijo que no quitará el dedo del renglón y que seguirá buscando los caminos legales para revertir el gravísimo atentado que, en términos reales, no es otra cosa que un “golpe de Estado”.

¿Un golpe de Estado?

Efectivamente, se trata de un “golpe de Estado”, el cual se define como todo atentado a una o más instituciones del Estado, efectuado por personas que se desempeñan desde el interior del propio Estado, y que buscan suplantar el poder de la institución a la que han golpeado.

Y curiosamente eso es justo lo que pasó en Baja California Sur, en donde una mayoría de diputados de Morena inventaron una supuesta queja ciudadana por la ausencia de legisladores del PAN, para contar con un pretexto que les permitiera llamar a los suplentes de los diputados incómodos.

Y con ese pretexto, en se-sión a distancia, despidieron de manera ilegal a cinco legisladores del partido azul, destituyeron a la presidenta del Congreso y, como si se tratara de asaltar el poder, se queda-ron con la presidencia y el control total del Congreso local. Es el típico “golpe de Estado”.

Por eso, ante tal irregularidad, intervino la Suprema Corte, que decidió anular el proce-dimiento avalado por Morena. Sin embargo, los diputados morenistas ignoraron al máximo Tribunal y sesionan como si fueran dueños del Poder Legislativo de Baja California.

A su vez, luego de denunciar el “golpe al Congreso” –y siempre en apego al mandato de la Corte– el gobernador Mendoza Davis dijo que no avalaría ninguno de los asuntos aprobados por un Congreso espurio.

Y es que el desafuero de todo diputado local y/o federal es facultad exclusiva del Congreso de la Unión, ya que todos los legisladores mexicanos tienen fuero y la Constitución estable-ce un procedimiento específico para garantizar la inviolabilidad de los diputados, locales o federales.

Así, por ejemplo, para desaforar a la “chapodiputada” del Congreso de Sinaloa, fue el Congreso de la Unión el encargado del procedimiento. De igual manera, para desaforar al “narcodiputado” Julio César Godoy Toscano, fue el mismo Congreso de la Unión el encargado del procedimiento.

¿Por qué entonces, un puñado de diputados de Morena al Congreso local de Baja California Sur, se aventaron “la cha-bacana” tontería de desaforar a sus compañeros opositores, del PAN?

¿No sabían, los diputados de Morena, que violaban la Constitución y que por esa violación, tarde o temprano terminarán desaforados?

Pues es aquí donde viene lo verdaderamente delicado del asunto; el verdadero “ensayo de un crimen”.

¿Por qué?

Porque el Congreso de Baja California Sur es el laboratorio de la dictadura de López Obrador para ensayar el golpe de Estado contra el Congreso de la Unión.

Y es que, en efecto, un paso obligado para la construcción de toda dictadura, es la destrucción del Poder Legislativo, entidad del Estado en donde se concentra la llamada Casa del Pueblo, que es la Cámara de Diputados.

Y para todo dictador resulta obligada la desaparición del Congreso y de sus cámaras –de diputados y senadores– porque son los principales espacios de poder de la oposición y porque los legisladores opositores son los más formidables contrapesos de toda democracia.

Es decir, que el Poder Legislativo –diputados y senadores– no solo son la joya de la pluralidad en democracia sino que constituyen un pilar fundamental para garantizar la división de poderes y la democracia toda.

Sí, el crimen político ensayado en Baja California Sur, es el ensayo del golpe de Estado que planea el Gobierno de López Obrador contra el Congreso de la Unión.

Al tiempo.


27 Agosto 2020 04:01:00
¡Presidente en campaña: la farsa y el farsante!
La farsa de la honestidad valiente la evidenciamos aquí a lo largo de los últimos 20 años, justo durante los años de campaña de López Obrador.

Sí, a lo largo de dos décadas documentamos –de manera puntual- que AMLO no solo violó de manera sistemática la Constitución, sino muchas de sus leyes.

Más aún, el propio Presidente violó los “100 puntos” que prometió que serían la guía de su Gobierno y que hoy le valen madre.

Sin embargo, y a pesar de dos décadas de violaciones sistémicas a la Carta Magna, el líder opositor nunca pisó la cárcel y menos pagó los delitos que lo convirtieron en el más asombroso milagro mexicano: el político que, sin haber trabajado nunca y que ha sido el mayor defraudador de la historia, hoy vive en un Palacio, no como Presidente sino cual rey.

Lo peor es que precisamente hoy -y con López como Presidente-, la violación a las normas constitucionales y a sus reglamentos es aún más grave y, contrario a lo que muchos especialistas suponen, el Presidente mexicano es aún más impune que cuando no era Presidente.

¿Por qué hoy es mayor la grosera impunidad?

Por una razón elemental: porque a mayor poder -como muchos saben-, es mayor el abuso del poder; es más potente la pulsión autoritaria y mayor la mitomanía y el ego por la perpetuidad del poder.

Dicho de otro modo, al tiempo que AMLO acapara un mayor poder, al tiempo que destruye la división de poder y que atrapa los contrapesos y a los críticos, es mayor la impunidad del Presidente mexicano.

Por eso, cada día es mayor la mitomanía de Obrador; por eso es mayor su pulsión de engañar hasta al espejo y, por eso, son más grotescas sus mayores locuras, como convertir el Zócalo capitalino en remedo de las águilas y las antorchas de Hitler y de Mussolini.

Por eso, cuanto más grande es el ego presidencial y mayor la mitomanía del poder, es mayor la ambición del poder sin límite, son mayores los afanes por creer que es un iluminado.

Y también por eso son mayores y más agresivas sus venganzas; como la venganza contra Rosario Robles y contra sus críticos.

También por eso es mayor la exigencia presidencial por lealtad absoluta y por eso los lacayos presidenciales son más desvergonzados a cada paso.

Por eso las mentiras son cada vez mayores y más grotescas; por eso, a cada paso el Presidente dice sin pudor y sin recato una mayor mentira, como la demencial rifa de un avión en donde la casa presidencial difunde un spot del propio Presidente -promoviendo la rifa del avión-, cuando todos saben que no se rifará ningún avión.

Por eso la impunidad presidencial por la incontenible mitomanía, que ha convertido a López en el mayor mentiroso del mundo. Y es tal la pulsión mentirosa de AMLO, que el propio Mandatario y su pandilla ya se cree sus propias mentiras.

Por esa impunidad sin freno, la mentira escandalosa de López Obrador de que “ya no hay corrupción arriba”, cuando su Gobierno se desborda de corrupción, cuando ocho de cada 10 contratos del Gobierno federal se entregan sin licitación, cuando el Presidente vive en un Palacio y su prole vive del dispendio del dinero público, cuando todo su Gabinete está bajo sospecha por raterías públicas.

Por eso la venganza contra Rosario Robles, la mujer que hizo posible la victoria de AMLO en el DF en el año 2000, a quien hoy tiene en prisión de manera ilegal; por eso las venganzas contra Eduardo Medina Mora y por eso la persecución contra los críticos del régimen, como la revista Nexos.

Por eso la impunidad de AMLO, luego del video en donde su hermano Pío aparece “cobrando moches”, a pesar de que todos en la clase política mexicana saben que -por más de 20 años-, López ha sido el mayor defraudador de la historia.

Pero acaso el mayor de todos los insultos del presidente Obrador es que su Gobierno inició la difusión de una serie de spots, dizque para promover su segundo informe, en donde se burla de los muertos por la pandemia, de los muertos por la violencia, de los empobrecidos a los que dejó sin empleo y, en general, de quienes votaron por él.

Sí, la de AMLO es la mayor farsa de la historia y el presidente Obrador es el mayor farsante de la historia; farsa y farsante.

¿Quién cree hoy en López Obrador?

Sí, solo un puñado de fanáticos y enemigos de México.





26 Agosto 2020 04:01:00
¡La gran estafa de AMLO: 30 pruebas!
Durante los últimos 20 años, aquí documentamos “la gran estafa” de López Obrador en la política, la que quedó al descubierto en el video que reveló Carlos Loret.

El siguiente es un resumen de las 30 pruebas, irrefutables, que a lo largo de esas dos décadas revelamos. Todas se pueden probar con videos, audios y declaraciones.

1.- Hace 12 años revelamos que el 11 de febrero de 2004, en la sesión de la Comisión Permanente, el senador Juan José Rodríguez Prats y el diputado Manuel Camacho, protagonizaron un debate histórico. Desde la tribuna, el panista le exigió al perredista que solo dijera “¡sí o no!”, que, en su papel de regente del DF, le había entregado 9 mil millones de pesos a Obrador para desalojar el Zócalo, en 1992.Camacho reconoció que sí.

2.- Aún más, en 2011 apareció el libro Mesías Mexicano, de George Greyson, quien entrevistó a Camacho sobre la entrega de dinero público a Obrador y confirmó que todas las movilizaciones de AMLO eran una extorsión.

3.- No fue todo. En noviembre de 2019, el diario Reforma entrevistó a Álvaro López Ríos, dirigente de la UNTA, quien también confirmó que en 1991 fue testigo de que Manuel Camacho -con la anuencia de Carlos Salinas-, entregó a Obrador 150 mil millones.

4.- Apenas el lunes 24 de agosto del 2020, el columnista Macario Schettino reveló que fue testigo del uso de dinero público del Gobierno del DF a favor de la candidatura de Andrés Manuel López Obrador, en las 100 colonias más pobres de la capital.

5.- Hoy la historia se repite y, con dinero público, René Bejarano y Dolores Padierna regalan despensas en las colonias más pobres de la CDMX a cambio de la credencial de elector.

6.- Semanas después de que Obrador llegó al Gobierno del DF, entre la burocracia capitalina había una seria indignación por los cobros forzosos de por lo menos 10% del salario de los trabajadores.

7.- Veinte años después el Presidente promueve la rifa de un avión que, en rigor,. no será rifado. Lo cierto es que asistimos a una nueva estafa de Obrador.

8.- Retomamos el tema de la estafa y el robo a los trabajadores del DF, en el Itinerario Político del 28 de mayo de 2017, además de documentar los videos donde Eva Cadena recolecta dinero para López Obrador.

9.- Sobre el mismo tema, apenas el lunes 24 de agosto del 2020, el columnista José Contreras recordó que luego que ser exhibida un un video en donde recolectaba dinero para AMLO –en mayo de 2017-, la señora Eva Cadena señaló como la principal recolectora de Obrador, a Rocío Nahle, hoy secretaria de Energía.

10.- Luego que aparecieron los videos de Pío López recibiendo dinero, Claudia Sheinbaum, jefa de Gobierno de la Ciudad de México, aseguró en conferencia de prensa que ella también aportó donativos a la causa de AMLO.

11.- Apenas en junio del 2020, López Obrador nombró nuevo titular del Instituto para Devolver al Pueblo lo Robado, al abogado Jaime Cárdenas Gracia, esposo de María de la Luz Mijangos, quien en medio de impugnaciones llegó a la Fiscalía Especializada del Combate a la Corrupción. Lo simpático es que la pareja difundió entre columnistas de distintos diarios –entre 2005 y 2006-, el desvío de miles de millones de pesos de los Segundos Pisos a la campaña de AMLO.

12.- Pero hay más. Todos recuerdan al exesposo de Claudia Sheinbaum, el exlíder estudiantil Carlos Imaz, también como recaudador de AMLO; en bolsas de supermercado recogía el dinero que le entrega Carlos Ahumada.

13.- Sin embargo, la verdadera estrella de los “videoescándalos” fue, sin duda, René Bejarano, quien en ese 2004 era el brazo derecho del jefe de Gobierno del DF, López Obrador.

14.- ¿Y cómo olvidar la imagen de Gustavo Ponce, también involucrado en los videoescándalos de marzo de 2004? Ponce era tesorero del Gobierno capitalino, de donde sacaba dinero hasta para jugar en Las Vegas.

15.- La práctica de recolectar dinero se transformó en un rentable negocio para López Obrador, quien ya como jefe del PRD, también incursionó en la venta de candidaturas a puestos de elección popular, como ocurrió en Guerrero, en donde vendió la candidatura de edil de Iguala a José Luis Abarca, jefe del grupo criminal Guerreros Unidos.

16.- Pero los presuntos vínculos de Morena con el crimen organizado se confirmaron el 17 de octubre de 2019, cuando el presidente López Obrador ordenó liberar al hijo de “El Chapo”, Ovidio Guzmán. En el bajo mundo criminal de Culiacán, es secreto a voces que “El Chapo” habría financiado sus candidaturas.

17.- Durante la campaña presidencial de 2012, se hizo público un audio en donde el jefe de campaña de Obrador, Luis Costa Bonino, se reúne con empresarios mexicanos a los que exige la entrega de 6 millones de dólares.

18. También de esa fecha data otro audio en el que se escucha a “los tocayos” Julio Scherer Ibarra y Julio Villarreal Guajardo, presidente del grupo empresarial Villacero. En el diálogo, Scherer –hijo del fundador de Proceso y hoy brazo derecho de AMLO-, pide apoyo económico para AMLO.

19.- Otro escándalo se produjo cuando se descubrió la alianza entre Javier Duarte y López Obrador; pacto en donde el priista hizo todo para facilitar la victoria de Morena y la derrota de su propio partido, en Veracruz.

20.- Sobre el mismo tema, en 2107 se hizo público un nuevo audio, en donde Javier Duarte, revela que desde 2016 entrega mensualmente 2.5 millones de pesos a la campaña de López.

21.- En la primera mitad de 2017, Milenio reveló que, como parte de las negociaciones entre Duarte y AMLO, el Gobierno de Veracruz nombró a Jessica Moreno -esposa de Arturo López y cuñada de Andrés Manuel-, como oficial mayor de la Secretaría de Educación, desde donde habría desviado más de 80 millones de pesos a la campaña.

22.- En días pasados, un colaborador de Manuel Velasco fue exhibido en un video difundido por el periodista Carlos Loret. En las imágenes aparece –en dos momentos-, Pío López, el hermano del hoy presidente Obrador, cuando recibe bolsas de dinero para la campaña de AMLO.

23.- En Chiapas, en 2015, en el Aeropuerto Internacional de Tapachula, la Policía Federal detuvo a tres mujeres que, presuntamente, eran asesoras de Morena. Las mujeres viajaban con maletas en las que escondían millones de pesos. Tiempo después apareció un audio en donde Ricardo Monreal le pide a su amigo Manuel Velasco –Gobernador de Chiapas-, que lo ayude para liberar a las mujeres y, sobre todo, el dinero, enviado a la campaña presidencial de AMLO.

24.- Pero no era la primera vez que sorprendían a Monreal en moches. El actual líder de Morena en el Senado también fue pillado en 2016, con otro envío de dinero de Pedro de Antuñano, su más cercano colaborador.

25.- Durante años, la familia Monreal ha sido acusada de enriquecimiento ilícito. Apenas ayer, Aristegui Noticias confirmó 60 propiedades del senador, muchas de ellas obtenidas en el gobierno de López Obrador.

26.- Es público el video en donde la profesora Delfina Gómez reconoce que descontó a los empleados del municipio de Texcoco, un diezmo que era destinado a la formación del partido Morena.

27.- Junto con Delfina Gómez, también aparecen como recaudadoras de AMLO las señoras Eva Cadena y Rocío Nahle.

28.- Denunciamos que el hoy Presidente usaba una “Tarjeta IAVE”, para no pagar el peaje de las carreteras, la cual le fue decomisada y era de la diputada Sonia Ibarra, esposa del exdirigente Guadalupe Acosta Naranjo.

29.- En 2007 revelamos que en esa fecha se vivía una feroz pelea entre Obrador y los dirigentes del PRD, ya que a los legisladores se les había obligado a entregar 20% de “la dieta” -el salario-, a la causa de AMLO.

30.- En 2008 denunciamos que todos los centros de poder del PRD son obligados al “moche” para AMLO.

Si la de AMLO no es una “estafa maestra”, ya no sabemos qué es.

Al tiempo.

25 Agosto 2020 04:01:00
¡Líbano: mueren 220 y se van; ¡aquí mueren 120 mil y rifan avión!
El pasado 15 de junio, cuando el número de víctimas por coronavirus llegó a 20 mil en México, el título del Itinerario Político de esa fecha fue el siguiente: “¿Cuántos muertos más, Presidente?”.

Hoy, dos meses después, el número de mexicanos que han perdido la vida por la pandemia triplica los 20 mil y, ante el asombro general, el Presidente mexicano no solo alardea que “va bien” la estrategia de su Gobierno, sino que, incluso, se da tiempo para promover “la rifa del avión presidencial”.

Y contrasta el cinismo del Gobierno de AMLO y la pasividad de la sociedad mexicana, con la reacción del Gobierno y el pueblo libanés, luego de la tragedia reciente, que costó la vida a 220 personas y lesiones a miles.

Sí, así de grotesca la diferencia entre el primer Gobierno y su sociedad, frente al segundo Gobierno y sus ciudadanos. Por eso obliga preguntar. ¿Cuántos muertos necesita el Presidente mexicano para entender que su Gobierno, todo, es un fracaso; que ha sido y seguirá siendo fracasada y fallida su estrategia para contener la Covid-19?

Pero la pregunta también obliga a la sociedad. ¿Hasta cuánto está dispuesta a aguantar la sociedad mexicana a un Gobierno criminal, irresponsable e indigno, al que no solo le vale madre la vida, sino que se burla de la vida y de los ciudadanos?

Lo cierto es que al Presidente mexicano lo menos que le importa es la vida de los ciudadanos; le vale “un pito” si mueren o no, si pierden su empleo, si hoy son más pobres que en los tiempos neoliberales o si, por el contrario, mueren a causa de la pandemia o la violencia.

Pero también es verdad que la sociedad mexicana parece tener el Gobierno que se merece; una sociedad apática, agachona, indolente que permite que su empleado presidencial se burle de ella. Y es que, a pesar de la indignación colectiva, hoy la pandemia ya es igual de mortal que la violencia criminal; el virus mata a más mexicanos que las armas de los criminales y los mafiosos organizados.

Y, a pesar de todo eso, en México no pasa nada, el Gobierno sigue engañando a todos y todos siguen aceptando a un Gobierno mentiroso, como si se tratara de un juego sin fin.

En efecto, según cifras oficiales, hoy el número de muertes por la violencia es igual al número de fallecidos por la pandemia, lo que confirma que el fracaso oficial es igual de pernicioso en la pandemia, que, en la contención del crimen, lo que habla de un desprecio general por la vida humana, por parte del Gobierno de AMLO.

Y es que, como saben los hombres de bien, la pérdida de una vida, por las razones que resulte esa pérdida, es toda una tragedia humana y social. En México, a causa de una pandemia mal manejada –por un Gobierno irresponsable y de improvisados–, se han perdido más de 60 mil vidas, muchas de las cuales pudieron salvarse.

Pero, además, a causa de una caprichosa y hasta ridícula política de lucha contra la violencia –que pregona abrazos en lugar de balazos–, se han perdido otras 60 mil vidas de manera violenta. Es decir, producto de la crisis sanitaria y de violencia, las cifras oficiales arrojan 120 mil muertes; 120 mil familias que están de luto; 120 mil tragedias familiares; 120 mil hijos, hijas, esposos, esposas que sufren.

Pero sin duda la tragedia mayor es que a pesar del tamaño de la desgracia, del dolor y a pesar de los cientos de vidas perdidas, parece que en México no pasa nada y a pocos les importa la vida; por lo menos no le importa al Gobierno de López Obrador.

Y contrasta la irresponsabilidad del Gobierno mexicano y de la sociedad de nuestro país, con otras culturas y otras civilizaciones que, por mucho menos que lo que ocurre en México, se han manifestado y reclamado la caída de los malos gobiernos.

Todos recuerdan el estallido presuntamente accidental de una carga de nitrato de amonio en el puerto de Beirut, el pasado 4 de agosto, que costó la vida a 220 personas y provocó daños graves a 7 mil víctimas más.

La pérdida de esas vidas y las lesiones fueron suficientes para que la sociedad indignada saliera a la calle y exigiera la renuncia de un Gobierno irresponsable que, a causa de su indolencia, fue culpable de la tragedia. En pocas horas, todo el Gobierno libanés había renunciado, avergonzado por lo ocurrido.

¿Y qué pasa en México, en dónde se han perdido 120 mil vidas? ¿Qué dice la sociedad y qué responde el Gobierno? Es penoso en los dos extremos.

El Gobierno de Obrador no solo se carcajea de los críticos de su fracaso, sino que el propio Presidente responde con la rifa de un avión que no rifará ningún avión. Es decir, vemos pasar frente a nosotros la caricatura de Gobierno que elegimos y, aún así, la mayoría de nosotros sonríe por una caricatura que, en realidad, es el espejo de nosotros mismos.

Sí, somos el espejo de la caricatura llamada López Obrador.

Al tiempo.

24 Agosto 2020 04:07:00
¡Las 120 mil tragedias y las ratas en videos!
Según las cifras oficiales de muertes violentas y decesos producto de la pandemia –en total 120 mil vidas perdidas en lo que va del Gobierno de AMLO-, casi 20 mexicanos fallecen diariamente, por esos dos motivos.

Ese es el tamaño de la irresponsabilidad oficial; una verdadera tragedia social –que golpea a los más pobres-, provocada por un Gobierno ineficaz, de ignorantes e improvisados.

Pero esas son solo las cifras oficiales.

Lo cierto es que si vamos al subregistro -número real de muertos, que de manera criminal no reporta el Gobierno de AMLO-, por la pandemia habrían muerto casi 200 mil mexicanos y, por hechos violentos, casi 100 mil ciudadanos.

Tales cifras revelan el tamaño astronómico de la tragedia.

Es decir, que en sólo 625 días del Gobierno de AMLO –casi 21 meses-, habrían perdido la vida 300 mil mexicanos, cifra escalofriante y de escándalo, ya que en promedio se habrían producido 480 muertos por día.

Lo verdaderamente crítico, sin embargo, es que a pesar de la tragedia que significan los números oficiales y/o los números reales de muertos por Covid-19 y por la violencia –cualquiera de las dos cifras-, parece que a nadie le importa nada y que nadie del Gobierno federal pagará por una política no solo criminal, sino de verdadero exterminio.

Pero vamos por partes.

Al final de cuentas, México llegó a 60 mil muertes oficiales producto del Covid-19, cifra que, según el discurso de Hugo López-Gatell, sería algo así como impensable y hasta “catastrófica”.

Es decir, que según el intocable vocero presidencial para la pandemia, el Gobierno de México puede declarar -de manera oficial-, que es responsable no solo “de la catástrofe” de la pandemia, sino “de la catástrofe de la violencia”.

Y es que, como ya se dijo, a las 60 mil muertes oficiales producto de la pandemia –o las 200 mil reales-, habrá que sumarle las 60 mil muertes violentas que oficialmente reportan los primeros 21 meses del Gobierno de AMLO, o sumar las 100 mil muertes violentas reales, según el subregistro.

En cualquier caso, asistimos a la peor tragedia que ha vivido México luego de la gesta revolucionaria, que costó la vida a millones de mexicanos pobres y que, según la caprichosa “mentira oficial de López Obrador”, se quitaban el pan de la boca para financiar la Revolución.

Sí, según la “mentira oficial de López”, los mexicanos pobres no solo dieron la vida por la Revolución, sino que también dieron su poco dinero para financiar la lucha.

Y esa deformación a modo de la historia -verdadera calumnia oficial a personajes de la historia, como Leona Vicario-, no es más que la grosera justificación de las raterías sobre las que se construyeron el partido de AMLO, por un lado, y el Gobierno, por el otro.

Pero más allá de las cifras de muertos –oficiales y/o reales-, y más allá de la mentirosa historia oficial de López, lo cierto es que la mayoría de los fallecidos –sea por la pandemia, sea por la violencia-, son ciudadanos pobres; los excluidos, aquellos con menos preparación, con menos oportunidades, con los empleos menos rentables y que, al final, fueron víctimas de la enfermedad y/o empujados a la violencia y el crimen.

Sí, de nueva cuenta los pobres abultan las cifras de las tragedias provocadas por la indolencia, la estulticia y la incapacidad del Gobierno de López Obrador; pobres que mueren por la pandemia; pobres que mueren por la violencia; pobres que pierden la mayoría de empleos que se han cancelado.

Los pobres que pagan el costo de la inflación, del cierre de empresas y, en general, que pagan los costos de la crisis económica, política, sanitaria y, sobre todo, la crisis de credibilidad en un gobierno de criminales y mentirosos.

¿A quién le importa aclarar la muerte de 120 mil mexicanos a causa de la violencia y/o por Covid; o los 300 mil muertos reales por ambos motivos? ¿A quién le importa castigar a los responsables de esos crímenes, sean bandas organizadas o sean miembros de la pandilla de AMLO y de su Gobierno?

A ninguna institución del Estado mexicano le importan las 120 mil tragedias que viven 120 mil familias y menos la fatalidad de casi 300 mil familias –según los números reales-, y que en solo 21 meses han perdido a un hijo, un padre, una madre, un hermano…

Y no les importa porque están ocupados en engañar a los ciudadanos; en ganar la próxima elección; preocupados en cambiar la historia oficial para ocultar los videos que muestran a las ratas del Gobierno de AMLO y a las ratas de otros gobiernos, cuando reciben dinero público y/o privado para sus afanes partidistas.

Y cada vez aparecen más ratas en más videos; videos que buscan distraer a los ciudadanos de la tragedia en que se convirtió el Gobierno de López Obrador; el peor Gobierno de la historia; el más criminal y más ladrón.

Al tiempo.

21 Agosto 2020 04:02:00
¡De magos y payasos, la justicia de AMLO!
No, no es política y menos justicia.

En realidad es una variante del “realismo mágico” – pretender que es cotidiana la fantasía y lo irreal--, que se produce en el “chabacano” gobierno de López Obrador.

Sí, un gobierno que hace suyo el “realismo mágico” para llevar adelante venganzas, para simular justicia, para censurar a sus críticos y, en especial, para encubrir crímenes de Estado como los cometidos en la fallida lucha contra la pandemia.

Pero vamos por partes.

Como saben, el “realismo mágico” es un movimiento cultural – que en especial floreció en la literatura latinoamericana y en la pintura--, que marcó al siglo 20 y cuyo formato mostraba lo increíble e impensable; la fantasía, lo irreal, lo fantástico, metafísico y hasta esotérico, como lo cotidiano, como la nueva realidad y como la felicidad.

Como también saben, algunos de los mayores exponentes del “realismo mágico” son Gabriel García Márquez, en la literatura --con Cien Años de Soledad--, y Frida Kahlo, en la pintura, con buena parte de su obra.

Sin embargo, en el siglo 21 y en el “metaconstitucional” gobierno de López Obrador –gestión que opera al margen de la Constitución--, reapareció una “chabacana” versión del “realismo mágico” en la política más rupestre que se haya conocido en el nuevo siglo: la política del Gobierno de AMLO.

Gobierno que pretende convertir en cotidiano lo impensable, lo inimaginable, lo insensato, lo irreal y la fantasía extrema de hacer cotidiana la violación de derechos elementales y garantías básicas.

Grosero “realismo mágico” de los magos y los payasos del Gobierno de AMLO, que no aplica en la literatura y menos en la pintura, sino en la vulgar censura a una empresa crítica y de ideas, como Nexos.

Chabacano “realismo mágico” que exhibe lo peor del autoritarismo pueblerino del Gobierno de López; el regreso de la grosera clausura de los medios críticos, de la censura, al mejor estilo de Luis Echeverría.

Bananero “realismo mágico” que en la segunda década del nuevo siglo –en el año 2020- -, trae de vuelta el autoritario eslogan “no les pago para que me peguen” –de López Portillo--, y que con el aval de otro López, ordena cancelar la publicidad oficial para la revista Nexos y, por decreto, prohíbe su derecho a circular; el derecho a la libre expresión de sus colaboradores.

Pero no menos locuaz que la censura a Nexos, es la orden presidencial –dictada en sus mañaneras--, para que los medios difundan, con toda su fuerza, filtraciones oficiales como el video de Lozoya, sin Lozoya, y las acusaciones de Lozoya, sin ninguna prueba.

Y es que no resulta más que “realismo mágico” del locuaz Gobierno de AMLO, que el presidente haga todo lo necesario para filtrar un video de Emilio Lozoya, sin que en tal video aparezca Lozoya --igual que rifar un avión sin avión--, para probar quién sabe qué horrorosas conspiraciones de imaginarias pandillas de corruptos.

Sí, no sólo es “metafísico”, sino “metaconstitucional” que el gobierno de Obrador y su “fiscal carnal” violenten “el debido proceso” de manera deliberada, al extremo de crear la simpática figura --propia del “realismo mágico”--, llamada el “indebido proceso”.

Sin duda que es propio de magos y payasos que, luego la filtración del video y de la denuncia legal de Lozoya, el mismo presidente Obrador acepte que “no termina” de leer los expedientes y que su “fiscal carnal” se apresure a negar que ellos filtraron lo filtrado, cuando las filtraciones son indebidas y violentan el debido proceso. De risa loca.

Y resulta irreal y casi esotérico –digno del nuevo “realismo mágico” del Gobierno de AMLO--, que la puntual bitácora que le ordenaron inventar y revelar a Emilio Lozoya, coloque a algunos de los personajes denunciados –como Ricardo Anaya, entre otros--, en dos o tres lugares a la vez.

Según Lozoya, los corruptos eran políticos dotados de la facultad “metafísica” de estar en dos o hasta tres partes del mundo, al mismo tiempo.

Y es que la bitácora que revela el paso a paso de los presuntos sobornos entregados por Lozoya –y difundidos para ensuciar vidas y carreras--, dice que entregaron en mano de tal o cual político muchos millones de pesos.

Lo curioso es que no pocos de esos destinatarios estaban en otras latitudes, en eventos públicos, a la vista pública y hasta uno de ellos vacacionaba con alguna novia. Si, de nuevo, de risa loca.

Sin embargo, como en toda novela del “realismo mágico”, también hay malas noticias.

Sí, aún está allí buena parte de los integrantes de “la legión de idiotas”; los que creen que con AMLO lloverán flores amarillas, que imaginan que los ricos serán pobres; que creen que los pobres serán los nuevos ricos y que imaginan que en el Gobierno de López lloverán empleos y felicidad.

Así los magos y los payasos del Gobierno de López Obrador y los idiotas que creen todo lo que ven en el circo.

Al tiempo.
20 Agosto 2020 04:04:00
¿Engañan a Obrador o privatizarán el puerto?
Para nadie, con dos dedos de frente, es nueva la revelación de que López Obrador es engañado todos los días.

Sí, los supuestos “leales” al Presidente, en realidad van detrás de los jugosos negocios del poder; van por los negocios de miles de millones de pesos, porque eso les prometió el candidato Obrador.

Y si lo dudan, aquí lo documentamos, por ejemplo, el 7 de agosto de 2019, luego que AMLO se dijo sorprendido por la supuesta desaparición de la fortuna incautada al ciudadano mexicano de origen chino, Zhenli Ye Gon; dinero que, en realidad, fue empleado para programas sociales.

Sí, documentamos que el Presidente mexicano es un perfecto ignorante de la realidad política, económica y social; de la realidad del país.

Pero tampoco es nuevo que, debido a su escandalosa ignorancia, hasta un niño de primaria sería capaz de engañar al presidente AMLO, quien todas las mañanas regala a los ciudadanos -en su mañaneras-, la confirmación, en cadena nacional, de su ignorancia supina.

Pero no, el problema no es el engaño al que sus colaboradores más cercanos someten a López Obrador.

¡Pero tampoco es cierto que la frugal y fructífera colección de mentiras piadosas del Presidente, conseguirá salvar las conciencias de los mexicanos!

El problema es que en su papel de “bobo útil”, AMLO se oculta detrás de la careta “de dulce ancianito gagá”, para llevar a cabo perversiones como la destrucción del NAIM y, por supuesto, el intento de privatizar el Puerto de Veracruz.

¿Privatizar el Puerto en Veracruz?

Sí, no son pocas las voces que aseguran que el Presidente mexicano ya empeñó su palabra a favor de la venta –la privatización-, del Puerto de Veracruz; además de todas sus operaciones y su objetivo estratégico.

¿Y eso qué significa?

Casi nada, que con el cuento de que el Puerto de Veracruz es privado –y que los gobiernos de Salinas y Peña lo privatizaron-, Obrador modificará el estatus legal del Puerto de Veracruz, para conseguir su privatización.

Sí, porque a pesar de las mentiras del Presidente, el Puerto de Veracruz es una entidad pública, propiedad del Gobierno federal y de las instituciones del Estado.

¿Entonces no es privado el Puerto de Veracruz?

No, en realidad el puerto es una entidad pública, propiedad del Estado mexicano y cuyos dueños somos todos los ciudadanos.

¿Entonces por qué el Presidente dijo que era una entidad privada que se benefició con una concesión por hasta 100 años?

Elemental, porque el presidente Obrador ignora el estatus del puerto, porque quiere engañar a los ciudadanos o, de plano, porque pretende entregar el valioso puerto al crimen organizado, en una privatización inmoral, propia de Morena y de un Gobierno corrupto, como el de AMLO.

En pocas palabras, cuando AMLO puso el grito en el cielo porque supuestas manos perversas se apoderaron de las concesiones del Puerto de Veracruz -por más de 100 años-, en realidad lo que busca el Presidente mexicano es crear una crisis para, luego, adueñarse del jugoso tonel de rica miel que es el Puerto de Veracruz.

Y aquí empiezan las preguntas.

¿Quién pondrá un alto a tales aberraciones políticas? ¿Quién denunciará y sancionará las intenciones depredadoras del Presidente mexicano? ¿Quién será capaz de exhibir que, en realidad, López Obrador quiere robarse el Puerto de Veracruz, para entregarlo -a manera de pago-, a cambio de favores de poderosos empresarios que apoyaron con dinero sucio su campaña? ¿Le entregará el Presidente mexicano, la joya de la corona, al crimen organizado?

Lo cierto es que nadie lo sabe. Lo que sí sabemos es que cualquiera engaña al Presidente mexicano. Y la mejor evidencia la denunciamos aquí el 7 de agosto de 2019.

En esa fecha preguntamos: ¿Quién engaña al Presidente? ¿Quién le proporciona información falsa? ¿A qué nivel de engaño y ocultamiento de información está sometido el presidente Obrador? ¿Imaginan la tragedia si, en temas verdaderamente importantes, engañan al Presidente de la misma forma que lo engañan cómo hemos visto?

Lo cierto es que el presidente López Obrador juega con su imagen de “amable anciano gagá”, que le sirve para simular que lo manipulan y para esconder sus verdaderos objetivos; que destruye al país para enriquecer, sin límite, a sus aliados que financiaron sus tres campañas electorales.

¿Lo dudan? ¿Quién será capaz de poner un alto al peor enemigo de México en la historia?

Al tiempo.
19 Agosto 2020 04:00:00
¡AMLO apuesta por la mentira mayor, y pierde!
El chiste se cuenta solo. El presidente Obrador hizo todo lo necesario –y todo ilegal–, para la difusión del video de Emilio Lozoya, en donde un supuesto empleado de Pemex entrega dinero a colaboradores de senadores del PAN. ¿Pero qué creen?

Sí, que solo consiguió poner en tendencia el video René Bejarano –los videoescándalos del señor de las ligas–, cuando recibía bolsas de dinero del empresario Carlos Ahumada. Más aún, en la mañanera de hoy, López Obrador se quejó de que los medios –sobre todo las televisoras–, no difundieron el video de Lozoya y hasta exigió que dicho video fuera considerado como “un asunto de Estado”. ¿Pero qué creen?

Sí, que solo consiguió que reaparecieran los videos, los audios y las notas en donde sus “recaudadores” y “recaudadoras” exigen y reciben costales de dinero, en efectivo, para la causa de López Obrador. Y es que, como lo dijimos aquí ayer, la difusión del video de Lozoya no es más que una vendetta presidencial, con fines electorales ¿Por qué?

Porque López solo quiere causar el mismo daño que le causó a su Gobierno, en el DF, el escándalo “del señor de las ligas”. Y, claro, quiere votos. Lo curioso, sin embargo, es que en el video de Lozoya no aparece Emilio Lozoya y tampoco aparece ningún funcionario de primer nivel de la paraestatal, mientras que en los “videoescándalos” de AMLO, el personaje central es René Bejarano, quien era el brazo derecho de Obrador en 2004 y quien dice –de viva voz–, que el dinero es para López Obrador.

Pero no fue todo. Los “muchachos de Palacio” también filtraron parte de la denuncia penal de Emilio Lozoya, en donde revela nombres de senadores que presuntamente habrían recibido dinero del exdirector de Pemex.

Y entre los señalados –a quienes se acusa sin ninguna prueba–, aparecen los panistas Ricardo Anaya, Ernesto Cordero, Francisco Domínguez, Jorge Luis Lavalle y Salvador Vega Casillas, además del entonces perredista, Miguel Barbosa. Todos, como es natural, negaron la entrega de dinero.

Sin embargo, y a pesar de que buena parte del circo montado desde Palacio Nacional se le revirtió al presidente Obrador, lo cierto es que ya es posible llegar a las primeras cuatro conclusiones sobre el verdadero fondo del asunto. ¿Y cuáles son esas conclusiones?

1.- Que el Presidente y su Gobierno están en abierta competencia para buscar la mentira mayor; el mayor engaño, capaz de engatuzar al mayor número de electores posibles.

2.- Que, por la misma razón, para el presidente Obrador ya arrancó la contienda electoral y que –está claro para todos–, será una elección de Estado; con todo el peso del Gobierno federal a favor del partido oficial, como en los viejos tiempos.

3.- Que el Presidente y su Gobierno siguen creyendo que la mexicana es una sociedad de idiotas; ciudadanos incapaces de comparar el video que filtró su Gobierno a nombre de Lozoya, con por lo menos una decena de audios y videos de corrupción en los primeros círculos de López Obrador. Y…

4.- Que el Presidente y su Gobierno ya secuestraron, por completo, al Poder Judicial y a la Fiscalía General, ya que en el “caso Lozoya” no aparece la justicia por ningún lado y solo es posible ver la venganza.

Y es que es de escándalo la complicidad mostrada por los poderes Judicial y Legislativo, frente a la filtración interesada del video, ante el manoseo del caso por la Fiscalía General y la debilidad del Ministerio Público.

Por lo pronto, ante la sublimación del engaño presidencial, queda claro que ya no existe la sociedad que votó a ciegas por López Obrador –los 30 millones que votaron de buena voluntad–, y que muchos de ellos ya no se tragan los sapos y las serpientes de la honestidad valiente.

Y la mejor muestra de que existe un notable cambio en la percepción de la sociedad mexicana es que, de manera simultánea a la señal de AMLO para inundar medios y redes con el video de Lozoya –en donde no aparece Lozoya–, la sociedad puso en tendencia los escándalos previos de AMLO.

Si, miles o millones de potenciales electores recordaron desde los 9 mil millones de pesos que Manuel Camacho le regaló a AMLO para levantar un plantón en el Zócalo –en el Gobierno de Salinas–, hasta los videos de Bejarano, Carlos Imaz y Eva Cadena –llenando costales de dinero–; sin olvidar el audio de Costa Bonino, donde pide millones de dólares para la campaña de 2012 y, claro, las imágenes en donde López Obrador convierte en alcalde de Iguala a José Luis Abarca, a cambio de millones de pesos provenientes del narcotráfico.

En pocas palabras, con el video de Lozoya, el presidente Obrador apostó por la mentira mayor, pero resultó derrotado. Al tiempo


18 Agosto 2020 03:50:00
¡Si Lozoya es Bejarano II, entonces Peña es AMLO II!
Seguramente nadie le advirtió a López Obrador sobre el riesgo mediático de filtrar los videos de la corrupción de Emilio Lozoya.

Es posible, incluso, que el propio Presidente no quiso escuchar a quienes le habrían dicho que esos videos eran una copia de las peores prácticas de su Gobierno –el de AMLO-, en el entonces Distrito Federal.

Sin embargo, al final de cuentas se impuso la terca idea de AMLO y hoy conocemos un video en donde supuestos empleados de Lozoya entregan pacas de dinero a empleados de senadores del PAN –en especial del hoy Gobernador de Querétaro-; video que se confirma como copia fiel de aquella escena donde René Bejarano -el hombre de Obrador entre 2000 y 2005 en el GDF-, recibe pacas de dinero a nombre del Jefe de Gobierno.

¿Cuál es la diferencia entre el video de Lozoya y el video de Bejarano, si las dos imágenes son idénticas...?

¿Acaso alardea López Obrador de que él es el padre de la práctica del soborno y “el moche” para mantener aceitado el poder?

¿O será que AMLO cobra venganza para que sus adversarios “sepan lo que se siente” ser exhibido como una “rata de alcantarilla”?

¿Asistimos a una más de las venganzas patológicas de López Obrador?

Como quiera que sea, lo cierto es que muchos jóvenes que no conocían las corruptelas de AMLO, hoy saben que el Presidente mexicano –como Jefe de Gobierno del DF entre 2000 y 2005-, ya era todo aquello que hoy cuestiona: un ladrón del poder y la política.

Es decir, el mensaje de los videos de Lozoya –igual que los videos de Bejarano-, es que los corruptos del PAN y/o del PRI, son iguales que las ratas de Morena de hoy. Son igual de corruptos que el Gobierno de AMLO no solo en el DF, sino a nivel federal.

Y, por eso, obliga preguntar.

¿Qué es lo que gana el presidente Obrador con la exhibición de los videos de Lozoya, en los que se confirma que 15 años antes, su entonces hombre de confianza, René Bejarano, aparecía igual que hoy aparece Lozoya, supuesto hombre de confianza de Peña, recibiendo pacas de dinero?

¿Qué gana López Obrador con la difusión de un video en donde él y su pasado son los más embarrados y cuestionados? ¿Será que López solo busca una venganza vulgar, al mejor estilo de la venganza contra Rosario Robles o contra Felipe Calderón?

Y es que, según los dos videos, el verdadero maestro de la práctica de entregar pacas de dinero a cambio de lealtades y negocios, se llama Andrés Manuel y se apellida López Obrador.

¿Qué pretende el presidente Obrador al mostrar los videos?

¡Quiso decir, López Obrador, que todos: panistas, priistas y perredistas son igual de corruptos que su escudero, Bejarano!

¿Quiere decir que Morena, el partido en el poder, es igual que el PRI y que el PAN y el PRD?

¿De verdad ese es el mensaje del video que filtró en redes sociales un hermano de Emilio Lozoya?

Si esa es la urgencia del Presidente al dar a conocer los videos –cobrar venganza por la exhibición de Bejarano-, pingüe beneficio el que consiguió López Obrador.

¿Por qué?

Porque si el René Bejarano de antaño, hoy se llama Emilio Lozoya, entonces se puede decir que el López Obrador de antaño, hoy se llama Enrique Peña. ¿O no?

A menos, claro, que el verdadero objetivo de López –y su fin último-, sea la teoría del caos.

¿Y eso qué significa?

Elemental: que López Obrador y su Gobierno siguen los pasos y la enseñanza de poderosos dictadores y criminales del pasado –cuya historia valdría que todos revisaran-, como Benito Mussolini y Adolfo Hitler.

En efecto, los dos sátrapas jugaron el juego de la destrucción del sistema político de su tiempo, para surgir como los salvadores de la patria y, en especial, para instaurar una dictadura.

Si el mensaje es que todos en la clase política mexicana son igual de corruptos –y todos incluye a AMLO-, entonces el Presidente mexicano ya dio un paso sin retorno a la destrucción de la democracia.

¿Y cuál es ese paso?

El paso del caos, de la destrucción total de la democracia; de la desconfianza y la polarización, en donde nadie es capaz de nada sin el aval del tirano dictador.

El paso en donde no existen límites entre la mentira y la farsa; entre la realidad y la simulación; el caos y el orden.

Y ese es el paso previo a la dictadura.

Al tiempo.
17 Agosto 2020 04:00:00
¡El Presidente del sombrero ajeno!
El siguiente refranero popular es conocido de manera casi universal: “¡le gusta saludar con sombrero ajeno!”

Se refiere, como saben, a las mujeres y los hombres que alardean de logros ajenos.

En rigor, se trata de una modalidad de hurto que, en casos extremos, se penaliza en casi todo el mundo.

Y vale el tema porque el Presidente mexicano es un usuario frecuente del “sombrero ajeno”, del que se apropia –de tanto en tanto– como parte de su ya reconocida patología de la mentira.

Y el caso más reciente del uso abusivo “del sombrero ajeno” por parte de López Obrador, lo vimos cuando Marcelo Ebrard, presumió como iniciativa del Gobierno, un acuerdo entre los grupos empresariales, Insud y Limont, con AstraZeneca y la Universidad de Oxford –quienes desarrollaron la vacuna– y la Fundación Slim, del exitoso empresario mexicano, Carlos Slim.

Resulta que esas cinco entidades privadas firmaron un acuerdo para la producción, financiamiento y distribución –en México y América Latina– de la vacuna contra el Covid-19; producción que ya arrancó en Argentina.

Según el acuerdo, el grupo empresarial Insud producirá el agente activo de la vacuna, mientras Limont realizará el empaquetado y distribución. Todo financiado por Carlos Slim, cuya fundación correrá con el costo de la vacuna.

Como saben, dicho acuerdo se hizo público cuando el Gobierno mexicano –a través de Marcelo Ebrard– lo presentó como un logro propio, lo que debió ser desmentido por Hugo Sigman, director del Grupo Insud, quien explicó que en el acuerdo no participó Gobierno alguno.

Lo simpático del tema es que muchos mexicanos se percataron del engaño antes, incluso, de que una de las partes decidiera descalificar la participación de Gobierno alguno, en el acuerdo.

Y es que en la memoria de muchos ciudadanos aún están frescos otros casos vergonzosos en los que el Mandatario mexicano no solo ha saludado “con sombrero ajeno” sino que abiertamente ha pretendido engañar a la sociedad.

Lo más cuestionable, sin embargo, es que al tiempo que el Presidente hace suyos logros que, en rigor, no le pertenecen, su Gobierno queda exhibido como incapaz de cumplir la responsabilidad de Estado que le compete. Y es que, en los hechos, la Iniciativa Privada suple las responsabilidades del Estado.

Y, mientras todo eso ocurre, afloran las contradicciones propias de un Gobierno plagado de improvisados e irresponsables.

¿Por qué?

Porque la claque lopista, que por décadas satanizó la fortuna de Carlos Slim, hoy parece obligada a aplaudirlo, mientras que las poderosas farmacéuticas extranjeras, que también satanizó AMLO, hoy serán las encargadas de salvar vidas y hasta de salvar al propio Gobierno mexicano.

Pero hay más. Otros groseros engaños de Obrador –otro “saludo con sombrero ajeno”– es el uso maniqueo y mentiroso de las remesas que mandan a sus familias en México, los indocumentados que trabajan en Estados Unidos.

Como saben, los mexicanos que laboran allende las fronteras mandan a sus familias en México un promedio de 36 mil millones de dólares anuales, cantidad de la que toman su “moche” las empresas de mensajería.

Pues resulta que en repetidas ocasiones, López Obrador ha presumido, como logro de su Gobierno, no solo las remesas, sino el monto de las mismas y que no se haya desplomado, a pesar de la pandemia.

Como queda claro, las remesas no obedecen a una lógica de Gobierno y menos a una política pública sino que, al contrario, son posibles por la evidente responsabilidad personal de cada uno de los mexicanos que han sido empujados para trabajar fuera del país.

A pesar de ello, López Obrador insiste en presumir como logro de su Gobierno la existencia de las remesas, su monto y, sobre todo, que llegan de manera directa a donde deben llegar; las familias que menos tienen.

Pero tampoco es todo. Otro caso del uso abusivo del “sombrero ajeno”, es el precio de la gasolina.

Como todos recuerdan, el candidato López Obrador prometió que en su Gobierno no se elevaría el precio de la gasolina; que no habría “gasolinazos”. Cuando cayó el precio internacional del petróleo –y por tanto el precio de la gasolina– a causa de la pandemia, AMLO presumió, como logro de su Gobierno, la baja en el precio del combustible. Hoy, sin embargo, cundo sube el precio de la gasolina, AMLO inventa ridículos pretextos.

Y, por si fuera poco, apenas en días pasados, Obrador presumió que en la noche de El Grito de Independencia –la noche del 15 de septiembre– sería distinta. ¿Por qué?

Porque prometió que habría contingentes marchando en la plancha del Zócalo, con antorchas encendidas, en medio de la noche.

¿Pero qué creen?

Que hace casi un siglo, la Marcha de las Antorchas, la promovió el dictador Benito Mussolini y luego las copió el criminal Adolfo Hitler.

Así López Obrador y el fantoche “saludo con sombrero ajeno”.

Al tiempo.


14 Agosto 2020 04:03:00
¡El Gobierno que tiene la cabeza en los pies..!
Algo muy grave está pasando en Palacio, en el Gobierno de Andrés Manuel López Obrador.

¿Por qué?

Porque de manera repentina, parece que el Presidente y todo su Gobierno, tienen la cabeza en los pies.

Es decir, el Gobierno de Obrador rechaza hoy aquello que por décadas exigió, cuando era oposición.

Y para entender la gravedad del tema, vale recordar que Obrador siempre exigió hablar con la verdad a los medios, y a los periodistas.

Hoy, sin embargo, Obrador aplaude a los medios, a la prensa y a los periodistas que mienten, engañan y ocultan la verdad y la tragedia en la que se ha convertido su gestión; un fracaso total.

Sí, la izquierda mexicana y Obrador siempre exigieron que tanto los presidentes como las instituciones del Estado dijeran la verdad; siempre reclamaron que llegaran al poder presidentes con ideas, preparación, objetivos, congruencia y, sobre todo, que hablaran con la verdad..

Curiosamente, ya en el poder, López Obrador es el Presidente más mentiroso, el que reconoce que no prepara nada de lo que dice en sus “mañaneras” y se exhibe como el más incongruente y más mentiroso.

Sí, parece que hoy el poder presidencial mexicano tiene la cabeza en los pies; parece que olvidó la congruencia, los principios y parece que no recuerda que se debe a la sociedad; que prometió que serían los mejores, los más honestos, transparentes y los más preparados.

Y vale recordar que durante buena parte de la segunda mitad del siglo pasado -sobre todo ente las décadas de los años 60 y 90-, la llamada izquierda satanizó -con toda razón-, a periodistas y medios, a los que acusaba de “prensa vendida”.

Y es que durante el Gobierno de Díaz Ordaz y en las gestiones populistas de Luis Echeverría y López Portillo, menudearon los controles autoritarios a los medios, en general y, en particular, a la prensa y a los periodistas.

Por aquellos años no había movilización popular o callejera sin el grito emblema de “¡prensa vendida…!”, y “¡prensa corrupta, ¿cuándo vas a decir la verdad?”.

Pero la anterior era solo una parte. El repudio popular a “las televisoras” era aún más extremo, ya que Televisa y Azteca eran cuestionadas con mayor severidad, al grado de que la televisora de Azcárraga era motejada como “la caja idiota” y el estribillo callejero rezaba un sonoro: “Televisa te idiotiza”.

Años después, Televisión Azteca -de Ricardo Salinas-, fue motejada como “Azteca te apendeja”.

Más aún, durante las elecciones presidenciales de 1988, el candidato del PAN, Manuel Clouhtier, promovió “un boicot” contra la televisora de Chapultepec 18, ya que negaba la cobertura informativa a los candidatos de los partidos opositores.

En esos años todos los noticieros se volcaban a exaltar al PRI, en una abierta censura a los aspirantes presidenciales de oposición.

Por eso, el popular “Maquío” -como motejaban los panistas a su candidato presidencial-, encabezó marchas y plantones contra Televisa, frente a sus instalaciones, en las que portaba un tapabocas que simbolizaba la censura oficial, al tiempo que llamó a un boicot publicitario, para exigir que la televisora diera cobertura a su proselitismo presidencial.

Al final, las protestas terminaron cuando “las televisoras y las radios” cedieron y dieron cobertura a los candidatos presidenciales de oposición.

Eran los tiempos en que “El Tigre” Azcárraga -propietario de Televisa-, se autoproclamó “soldado del PRI” y “soldado del Presidente, lo que fue criticado con una severidad pocas veces vista, sobre todo por los grupos políticos de las llamada izquierda mexicana.

También eran los tiempos del florecimiento del semanario Proceso y de los diarios Unomásuno y luego La Jornada, que se habían convertido en los pocos medios que daban cobertura a los partidos y candidatos presidenciales opositores y que criticaban los excesos de los gobiernos del PRI y el clientelismo de sus candidatos al poder presidencial.

Hoy, sin embargo, el Gobierno mexicano parece que está de cabeza.

¿Por qué?

Porque parece que el Presidente tiene la cabeza en los pies, porque López Obrador no solo cuestiona la libertad de expresión sino a la prensa que reporta puntual sus fracasos y desaciertos, mientras que los otrora furiosos críticos de la censura oficial, aplauden la censura que promueve AMLO.

Es decir, resulta que un Presidente que se dice de izquierda y que por décadas fustigó a la “prensa vendida” y exigió que la prensa y los periodistas dijeran la verdad, hoy se enoja y cuestiona a los medios porque dicen la verdad; porque cuestionan al poder presidencial de la dizque izquierda.

Sí, por increíble que parezca, al presidente Obrador -el que por décadas exigió a la prensa, a los medios y a los periodistas decir la verdad-, hoy le enoja, le molesta y le irrita que los medios digan la verdad sobre los fracasos de su Gobierno y los crímenes de Estado producto de la pandemia.

Obrador llegó al extremo de satanizar a los medios, a los periódicos y a los periodistas que reportan el día a día y la evolución de la pandemia; que cuestionan el elevado número de muertos y, sobre todo, el fracaso de las políticas públicas frente al Covid-19.

¿Qué quería de los medios, de la prensa y de los periodistas, el Presidente, en tiempos de pandemia?

Él mismo lo dijo; esperaba “solidaridad”.

Es decir, esperaba la complicidad de los medios, de la prensa y de los periodistas; esperaba que fueran “soldados del Presidente” y “soldados de Morena”, como en los viejos tiempos de Azcárraga.

Pero el extravío presidencial llegó al extremo cuando el propio Obrador reconoció, el pasado miércoles, que en sus mañaneras habla sin saber de lo que habla; opina sin conocer de lo que opina y parlotea sin tener la información de lo que dice.

Sí, el Gobierno de Andrés Manuel López Obrador tiene la cabeza en los pies.

Al tiempo.



13 Agosto 2020 04:07:00
¡Traición, mentira y circo, para ocultar el fracaso!
Aquí no sabemos si es verdad todo lo que cantó el “jilguero Lozoya”.

No sabemos si están implicados los expresidentes Peña, Calderón y muchos otros presuntos culpables en sobornos, en la supuesta compra amañada de empresas y menos en la conjetura de lavado de dinero.

Tampoco sabemos hasta dónde llegaron los arreglos truculentos del “jilguero Lozoya” y hasta dónde llegará la perversión presidencial en el mayor escándalo político del siglo.

Tampoco conocemos los intríngulis legales y las trampas a las que han recurrido “los hombres del Presidente” –el “fiscal carnal” y los “carnales ministerios públicos”– para cumplir el capricho de la venganza presidencial.

Lo que sí sabemos, sin embargo, es que la malévola perversión de López Obrador pretende hacer tragar puños de espectáculo mediático a los ciudadanos –a los mexicanos todos– para que olviden el mayor fracaso gubernamental del siglo y la peor gestión presidencial de la historia.

Lo que sabemos es que el canto del “jilguero Lozoya” es una grosera cortina de humo, un distractor, un engaño colectivo, ante el saqueo del dinero público que lleva a cabo la mal llamada cuarta transformación.

Y es que para nadie es nuevo que ante el fracaso escandaloso del Presidente –escándalo en todos los rubros– “la pandilla en el poder” busca saciar los más bajos apetitos sociales –la venganza, la traición, la delación, la mentira y la difamación– para ganar el aplauso de la plebe.

Lo que sí sabemos los ciudadanos, es que mientras el “jilguero Lozoya” canta la tonada que le enseñaron y “salva el pellejo” revelando, difamando, calumniando o denunciando; mientras el Presidente aplaude la siembra de odio y la división entre los mexicanos, el número de muertes violentas sigue al alza y baja la calidad de la seguridad y el bienestar de los mexicanos.

Lo que sí sabemos que al tiempo que el “Jilguero canta”, es más letal el coronavirus, son más los muertos, los infectados y es más evidente el fracaso sanitario del Gobierno de AMLO; una gestión que se corona con el penoso tercer lugar de muertes en el mundo.

Sabemos que mientras Obrador alimenta la hoguera de su venganza, la suma de muertes por Covid-19 y muertes violentas, llega a la escandalosa cifra de 200 mil mexicanos que ya no están; 200 mil vidas perdidas que con su silencio gritan al mundo que el de AMLO es un Gobierno criminal; 200 mil vidas perdidas que confirman que un mal Gobierno, como el de López Obrador, puede ser más letal que la más sofisticada arma de destrucción masiva.

Lo que sí sabemos es que mientras el “jilguero Lozoya” canta, miles de empresas mueren a causa del fracaso económico del Gobierno de AMLO y, sin esas empresas, dejan de existir millones de empleos y otros tantos millones de mexicanos son empujados a la pobreza y la pobreza extrema.

Sabemos que mientras canta el “jilguero Lozoya” y mientras se alimenta el fuego de la venganza, más mujeres serán asesinadas; más niños con cáncer carecerán de medicamentos; más niños perderán la vida por hechos violentos y más mexicanos tendrán una educación más deficiente; mientras el presidente Obrador se regodea porque deben declarar los expresidentes Calderón y Peña, México seguirá perdiendo competitividad en turismo; en la producción de vehículos; en la industria de la construcción.

Sabemos que la venganza presidencial –propia de los peores tiranos de la historia– empezó con Rosario Robles, convertida en la primera presa política del sexenio y a quien también quisieron llevar al extremo de la delación, la traición y la difamación de otros de sus excompañeros.

Sabemos que la venganza siguió con el exministro Eduardo Medina Mora, obligado a renunciar en abierta violación a la Constitución.

Sabemos que la venganza también alcanzó a Genaro García Luna, al tiempo que era perseguido Emilio Lozoya; sabemos que a García Luna lo arrinconaron igual que a Lozoya, para que delatara, difamara y traicionara a Calderón, lo cual hasta hoy no ha ocurrido; mientras que Lozoya sí aceptó el juego de la delación, la traición, la difamación y la calumnia contra sus excompañeros de Gabinete.

Y los ciudadanos sabemos que, mediante perversiones idénticas a las empleadas por dictadores como Mussolini y Hitler, López Obrador persigue a sus enemigos, los arrincona, los doble y, a cambio del perdón, les propone delatar a enemigos mayores. El juego perverso de la venganza de Estado, acompañada con todo el peso presidencial y de las instituciones.

Y todos sabemos que un perseguido político, al que le ofrecen perdón a cambio de la delación, es un jilguero capaz de cantar la tonada que le pidan.

Sí, si es necesario, Lozoya dirá misa en latín, en japonés y en chino, porque quiere “salvar el pellejo” y porque la perversión presidencial requiere alimentar el circo mediático con lo más bajo de la degradación humana; la mentira, la delación, la difamación, la calumnia y la fabricación de culpables para contar con abundante “atole con el dedo”.

Sí, el circo para ocultar el fracaso de AMLO; el mayor fracaso de la historia.

Al tiempo.


12 Agosto 2020 04:00:00
¡Segunda derrota de Calderón a Obrador!
Como es público, en la presidencial de 2006, el candidato Felipe Calderón derrotó, en una apretada contienda, al candidato López Obrador. Como también saben, Obrador gritó que le hicieron fraude pero nadie pudo probar tal, ni siquiera un recuento de voto por voto y casilla por casilla.

Lo cierto es que la derrota de Calderón sobre Obrador es, hasta hoy, una de las mayores afrentas para AMLO, al extremo de que el Presidente convirtió al michoacano en su némesis, es decir, en su principal enemigo. Por eso, desde 2006, Obrador y su claque persiguen a Calderón y su Gobierno, al que acusan de todos los males; reales o imaginarios.

Pero ya en el delirio discursivo, apenas el lunes 10 de agosto del 2020, López Obrador aseguró que en el Gobierno de Calderón “gobernaba el narco; la autoridad estaba al servicio del narco, era algo muy grave que no ha pasado en ningún lugar del mundo y aquí todavía hay defensores de estas personas –de Calderón– mientras en cualquier otro país del mundo sería un escándalo”.

Ante la acusación sin fundamento –y sin más intención que ensuciar la imagen del expresidente–, Calderón respondió, en distintas entrevistas, que lo podían acusar de muchas cosas, menos de saludar de mano a la madre de “El Chapo”; de dejar escapar a “El Chapito”, y tampoco de promover abrazos, en lugar de perseguir al crimen y a los criminales.

Pero hoy, el odio contra el expresidente ya no es el odio de un líder opositor. Hoy, los Calderón Zavala son víctimas del odio presidencial, y si nos apuran, hasta víctimas del “odio de Estado”. ¿Y no son lo mismo el odio presidencial y de Estado y el odio opositor?

No, porque hoy, Obrador no acusa a Calderón, sino que lanza todo el poder presidencial y todo el peso del Estado contra el expresidente. ¿Y por qué esa furia vengativa? Porque el presidente López vive la amargura de una segunda derrota a manos de Felipe Calderón.

Porque si comparan los primeros 20 meses del Gobierno de AMLO, con el mismo tiempo del Gobierno de Calderón, el primero resulta reprobado. Porque AMLO “respira por la herida” de que Calderón fue mejor presidente –de cabo a rabo–, que López Obrador.

Porque en los primeros 20 meses del Gobierno de AMLO, los muertos por violencia duplican a los muertos de Calderón en el mismo periodo; porque el desempleo de espanto de AMLO contrasta con los millones de empleos creados por Calderón; porque el crecimiento económico de Calderón deja en ridículo la recesión de AMLO…

Pero tampoco es nuevo el odio presidencial hacia Calderón. Aquí lo documentamos desde el 17 de julio 2019, con el titulo El Fantasma de Calderón Persigue a Lopez Obrador”. Dijimos que la cancelación arbitraria del NAIM; la desaparición de guarderías y estancias infantiles, además de la muerte del Seguro Popular –entre otras instituciones destruidas por el actual Gobierno–, “son parte de la venganza del presidente Obrador contra el expresidente Calderón”.

Y explicamos que detrás de esa perversa persecusión de Estado, el objetivo es boicotear la creación del nuevo partido de los Zavala Calderón; partido que podría derrotar a AMLO en la contienda del 2024.

Volvimos al tema el 12 de diciembre de 2019, con el título “García Luna, la Venganza de AMLO contra Calderón”.

Dijimos que Obrador no solo es un político rencoroso sino vengativo y que, por eso, en su primer año de Gobierno metió a Calderón hasta en la sopa. ¿Por qué la campaña contra Calderón? Porque –hoy por hoy–, el único capaz de derrotar a Morena en el 2024, es el partido de los Calderón-Zavala.

Y preguntamos: “¿Qué pasará con la escandalosa detención de Genaro García Luna, por parte del Gobierno de Trump, quien acusa al extitular de Seguridad Pública del Gobierno de Calderón por delitos vinculados con los cárteles de la droga? ¿Se debilitará la confianza y la credibilidad de los Calderón, con la detención de García Luna?”. A la distancia nada de eso ocurrió y García Luna aún no es procesado ya que no existen elementos de prueba en su contra.

Volvimos al tema el 6 de enero del 2020, con el titulo: “A través de García Luna, AMLO va por Calderón”. Dijimos que la detención de García Luna era parte de los acuerdos entre los presidentes Obrador y Trump.

Y volvimos a preguntar: “¿A cambio de qué, el Gobierno de Trump le hará “el favor” a López Obrador, de perseguir en tribunales al mayor adversario político del hoy Presidente mexicano? ¿A qué tipo de sumisión y abyección se comprometió el presidente Obrador ante el

Presidente norteamericano, a cambio de su venganza? ¿Qué debemos podemos esperar de las instituciones del Estado mexicano, ante la sumisión interesada de Obrador, en la reelección de Trump? Pronto conoceremos la respuesta”.

Y muy pronto conocimos la respuesta. El Presidernte mexicano mostró la mayor sumisión de la historia, ante el presidente norteamericano. Y todo a cambio de su venganza. El 15 de mayo volvimos al tema, con el siguiente título: “Grita Lopez Obrador… ¡Tenía Razón Calderón!”.

En esa ocasión dijimos que “López Obrador puede disparar toda clase de epítetos y calumnias contra Calderón, pero, en los hechos, resulta que las decisiones, los decretos y hasta el lenguaje corporal del presidente Obrador, gritan lo contrario al discurso oficial; gritan que Calderón tenía la razón al emplear a militares y marinos contra el crimen organizado”.

Por último, en el Itinerario Político del 23 de julio del 2020, dijimos que luego del primer año y medio del Gobierno de AMLO, “queda claro que, en materia de empleo, crecimiento económico, combate a la violencia, lucha contra el crimen y contención de la pandemia, López Obrador es un perdedor y que fue superado con creces, por Felipe Calderón”. ¿Por qué?

Porque vivimos la peor crisis económica de la historia, el peor desempleo en décadas; porque las muertes violentas en el Gobierno de AMLO superan las marcas históricas; porque la pandemia está fuera de control y porque México se metió al tercer lugar de muertos, en todo el mundo…”.

Sí, en los hechos, Felipe Calderón derrotó a López Obrador por segunda ocasión. Y por eso la persecusión.

Al tiempo.


En el camino.

Por cierto, cantó el jilguero Lozoya y dijo lo que le dijeron que dijera: que Peña Nieto es un corrupto. Sí, “los testigos colaboradores” son eso, patiños colaboradores.


11 Agosto 2020 04:00:00
¡Los males de López: ciego, sordo y lelo!
Ya no hay duda. El Presidente mexicano está seriamente enfermo. Y no, no solo hablamos de los severos problemas cardiacos, de obesidad y la inocultable mitomanía que López Obrador exhibe en la cadena nacional llamada “mañanera”.

En realidad, los mayores y más graves problemas de salud que aquejan al Mandatario mexicano es que bastaron 20 meses de ser el centro del poder, para dejar ciego, sordo y, sobre todo, lelo. Pero tampoco es lo más grave.

Los hechos confirman, todos los días, que los mismos males que afectan al Presidente –la mitomanía, la sordera, la ceguera y la estupidez y hasta la soberbia– ya son una epidemia que ha enfermado a todo su Gobierno, al partido Morena, a sus legisladores y, sobre todo, a la claque intelectual y periodística de AMLO.

Sí, a querer o no, todos en el nuevo Gobierno –desde el Presidente, hasta el más humilde lopista–, están ciegos a la realidad, sordos ante la gritería por el escandaloso fracaso de su gestión, son mitómanos al tratar de explicar la derrota moral y, sobre todo, han recurrido a la estupidez y la soberbia, como política de Estado.

La enfermedad de la ceguera es evidente todos los días, pero en especial, se agudizó el fin de semana, cuando el Presidente mostró que su realidad es distinta y distante a la realidad de la mayoría de los mexicanos.

En un mensaje grabado en la Biblioteca de Palacio, Obrador dijo que su Gobierno atiende “esa terrible enfermedad que ha causado mucho daño, mucho dolor y mucha tristeza, y se ha perdido la vida de más de 50 mil mexicanos”.

Sin embargo, y a pesar de los crecientes números oficiales de contagios y de muertes –cifras manipuladas y que son por lo menos tres veces mayores–, López aseguró que la pandemia “va disminuyendo y se están salvando muchas vidas, con el apoyo de los médicos y trabajadores del sector salud…”. ¿Quién le informa al Presidente?

Está claro que vive una realidad distinta a la realidad de las ya casi 55 mil tragedias provocadas por el Covid-19; que no es capaz de ver el fracaso de la estrategia de su Gobierno y está claro que poco o nada le importa la vida de los ciudadanos.

Y es que el Presidente mexicano padece no solo una ceguera aguda sino una sordera total, aunada a la fea condición de “lelo”. Y es que, en el mensaje de fin de semana, López también habló de la crisis económica que su Gobierno provocó y que se catalizó por la pandemia.

Aún así, López dijo que su estrategia económica está dando buenos resultados y que la crisis económica pronto quedará atrás, porque “las benditas remesas” no se han caído. De nuevo el extravío presidencial de la realidad; una realidad que muchos resienten pero que el Presidente no ve, no escucha
y menos entiende.

Pero ayer lunes todo el país fue testigo de la gravedad y la profundidad de los padecimientos presidenciales; todos vimos la ceguera, la sordera, la mitomanía y al extraviado Presidente lelo. En su conferencia mañanera, AMLO criticó a todos los medios, incluso a sus aliados –y a todos los periodistas críticos–, porque han cometido el acierto de colocar, como tema central, la muerte de 55 mil ciudadanos a causa de la pandemia y del fracaso de la estrategia del Gobierno de AMLO.

Enojado, dijo: “…tenemos a toda la zopilotada, buscando elementos para cuestionarnos; porque ni eso los detiene…. En vez de actuar de manera solidaria, quisieran que nos fuera mal. “Ahí ven a Reforma, diario, a El Universal; tantos muertos, contando todos los fallecidos… es como su nota principal.

“Y eso es lamentable… y lo mismo las radios y las televisoras; “ya México ocupa el tercer lugar de muertos en el mundo… ayer perdieron vida 300 mexicanos más… ayer crecieron los infectados en un número de 5 mil 200 personas…” ¡y no se digan las columnas, los articulistas, muy lamentable!
“¿Y por qué esta actitud...? Por lo que explicaba, no les gusta el cambio, pero eso sí, mucho negocio, mucho dinero”. Hasta aquí la cita. ¿Qué significa
la expresión anterior?

¿Habrá entendido López Obrador que con su crítica a los medios y a los periodistas que cuestionan sus fracasos, lo único que consigue es el mejor elogio posible a un medio o a un periodista?

En efecto, es tal el extravío presidencial, de la realidad, que López no entiende que cuando pretende insultar a los medios y a sus críticos, en realidad les regala el mejor elogio posible; el elogio del poder al trabajo periodístico certero y puntual; a la crítica demoledora por el fracaso del poder.

Lo cierto en el fondo es que, asistimos a los estertores de un Presidente y de un Gobierno enfermo; un López Obrador enfermo de poder; ciego y sordo ante un fracaso de escandaloso; fracaso que lo llevó a perder la razón.

Por eso aparece como lelo, extraviado, mal vestido y grotesco –el solitario de Palacio–, en el supuesto homenaje a las víctimas de la pandemia. ¿Quién será el valiente que se atreverá a decirle al Presidente que debe buscar atención médica, inmediata; que deba buscar cura a la ceguera, la sordera, la mitomanía y, sobre todo, a la pérdida de la razón, al extravío de la realidad?

¿Dónde están los que pedían que Felipe Calderón buscara ayuda por un supuesto alcoholismo? ¿Dónde están los que aseguraban que Fox consumía Prozac? ¿Dónde los que a diario le endilgaban enfermedades a Peña Nieto?

Las enfermedades de López Obrador no son un juego. Los hechos lo confirman todos los días.

Al tiempo
10 Agosto 2020 03:50:00
¡Insólito, AMLO huye del enojo popular!
No solo un hecho insólito e indigno, sino patético.

Es un espectáculo penoso para un Presidente mexicano –o de cualquier parte del mundo– sobre todo a solo 20 meses de iniciada una gestión que será de seis años y que, curioso, arrancó como la gran esperanza de México.

Y sin duda que nadie lo habría creído si hace 20 meses una voz crística hubiese apostado –cuando ocho de cada 10 mexicanos amaban al nuevo Gobierno– que el presidente López Obrador saldría huyendo ante el enojo popular.

Nadie habría imaginado que, para no hacer frente al reclamo de una sociedad indignada, el Mandatario debiera salir –de manera literal– “por la puerta trasera” de sus eventos.

Nadie habría apostado que “filtros” de decenas de militares disfrazados de ciudadanos debieran ser apostados en las puertas de los eventos para impedir la entrada del “verdadero pueblo” a los discursos presidenciales.

Incluso, pocos habrían creído que en cada viaje al interior del país –de los desplazamientos por carretera– el Presidente debiera ser cuidado por cada vez un mayor número de militares, guardias nacionales y marinos.

Peor aún, cada día es más frecuente ver que en las visitas presidenciales por distintas entidades del país, las conferencias de prensa se llevan a cabo casi en secreto y, sobre todo, en instalaciones de militares, marinos y guardias nacionales, para facilitar la salida urgente del Presidente, ante una emergencia.

Y los momentos emergentes no son solo aquellos que podría imaginar cualquier especialista en seguridad; por ejemplo, ante el riesgo de viajar en las zonas de alto impacto criminal.

No, las emergencias mayores que enfrenta el Presidente mexicano –a 20 meses de iniciado su Gobierno– es el enojo ciudadano; el reclamo de miles o millones de electores que se dicen traicionados, defraudados y engañados; aquellos a quienes el Gobierno de Obrador les quitó el empleo, su guardería, su refugio, la vida de sus seres queridos y el presupuesto para buscar a sus desaparecidos.

Pero la más penosa huida presidencial se produjo apenas en días pasados cuando, a la llegada al aeropuerto de la Ciudad de México, el Presidente bajó del avión directamente a la pista, de donde fue trasladado en camioneta blindada a Palacio, sin pasar por las salas de llegada, en donde lo esperaban muchos ciudadanos enojados.

De esa huida, como de muchas otras, existen videos que circularon profusamente en “las benditas” redes sociales y que atestiguan la debacle presidencial.

Horas antes, durante su más reciente gira por Sonora en dos eventos distintos, el Presidente salió huyendo “por la puerta trasera” y –según los videos– dejó plantados a cientos de ciudadanos que, mediante pancartas y gritos, le exigían cumplir lo prometido en campaña.

Los quejosos se plantaron afuera de una instalación militar, desde la madrugada, y solo alcanzaron a ver de lejos el convoy presidencial, cuando ya había concluido el evento.

Y es que, en los últimos meses, las conferencias mañaneras que realiza el Presidente en gira por los estados han sido convocadas en instalaciones militares o de marinos, para impedir que la gente indignada se acerque, le reclame, lo insulte y hasta para evitar que lance objetos al Mandatario.

Se han dado casos, como en Guanajuato, en donde el encuentro del Presidente y el Gobernador se produjo en las instalaciones militares, en donde también se llevó a cabo la conferencia mañanera.

Luego de los dos eventos, el Presidente debió ser sacado en helicóptero para evadir no solo los riesgos del crimen organizado, sino para no hacer frente a un exigente y creciente reclamo social.

En ese caso, igual que en Oaxaca, gran parte de la gira se realizó a bordo de un convoy de más de 20 camionetas blindadas, con miles de militares y marinos apostados a lo largo de los trayectos y sin ningún evento con ciudadanos reales, de carne y huesto.

¿No son ciudadanos reales?

En efecto, cada vez es más complejo y más costoso montar el teatro de las visitas presidenciales a las distintas entidades federativas.

Y, la razón, es elemental.

Resulta que, desde las conferencias mañaneras, hasta el más humilde de los eventos presidenciales, son un montaje con actores o simpatizantes a sueldo y a modo. Es decir, la gente de las colonias, de los barrios y los pueblos que quiere ver y exigirle al Presidente que cumpla lo prometido, es replegada y hasta amedrentada para que se retire.

Sí, solo pueden asistir a los eventos teatrales de López Obrador, aquellos acarreados que, previamente, fueron comprados y adiestrados por Morena –en cada región del país– para aplaudir al Presidente.

Y es que, en efecto, se cumplió lo que aquí pronosticamos desde hace 20 meses; “más temprano que tarde llegará el día en que el presidente López Obrador no pueda salir a la calle y no pueda dar la cara a la gente, sin ser abucheado”.

Y esos días ya llegaron, apenas al cumplir 20 meses de Gobierno.

Al tiempo.


07 Agosto 2020 04:17:00
¡De AMLO, el Gobierno más mortal para periodistas!
En los últimos 20 años, en México han sido asesinados 161 periodistas y se ha reportado la desaparición de 21, según fuentes periodísticas. El recuento arranca desde el Gobierno de Vicente Fox y concluye con los primeros 20 meses de la gestión de López Obrador, lo que arroja la escalofriante cifra de 182 periodistas muertos y/o desparecidos en esos cuatro gobiernos.

Es decir que, en promedio, en los últimos 20 años, en México han sido asesinados 0.68 periodistas al mes, lo que significa que han muerto y/o desaparecidos, en promedio, ocho periodistas por año.

Sin embargo, los primeros 20 meses de Gobierno de López Obrador se consolidaron como la gestión número uno en la muerte de periodistas, con 25 informadores asesinados, lo que significa un promedio de 1.25 periodistas muertos por mes; o si se quiere, 16 periodistas perdieron la vida al año.

En otras palabras, resulta que en el Gobierno de López Obrador se ha multiplicado por dos el asesinato de periodistas; en diciembre de 2018 dos muertos; 13 en todo 2019 y 10 en lo que va de 2020.

Por eso, con datos duros como los anteriores, se concluye que, hasta hoy, el de López Obrador es el Gobierno más peligroso y mortal para los periodistas, en el mundo, en países sin una guerra convencional declarada.

Y es que la gestión de AMLO ya superó, en promedio, al número de periodistas asesinados en el Gobierno de Peña Nieto que, a lo largo del sexenio, reportó 59 informadores muertos, con un promedio mensual de 0.8 asesinados por mes. Le sigue el Gobierno de Calderón, con 52 informadores asesinados en su sexenio, lo que significa un promedio de 0.7 periodistas asesinados al mes.

En tercer lugar aparece el Gobierno de Fox, con 25 informadores asesinados, lo que significa un promedio de 0.3 mensual. Curioso que en todo el sexenio de Fox, fueron asesinados el mismo número de periodistas que en solo 20 meses de la gestión de AMLO.

Es reprobable que, según la ONU, en más del 95% de los casos ningún Gobierno investigó y menos castigó a los responsables del crimen de 161 periodistas en las administraciones de Fox, Calderón, Peña Nieto y López Obrador. En otras palabras, es total la impunidad a favor de los llamados “mata-periodistas”, en esos cuatro periodos, pero las cifras son de escándalo si se focalizan en la gestión de López Obrador, ya que en los más recientes 613 días de Gobierno, un periodista es asesinado cada 24 días. Según el portal
http://www.letraroja, los siguientes son los 25 informadores asesinados. Y en ningún caso apareció la justicia.

1.- El 1 de diciembre de 2018 fue asesinado Jesús Alejandro Márquez Jiménez, reportero de nota roja en Nayarit, cuyo cuerpo fue hallado a un costado de la carretera Tepic-Pantanal, en el municipio de San Cayetano.

2.- El 6 de diciembre de 2018 fue asesinado el periodista Diego García Corona, reportero del semanario Morelos, en Ecatepec, Estado de México.

3.- El 20 de enero de 2019 fue asesinado Rafael Murúa, director de la radio comunitaria Radiokashana, en el municipio de Mulegé, Baja California Sur.

4.- El 9 de febrero de 2019 fue asesinado a balazos el reportero Jesús Eugenio Ramos Rodríguez, al interior de un restaurante, en el municipio de Emiliano Zapata, Tabasco.

5.- El 16 de febrero de 2019 el periodista Reynaldo López fue asesinado, cuando fue atacado el vehículo en el que viajaba, junto con el exreportero de Televisa Sonora, Carlos Cota.

6.- El 15 de marzo de 2019 el periodista y exconductor del programa de radio San Luis Hoy, Santiago Barroso Alfaro, murió asesinado en su propia casa.

7.- El 24 de marzo del 2019, fue localizado el cuerpo del periodista deportivo Omar Camacho, debajo de un puente, en el municipio de Salvador
Alvarado, Sinaloa.

8.- El 2 de mayo del 2019: Telésforo Santiago Enríquez fue baleado mientras conducía su vehículo. Se trataba del fundador y conductor de la radio comunitaria El Cafetal de San Agustín Loxicha, Oaxaca.

9.- El 16 de mayo del 2019 fue encontrado muerto el periodista Franscisco Romero, mejor conocido como “Ñaca-Ñaca”, en Playa del Carmen. Su cuerpo presentaba golpes y un impacto de bala, conocido como tiro de gracia.

10.- El 11 de junio del 2019 fue asesinada la reportera Norma Sarabia, cuando salía de su casa en el municipio de Huimanguillo, Tabasco.

11.- El 23 de junio de 2019, murió en un hospital el periodista Juan Escamilla, jefe de talleres del diario El Expreso de Ciudad Victoria, luego de recibir disparos de bala cuando caminaba a su casa.

12.- El 30 de julio de 2019 fue asesinado el periodista Rogelio Barragán, cuyo cuerpo fue encontrado al interior de la cajuela de su vehículo.

13.- El 2 de agosto de 2019 fue asesinado Édgar Alberto Nava, director y editor del portal de noticias La Verdad de Zihuatanejo.

14.- Ese mismo 2 de agosto, fue asesinado Jorge Celestino Ruiz, reportero del diario Gráfico de Xalapa.

15.- El 24 de agosto de 2019 fue asesinado el periodista Nevith Condés Jaramillo, en el municipio de Tejupilco, Estado de México. El cuerpo presentaba heridas con arma blanca, en cuello y abdomen.

16.- El 5 de enero del 2020 fue localizado en su vivienda el cuerpo del periodista Álvaro Ruiz, conductor y gerente de la Radio de Pichucalco.

17.- El 8 de enero del 2020, el conductor y gerente de la emisora La Ke Buena, Fidel Ávila Gómez, fue asesinado en Huetamo, Michoacán.

18.- El 25 de febrero de 2020 fue asesinada la periodista Bárbara Greco, locutora de radio de Ciudad Juárez, cuando llegaba a su casa.

19.- El 21 de marzo del 2020 fue asesinada María Elena Ferral; atacada a balazos cuando salía de su trabajo, en Papantla, Veracruz.

20.- El 8 de abril del 2020, la Fiscalía de Acapulco encontró una cabeza humana. Días después confirmó que pertenecía al periodista Víctor Fernando Álvarez, desaparecido el 2 de abril.

21.- El 9 de mayo del 2020, la autoridad municipal de Obregón, Sonora, reportó una balacera en la periferia del municipio. Luego confirmó que fue emboscado el periodista Jorge Armenta, director de Medios Obson.

22.- El 11 de junio se repitió la historia, en Obregón, Sonora. El periodista José Castillo fue baleado al salir de su casa.

23.- Pero no era todo. El mismo día, fue localizado el cuerpo de una reportera del diario El Yaqui, quien fue ultimada a tiros.

24.- La madrugada del pasado 3 de agosto del 2020, fue asesinado el periodista Pablo Morrugarés, junto con su escolta, en Iguala, Guerrero.

25.- El 4 de agosto del 2020, el joven periodista y docente del municipio de Uruapan, Luis Eduardo Ochoa Aguilar fue asesinado en la colonia Los Aguacates, Cupatitzio, Michoacán.

Ninguno de esos 25 crímenes de periodistas, en el Gobierno de AMLO, ha sido investigado. Y sí, el de López Obrador es el Gobierno más peligroso para los periodistas en el mundo.

Al tiempo
06 Agosto 2020 04:00:00
¡Se los dije, la 4T es solo una farsa!
Aquí lo dijimos por años.

Dijimos que la mal llamada cuarta transformación, de López Obrador, no era más que una “farsa engañabobos”.

Dijimos que era el más grande engaño político-electoral conocido y que, por tanto, sería un fracaso para los ciudadanos.

Dijimos que votar por el engaño del candidato, López Obrador, sería un “peligro para México” y para los mexicanos.

Dijimos que era una estratagema mentirosa, solo capaz de “engatusar” a los ciudadanos de bien desinformados a los que, al final, engatusó.

Por eso, a 30 meses de las mentiras del candidato y a 20 meses del presidente Obrador, preguntamos.

¿A cuantos ciudadanos engatusó el candidato Obrador?

¿A cuántos ciudadanos ha engatusado el presidente López?

Y es que, en efecto, hace 40 meses dijimos que el entonces candidato y luego presidente, Andrés Manuel López Obrador, no era más que un farsante, capaz de engatusar a miles de ciudadanos, por su insaciable ambición de poder.

Dijimos que si AMLO tuviera un mínimo de vergüenza y una pizca de honestidad; si tuviera tantita madre… ya habría renunciado al cargo de Presidente de los mexicanos.

Sin embargo, no fueron sus aplaudidores y menos su foca, los que revelaron la “gusanera” en que se ha convertido –y en lo que terminará– el Gobierno de AMLO, su partido y su proyecto.

Y aquí lo dijimos hace tres años y hoy, por si había dudas, lo confirmó uno de los leales de AMLO; Víctor Manuel Toledo, secretario del Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), quién confesó que la llamada cuarta transformación –a la cual pertenece– “está llena de contradicciones” y peleas, entre ambiciosos del poder del dinero.

Y es que en un audio –que luego pretendió ser desmentido– Víctor Manuel Toledo dijo, a otros colaboradores del Gabinete de AMLO, que las peleas por el poder presidencial han matado al Gobierno de Obrador.

Así lo dijo.

“Yo quisiera compartir con ustedes lo que yo he vivido y he observado en estos 10 meses, porque efectivamente la 4T, como tal, como un conjunto claro y acabado de objetivos, no existe, no existe…

“Por el contrario…” dijo.

“El Gobierno de la 4T está lleno de contradicciones y esto se expresa concretamente en luchas de poder al interior del Gabinete… que yo lo he notado en varias líneas”, aseguró el titular de Semarnat.

Luego explicó: “A lo que quiero llegar es que estamos haciendo un esfuerzo en Semarnat, pero no estamos en un Gobierno totalmente del lado nuestro, adentro hay contradicciones muy fuertes y yo la verdad es que veo muy difícil, no debemos idealizar la 4T”.

Luego añadió: “Este Gobierno es un Gobierno de contradicciones brutales, y nuestra visión –que aquí compartimos todos nosotros– no está para nada en el resto del Gabinete y me temo que tampoco está en la cabeza del Presidente, hay que decirlo”.

En el audio, el secretario de Estado acusa al Jefe de la Oficina de la Presidencia, Alfonso Romo, de “bloquear” proyectos ambientales y de transición energética.

Sobre la Secretaría de Desarrollo Rural (Sader), que encabeza Víctor Villalobos, advierte que está dirigida fundamentalmente “a los agronegocios” de Romo y que está en contra de la agroecología, que –de acuerdo con su versión– impulsa la Semarnat.

Luego dice que Romo “trata de imponer, digamos, toda la visión que hay, que impera en el mundo, de las grandes corporaciones. Dos ejemplos concretos es que Alfonso Romo, que ha adquirido enorme centrabilidad (sic) y poder dentro del Gobierno, dado por el Presidente, es el operador principal para bloquear todo lo que efectivamente se ha dado en la línea de lo ambiental, de la transición energética, de la ecología, todo el tiempo”, expresó.

Además, el funcionario reveló que hace dos meses el Presidente convocó a una reunión de Gabinete para impulsar un proyecto de ganadería de una compañía norteamericana que consistía en la renta o compra de miles de hectáreas ejidales en Campeche y Tabasco.

Luego aclaró. “Afortunadamente no se logró, pero quería impulsar un proyecto para hacer un gran proyecto de producción, en un modelo totalmente de agro-negocio de Romo”, manifestó.

En el caso de la empresa cervecera Constellation Brands, mencionó que la Secretaría de Gobernación y otras secretarías estaban a favor de la cervecera e incluso el subsecretario de Gobierno –cuyo nombre no mencionó– “convocó a una reunión para convencer a cinco secretarías de que apoyaran a la empresa”.

Toledo reveló serias diferencias con la secretaria de Energía, Rocío Nahle, “por lo que está pasando en energía”, sin ser más específico.

Al final, confirmó lo que aquí hemos dicho por años; que “la cuarta transformación es un fraude”.

Sí, se los dije hace años.

Al tiempo.
05 Agosto 2020 04:00:00
¡‘El Marro’, otra entrega pactada!
Fuentes de la Secretaría de la Defensa lo confirmaron. “La de ‘El Marro’ fue una entrega pactada…”. “Por eso se dejó libre a la madre…” “Por eso no hubo un solo tiro…” “Por eso no aparecieron bloqueos en Guanajuato…”. “Por eso se filtró a columnistas y a la prensa de inmediato, el señuelo de que ‘El Marro’ fue atrapado gracias al uso de drones y al seguimiento de cuentas bancarias…”.

Al final –como lo dijimos aquí desde el primer momento–, el circo de la captura de “El Marro” fue otro espectáculo operado en el momento justo, para capitalizar “el golpe”, a favor del decadente Gobierno de López Obrador. Por lo pronto, se consiguió el primer objetivo.

Sí, los medios de Estados Unidos aplaudieron una captura que, en realidad, es producto de la reciente reunión de los presidentes Obrador y Trump. Sí, porque si hacemos memoria, recordaremos que durante la detención y posterior liberación de “El Chapito”, el presidente López dijo que su Gobierno había abandonado la estrategia de capturar a grandes capos. ¿Qué pasó, entonces?

Simpática cosa; que el presidente Trump pidió al Presidente mexicano dar muestras de fuerza contra las bandas criminales. Sí, de la reunión entre los dos presidentes, viene “el pacto” con “El Marro”. Pero no es todo; la captura pactada con “El Marro” debió apresurarse por la delicada imagen del Gobierno mexicano. ¿Y eso qué significa?

Que no es casual un circo que apareció justo cuando la pandemia llegó al clímax; cuando el número de muertes por Covid-19 lleva a México al tercer lugar mundial, cuando la crisis económica lleva al país al primer lugar de recesión mundial y cuando la credibilidad del Gobierno federal se desploma.
La misma fuente de Sedena confirmó que “el pacto” para capturar a “El Marro” se aceleró, una vez que la extradición de Emilio Lozoya no produjo los resultados esperados; sobre todo cuando “hacían agua” los frentes político, económico y sanitario, que amenazaban con hundir al Gobierno de López.
Y es que se esperaba que “el caso Lozoya” se mantuviera “en el candelero mediático” por mucho más tiempo, pero algo falló y “el caso” se desinfló, una vez que se descubrió que era “otro pacto de impunidad”.

Por eso debieron acelerar la captura de “El Marro”; por eso el inicial desconcierto y los tropiezos entre el Gobierno federal y el de Guanajuato y, por eso, la protección oficial a “El Marro” debió darse en prisión, no en un hotel. ¿Y qué es lo que sigue...? Sigue la película probada en los casos “Lozoya” y “de los 43 de Iguala”.

Es decir, sigue la estratagema de convertir al principal acusado en “testigo colaborador” y, con ello –y una vez negociado a quién delatará–, el Gobierno federal emprenderá una nueva venganza contra dos de sus objetivos preferidos; el PAN y el Gobierno de Guanajuato. Sí, porque la captura de “El Marro” es “una jugada de fantasía”; de alta complejidad y, por tanto, de elevada rentabilidad política.

¿Por qué?

a).- Porque primero responde al compromiso de AMLO con Trump, de mostrar mano dura en la lucha contra las bandas criminales.

b).- Porque consiguió una victoria para Obrador, a los ojos de los medios de Estados Unidos.

c).- Porque logró romper la cadena de fracasos del Mandatario mexicano, cuando no daba una en seguridad, en economía y en salud.

d).- Pero, sobre todo, porque “El Marro” le regala al Presidente una potente arma para aplastar al PAN, en su principal bastión electoral; Guanajuato.

Si, porque tarde o temprano, “El Marro” se convertirá en “testigo colaborador” y “cantará” lo que el Gobierno de AMLO quiera que cante. Así, “El Marro” enlodará a la clase política y a todos los gobiernos panistas de Guanajuato, a la luz de las elecciones federales del 2021.

Y así, Morena conseguirá una jugosa ganancia de votos capaz de “cachar” el mayor número de plurinominales en disputa. Y es que, si no lo sabían, Morena va por la mayor renta electoral del “corredor dorado” de votos; Ciudad de México, Veracruz, Edomex, Puebla, Jalisco y Guanajuato.

Esa es la verdad detrás de la captura de “El Marro”.

Al tiempo.
04 Agosto 2020 04:07:00
¡Manual del ‘chairo perfecto’, en el 2020!
A 20 meses del Gobierno de López Obrador, resulta todo un reto a la creatividad, al ingenio y la mitomanía de Estado continuar vigente como defensor de las causas del Presidente mexicano, verdaderas causas perdidas.

¿Y por qué es un reto? Porque la nueva realidad -que confirma el total fracaso en todas las responsabilidades del nuevo Gobierno-, obliga a los fanáticos y defensores a ultranza a las más arriesgadas, peligrosas y mortales contorsiones discursivas para justificar lo que, en rigor, no tiene justificación.

Sí, lo cierto es que asistimos a una impensable colección de piruetas mortales, caídas libres, saltos sin red de protección y, sobre todo, maromas que ya fracturaron no pocos cráneos y esqueletos de los “sesudos” defensores de un Gobierno fallido que, en solo 20 meses, casi agota el saldo permitido para la estulticia, la torpeza, el error garrafal y los tropiezos involuntarios.

Sin embargo, algo bueno resultó del obligado ejercicio de los trapecistas del régimen, de las focas aplaudidoras, los payasos de las cachetadas y de los hombres de goma.

Sí, de todas esas piruetas resultó “el manual del perfecto chairo”.

Sí, por si existen dudas, aquí, un adelanto, para el deleite del respetable.

1.- Por años, Epigmenio Ibarra, Jenaro Villamil y John Ackerman, entre muchos otros lopistas, satanizaron a “las televisoras” -Televisa, Azteca, Imagen y Milenio-, por ser parte de la mafia del poder.

Hoy, según el “manual del perfecto chairo”, los dueños de Televisa, Azteca, Imagen y Milenio no solo son empresarios consentidos sino que, de manera milagrosa, salvarán la patria y la educación del país. ¿No es de risa loca?

2.- Y es aún más ridículo cuando vemos que Televisa, Azteca, Imagen y Milenio pasarán de la adoctrinadora “caja idiota” a medios que adoctrinarán al vulgo sobre las bondades de la locuaz Cuarta Transformación. ¿No es de risa?

3.- “¡Fue el Estado!”, gritaban los propagandistas de AMLO, al referirse a los niños muertos en la guardería ABC, en el Gobierno de Calderón. Hoy, ante el reclamo de cientos de niños con cáncer, abandonados por el Estado, el “manual del perfecto chairo” pregona que, como el cáncer es incurable, “es mejor gastar dinero en niños sanos que en niños con cáncer”. ¿No es criminal?

4.- “¡Fue el Estado!”, pregonaban lopistas cuando Guerreros Unidos secuestraron, mataron e incineraron a “los 43” de Iguala. “Está domada la pandemia”, dice el “manual del perfecto chairo”, cuando van 50 mil muertos por Covid-19.

5.- “¡Nos faltan 43!”, gritaban sobre los estudiantes de Ayotzinapa. “¡No politicen la salud!”, gritan cuando nos faltan 50 mil.

6.- “¡Gobierno criminal que usa al Ejército contra estudiantes!”, decían militantes de la izquierda luego de los crímenes del 68 y el 71. Hoy aplauden la militarización total.

7.- “¡Los militares a sus cuarteles!”, gritaban con Calderón y con Peña. Hoy aplauden militarización total y hasta la corrupción castrense.

8.- Calderón y Peña persiguen a los corruptos, para simular lucha contra la corrupción, gritaban lopistas resentidos. Hoy aplauden el circo de Lozoya y la simulación de Ackerman-Sandoval, de Bartlett, de Guadiana…

9.- Calderón y Peña “le pegaron al avispero”, gritaban los críticos por el fracaso de los dos presidentes en la lucha contra la violencia. Hoy, el “manual del perfecto chairo” recomienda no hablar de las más de 60 mil muertes violentas.

10.- Calderón y Peña deben renunciar por su fracaso en el crecimiento de solo 2% del PIB. El “manual del perfecto chairo” recomienda culpar a los conservadores que inventaron medidas impropias como el PIB.

11.- “¡Peña es un ignorante que no sabe hablar inglés!”, criticaban los lopistas. Según el “manual del perfecto chairo”, es una virtud de los críticos del neoliberalismo no hablar inglés, el idioma del neoliberalismo.

12.- “¡Peña no pudo citar tres libros que ha leído!”, gritaban lopistas. Pero el “manual del perfecto chairo” sugiere responder con un lacónico: “¡pero AMLO escribió 20 libros, a pesar de no haber leído ninguno de ellos”.

13.- Durante la pandemia de H1N1 del Gobierno de Calderón, AMLO exigía miles de pruebas a toda la población. Hoy el “manual del perfecto chairo” dice que si México está en tercer lugar de muertos, en todo el mundo, es porque los gobiernos neoliberales enfermaron a la sociedad.

14.- Los lopistas ofrecían 6% de crecimiento anual, del PIB. Hoy está 19 puntos bajo cero, el PIB, y el manual del “perfecto chairo” dicen que los lopistas deben hacer culpable a la pandemia.

15.- En 1988 Bartlett era el mayor ladrón electoral. Hoy Bartlett es el símbolo de la honestidad valiente.

16.- En 2018 Lozoya era epítome de la corrupción; hoy Lozoya es ejemplo de colaboración.

17.- En los gobiernos de Calderón y Peña cuestionaron las compras estatales sin licitación. Hoy más de 80% no se licita y dicen que es producto de la honestidad del régimen.

18.- No habrá nueva deuda, no habrá aumento en gas, gasolina y energía eléctrica y, sobre todo, no habrá corrupción, gritaban. Hoy México es el país más endeudado, la gasolina y el gas van en aumento y la corrupción es endémica.

Sí, el “manual del perfecto chairo”, es una joya que nadie se debe perder.

Y lo pueden ver todos los días en las mañaneras de AMLO.

Al tiempo.
03 Agosto 2020 04:00:00
¡AMLO copia a Mussolini la ‘Marcha de Antorchas’!
Ya no hay duda, el Presidente mexicano parece un remedo –una copia– de Benito Mussolini, el dictador y padre del fascismo.

¿Por qué?

Porque si bien el propio AMLO se había encargado de exaltar su admiración por el dictador italiano –cuando el 21 de marzo lo comparó con Benito Juárez– hoy fue más allá al proponer que la ceremonia de “El Grito de Independencia” incluya una coreagrafía en donde la multitud en la plaza porte antorchas encendidas, en medio de la noche.

¿Y eso qué tiene de particular?

Poca cosa, que la idea original de “La Marcha de Antorchas” es nada menos que de Benito Mussolini.

Sí, existe un claro paralelismo entre la mítica “Marcha de las Antorchas” de Musolini –la marcha que detonó el golpe de Estado que llevó al poder al dictador en Italia– y la propuesta de convertir el emblemático 15 de septiembre en remedo de Mussolini, quien parece ser el “alter ego” de López Obrador.

Pero vamos por partes.

¿Recuderdan que el 21 de marzo del 2020, Andrés Manuel elogió a Mussolini y hasta lo comparó con Juárez?

Así lo dijo: “Mussolini se llama Benito porque su papá admiraba a Benito Juárez, a quien muchos admiraban en el extranjero. Por eso le pusieron Benito a Mussolini… un dirigente con dimensión mundial… y claro, que sus críticos hagan su trabajo… yo por qué”.

Como también saben, Obrador volvió al tema hace días, cuando dijo que, a pesar de la pandemia, el 15 de septiembre encabezará desde Palacio la ceremonia de El Grito de Independencia.

Pero no fue todo, también adelantó que los asistentes “al Grito”, llevarán antorchas, a manera de símbolo de esperanza.

Lo que pocos saben, sin embargo, es que entre el 27 y el 29 de octubre de 1922, Benito Mussolini, el entonces dirigente del Partido Nacional Fascista, encabezó “La Marcha de las Antorchas”, que marcó el final del sistema parlamentario italiano y el inicio de la dictadura fascista de Mussolini.

En esa fecha, alrededor de 40 mil personas marcharon de Nápoles a Roma –con antorchas en mano– en lo que marcó el inicio del golpe de Estado contra el sistema parlamentario italiano, que terminó por prohibir los partidos políticos, por cerrar los periódicos y perseguir y asesinar a los opositores.

Pero hay más; la experiencia la repitió Adolfo Hitler, en 1933, en las ciudades de Berlín y Nuremberg, en donde desfiles nocturnos con antorchas humeantes y miles de estandartes con esvásticas causaron un efecto casi místico en miles de alemanes.

Y es que tanto Mussolini como Hitler, convirtieron la “Marcha de las Antorchas” en una teatralidad, en donde el fuego juega el papel de presunto purificador y supuesta energía de renovación social. En los dos casos las marchas de antorchas fueron usadas como método de amedrentamiento que terminó por someter a las masas.

En realidad, se trata de una manipulación de las emociones colectivas que, incluso hoy, sigue siendo utilizada por grupos supremacistas, como el Ku Klux Klan, en cuyos rituales es infaltable el fuego de las antorchas, que desata sentimientos sociales encontrados, de miedo y admiración.

Pero no es una casulidad que el Presidente mexicano invoque de manera reiterada al dictador Mussolini. Lo cierto es que sabe de su patológica ambición por el poder, de su capacidad para destruir la democracia y que se convirtió en un nuevo César que, al final, acabó colgado en la plaza pública.

Incluso son públicos los paralelismos entre Obrador y Mussolini

1.- Los identifica el uso de la violencia como escala de ascenso político; en su juventud, Mussolini mató a amigos y compañeros de escuela, igual que ocurrió con el joven López Obrador.

2.- Durante casi una década, Mussolini desarrollo un discurso contra las élites del poder en Italia, sobre todo contra los comunistas, contra “los camisas rojas”, mientras que AMLO llegó al poder gracias a una lucha de clases; ricos contra pobres; buenos contra malos; “fifís” contra “chairos”.

3.- Igual que Mussolini, Andrés Manuel alienta un exacerbado nacionalismo y ambos crearon su propio partido; AMLO creó Morena y Mussolini creó el Partido Nacional Fascista.

4.- Mussolini y AMLO llegan al poder gracias a una fuerte campaña de propaganda sustentada en una montaña de mentiras y al uso de la violencia discursiva y física.

5.- De igual manera, Mussolini y Obrador inventaron un enemigo común –AMLO inventó a los conservadores y Mussolini a los comunistas– además de que se empeñaron en el desarrollo del “culto a la personalidad”.

6.- Igual que Mussolini, López Obrador jugó por años con los temores y la esperanza de la sociedad; miedo al incremento de la violencia y el crimen; miedo a la amenaza de Estados Unidos y al neoliberalismo y, por el contrario, alentó la esperanza de hacer realidad el señuelo de “primero los pobres”.

7.- Ya en el poder, Mussolini, igual que AMLO, persiguió a la prensa, a los periodistas, prohibió la manifestación y destruyó la independencia del Poder Judicial y del Parlamento.

8.- Para quitar del camino a su principal opositor, Mussolini ordenó a sus “Camisas Negras” perseguir y dar muerte a los líderes opositores; en un paralelismo con la caída del helicóptero en el que viajaban Martha Erika Alonso y Rafael Moreno Valle; tragedia que a nadie interesó investigar.

¿Así o más claro? López Obrador es un remedo del padre del fascismo, Benito Mussolini.

Al tiempo.
31 Julio 2020 04:00:00
¡No es justicia, es el circo romano!
La voz popular, casi siempre sabia, acuñó tres refranes que hoy, en medio del circo motejado como “caso Lozoya”, vienen “como anillo al dedo”.

a).- “Justicia que no es pareja, no es justicia”.

b).- “Justicia que se hace a escondidas, no es justicia”.

c).- “La justicia a modo, no es justicia, es venganza”.

En el primer caso, queda claro que el “caso Lozoya” es un grosero “pacto de impunidad”, si se compara con el desaseo y con el ánimo vengativo de la persecusión contra Rosario Robles, la expresidenta del PRD y exjefa de Gobierno del entonces Distrito Federal.

Como saben, la señora Robles regresó de un viaje en el extranjero, para hacer frente a la justicia. Se presentó de manera voluntaria, sabedora de que el supuesto delito que le imputaban no era causal de prisión.

Sin embargo, a partir de una “chicanada” -una burla a la ley-, el juez de la causa decretó que la señora Robles no podía seguir el juicio en libertad, ya que existía la posibilidad de que se diera a la fuga.

Por tanto, el juzgador ordenó que la señora Robles llevara su juicio en prisión. Es decir el juez siguió el juego de la venganza.

Y es que de manera dolosa, la Fiscalía fabricó una licencia de conducir falsa, con un domicilio distinto al de Rosario Robles, lo que sirvió para fabricar la presunción de que la inculpada podría darse a la fuga.

En síntesis, resulta que Rosario Robles está en prisión a causa de una venganza ordenada desde el poder presidencial.

Y contrasta ese trato vengativo contra Robles, con el juicio en libertad que lleva el exdirector de Pemex, Emilio Lozoya, quien no solo se fugó al extranjero sino que debió ser extraditado, luego de que fue localizado con una identidad falsa.

Es decir, a los ojos de todos queda claro que en el Gobierno de López Obrador, la justicia no es pareja y, por tanto, no es justicia.

En el segundo caso, también está a la vista de todos que la justicia se lleva a cabo a escondidas. ¿Por qué?

Porque de manera caprichosa, el Poder Judicial se negó a que los medios y los periodistas pudieran tener acceso a las declaraciones de Emilio Lozoya, a pesar de que tal declaración se llevó a cabo de manera virtual.

¿Por qué cerrar el acceso a los medios y a los periodistas, del mayor espectáculo montado por el Gobierno de Obrador?

La respuesta es elemenal; porque “el juego que juega” el Gobierno de AMLO se llama “especulación”. Porque todas las mañanas, de lunes a viernes, el Presidente especula, engaña y miente, sobre el caso Lozoya.

Y queda claro que en el caso Lozoya la justicia se hace a escondidas y, por tanto, no es justicia.

Y el tercero de los refranes populares se cumple con los dos primeros. Es decir, el “caso Lozoya” es el mejor ejemplo de que la justicia que se lleva a cabo en el Gobierno de Andrés Manuel López Obrador, es una justicia a modo, diseñada y operada para que cumplir un objetivo bien claro; la venganza.

Lo de menos es la justicia y tampoco les importa limpiar al país de corrupción. Esa no es más que “berborrea engañabobos”. Y es que lo que menos le importa al Gobierno de Obrador son las transas de Lozoya, los cochupos en los que embarró a su esposa, a su madre y a su hermana.

Lo que importa es el circo; los nombres que revele Lozoya. Y tampoco importa si es cierto o es falso lo que declare; lo que importa es “darle al vulgo” su porción diaria de espectáculo, el alimento diario al rencor social por los políticos y los servidores públicos.

No importan ni la impartición de justicia, ni la moralización de la vida nacional; el circo al mejor estilo de los romanos es lo único valioso; el juicio del pueblo, el repudio o el aplauso de la plebe.

¿Lo dudan?

López Obrador lo dijo con todas sus letras, el martes 28 de julio.

Así lo explicó. “El llamado es a que estemos muy pendientes de todo el juicio, que no sea un asunto nada más de tribunales judiciales, que sea un asunto de un tribunal ciudadano, popular, para que todos conozcamos cual era el “modus operandi” de los delincuentes de cuello blanco”.

¿Cómo debemos entender el mensaje anterior?

En efecto, lo importante es el “circo romano”, el “tribunal ciudadano” y el “juicio popular”.

En pocas palabras; al Gobierno de López nada le importan la ley, la justicia, la legalidad, la impartición de justicia, el apego al derecho…

Lo único importante es la percepción ciudadana, sobre el circo.

Pero al Presidente y a su Gobierno no les importa que la gente vea el juicio a Lozoya por medios digitales. No, para eso el Poder Judicial cerró el acceso digital a medios y periodistas.

Lo verdaderamente importante, es lo que diga el Presidente sobre el “caso Lozoya”. Así o más claro.

Al tiempo.

30 Julio 2020 04:00:00
¡El ‘PRI-MOR’ existe! ¡aquí las pruebas…!
Algunos ya le llaman “el síndrome José Emilio Pacheco”.

¿Por qué...?

Porque el poeta fue un adelantado de su tiempo y en su poesía y su narrativa definió, como pocos, el futuro de los integrantes de la vieja izquierda mexicana.

Escribió el poeta: “de viejos, son todo aquello contra lo que lucharon a los 20…”.

¿A quién le queda el saco?

En efecto, a los incongruentes y ambiciosos sin límite de la llamada izquierda mexicana, que antaño luchaban contra el viejo PRI y hogaño, cuando militan en Morena, son los mejores aliados del PRI.

Y en efecto, “el síndrome José Emilio Pacheco” picó a toda o casi todos los integrantes de esa fantoche dizque izquierda mexicana, quienes, transformados en militantes del partido en el poder, de Morena, parecen dispuestos a dar la vida por el regreso del peor PRI de todos los tiempos: el PRI de “la transa”, “el cochupo” y hasta “la dictadura perfecta”.

¡Y si aún lo dudan, formulemos las preguntas básicas!

¿Quién les iba a decir a los políticos de esa “chabacana” izquierda mexicana que, de viejos, terminarían reconstruyendo lo más rancio del viejo PRI; el partido contra el que lucharon durante más de medio siglo?

¿Quién les iba a decir a los más radicales de esa vieja izquierda que, con los años, serían parte de lo que, por años -de jóvenes-, criticaron con tanta severidad; hoy serán parte del PRI autoritario, dictatorial, vengativo y nada democrático?

¿Quién les diría a los intelectuales y periodistas de esa vieja izquierda -reprimida por el PRI más autoritario y criminal-, que de viejos serían “carne de cañón” para el restablecimiento del viejo partido de Estado; el PRI clientelar y populista?

¿Quién les diría a los maestros de la protesta y apóstoles de los pobres que, de viejos, serían los padres de la nueva “dictadura perfecta”, del regreso de los peores tiempos del PRI?

¿Quién les iba a decir a los Pablo Gómez, a los Alejandro Encinas, a las “Elenita” Poniatovska y Sabina Berman; a los Scherer Ibarra; a la señora Ibarra de Piedra y su hija Piedra y muchos otros, que luego de ser víctimas del PRI más represor, terminarían reconstruyendo ese PRI y aplaudiendo la militarización del país?

¿Quién les iba a decir a todos los experredistas y hoy morenistas, que terminarían por aplaudir la venganza irracional, autoritaria y dictatorial emprendida contra los suyos -como Rosario Robles-, que son perseguidos por ese nuevo PRI, motejado como Morena?

Lo cierto es que pocos militantes y políticos de la vieja izquierda imaginaron que, de viejos, serían parte del nuevo PRI recargado, un PRI más ladrón, más cínico, más despreciable, más antidemocrático y más vengativo.

Y es que hace pocas horas, con la ayuda del PRI -25 votos a favor y 11 en contra-, la Comisión Permanente del Congreso aprobó convocar a Periodo Extraordinario de Sesiones para que las cámaras de Diputados y Senadores pudieran modificar la Ley de Adquisiciones y, con ello, acelerar la venganza presidencial contra las empresas farmaceuticas nacionles; una venganza que dejará a miles de mexicanos sin empleo.

¿Y por qué es una venganza?

Porque el Presidente mexicano exhibirá -de manera pública-, a las farmacéuticas mexicanas como las responsables de la tragedia social por la muerte de más de 100 mil mexicanos a causa de la pandemia de Covid-19, para desviar la atención sobre la verdadera responsabilidad del Gobierno federal en esa tragedia.

Es decir, que, en pocas horas, desde Palacio, Andrés Manuel Lópes Obrador culpará a las empresas nacionales fabricantes de medicamentos, de la tragedia humaniratia que, en realidad, es culpa del mal Gobierno de AMLO.

Y la mejor prueba de esa supuesta culpa, será que el Congreso mexicano aprobó comprar medicamentos en el extranjero, sin licitación y sin los mínimos de sanidad. Y todo, porque así lo ordenó el presidente Obrador.

Y para lograr ese engaño y esas farsas monumentales, Morena debió contar con los votos a favor de los diputados del PRI, Dulce María Sauri y Rubén Moreira; votos definitivos para que Morena y sus aliados pudieran llevar adelante un Periodo Extraordinario de Sesiones, en donde la tarde de ayer el Congreso hizo las reformas que exigió el presidente L;opez Obrador.

En pocas palabras, el PRI y Morena son hoy los mejores aliados en el Congreso para complacer al Presidente.

Y si esa no es la restauración de la “dictadura perfecta” del viejo PRI, entonces asistimos a la inauguración del PRI-MOR; la nueva mayoría que llevará a México de vuelta a los años 60 y 70 de siglo pasado.

Al tiempo.
29 Julio 2020 04:07:00
¡Repudiaban a militares, hoy los aman!, ¿qué pasó?
Todos o casi todos repudiaban a los militares y a los marinos. Todos o casi todos los señalaron –durante décadas– como culpables de los crímenes de Tlatelolco, en 1968 y de San Cosme, en 1971. Todos o casi todos decían que mantener en la calle a militares y marinos era un paso previo a la dictadura.

Todos o casi todos veían a militares y marinos como criminales en potencia, y sobre todo, no paraban de acusarlos como el mayor riesgo para la democracia; para México y los mexicanos. Todos o casi todos censuraban a los gobiernos de Calderón y Peña por utilizar a militares y marinos en la lucha contra el crimen organizado.

Muchos, incluso, seguían la lógica del líder opositor, de que con los militares y los marinos, Calderón y Peña, “le pegaron al avispero” criminal y que por ello se desató la violencia sin freno. Y abundan los videos en los que la claque de Morena exigía el regreso de los militares a sus cuarteles.

Videos en donde satanizan a los gobiernos de Fox, Calderón y Peña, dizque por pretender militarizar al país y en donde el propio López Obrador y su apologista, Epigmenio Ibarra, advierten del peligro de la militarización.

Testimonios en video, por ejemplo, de Manuel Bartlett, del líder de los diputados, Mario Delgado; del “maromero”, Pablo Gómez, de Claudia Sheinbaum y hasta de la locuaz senadora Laida Sansores, quienes a gritos advertían que tolerar en la calle a militares y marinos no era más que el paso previo a la dictadura. Sin embargo, ocurrió lo impensable; un verdadero milagro.

Sí, de la noche a la mañana, todos en Morena mudaron de percepción y de manera milagrosa, militares y marinos mexicanos ya no eran repudiados, sino que se convirtieron en los insustituibles, los imprescindibles, los únicos, necesarios y hasta la única fuerza del Estado, capaz de ofrecer buenos resultados y honestidad impensable, por encima de todo el Gobierno.

¿Qué fue lo que pasó? ¿Por qué de la noche a la mañana todos, en Morena, olvidaron que las fuerzas castrenses eran la mayor de las amenazas conocidas en México? ¿Por qué ya nadie piensa que entregar el país a los militares es uno de los grandes riesgos para la democracia; un paso a la dictadura?

¿Por qué hoy guardan silencio todos aquellos militantes, gobernantes y legisladores de Morena que, apenas ayer, satanizaban con argumentos vertidos en las cámaras del Congreso y en medios, a gobiernos como los de Fox, Peña y Calderón, por usar a militares y marinos en la lucha contra el crimen?

¿Qué pasó en la cabeza de López Obrador, de Epigmenio Ibarra, de la señora Piedra, de Manuel Bartlett, de Mario Delgado, del “maromero” Pablo Gómez; de la impresentable señora Sheinbaum; qué pasó, incluso, en la descocada cabeza de la locuaz Laida Sansores?

No, no es otro ejemplo del científicamente probado síndrome de Estocolmo, que se produce cuando una víctima termina enamorada de su victimario; cuando una secuestrada sigue los pasos de su secuestrador.

No, el amor repentino de los amigos y empleados de López Obrador por los militares y los marinos es más mundano. En realidad, es prueba irrefutable del vulgar “servilismo en manada”. Si, resulta que ese “científico” llamado López Obrador cometió el acierto de inventar y patentar el “servilismo en manada”, la versión recargada del aberrante “síndrome de Estocolmo”. ¿Y qué es el “servilismo en manada”?

Poca cosa; es la respuesta servil, abyecta, sumisa, vil, indigna, lacayuna, degradante y ruin de toda la clase política adicta a Morena y al “amado líder”, a quien nadie se atreve a cuestionar y menos a contradecir.

Y si López les ordena adorar a la ruindad, “en manada”, sus seguidores y empleados hacen culto a la ruindad; si les ordena sepultar sus creencias y hacer culto a la dictadura, construyen un templo al “amado dictador”.

Así, todos quienes enarbolaban la bandera contra el militarismo en el Estado mexicano, hoy deben tragar sapos y serpientes, cerrar la boca, cancelar de su cerebro esa forma de pensar y sumarse, en manada, al servilismo.

Y no solo deben callar y tolerar, sino aplaudir, por ejemplo, que militares y marinos metan la mano en el Aeropuerto de Santa Lucía, en la construcción de miles de sucursales del Banco del Bienestar y del Tren Maya.

Además de la remodelación de hospitales, la atención a la pandemia, en el combate al huachicoleo, en vigilar las fronteras, en cuidar las elecciones, en dirigir la Guardia Nacional, en repartir el dinero de programas sociales, en coordinar programas como Jóvenes Construyendo el Futuro y Sembrando Vida; en repartir fertilizantes y ahora en controlar puertos y aduanas.

¿Quién se opone al “servilismo en manada” de la militarización en el Gobierno de López Obrador? De manera tardía, solo se opuso el secretario de Comunicaciones y Transportes, Javier Jiménez Espriú.

Y es que todos, o casi todos, aman hoy la militarización en México.

Al tiempo.
28 Julio 2020 04:06:00
¡Dice AMLO la primera verdad: es el Presidente más pequeño!
No sabemos si se trató de un gesto de grandeza intelectual, nada usual en el Presidente mexicano.

Tampoco existe evidencia de que López Obrador fue traicionado por el subconsciente, ante el tamaño de la tragedia que su Gobierno le ha provocado a millones de mexicanos.

Lo cierto, sin embargo, es que por primera vez en casi 19 meses de gestión, los mexicanos fuimos testigos -en la Cadena Nacional mañanera-, de la primera vedad que revela el Presidente mexicano.

Sí, López Obrador habló, por primera vez, con la verdad.

Es decir que, por increíble que parezca, por impensable que resulte y por descocado que se antoje, AMLO dijo una verdad.

Pero vamos por partes.

Ayer lunes, en lugar de atender la emergencia sanitaria –que está por llevar a México al tercer lugar mundial de muertes por Covid-19-, en medio de la grave crisis de miles de damnificados por el huracán “Hanna”, y frente a la incontenible violencia criminal y la mayor crisis económica que se recuerde, el Presidente mexicano prefirió dedicar su “mañanera” al avión presidencial.

¿Y qué significa dedicar dos horas a hablar del avión presidencial?

Hablar de lo majestuoso del avión, de lo grande del avión, del supuesto derroche en el gasto de un avión, de los supuestos lujos del avión o, en sentido contrario, de los complejos de un hombre pequeño, al que hace aún más pequeño un avión.

Sí, lo crean o no, lo cierto es que el tiempo del Presidente mexicano no se ocupa para atender las prioridades que le exige la Constitución, sino para la propaganda clientelar electorera –por un lado-, y para exhibir los complejos del hombre pequeño que es el Presidente.

¿Es el Presidente mexicano un hombre pequeño?

Sí, porque luego de advertir que no hablaría de otra cosa que, del avión presidencial, Obrador cometió el mayor pecado político de su historia; el pecado de la verdad; de decir, por primera vez, “una verdad”.

¿Y desde cuándo es un pecado político decir la verdad?

Desde que los políticos mienten. Es desde que son políticos.

Y es que, en efecto, resulta todo un acontecimiento que López Obrador diga su primera verdad, en especial cuando se trata de un Presidente al que le han contabilizado casi 40 mil mentiras en solo 19 meses de Gobierno.

¿Y cual fue la verdad tronante de López Obrador?

Una verdad que retrata, de cuerpo completo, al Presidente mexicano; la verdad de que es un hombre pequeño.

¿De verdad López Obrador reconoció que es un hombre pequeño?

Primero debemos decir que es de un hombre pequeño; de un político chiquito, dedicarle horas del tiempo presidencial a hablar de los complejos del Presidente; complejos como verse apabullado por un avión y sus lujos.

En efecto, AMLO le dedicó más de dos horas a lo que él llama un dispendio, una ofensa y un insulto para los mexicanos: el avión de los anteriores presidentes mexicanos.

Claro, porque Obrador no entiende que muchos de esos mexicanos sí tienen claro que la verdadera ofensa de un Presidente a los ciudadanos, no es un avión para su Presidente, sino el “valemadrismo” del Presidente hacia los ciudadanos, que son los verdaderos mandantes.

Así lo dijo López, al hablar del avión presidencial, al que le dedicó dos horas del valioso tiempo del Ejecutivo mexicano.

“… Es tan grande el avión, tan grande, que las personas se ven pequeñas… y claro, la grandeza se mide de la cabeza al cielo… pero el avión sí es monumental, faraónico y, desde luego, en un insulto al pueblo de México, habiendo tanta necesidad y tanta pobreza, este lujo es un insulto…”.

¡Cuánta razón le asiste al Presidente mexicano!

¿Por qué?

Porque el Palacio Nacional es tan grande, monumental, faraónico, que empequeñece a hombres de suyo pequeños, como López Obrador.

Es tan grande el avión, es tan grande el cargo de Presidente y son tan grandes México y los mexicanos, que personas como López Obrador “son y se ven pequeñas” frente a la grandeza del país.

Es tan grande el crimen de Estado que comete López Obrador con casi 50 mil muertos por Covid-19, y tan grande su culpa por las 60 mil muertes violentas, que Obrador alcanza su verdadera estatura; no la de un hombre pequeño, sino diminuto ante verdaderos estadistas que ha tenido México.

Y es tan grande la culpa de AMLO por la tragedia económica de México, por la tragedia sanitaria, por la tragedia de desempleo, por la tragedia de inseguridad y pobreza, que López Obrador es uno de los presidentes más pequeños de la historia.

Y es tan pequeño, que usa un avión para ocultar sus fracasos.

Ese es el hombre pequeño, el Presidente pequeño, por el que votaron 30 millones de mexicanos, los más pequeños de México.

Sí, los más pequeños de México, les guste o no.

Al tiempo.
27 Julio 2020 04:07:00
¡Más del ‘cochinero’ Lozoya!
Ya documentamos las filtraciones ilegales, mentirosas e interesadas en el caso Lozoya.

También documentamos la manera ilegal en que el presidente López Obrador se ha convertido en fiscal general, en juez, en vocero del Poder Judicial y hasta en Ministerio Público.

Hoy documentamos el manoseo de la justicia, para favorecer el perdón a Lozoya y, sobre todo, para obligarlo a la delación contra los enemigos del Presidente. Y es que, en los hechos, Emilio Lozoya es víctima de un “secuestro de Estado”, que lo obliga a “embarrar” a quienes le ordenen en Palacio

Y, para empezar, vale decir que Lozoya fue consignado –de manera indebida, ilegal y tramposa– por el delito de asociación delictuosa cuando, en rigor, debió ser consignado por el delito de delincuencia organizada.

¿Y qué importancia tiene, para los ciudadanos y para la impartición de la justicia, que Lozoya sea consignado por asociación delictuosa y no por delincuencia organizada?

Pues ese es, precisamente, el hilo fino del tema; es el centro del circo del poder, de la venganza presidencial y del perdón tramposo a Lozoya Austin.

Pero vamos por partes.

Primero, como se dijo, no debemos olvidar que Lozoya fue consignado y será juzgado por asociación delictuosa y no por delincuencia organizada.

¿Por qué el primer delito y no el segundo?

Porque con el primer delito puede alcanzar el beneficio de “testigo colaborador” y, con ello, puede reducir los años de prisión, en 50 por ciento.

En cambio, si Lozoya es consignado por el delito de delincuencia organizada, el exdirector de Pemex no alcanza el beneficio de “testigo colaborador” y no existe la posibilidad de reducir la pena corporal, a cambio de delatar a quienes el poder presidencial quiere que delate.

Y aquí empiezan las preguntas.

¿Por qué tal manoseo jurídico, tramposo y convenenciero, que está lejos de la comprensión de los ciudadanos de a pie?

¿Por qué la Fiscalía General de la República, el Ministerio Público y el Poder Judicial se prestan a tal manoseo de la ley que, en los hechos, solo busca beneficiar la venganza presidencial, antes que garantizar el imperio de la ley?

La respuesta es clara; Lozoya fue empujado el suicidio político y, ante tal disyuntiva –siempre de manera ilegal– el poder presidencial le ofreció reducir la pena corporal, a cambio de “embarrar” a los enemigos del AMLO.

Pero para reducir la pena, todo el aparato de justicia del Estado mexicano debía torcer la ley.

¿Lo dudan?

Como saben, Lozoya fue extraditado por los delitos de operaciones con recursos de procedencia ilícita, cohecho y asociación delictuosa.

En el primer delito –operaciones con recursos de procedencia ilícita– la Ley Contra la Delincuencia Organizada establece, en su Artículo 2, que “serán sancionados como miembros de la delincuencia organizada”, quienes cometan delitos “…de operaciones con recursos de procedencia ilícita”.

A su vez, el delito de operaciones con recursos de procedencia ilícita, también está previsto en el Código Penal Federal.

De igual manera, el Artículo 16 de la Constitución, dispone que: “por delincuencia organizada se entiende una organización de hecho, de tres personas o más, para cometer delitos en forma permanente o reiterada, en los términos de la ley de la materia”.

¿Cuál es la “ley de la materia” a la que remite la Carta Magna para tipificar a la delincuencia organizada?

¡Bingo..! La Ley a que remite la Constitución es la Ley Contra la Delincuencia Organizada.

Y aquí obliga la pregunta fundamental.

¿Por qué, entonces, si Emilio Lozoya debió ser consignado por delitos imputables a la delincuencia organizada, el Poder Judicial y el Ministerio Público solo le imputaron el delito de asociación delictuosa en el momento de la consignación?

La razón ya la explicamos arriba; lo consignan por asociación delictuosa porque con esa figura delictiva sí alcanza los beneficios de “testigo colaborador” y, sobre todo, la reducción de la pena corporal.

Ahora la pregunta clave. ¿Es legal consignar a Lozoya por asociación delictuosa, en lugar de consignarlo por delincuencia organizada?

La respuesta es que asistimos a una “chicanada ilegal” y, en el extremo, al sometimiento del Poder Judicial, de la FGR y del Ministerio Público, a los intereses vengativos del presidente López Obrador.

¿Y eso cómo se demuestra?

Muy fácil.

Como ya se dijo, Lozoya fue extraditado por el delito de operaciones con recursos de procedencia ilícita. Por sí mismo, tal delito obliga aplicar la Ley Contra la Delincuencia Organizada, según su Artículo 2, ya citado.

Ahora bien, conforme al “principio de especialidad de la ley”, obliga la aplicación de “la ley especial sobre la ley general”.

¿Y qué quiere decir eso?

Que el Código Penal Federal es la ley general, mientras que la Ley Contra la Delincuencia Organizada es la ley especial.

Por tanto, se debió aplicar la Ley Contra la Delincuencia Organizada, que es la ley especial.

Más aún, en cuanto al conflicto de competencia de dos leyes, el Código Penal Federal establece –párrafo segundo del Artículo 6– que “cuando una misma materia aparezca regulada por diversas disposiciones, la especial prevalecerá sobre la general”.

¿Y eso cómo debe entenderlo el ciudadano de a pie?

Que la Fiscalía, el Ministerio Público Federal o el juez de Distrito, habrían cometido un error de apreciación, igual al de “confundir a una vaca con un coyote”, al momento de elaborar y revisar el pliego de consignación de Emilio Lozoya.

Pero está claro que ni la FGR, tampoco el Ministerio Público Federal y menos el juez de Distrito pudieron confundir a “una vaca con un coyote”.

No, lo cierto es que todos cerraron los ojos, hicieron trampa, engañaron a los ciudadanos y violaron la ley, para cumplir el deseo presidencial de darle a Lozoya el beneficio de un periodo corto de prisión, a cambio de embarrar a todos aquellos que el presidente López Obrador quiera embarrar y perseguir.

Pero tampoco es todo.

Resulta que los delitos de cohecho y operaciones con recursos de procedencia ilícita, son de interés público, según el Artículo 265 del Código Nacional de Procedimientos Penales, que establece que “no podrá aplicarse criterio de oportunidad en los casos de delitos… que afecten gravemente el interés público”.

Por eso la trampa de consignar a Lozoya por el delito de asociación delictuosa y no por cohecho y delincuencia organizada.

Dicho de otro modo; asistimos a la prueba contundente de que, en el Gobierno de AMLO, la ley se ha convertido en el “garrote vengativo” del Presidente.

Pero hay más. Apenas el pasado domingo 26 de julio, se dio a conocer que el juez Octavo de Distrito de Amparo en Materia Penal, concedió un amparo definitivo a favor de Emilio Lozoya, para que no se ejecute la orden de aprehensión en su contra, por el delito de operación con recursos de procedencia ilícita.

¿Y eso qué quiere decir?

Sí, confirma que, como lo dijimos arriba, desde Palacio, el presidente López Obrador manipula al Poder Judicial, para proteger a Emilio Lozoya, a cambio de embarrar a los enemigos del Presidente.

Y es que según el expediente 487/19, en 2019, un juez le negó a Emilio Lozoya un amparo precisamente por el delito de operaciones con recursos de procedencia ilícita. Y ese expediente es público.

Por qué en 2019 la justicia le niega a Lozoya Austin un amparo que hoy, curiosamente, si le otorga.

Así o más claro “el cochinero” en el circo de Lozoya.

Al tiempo.
24 Julio 2020 04:07:00
¡Es un cochinero el caso Lozoya!
De principio a fin, el llamado “caso Lozoya”, es un cochinero legal, político y mediático.

Y es que de la misma forma en que el vengativo Gobierno de Andrés Manuel López Obrador persiguió a otras personalidades de la vida pública, el “caso Lozoya” es un montaje que busca sembrar no sólo miedo, sino terror entre adversarios, entre políticos y servidores públicos de gobiernos anteriores.

¿Por qué y para qué emplear el terrorismo de Estado?

a). - Como venganza contra aquellos que, en algún momento, se opusieron a los afanes políticos de López Obrador o que, incluso, los obstaculizaron.

b). - Como una manera de tener el control político de los adversarios.

c). - Como un “mensaje ejemplar” y de terror a opositores y críticos, para que todos vean lo que les puede pasar, si no se someten al tirano.

d). - Como un mensaje mediático a los ciudadanos, en general, de que el corrupto Gobierno de AMLO es capaz de perseguir a los corruptos de los gobiernos anteriores.

e). - Y, sobre todo, como espectáculo que trasciende más allá del mero circo para los ciudadanos; será la plataforma electorera y “engañabobos” para ganar simpatías en las elecciones legislativas de 2021.

Pero vamos por partes. ¿Por qué el caso de Emilio Lozoya es un cochinero?

Para entender el tamaño de la impostura, vale recordar la persecución ilegal e inconstitucional emprendida contra figuras como Rosario Robles, Eduardo Medina Mora y Genaro García Luna, entre otros.

El motor detrás de la persecución de Robles es una vulgar venganza. Y es que la señora Robles -clave para encumbrar a AMLO y llevarlo a la jefatura de gobierno del DF-, en su momento rompió con López Obrador, apoyó candidaturas presidenciales distintas a la de López y, en el extremo, se sumó a la candidatura de Peña Nieto.

Esa legítima decisión política fue vista como traición y, por eso, Robles es la primera presa política del actual gobierno.

Y se trata de una venganza que el propio Presidente ordenó a la Fiscalía General, que de manera inconstitucional se ha convertido en “el garrote” represor de López Obrador contra enemigos y adversarios.

“Garrote” utilizado contra el ministro Eduardo Medina Mora, exhibido en una mentirosa investigación mediática y luego obligó a renunciar a su cargo, en franca violación constitucional. Incluso, hoy nadie conoce las causas graves de la renuncia de Medina Mora.

Otro caso es la persecución de Genaro García Luna, detenido por el Gobierno de Trump, a petición de su amigo López Obrador y con la intermediación del “garrote” del Fiscal General de la República.

Pero el caso extremo de “el garrote” llamado Fiscalía General, se llevó a cabo para desmontar la llamada “versión oficial” del caso Ayotzinapa. Resulta que se brinda protección y los beneficios de la figura de Testigo Colaborador, a los presuntos responsables del crimen de “Los 43”.

Sí, los hermanos Sidronio y José Ángel Cobarruvias, líderes del grupo criminal Guerreros Unidos y responsables de ordenar la muerte de “Los 43”, hoy son “testigos colaboradores” de la Fiscalía General de la República y están en custodia en un hospital privado, igual que Emilio Lozoya.

Y con el mismo sello de “el garrote” de la Fiscalía General se llevó a cabo la persecución demencial e ilegal de Emilio Lozoya.

Primero se filtró supuesta información sobre los vínculos de Lozoya en el caso Odebrech y del presunto manejo de recursos de procedencia ilícita.

Luego la persecución escaló a casi toda su familia y llevaron a prisión a la esposa, la madre y una hermana. Una vez acorralado, Lozoya fue empujado a negociar un trato preferencial a cambio de supuesta información y de los beneficios que otorga la figura de “testigo colaborador”.

Llegó a México en medio de un grosero montaje para engañar a los ciudadanos, ya que mientras en secreto Lozoya era llevado a un hospital, en calidad de “testigo colaborador”, un impostor “jalaba la marca” mediática. Un engaño casi perfecto que, al final, quedó exhibido.

Luego se filtró supuesta información privilegiada; que si Lozoya posee videos que incriminan a beneficiarios por la reforma energética, que si existían cajas fuertes llenas de dinero, para sobornos, en casas de Polanco; que si Lozoya había rendido su primera declaración, que si involucra a muchos políticos; que si fue operado…

Nada de esa supuesta información es cierto; todo son filtraciones falsas, salidas de la Fiscalía General, que buscan crear terror, alimentar el circo mediático y, sobre todo, generar miedo entre los adversarios.

Y la primera aterrorizada fue la senadora del PRI, Vanessa Rubio, quien literalmente salió huyendo del país.

Y es que, de manera ilegal e inconstitucional, el presidente López Obrador se convirtió en el Fiscal General, en Ministerio Público y en vocero del Poder Judicial, en el caso Lozoya; un caso sostenido solo por los montajes y los “dimes y diretes” mediáticos sembrados por la propia Fiscalía General.

Montajes de una fiscalía que debía ser autónoma, pero que, en los hechos, es “el garrote” de la represión presidencial.

Y el mejor ejemplo del engaño y la ilegalidad del “caso Lozoya”, es que el exdirector de Pemex fue extraditado a solicitud de dos órdenes de aprehensión, obsequiadas por dos jueces de Distrito.

En cumplimiento de esas dos órdenes de aprehensión Lozoya está en México, pero a causa del supuesto deterioro de su salud está en un hospital, custodiado por la Fiscalía General.

Es falso que Lozoya haya declarado y que haya dado nombres, como dice el presidente López Obrador, ya que no ha sido presentado ante ninguno de los jueces de la causa. Y solo podrá ser presentado e interrogado, una vez que sea ingresado a un reclusorio.

Sí, y solo sí, bajo esas premisas puede declarar, ante tales jueces de Distrito. Y no puede declarar en un hospital.

Claro, a menos que de manera ilegal -lo que sería otra ilegalidad del cochinero llamado “caso Lozoya”-, haya sido interrogado “y exprimido” por “el garrote” llamado Fiscalía General de la República.

Así el cochinero, las venganzas y la represión del Gobierno de AMLO. Y conste que ese Gobierno sería distinto.

¿Quién pondrá un alto a tal cochinero; al inconstitucional “garrote” de la venganza y la represión, llamado Fiscalía General de la República?

Al tiempo.
23 Julio 2020 04:00:00
¡Crimen violento: mejor Calderón, que Obrador!
Luego del primer año y medio del nuevo Gobierno, queda claro que, en materia de violencia y lucha contra el crimen, López Obrador es un perdedor.

Y es que, a querer o no, los datos duros confirman que, Felipe Calderón resultó un ganador. Y no, no se trata de ocurrencias, de bulos, de noticias falsas o de “fake news”.

Se trata de las cifras oficiales, mismas que colocan a Calderón como el Presidente “menos malo” –en los primeros 18 meses en su gestión--, si se compara con los gobiernos de Fox, Peña y de López.

Lo simpático es que la derrota de López -a manos de Calderón-, se produjo a pesar de que para nadie es un secreto el odio que profesa el presidente Obrador al expresidente Felipe Calderón.

Pero no solo es pública la fobia de López hacia Calderón, sino que, sobre todo, resulta inocultable “la tirria” del tabasqueño a los logros del Presidente michoacano.

Y el mejor ejemplo del odio enfermizo e irracional de AMLO hacia Calderón es la destrucción del Seguro Popular; golpe que de inmediato provocó un daño irreversible entre millones de mexicanos sin recursos y que, paradójicamente, recibían atención médica de calidad, a bajo costo.

Peor aún todos presenciamos la sublimación del odio, cuando uno de los “mastines” preferidos de AMLO, Federico Arreola, inventó la infamia de que Calderón era un alcohólico.

Hoy, sin embargo, a 18 meses del gobierno de López, a un año y medio de la peor gestión de la historia de México, queda claro que Obrador es un perdedor y que Calderón fue un ganador en la lucha contra el crimen. ¿Lo dudan?

Del 1 de diciembre de 2018 a mayo del 2020, en el Gobierno de AMLO se registraron casi 54 mil muertes violentas.

Más aún, en los primeros 18 meses del Gobierno de Fox, las víctimas a causa de la violencia fueron casi 47 mil muertes.

En los primeros 18 meses de la gestión de Peña Nieto la cantidad de muertes por violencia llegó a 52 mil vidas pérdidas.

Y en el primer año y medio de la gestión de Calderón, las muertes violentas contabilizadas solo 39 mil muertes.

Si, el Gobierno de López Obrador fracasó, con la mayor cifra de muertes violentas en la historia, con 54 mil, frente a las 39 mil de Calderón.

¿Y eso qué quiere decir?

Que, gracias a las políticas públicas fallidas del Gobierno de AMLO, en los primeros 18 meses de su gestión, se provocó 30% más muertes que en el Gobierno de Calderón.

¿Quién, entre López y Calderón, es mejor Presidente, en el rubro de violencia e inseguridad?

El fracaso de AMLO en inseguridad y violencia está a los ojos de quien quiere verlo. Y, claro, no lo ven solo los que cierran los ojos o los que no quieren ver.

Pero apenas es el principio. Y es que, además del tema, el dolor indescriptible de las víctimas, el problema es la indolencia oficial.

Es decir, de los 54 mil muertos en el gobierno de AMLO, 5 mil 800 mujeres fueron asesinadas, además de que perdieron la vida casi 2 mil niños y adolescentes.

Es decir, que en el Gobierno de AMLO pierden la vida, cada día, un promedio de 100 mexicanos; además de 10 mujeres por día y, por si hiciera falta, cinco niños cada 24 horas.

¿Y qué nos dicen esas cifras macabras y de miedo?

Que somos víctimas del peor gobierno de México y del mundo.

Al tiempo.

22 Julio 2020 04:00:00
¡AMLO: 20 violaciones constitucionales…!
Como muchos saben, la ceremonia de “rendir protesta” de todo nuevo Presidente, ante los poderes Legislativo y Judicial, es uno de los mayores símbolos del presidencialismo mexicano.

Es el momento en el que un nuevo Presidente se compromete con la legalidad, con el respeto a la Constitución y sus leyes. Es, en suma, el momento de ratificar la legitimidad democrática.

Sin embargo, pocos recuerdan que, al final de “la protesta”, el nuevo Mandatario llama a la sociedad, toda, a que, en caso de violar la Constitución y sus leyes, “la nación” haga valer contra el propio Presidente todo el peso de la Constitución y de sus leyes.

Así lo dice el texto constitucional “…y si así no lo hiciere, que la nación me lo demande..”.

En los hechos, sin embargo, ese poderoso postulado constitucional es letra muerta, en el gobierno de López Obrador.



¿Por qué?

Porque ante la complicidad de la nación –o de buena parte de ella-, hasta hoy nadie ha sido capaz de sancionar a uno de los presidentes que más violenta la Constitución: al presidente López Obrador.

Por eso, aquí un recuento elemental de las 20 más graves violaciones constitucionales de AMLO.

1.- La primera violación es, según la letra constitucional, a la toma de posesión. Y es que, a 20 meses, nadie dice nada de las violaciones de AMLO.

2.- Por ejemplo, hace horas todos atestiguamos la grosera violación constitucional de un Presidente que, sin freno, ordenó a diputados de Morena derribar todo el proceso de selección de cuatro consejeros del INE. Sin embargo, el riesgo de golpe de Estado no ha pasado.

3.- Además, en su gira por Colima, AMLO sacó de la manga una grave violación constitucional: encargar puertos y aduanas a militares. Lo que no sabe López es que viola la Constitución, a solicitud de Donald Trump.

4.- Desde hace semanas, Obrador se ha convertido en fiscal general, en Ministerio Público y vocero del Poder Judicial, en el caso Lozoya; verdadero cochinero que viola toda normatividad legal.

5.- Peor aún, ayer el Presidente dijo que Lozoya “es testigo protegido”, lo cual es falso. ¿Por qué? Porque la justicia mexicana no tipifica la figura de testigo protegido, sino de “testigo colaborador”; figura muy distinta.

6.- Una de las más ofensivas violaciones constitucionales del Presidente López fue la liberación de “El Chapito” -17 de octubre de 2019-, lo cual fue aceptado por el propio AMLO a sabiendas de que es una acción ilegal.

7.- Pero a esa burla a la Carta Magna, le siguió una abierta complicidad del Gobierno de López con grupos del crimen organizado, a quienes solapa el Presidente al negarse a combatirlos, como le ordena la Constitución.

8.- De la mano de la presunta complicidad del Gobierno de AMLO con las bandas criminales, se produce la ilegal actuación de la Guardia Nacional. ¿Por qué? Porque la constitución dice que debe tener un mando civil y dicha Guardia, es militar, de cabo a rabo.

9.- Pero acaso la violación constitucional más grave –verdadero crimen de Estado-, es la irresponsabilidad del Ejecutivo al asumir en sus manos el manejo de la pandemia y su vocería diaria. En caso de una emergencia sanitaria, la Constitución establece claramente los ámbitos de responsabilidad.

10.- Hablar de 40 mil muertes por Covid-19 y 60 mil muertes violentas, es hablar de un crimen de Estado; crimen cuya responsabilidad constitucional recae, de manera directa, en el Presidente.

11.- Apenas ayer se confirmó que, según cifras oficiales, en el primer semestre del 2020 perdieron la vida 18 mil mexicanos a causa de la violencia. Se trata de la mayor cifra de la historia. Pero contrario a la Constitución, el Presidente no autoriza a las fuerzas castrenses a combatir bandas criminales.

12.- También en días pasados el Presidente ordenó, a través de Hacienda, descontar “un moche” a trabajadores del Gobierno federal. Tal extorsión viola la Constitución.

13.- Como también es violatorio de la Constitución –como lo determinó más de un juez-, el tope salarial de la burocracia federal. Hoy son muchos los servidores públicos que, por ley, ganan más que el Presidente.

14.- Y acaso la más indignante violación constitucional es la negativa oficial a entregar medicinas a niños con cáncer. ¿Por qué? Porque la prioridad de todo Estado es la niñez.

15. ¿Alguien sabe qué negoció, en lo oscurito, el Presidente mexicano con su homólogo Trump? Nadie lo sabe. ¿Por qué? Porque el Presidente acabó “con la división de poderes”.

16.- ¿Alguien recuerda el concepto constitucional de “Estado laico”? Nadie, a pesar de reiteradas alusiones de AMLO a sus preferencias religiosas.

17.- Apenas se confirmó que los terrenos donde se construye el aeropuerto de Santa Lucía son propiedad de un particular y que la construcción es un robo. ¿Quién ordenó el robo? Sí, el Presidente, quien ahora dice estar dispuesto a pagar.

18.- La detención ilegal y el juicio inconstitucional contra Rosario Robles son prueba de que en el Gobierno de AMLO la venganza es una política pública del Estado. Más aún, el “caso Lozoya” lo confirma.

19.- Pero hay más: apenas ayer un juez federal ordenó la detención de empresarios a los que se acusa de diversos delitos, luego que hicieron pública una denuncia de extorsión presuntamente cometida por la exvelocista Ana Gabriela Guevara, otra de las preferidas del Presidente. Otro caso es la persecución ordenada contra el exministro Eduardo Medina Mora, quien, mediante chantajes y maquinaciones, fue obligado a renunciar de la Corte, para modificar la correlación de fuerzas.

20.- Y cuando el Presidente Obrador no puede inducir una renuncia –para favorecer a su Gobierno-, el golpe de mano, la violación constitucional burda, es la salida. Sí, resulta que, por orden presidencial, los diputados de Morena violaron la Constitución para quedar como una mayoría ilegal que hace y deshace.

Y si la mayoría de Morena en San Lázaro es inconstitucional, lo son todos sus resultados, sus reformas, sus leyes.

Y sí, el Gobierno de AMLO es un Gobierno que viola la Carta Magna de manera sistemática.

Al tiempo.

21 Julio 2020 03:46:00
¡AMLO ordenó el ‘golpe de Estado’ contra el INE!
Aquí lo dijimos desde el primer día de Gobierno de López Obrador. Dijimos que uno de los objetivos del nuevo Presidente era acabar con el INE, en su papel de árbitro electoral, porque lo suyo era y es la instauración de una dictadura.

Dijimos que López no se cansaría de atentar contra el INE, al que debía controlar, por completo, no solo para mantener su mayoría en el Congreso sino para operar su reelección. Y dijimos que esa tentación autoritaria no terminaría, hasta no destruir al INE, para convertirlo en rehén de su dictadura.

Incluso aventuramos la posibilidad de un “golpe de Estado”.

Y sí, la tentación del “golpe de Estado” apareció el pasado fin de semana, cuando los más fanáticos diputados de Morena pretendieron dinamitar la elección de los nuevos consejeros del INE. ¿Y por qué dinamitar al nuevo INE?

Elemental, porque a pesar del manoseo del proceso, el Gobierno de AMLO no consiguió manipular la selección de los nuevos consejeros y, en cambio, sufrió un severo revés. Pero tampoco era el primer intento.

Resulta que, por ejemplo, el 22 de noviembre de 2019, aquí dijimos que “solo falta que el presidente Obrador consiga capturar el INE, para regresar a los tiempos de un solo hombre, del partido hegemónico y, sobre todo, para regresar a la llamada dictadura perfecta; del presidente todopoderoso, intocable, represor y hasta criminal”.

En esa fecha explicamos que, para lograr ese objetivo “el Presidente debió destruir casi todo el andamiaje democrático que, paradójicamente, hizo posible que López Obrador llegara al poder”.

Luego de otra decena de entregas del Itinerario Político, sobre el tema, apenas el 28 de mayo pasado advertimos que estaba en marcha “otro intento de fraude electoral” en el INE.

Es decir, que, de forma impensable, el Diario Oficial publicó un decreto que, según la Secretaría de Economía –sí, Secretaría de Economía–, proponía llevar a cabo una encuesta para elaborar una “Norma Oficial Mexicana de Elecciones”.

No solo era una estupidez y una ilegalidad que trastocaba la Constitución, sino “un intento descocado” por controlar al INE. Y apenas el fin de semana pasado, por orden presidencial, un grupo de diputados de Morena intentó reventar la selección de 20 precandidatos a consejeros del INE, una vez que el Consejo de Selección dejó fuera a todos los candidatos propuestos por Morena.

Es decir, una vez que quedaron fuera todos los propuestos por Morena –al cargo de consejeros del INE–, los diputados de ese partido decidieron “patear la mesa” y desconocer el proceso. El intento de manoseo y cooptación del INE provocó un escándalo nacional, a causa de la clara tentación golpista.

¿Un intento de golpe de Estado contra el INE? En efecto; un golpe de Estado ordenado por el mismísimo presidente López Obrador, quien desesperado por la caída de su popularidad teme perder la mayoría de Morena en la Cámara de Diputados, en las elecciones legislativas del 2021.

¿Y, por qué un “golpe de Estado”? Vale recordar que autores como Bobbio y Pasquino definen el “golpe de Estado” como “una violación deliberada de las normas constitucionales, por un Gobierno, una asamblea o un grupo de personas que detentan la autoridad”.

Es decir, la definición moderna del “golpe de Estado” tiene como condición que “el golpe” se produzca desde dentro del Estado. ¿Y, quiénes sería capaz de llevan a cabo el golpe de Estado? El mejor ejemplo es el de Luis Bonaparte, quien siendo presidente de la Segunda República, dio un golpe de Estado, en 1851, para convertirse en emperador de Francia.

Pero el golpe de Estado también puede ser impulsado por los militares, por los integrantes del Congreso o por un sector del poder político establecido. Y es que, a diferencia de la guerra o de la guerrilla revolucionarias, el golpe de Estado se lleva a cabo utilizando instituciones que forman parte del mismo Estado. Y uno de los objetivos centrales del golpe de Estado es que se ha convertido en un método eficiente para la sucesión del poder.

Así, desde la Cámara de Diputados, los legisladores de Morena pretenden “un golpe de Estado” contra el INE, con el aval del presidente Obrador, para que, de esa manera, puedan controlar la sucesión, tanto en el Congreso, como en los estados y, en general, controlas todos los procesos electorales, tanto del 2021, como los del 2024.

¿Permitirá la sociedad mexicana “un golpe de Estado” como ese?

Al tiempo.
20 Julio 2020 04:07:00
¡Llegó el circo..!
Y arrancó con el desfile de las fieras, de los animales exóticos y las infaltables “focas aplaudidoras”.

Y, como todo desfile circense que se respete, también aparecieron los trapecistas, con sus impensables acrobacias; los enanos que, junto con los payasos de las cachetadas, hacen la delicia de grandes y chicos.

De igual manera desfilaron “el hombre bala”, los equilibristas que cruzan –a toda velocidad– de lado a lado la carpa, sin red de protección.

Pero la gran atracción del circo, en los tiempos de la pandemia, es “el escapista”; aquel hombre al que siguen todos los ojos cuando desaparece en un extremo de la pista y que, casi de manera milagrosa, aparece entre la multitud, muerto de risa, en medio del aplauso “del respetable”.

Un escapista llamado Emilio Lozoya, que llegó a México procedente de España, en calidad de extraditado, pero que nunca llegó a prisión, sino a un hospital de lujo, a pesar de que los medios lo siguieron en el trayecto al Reclusorio Norte.

Un grosero montaje del Gobierno federal; impostura degradante desde el mismo momento en que el exdirector de Pemex llegó a la Ciudad de México, a quien sacaron del aeropuerto a escondidas, mientras que los medios seguían a un impostor sembrado en medio de la caravana que viajaba rumbo al reclusorio. Un Gobierno convertido en “circo engañabobos”.

Un circo que pretende desviar la atención social –desde hoy y hasta las elecciones federales de julio del 2021– de un Gobierno fallido y reprobado por casi todos; circo que busca que la opinión pública no vea la tragedia económica que ha multiplicado a los pobres y a los pobres extremos y, sobre todo, un circo que intenta ocultar es escándalo inocultable de miles de muertes, sea por la violencia, sea por la pandemia.

Pero, sobre todo, se trata de un circo para esconder la monstruosidad política y la violación constitucional a la que han recurrido el Presidente y sus “compinches” quienes no solo se han apropiado de la impartición de justicia sino que la han convertido en vulgar venganza de Estado.

Sí, porque la persecución y negociación final con Emilio Lozoya, lleva impreso el mismo sello de venganzas como las emprendidas contra Rosario Robles, contra el exministro Eduardo Medina Mora; como la posible venganza contra la senadora Vanesa Rubio, quien se va del país, justo cuando llega a México, extraditado de España, Emilio Lozoya.

Pero acaso lo más escandaloso del circo sea el vulgar manoseo ilegal de la justicia. Es decir, el ilegal e inconstitucional manejo de un supuesto acuerdo con Lozoya, desde la casa presidencial.

Y si dudan de la ilegalidad, van las pruebas.

1.- En las mañaneras, de manera ilegal e inconstitucional, el mismísimo Presidente anunció la detención y extradición de Emilio Lozoya.

2.- En las mismas mañaneras, Obrador reveló –también de manera inconstitucional– un acuerdo de impunidad con Emilio Lozoya quien, a cambio del perdón presidencial –que no de la justicia institucional– revelaría presuntas redes de corrupción en el Gobierno de Peña Nieto.

3.- El problema, sin embargo, es que López Obrador miente, ya que tanto la Constitución, como la Ley contra la Delincuencia Organizada y el Código Nacional de Procedimientos Penales prohíben los “pactos de impunidad”, como los que anunció el Presidente.

4.- Por ejemplo, el Artículo 256 del Código Nacional de Procedimientos Penales establece que “se podrá abstenerse del ejercicio de la acción penal”, siempre que se hayan reparado o garantizado los daños causados a la víctima u ofendido y, sobre todo, cuando se trate de delitos que no ameriten pena privativa de la libertad.

5.- ¿Pero qué creen? Que según el Artículo 400 del Código Penal Federal, el delito de “Operaciones con Recursos de Procedencia Ilícita” –que es uno de los delitos imputados a Lozoya– tiene una pena de privación de la libertad “de 5 a 15 años”.

6.- Por tanto, Lozoya está imposibilitado, legalmente, de hacer pacto, acuerdo o negociación de impunidad alguno, como lo presumió el Presidente.

7.- Por tanto, el Presidente, el Fiscal General y el Ministerio Público estarían violando la ley y la Constitución.

8.- Peor aún, la Ley Contra la Delincuencia Organizada establece que corresponde al juez de la causa el análisis del caso y, al dictar sentencia, podría reducir la pena, nunca eximir al acusado de la misma.

Así pues, el grosero circo que montaron el Gobierno federal y el propio Presidente –con la extradición de Lozoya– para desviar la atención por los errores de su gestión y para ocultar los horrores de la irresponsabilidad oficial frente a la pandemia, confirman que López Obrador “mangonea” los poderes Legislativo y Judicial y que, desde el Ejecutivo, no promueve la impartición de justicia sino “la venganza ejemplar”.

Así el circo, con sus fieras, animales exóticos; sus focas aplaudidoras, sus “hombres bala” y sus trapecistas; sin faltar los enanos, los escapistas y los payasos de las cachetadas; el circo de “La Familia López Obrador”.

Al tiempo.

17 Julio 2020 04:07:00
¡Un Obrador desnudo, responde al intelecto!
El Presidente mexicano va por el mundo desnudo.

Ya no guarda las formas, ya no oculta la impudicia y tampoco mide las consecuencias de sus dichos y de sus actos.

Y sin el ropaje elemental de la política –en donde la forma es fondo-, el Mandatario mexicano se exhibe al natural; cual tirano intolerante, vengativo y rencoroso no solo del intelecto sino, sobre todo, con la terca realidad que, sin la potente armadura de candidato, lo exhibe como “el rey chiquito”.

Y es que, ya convertido en presidente, López Obrador muestra al aire, a los ojos de todos, las vergüenzas de su fracaso; una gestión no solo sumida en la peor espiral de ingobernabilidad, sino un Gobierno inestable y con el más pobre desarrollo económico, social y político.

Pero, sobre todo, el de López es un gobierno profundamente ineficaz, al extremo de haber fracasado en su más poderosa oferta de campaña –primero los pobres-, esa que movilizó a uno de cada tres votantes a favor de su causa.

Así, desnudo por la terca realidad, AMLO respondió con un formidable auto retrato, en sepia, a la treintena de intelectuales que propusieron una gran alianza entre ciudadanos y opositores; quienes buscan corregir el rumbo del autoritarismo, restablecer los contrapesos y la división de poderes y, en especial, revertir el suicidio sanitario, que ya provocó 40 mil muertos.

Sin embargo, la respuesta presidencial es no solo un descomunal desplante autoritario, propio de “El Asalto a la Razón”, de Georg Lukács, sino que se puede identificar como un verdadero “asalto a la realidad”.

Y es que, en efecto, la mentira oficial del Gobierno de Obrador, convertida en política pública, pretende diluir la realidad y, con ello, busca desaparecer del imaginario colectivo los fracasos del Gobierno de López.


Pero vamos por partes

1.- El reclamo central de los intelectuales es a favor del restablecimiento de los contrapesos, como el Congreso. Sin embargo, la respuesta presidencial solo confirma la muerte de esos contrapesos.


¿Por qué?

Porque el Presidente ratifica que es dueño no solo de la Fiscalía General de la República, sino dueño del Poder Judicial. ¿Lo dudan? Así lo dijo: “¿acaso no se han enterado que está por llegar extraditado de España, Emilio Lozoya, exdirector de Pemex, quien al parecer presentará pruebas y explicará cómo se lograba el “contrapeso” que pretenden “recobrar” los abajofirmantes?”.

2.- Es decir, igual que fabricó un montaje en el caso de la venganza contra Rosario Robles, Obrador ordenó la venganza contra la hermana y la madre de Emilio Lozoya, para obligarlo a la delación. Y eso se llama venganza, antes que justicia. Y ese abuso de poder es parte de lo que pretenden corregir los intelectuales.

3.- Por otro lado, los intelectuales llaman a que, mediante el voto, el bloque ciudadano y los partidos recuperen la pluralidad en la Cámara de Diputados. Sin embargo, el Presidente revela que ya se prepara el fraude.


¿Por qué?

Porque dice que él no cree que en el 2021 la mayoría vote contra su Gobierno y su partido. Es decir, López Obrador advierte que, si gana la oposición, será fraude y si gana su partido, será una elección legítima.

Así lo dijo: “de verdad no creo que la mayoría apoye el regreso al país de la corrupción, de los potentados, de los intelectuales orgánicos, de los privilegios, de la hipocresía, de la marginación, del clasismo y del racismo”.

Lo que no dice es que su Gobierno es el más corrupto, el de privilegios sin nombre como vivir en Palacio, de más pobres y pobres extremos, de más desempleo, de nuevos y viejos potentados; todo ello harto ofensivo para una sociedad empobrecida.

4.- Pero, además, AMLO no solo confirma su probado rencor al talento y el odio a quienes él mismo llama “los expertos” –los intelectuales-, sino que ratifica su locuaz identidad con “El Rey Sol”, Luis LIV.

Y es que el Presidente mexicano camina por el mundo pregonando que él es la verdad, que solo él es la honestidad, que él es la salvación de México y que, por tanto, sus críticos y la realidad que lo confirman como un fracaso del poder, son conservadores que vienen de otro planeta.

5.- Y el retrato de cuerpo completo de AMLO se dibuja con las últimas pinceladas de su carta; con sus propias palabras.

Dice, al final de una carta propia de un fajador de barrio: “No cabe duda de que vivimos tiempos interesantes. Sea por interés o por puro coraje, los conservadores que fingían ser liberales por fin se están quitando la máscara”.

¿Quién se quita la máscara?

Lo cierto es que el enojo presidencial resulta de que los intelectuales ya le perdieron el miedo y que, ante su advertencia de que “están conmigo o en mi contra”, esos “expertos” concluyeron que la democracia es primero.

Sí, la democracia es primero.

Al tiempo

16 Julio 2020 04:07:00
¡Elogio a intelectuales! ¿Apenas conocen a AMLO?
Sin duda que merecen el elogio social la veintena de intelectuales mexicanos -abajo firmantes-, del desplegado público en el que llaman “a una amplia alianza ciudadana” para corregir el rumbo político, económico y social del país, para restablecer el rumbo democrático.

Nadie duda de que se trata de un llamamiento que permite reencontrar la esperanza por la salud democrática del país y que, por tanto, devuelve el aliento perdido por millones de mexicanos, a causa del espanto por un gobierno autoritario y nada democrático, como el de López Obrador.

Está claro que esa veintena de intelectuales mexicanos -y uno que otro con doble nacionalidad-, tienen claro que asistimos “a la última llamada” para rescatar la debilitada democracia mexicana.

Intelectuales que, sin duda, tienen claro que solo la sociedad, toda, tiene la fuerza, el talante, el talento y la facultad -en sus manos-, para corregir el rumbo de un país que es destruido de manera sistemática.

Y tampoco nadie puede poner en duda el compromiso mostrado por esa veintena de intelectuales, que tienen las agallas de firmar un desplegado crítico que, en el fondo, es la más severa denuncia pública del intelecto mexicano, con nombre y apellido, contra el fallido Gobierno de Obrador.

Sin embargo -en el periodismo crítico nunca falta el “pero”-, también es cierto que resulta obligado cuestionar a los intelectuales mexicanos sobre la impensable e imperdonable tardanza de su reacción, ante la tragedia nacional que hoy vivimos 130 millones de mexicanos.

Tardanza que, a querer o no, vieron pasar sin inmutarse durante los primeros 20 meses del Gobierno de AMLO, “los abajo firmantes”; todos ellos intelectuales que, como pocos, están bien informados.

Por eso las preguntas elementales.

¿Por qué hasta hoy reaccionan los intelectuales mexicanos; a 20 meses de iniciado el Gobierno de AMLO, a 600 días del peor Gobierno de la historia de México, cuando muchos mexicanos advirtieron –advertimos--, sobre el riesgo que significaba un gobierno en manos de López Obrador?

¿De verdad, señores intelectuales mexicanos, “abajo firmantes”, quieren que creamos que, a lo largo de los casi 20 años de la campaña de AMLO, no se percataron de que López Obrador era un farsante y un fraude como aspirante presidencial? ¿Cómo no se dieron cuenta, si hasta los periodistas lo denunciamos en los últimos cuatro años; si nos costó casi la vida?

¿Nunca vieron, señores intelectuales, que, por casi 20 años, no pocos periodistas denunciamos que el Gobierno de AMLO era un peligro para México y los mexicanos?

¿No será, señores intelectuales, que reaccionan un mucho tarde, cuando lo que queda por hacer es poco o nada efectivo? ¿No será, intelectuales mexicanos, que en la soberbia del intelecto ejercitado los volvió arrogantes y que, por tanto, por años fueron inútiles para hacer su trabajo como esa invaluable conciencia crítica de los mexicanos y de nuestra democracia?

Sí, les guste o no, señores intelectuales, los ciudadanos debemos cuestionar, por ejemplo, por qué hasta hoy -a casi 20 meses del Gobierno de AMLO-, algunos de ustedes, que firmaron el valeroso desplegado, apenas descubren el talante y el engaño del Gobierno de Andrés Manuel López Obrador?

¿De verdad no sabían, en 20 años previos de campaña y de elecciones, quién era López Obrador?

Lo cierto es que algunos de los llamados “intelectuales mexicanos” -hoy abajo firmantes-, jugaron al papel del intelecto orgánico del Gobierno de AMLO y hoy, una vez desechados, pretenden convencer a los ciudadanos del mal Gobierno y del peor político que es AMLO.

Y vienen a decirnos que el de Obrador es un Gobierno que hizo trampa para lograr la sobrerrepresentación del Congreso, cuando pocos de ustedes dijeron algo, en su momento, sobre ese robo de escándalo.

Nos dice que López concentra un poder absoluto, de manera ilegal, pero no se atreven a decir que AMLO es el mayor violador de la Constitución y que es un criminal de Estado.

Nos dicen que AMLO deprecia a los intelectuales, a la ciencia, a la cultura… pero no se atreven a decir que persigue a los periodistas críticos y tampoco dicen que 18 periodistas han muerto en el sexenio de Obrador y nadie ha investigado esas muertes y menos castigado a los responsables.

Si, señores intelectuales, algunos o muchos de ustedes jugaron el juego del poder y se asustan por la nueva realidad, a 20 meses de gobierno, pero en todo ese tiempo, igual que lo hicieron en la campaña presidencial, coquetearon con el candidato y luego con el Presidente, en espera de su favor.

Y hoy, que el nuevo Presidente los mandó al bote de basura, se preocupan por la democracia y por el futuro de México y los mexicanos.

Aún así, bienvenida la convocatoria de los intelectuales; bienvenida su propuesta de un frente ciudadano, con los partidos políticos, para las elecciones del 2021.

Sí, porque, a querer o no, la democracia es primero, bajo las reglas electorales.

Al tiempo.
15 Julio 2020 04:07:00
¡Los 20 más graves fracasos de AMLO!
Como todos saben, el Gobierno de López Obrador llegó al poder con una de las más altas calificaciones de legitimidad de la historia. Consiguió no solo la mayor cantidad de votos –poco más de 30 millones–, sino una aceptación general de hasta 80 por ciento.

Sin embargo, al aproximarse a los 20 meses de gestión –los primeros 600 días–, el de AMLO es uno de los gobiernos más ineficaces no solo de la historia de México, sino del mundo. Y, como también saben, un Gobierno ineficaz incumple lo prometido, divide y polariza a la sociedad, de manera inevitable se convierte en un Gobierno ilegítimo que lleva a la más peligrosa espiral de ingobernabilidad.

Y el rostro de la ingobernabilidad asoma peligrosamente por todos los rincones del país. Por eso, vale repasar los 20 fracasos de un Gobierno ya ilegítimo.

1.- El mayor fracaso del Gobierno de AMLO ha sido su fallida promesa de que los pobres serían su prioridad.

2.- Hoy los pobres son el sector social más vulnerable y golpeados por las pandemias, sanitaria, de pobreza, desempleo y de inseguridad.

3.- Otro fracaso de escándalo es que México ya ocupa el cuarto lugar mundial de muertes por Covid-19; fracaso que pronto se traducirá en tantos ciudadanos muertos por la pandemia, como muertos por la violencia.

4.- Y es que la violencia criminal es otro fracaso de Obrador, cuyo Gobierno contabiliza 100 mil muertes –suma de la violencia y la pandemia–; cantidad igual a las muertes que provocaron las bombas atómicas en Japón.

5.- Pero la recesión económica de México se coloca como el mayor fracaso del continente y lo podría ser del mundo, en los próximos años. Ese fracaso ha regresado a la pobreza extrema a más de 10 millones de mexicanos.

6.- De la mano con la desaceleración económica –que ya iba en picada antes de la pandemia–, el desempleo será uno de los más altos en la historia, con una tasa de 33.3 por ciento. Un fracaso de escándalo.

7.- Además, según la ONU, de todas las naciones de América Latina, México es el país en el que más crecerá el número de pobres y pobres extremos. Se confirma el fracaso del eslogan “Primero los pobres”.

8.- Y otro ejemplo demoledor de esa pobreza –pobreza que en solo 19 meses ha crecido de manera exponencia–, es que son pobres 7 de cada 10 mexicanos muertos por la pandemia. ¿Primero los pobres, para morir?

9.- A causa de la pobreza, la tasa de contagios de Covid-19 en México es la más alta del mundo; casi 3%, cuando la media global es apenas de 1.3 por ciento.

10.- A su vez, la tasa de muertes por Covid-19 en México –sin contar la cifra negra de muertos–, es de 2%, mientras la media global es de uno por ciento.

11.- Pero no es todo. El fracaso de mayor impacto social y político –que golpea a poco más de la mitad de la población–, es el abandono a las mujeres. Se cancelaron todos los programas sociales y de protección a mujeres. Y es que las mujeres no le importan al Gobierno de AMLO, por eso callan todas, muchas organizaciones feministas que hoy están sometidas.

12.- Otro fracaso criminal –porque dejo sin salud a casi 40% de los mexicanos–, es el Insabi, que sustituto del Seguro Popular. Es una institución que, a pesar de que no cuenta con Reglas de Operación, despilfarró 40 mil millones de pesos. Y niños y mujeres siguen sin medicinas para el cáncer.

13.- Otro fracaso criminal es la atención a los desaparecidos. Según Gobernación, en México se han contabilizado 73 mil 201 desaparecidos, de los cuales casi 6 mil corresponden al actual Gobierno, en donde sin más explicación se cancelaron los recursos económicos para su localización.

14.- Una más de las promesas incumplidas por el Gobierno de AMLO es la de “ni un periodista más asesinado”. En casi 20 meses han sido asesinados 18 periodistas y ningún caso ha sido investigado.

15.- Y si ha sido un fracaso la seguridad y la lucha contra la violencia, el mayor fracaso en esa materia se llama Guardia Nacional; institución al servicio de los intereses de Donald Trump.

16.- Según el FMI, entre 2020 y 2021, México será el país con la mayor caída en la producción.

17.- Por tanto, industrias como la turística, de la construcción, automotriz y otras, se verán seriamente afectadas.

18.- A su vez, el mayor fracaso colectivo es del Gabinete presidencial; en especial secretarios de Estado, como Alfonso Durazo, Irma Eréndira Sandoval, Olga Sánchez Cordero…en realidad es un gabinete fracasado, todo.

19.- Según el Inegi, la recuperación económica no se dará en el Gobierno de AMLO, sino a mediados del próximo Gobierno.

20.- A 20 meses son un fracaso programas estrella del presidente, como Jóvenes Construyendo el Futuro y Sembrando Vida; además de que nunca se terminarán proyectos como El Tren Maya, Dos Bocas y Santa Lucía.

El fracaso del Gobierno de López Obrador es total. ¿Hasta cuando lo van a reconocer? ¿Quien será el valiente capaz de iniciar el proceso de ajuste de cuentas, por un Gobierno fallido, como el de AMLO?

Al tiempo.
14 Julio 2020 04:07:00
¡Igual de muertos con AMLO que con la bomba atómica!
No, no es una broma. Tampoco se trata de un bulo, una exageración o una noticia falsa.

No, en realidad es, simple y llanamente, la comparación del número de muertes producto de la violencia y de la pandemia de Covid-19, en México, con los muertos producto de las bombas atómicas lanzadas el 6 y el 9 de agosto de 1945, en Hiroshima y Nagasaki, respectivamente. Pero vamos por partes.

En su momento, el Gobierno japonés estimó que las víctimas mortales, de manera directa, por el estallido de las bombas nucleares –sin sumar las muertes posteriores ocasionadas por las secuelas, ya que no se conocían los efectos posteriores–, habrían sido, en números redondos, de 100 mil japoneses.

Al día de hoy –75 años después de la conflagración atómica–, durante los primeros 19 meses con 14 días del Gobierno de López Obrador, en México han muerto alrededor de 100 mil personas, una cifra idéntica, según datos oficiales, al número de víctimas de las bombas atómicas.

¿Y, de dónde sale la cifra de 100 mil muertos en el Gobierno de López Obrador? Todos lo saben.

Vale recordar que, durante los 19 meses, con 14 días del Gobierno de Obrador, han muerto poco más de 60 mil mexicanos, a causa de la violencia criminal, además de los casi 40 mil muertos producto del fracaso en la lucha contra la pandemia de la Covid-19. Pero no es todo.

Según especialistas en la progresión epidemióloga de la Covid-19, al finalizar el mes número 20 de Gobierno de López Obrador, las muertes por la pandemia en México habrán desbancado al número de muertes a causa de la violencia y, por tanto, la suma de las dos variables –muertes violentas y muertes por la pandemia–, arrojaría un gran total de mortandad superior a los 130 mil mexicanos fallecidos.

¿Y eso qué significa? Que al finalizar el mes número 20 del Gobierno de AMLO –luego de los primeros 600 días de gestión–, las cifras mortales arrojarán que el número de ciudadanos fallecidos en México será superior al 30% de los muertos provocados por las bombas atómicas lanzadas en las ciudades japonesas de Hiroshima y Nagasaki.

¿Quiere decir lo anterior que habría sido más letal el Gobierno de AMLO, para los mexicanos, que el ataque nuclear para los japoneses? En efecto, los números fríos y los datos duros dejan claro que un mal Gobierno, como el de López Obrador –que tolera la violencia criminal y no atiende correctamente una pandemia como la del Covid-19–, resulta tanto o más mortífero y más negativo para sus ciudadanos, que la más letal de las armas conocidas en el mundo, a lo largo de la humanidad, como la bomba atómica.

¿Pero qué significa la estimación de 130 mil muertes en solo 20 meses de gobierno? Que en México asistimos a una aterradora mortandad de algo así como 6 mil 500 muertos al mes; igual a 216 muertes al día o, si se quiere, poco más de nueve mexicanos muertos cada hora; un mexicano muerto cada siete minutos; sumadas las muertes violentas y las muertes por la pandemia del siglo.

Claro, todo ello sin tomar en cuenta las muertes violetas y las muertes por la pandemia que no se reportan de manera oficial. Como quiera que sea, al 12 de julio del 2020, México se coloca en el nada honroso cuarto lugar mundial de muertes por coronavirus, si se toma en cuenta que, de manera oficial, se han reportado más de 35 mil muertes por Covid-19, cifra que no incluye por lo menos un tercio de muertes no reportadas y que se provocaron por causas o aclaradas.

Además, el índice de letalidad de la Covid-19 en México es 11.7% de muertos por cada 100 contagiados; la letalidad más alta del mundo.

Todo ello sin considerar que hasta el 12 de julio el número de contagios se había elevado 15% y el número de muertos en 13%, solo respecto a la semana anterior.

En pocas palabras, el Gobierno de México, el de López Obrador, pronto provocará más muertes, por la violencia y/o por la pandemia, que las muertes que hace 75 años provocó la más mortífera de las armas conocidas, la bomba atómica. ¡Ese es el tamaño de un mal Gobierno, como el de AMLO!

¿Y, aún dudan que López Obrador es un peligro para México y para el mundo?

Se los dije. Al tiempo.
13 Julio 2020 04:07:00
¡El circo de extradición tapará muertes Covid!
Todo está listo para que, de un momento a otro, el Gobierno de López Obrador oculte su responsabilidad criminal en el descontrol total de la pandemia de Covid-19, detrás del espectacular circo de cuatro extradiciones.

En efecto, luego que la OMS y la OPS reprobaron al gobierno mexicano por el manejo equivocado de la pandemia; luego que México ocupa el lugar cinco de muertes por Covid-19 en el mundo y que el número de fallecidos por la pandemia se aproxima a la cifra de muertes por violencia, el Gobierno de Obrador prepara no solo una cortina de humo, sino toda una carpa de circo.

Un circo que pretende desviar la atención hacia la extradición y el supuesto castigo de un puñado de presuntos corruptos, mientras siguen en sus cargos públicos los responsables de casi 40 mil muertes a causa de la pandemia; mortandad que se elevará sin freno y que en solo días superará las 60 mil muertes provocadas por el crimen organizado.

¿Cuál debe ser la prioridad del Estado mexicano; extraditar y castigar a presuntos corruptos o salvar miles de vidas?

¿Cuál crimen resulta más reprobable; robar “30 monedas” o la muerte de más de 30 mil mexicanos, muchos de los cuales pudieron salvar la vida?

El dilema no es menor. Sin embargo, parece que el Gobierno de López Obrador ya tomó una decisión; parece que poco o nada le importa la vida de miles y parece que prefiere el

espectáculo circense de la extradición y castigo a los supuestos o reales corruptos, que salvar vidas.

Total –parecen decir en el Gobierno de López--, “son millones los mexicanos en la reserva de la muerte”. Por eso, de un momento a otro empezará la temporada circense del Gobierno de Obrador.

Se trata, por si lo ignoran, de la exhibición mediática de fieras exóticas, además de especies bien conocidas en México -como las ratas gigantes que muchos motejan como “canguros”-, y por supuesto que veremos a los infaltables trapecistas, los payasos y la focas aplaudidoras.

Total, a quién le importan los muertos por Covid-19, si de un momento a otro llegarán a México -a solicitud del Gobierno de López y en calidad de extraditados-, lo mismo Emilio Lozoya, exdirector de Pemex, que César Duarte, exgobernador de Chihuahua y Tomás Zerón, el exfiscal creador de La Verdad Oficial en el caso de los 43 de Iguala, además de Kamel Nacif.

Verdaderas estrellas de circo que deleitarán al “respetable” y que sacudirán no la conciencia nacional sino “la modorra colectiva” que ha provocado en millones de mexicanos el fastidioso aislamiento.

En todos los casos se trata de supuestos o reales ejemplares destacados del “poco conocido arte” de la corruptela en el poder público y/o empresarial y -por eso-, es seguro que desde su llegada deleitarán “al respetable” con revelaciones tronantes, acusaciones demoledoras y señalamientos temerarios.

Es decir, todo un circo que servirá para ratificar la “engañifa oficial” en torno a la supuesta lucha contra la corrupción pero que, en el fondo, tiene otro perverso objetivo; ocultar detrás del escandaloso circo de las extradiciones, el cuestionable crimen de Estado cometido por el Gobierno federal; por el Presidente mismo y, sobre todo, por el subsecretario, Hugo López Gatell.


¿Un crimen de Estado?

En efecto, un crimen de Estado que organismos internacionales podrían clasificar, incluso, como “crimen de lesa humanidad”.

Y es que existen todas las pruebas de la irresponsabilidad oficial en al manejo de la pandemia -pruebas en video y al alcance de todo el que quiera verlas-, y que al día de hoy han costado la vida a casi 40 mil mexicanos.

Pruebas que incluyen irresponsables declaraciones de López Obrador desde el arranque de la pandemia, hasta el día a día del discurso mentiroso de López-Gatell, quien se contradice, miente, engaña y que llega al extremo de culpar a los gobiernos estatales por el fracaso, cuando por mandato constitucional, el manejo de una pandemia es responsabilidad federal.

Y es una irresponsabilidad criminal porque cualquiera que se atreva a revisar la línea del tiempo de la evolución de la pandemia y que la compare con las equivocadas y torpes decisiones de Estado -tanto de AMLO como de López-Gattell-, puede probar que se pudieron salvar miles de vidas; vidas llevadas a la muerte por la irresponsabilidad oficial del jefe del Estado, jefe del Gobierno y por sus colaboradores.

¿Recuerdan cuando López Obrador calificó como “crimen de Estado” el accidente ocurrido en la Guardería ABC de Sonora? ¿Recuerdan cuando AMLO culpó a Felipe Calderón Hinojosa por la muerte de 49 niños en esa guardería?

¿Recuerdan cuando López Obrador calificó como “crimen de Estado” la muerte de los 43 de Iguala? ¿Recuerdan que pidió la renuncia de Peña Nieto por esa tragedia?

¿Quién castigará al Gobierno de López Obrador y al Presidente por el crimen de Estado de 40 mil mexicanos a causa del manejo equivocado de la pandemia? ¿Quién exigirá la renuncia de López Obrador, por 100 mil muertes por la violencia y por la pandemia? No, presidente Obrador, no más circo.

Al tiempo.

10 Julio 2020 04:00:00
¡Sí, histórico por servil, sumiso y entreguista!
Fue un encuentro para la fotografía; para la propaganda electoral y para las clientelas de los dos presidentes, quienes están en campaña.

Y es que para nadie es nuevo el proselitismo electorero del Presidente mexicano -para buscar su reelección en el 2024 si mantiene la mayoría en el Congreso en la elección del 2021-, y también está en campaña de reelección el Mandatario norteamericano.

Por eso, tampoco es novedad que la visita de López a Trump se trató de un encuentro que, en los hechos, dejó fuera la agenda dura y fundamental para los ciudadanos de los dos países ¿Y cuál es esa agenda sustancial...?

El maltrato a los migrantes mexicanos, la amenaza a los “dreamers”; el creciente problema de la venta de armas de Estados Unidos a México, el aún intocable tema del combate y lucha contra las bandas criminales; el lavado de dinero y la confianza en la inversión, por citar algunos.

En efecto, ninguno de esos graves problemas se tocó en la visita del mexicano a su homólogo norteamericano, a pesar de la competencia inmoral y ofensiva de elogios mutuos.

Sin embargo, y pese a las graves ausencias que -en los hechos son una traición a los pueblos que representan López Obrador y Trump, no pocas voces de los dos países se empeñaron en calificar como histórico el encuentro entre los dos mandatarios.

¿De verdad fue un encuentro histórico?

Vamos por partes.

Se entiende que el aparato de propaganda del candidato Trump haya considerado, como “histórico”, tal encuentro. Y es entendible porque se trató de un montaje exprofeso, con fines precisamente político-electorales.

Y si lo dudan, vale recordar que apenas había terminado el discurso del Mandatario mexicano y, en redes sociales, los propagandistas de Trump “ya sacaban raja electoral” de los elogios sin límite, de Obrador a Trump.

También se entienden los desmedidos elogios a los presidentes López y Trump, de periodistas, conductores, articulistas e intelectuales vinculados a Televisa, Televisión Azteca, Milenio, Excélsior y otros medios, cuyos dueños acompañaron a López Obrador al encuentro.

Y se entiende –a pesar de que no se justifica por ningún motivo--, porque esos periodistas, conductores, articulistas y hasta intelectuales cuidan su trabajo, en algunos casos el único trabajo.
Y también es entendible el aplauso eufórico -que dedicaron al encuentro entre Obrador y Trump-, no solo políticos de Morena y aplaudidores oficiales, sino periodistas y políticos orgánicos, intelectuales y académicos que viven del favor del Gobierno de Obrador.

Sin embargo -y más allá de los predecibles aplausos “engañabobos”--, lo cierto es que sí existen muchas razones por las que el encuentro entre AMLO y Trump fue histórico.
Pero no resultó histórico por las razones expuestas por los profesionales del elogio y el aplauso interesado y convenenciero.

No, en realidad fue histórico por el tamaño de la simulación, del engaño; por lo vil y lo servil; por lo sumiso y hasta abyecto del Mandatario mexicano y por el cinismo y el engaño del Presidente norteamericano.

¿Lo dudan?

1.- Fue un encuentro histórico por el servilismo y la amnesia que mostró el Presidente mexicano, quien no dijo una sola palabra del grosero muro que horas antes del encuentro presumió el presidente Trump.

2.- Fue histórico por la sumisión y docilidad exhibidas por Obrador, ante un presidente Trump que ha dedicado una veintena de insultos a los indocumentados, como “animales”, “violadores”, “criminales” y “escoria”.

3. Es histórico porque a pesar del insulto reiterado a México y los mexicanos, por parte de Trump, el presidente Obrador se negó a visitar a las organizaciones de mexicanos, a los que dejó con un palmo de narices.

4.- Es histórico por el servilismo adulador empleado por López, quien mintió al señalar que Trump respeta a México y los mexicanos.

5.- Es histórico por el entreguismo mostrado por el mayor crítico del neoliberalismo, al Tratado epítome del neoliberalismo. Y es que en México AMLO persigue a los empresarios y en Estados Unidos elogia la inversión.

6.- Es histórico porque AMLO presume mano de obra barata, como ventaja en el T-MEC, mientras que sataniza la inversión foránea en México.

7.- Es histórico porque la docilidad de AMLO confirmó que toda la alharaca contra Trump, en campaña, fue una vulgar mentira.

8.- Y fue histórica porque confirmó lo dicho aquí por años; que López y Trump son como dos gotas de agua: mentirosos, falsos y convenencieros, a quienes lo menos que les importa es el bienestar de sus pueblos. Sí, encuentro histórico que llevará al Presidente mexicano al basurero de la historia.

Al tiempo
09 Julio 2020 04:00:00
De AMLO a Trump: amnesia,sumisión, servilismo, y…
Solo cuatro palabras resumen la visita y el mensaje del Presidente mexicano, López Obrador, a su par norteamericano, Donald Trump.

¡Amnesia, sumisión, servilismo y mentiras!

¿Solo cuatro palabras?

Sí, porque en su primera visita a Estados Unidos, el Presidente mexicano olvidó su circo mañanero. Sí, igual que el presidente Trump, el mexicano Obrador no aceptó preguntas de los periodistas de ninguno de los dos países.

Porque en su primera salida al extranjero, el Presidente mexicano jugó el papel de marioneta sumisa y servil del Presidente norteamericano Trump, a quien elogió sin freno, en claro intento por elevar su decaída popularidad, frente a casi 40 millones de mexicanos que viven en el vecino país del norte.

Y es que, en menos de 24 horas de visita a Estados Unidos, en calidad de Presidente de los mexicanos, y frente al Mandatario más antimexicano de la historia, López Obrador olvidó 24 años de feroz crítica al más racista de los gobiernos de Estados Unidos.

En especial, AMLO olvidó los agravios históricos y recientes a los trabajadores mexicanos, olvidó los insultos de Trump a los migrantes y hasta olvidó que en esos 24 años de opositor prometió que haría respetar la dignidad de México y los mexicanos.

Sí, ayer vimos a un Presidente mexicano servil y sumiso, como cuando dijo que, en efecto, “han existido desencuentros y agravios” entre los dos países, pero, de manera impensable, López Obrador dijo que México y los mexicanos “hemos recibido comprensión y respeto” de Trump.

Amnesia, sumisión y servilismo del Presidente mexicano que olvidó que apenas en las horas previas al encuentro, el presidente Trump festejó la construcción del muro fronterizo y alardeó que fue pagado por México; olvidó Obrador que Trump dijo apenas en 2019 que los mexicanos que llegan por la frontera sur de Estados Unidos “son animales” y también olvidó que la Guardia Nacional fue creada como el verdadero muro; que es el gobierno de AMLO.

Con una amnesia, sumisión y servilismo impensables, López Obrador reconoció a la comunidad de 38 millones de mexicanos que viven en Estados Unidos, pero olvidó que Trump es el Presidente que más ha deportado a esa comunidad, el que más amenaza a los 400 mil hijos de mexicanos nacidos en aquel país, que estudian y que pueden ser deportados.

López Obrador olvidó que Trump llamó “criminales, violadores, narcotraficantes…” a esos 38 millones de mexicanos, cuyas remesas son presumidas por el propio Presidente mexicano, sin que se haya atrevido a visitarlos en su primer encuentro con el Presidente de Estados Unidos.

Sumiso, servil y amnésico, el Presidente mexicano dijo que decidió acudir al encuentro con Trump “para agradecerle a usted por ser cada vez más respetuoso con nuestros paisanos mexicanos; le agradezco la comprensión, la ayuda que nos ha dado en comercio, petróleo y apoyo con equipo médico…”

¿En serio ese es el nivel de amnesia de López?

¿Ya olvidó AMLO lo que dijo Trump luego de la fuga de El Chapo? Aseguró: “Se los dije, Estados Unidos está pagando el precio del escape de “El Chapo… Los mexicanos se quedan con el dinero y nosotros con los asesinos la droga y el crimen”.

Olvidó que, durante el primer debate con Hillary Clinton, el candidato Donald Trump dijo que México y China “eran una amenaza para los empleos y para las empresas” de los norteamericanos. Olvidó que en el segundo debate con la candidata Clinton, y en medio de la burla generalizada en redes, dijo que tenían que sacar de su país a “los malos mexicanos”.

AMLO olvidó que en feberero de 2015, cuando le preguntaron por la exitosa noche de los mexicanos en el Oscar, Trump dijo que había sido una gran noche “pero, como siempre, los mexicanos están acostumbrados a arrebatarnos lo nuestro, más que ninguna otra nación”. Olvidó que, horas después, en su cuenta de Twitter Trump escribió que había ganado una demanda “en las corruptas” cortes de México y, por tanto, aconsejó a los norteamericanos “no hacer negocios con México”.

El López Obrador que vimos ayer en la Casa Blanca no fue el duro crítico de Trump, de los últimos cinco años, sino un Presidente sumiso, servil y hasta mentiroso, que se atrevió a comparar a Trump con Lincoln y con George Washington.

Pero el peor momento de la sumisión, el servilismo, la amnesia y la mentira de AMLO fue cuando, de la nada, le dijo a Trump que “usted no nos ha tratado como Colonia, al contrario, ha honrado que nuestra nación es independiente”.

¿En serio, presidente López Obrador?

Pero eso no había sido todo. El servilismo, la sumisión y la abyección aún no habían terminado. Casi al final de su mensaje, López Obrador remató con la frase que hará historia: “Por eso estoy aquí, para expresar al pueblo de Estados Unidos, que su presidente se ha comportado con gentileza y respeto; nos ha tratado como un país y un pueblo libre, democrático y soberano”.

Y como resulta impensable el elogio sin límite, del presidente Obrador, al nortemericano Trump, agregamos los 20 mayores agravios de Trump a México; para no olvidar el viaje y el discurso de la ignominia de AMLO; el viaje y el discurso que hacen iguales a López Obrador con López de Santa Anna.

Al tiempo


08 Julio 2020 04:00:00
¡AMLO y Trump, sumisión a cambio de reelección!
¡Que nadie se equivoque…!

A López Obrador no le importa México, tampoco los mexicanos y menos le importa cuidar la investidura presidencial.

A Obrador solo le importa López Obrador, su presunto paso a la historia y, por tanto, su prioridad es la reelección presidencial en el 2024; antes que los pobres, antes que el bienestar de todos los mexicanos y antes que la seguridad, los bienes y la vida de las personas.

Todo ello, claro, a pesar de que por años Obrador gritó por todo el país que no le interesaba la reelección, que lo suyo son los pobres, la honestidad, el bienestar y el fin de la corrupción. Al final nada de eso le ha importado.

Y es que, sin embargo, los hechos confirman que resulta una ingenuidad creer en las promesas de un Presidente que, como López Obrador, miente por sistema y que -por si alguien lo dudaba- apenas hace meses modificó hasta en 180 grados su postura crítica frente al presidente más antimexicano: el presidente Donald Trump.

¿Por qué razón hoy, el mexicano Obrador, llegará a la Casa Blanca convertido en un “dócil corderito”, cuando a lo largo de toda su campaña presidencial era el mayor crítico del déspota Presidente norteamericano?

¿Por qué olvidó todo lo prometido a los mexicanos, frente al más antimexicano presidente Trump? ¿Por qué ya nada dice Obrador de las “parrafadas” que le escribieron sus “escribidores” sobre el Presidente norteamericano y sobre el título “Oye Trump”, en donde fustigaba como pocos al sátrapa Presidente de Estados Unidos?

¿Qué clase de milagro ocurrió frente a los intereses y las obligaciones del Presidente mexicano, que hizo posible un cambio radical en la postura crítica de Obrador quien, hoy, parece aplaudidor de Trump, antes que un mexicano agraviado por el populista Presidente norteamericano?

¿Por qué López Obrador asume el papel de sumiso empleado del Trump, a pesar de que el Mandatario de Estados Unidos es uno de los líderes del mundo que más insulta a México, y los mexicanos?

¿Por qué la cobardía de AMLO, de no ofrecer siquiera una explicación sobre los compromisos de un jefe de Estado, que negocia una inconfesable sumisión con el vecino más poderoso del mundo?

Las preguntas se podrían extender hasta el infinito, siempre como una preocupación vital por la ausencia de verdad en un Presidente que, durante décadas, prometió no mentir, y no engañar, no robar.

Lo cierto, sin embargo, es que AMLO solo tiene una prioridad en su vida, y esa prioridad se llama reelección.

¿López piensa reelegirse? En efecto, solo un gobernante como AMLO, que piensa en la reelección -como instrumento de supuesto cambio-, antes que cualquier otra prioridad, se atreve a apostar por la reelección de su vecino, socio y aliado. Es decir, hoy AMLO va por la reelección de su aliado Trump y, mañana, su amigo Trump apostará por la reelección de López Obrador.

Pero existe un pequeño detalle. Resulta que, en México, por mandato constitucional, no existe la figura de la reelección. Por tanto, sería imposible que AMLO pretenda reeditar su victoria en 2024.

Sin embargo, ese es el truco. ¿Un truco?

Sí, la “jugada maestra” tiene que ver con el sacrificio doble a cambio del beneficio doble.

Es decir, hoy, Donald Trump espera contar con el respaldo de su amigo López Obrador, para buscar la simpatía de los votantes latinos y, sobre todo, de los mexicanos. Con ese respaldo espera ganar la reelección.

Y, como amor con amor se paga, mañana, cuando Obrador haya conseguido modificar la Constitución con su mayoría legislativa, entonces su amigo Trump se la jugará por la reelección del Presidente mexicano.

Es decir, hoy AMLO hará todo lo necesario para conseguir la reelección de Trump; hoy Obrador hipotecará el futuro de México, de la mano de la reelección de Donal Trump, el Presidente norteamericano más antimexicano, más racista y que más ha insultado a nuestro país.

Pero nada de eso le importa a López Obrador porque el Mandatario mexicano, igual que Santa Anna, traiciona al país con tal de lograr sus ambiciones personalísimas; ambiciones como las de instaurar una dictadura llamada Cuarta Transformación.

Y esa apuesta, ese paso forzado a la historia, valen traicionar a México y a los mexicanos.

Lo que no saben López Obrador y tampoco sus aliados, es que AMLO ya está en la historia ocupando un lugar al lado de Santa Anna, como traidor a la patria.

Al tiempo.

07 Julio 2020 04:00:00
¡No es ‘moche’ a críticos; viene terrorismo fiscal!
“¡No hay mucho qué decir… Te recomiendo que te cuides… los van a perseguir por lo fiscal!”. Así respondió un político de estrecha cercanía con Palacio –cercano a López Obrador y a Morena–, a la pregunta directa sobre el fondo del mensaje presidencial, de que los periodistas críticos debían –debíamos–, prepararnos para cooperar con su Gobierno.

No dijo más el político. Sin embargo, el viejo refranero popular tiene una mejor respuesta: “¡Al buen entendedor, pocas palabras!”.

Y en efecto, en pocas palabras, la conclusión es que un furibundo y autoritario López Obrador no tolera más la crítica a los fracasos de su gestión y, por tanto, su reacción es propia de un dictadorzuelo de pacotilla; “el terrorismo fiscal ejemplar”. ¿Y qué significas eso...?

Que en cualquier momento veremos las dictatoriales persecuciones presidenciales –como la que lanzó el poder contra Rosario Robles–, pero contra dueños de medios y contra periodistas críticos. Pronto veremos la venganza del presidente Obrador –disfrazada de persecución fiscal–, pero ahora contra las empresas de medios que, a pesar de todo, aún sostienen a los pocos críticos.

Veremos el terrorismo fiscal contra los periodistas que siguen en la línea crítica; contra intelectuales, contra pequeñas páginas digitales y hasta contra los influyentes críticos de redes sociales.

Si, veremos la persecución fiscal –llevada al extremo de la prisión–, a manera de sanción ejemplar –mensaje de terror–, que es el típico recurso de las dictaduras populistas, de todas las latitudes, para callar a la prensa libre y a los disidentes, sean periodistas, sean políticos.

Pero vale preguntar: ¿Por qué Obrador recurrirá el terrorismo fiscal? Porque la desesperación oficial muestra a un López Obrador fuera de sí, no solo víctima de su propia derrota moral, sino de una derrota mental y hasta emocional que lleva a su Gobierno al colapso.

Pero hagan ustedes mismos el juicio de lo que dijo Obrador, apenas el pasado 2 de julio, en su arenga contra los críticos de fallido Gobierno. Dijo a sus críticos: “que se vayan preparando porque estoy buscando la manera de que cooperen, porque para ellos atacarme es una empresa lucrativa”.

“¿Cuánto les dan para atacarme…? Ganan por eso, entonces deberían de cooperar con algo… de lo que les pagan, porque son prensa vendida o alquilada, que ayuden en algo… Ya no digan un millón, si son 500 mil, que nos den 50 mil…”.

El mensaje es claro. ¡A prepararse, señores críticos del fracaso de AMLO, para entregar “un moche” al propio presidente López Obrador! ¿Y por qué pagarle “un moche” al Presidente mexicano?

No, que nadie se equivoque. Lo cierto es que Obrador no dice nada solo por ocurrencia momentánea; tampoco cree o imagina que, en realidad, quién sabe quién les paga, quién sabe cuántos millones, para quién sabe qué intereses perversos.

No, el Presidente mexicano no busca “un moche” y tampoco regalías por la crítica a su fallido Gobierno. Y menos pretende compartir los pingües negocios de la supuesta o real corruptela periodística. No, el presidente Obrador busca venganza, a secas.

Venganza contra los críticos que no se pliegan a sus locuaces decisiones de poder; venganza contra aquellos que por un lado aplauden sus locuras y que, por el otro lado, cuestionan y ridiculizan esas locuras.

Venganza porque cada día son más los críticos a los que no puede someter a su antojo; venganza porque cada vez son menos los aplaudidores

–incluso de su claque–, que lo respetan y lo defienden y, venganza porque cada vez son más lo que confirman el fracaso llamado Cuarta Transformación.

Venganza porque si la crítica sigue como hasta ahora, en un año, en julio de 2021, Morena podría ser arrasada en las elecciones intermedias. Por eso, la boba advertencia a sus críticos, de que se preparen para darle un moche al Presidente, que no es más que una metáfora de la persecución de fondo; el terrorismo fiscal.

Pero ese tipo de persecuciones tampoco son una novedad. No, muchos presidentes la han ejercido; desde Echeverría, que se robó el diario Excélsior, pasando por López Portillo, que les gritó a los dueños de medios que “no les pago para que me peguen” y, hasta el tolerante y demócrata Ernesto Zedillo.

En efecto, Zedillo amagó con llevar a prisión al dueño de El Universal, Juan Francisco Healy Ortiz, a quien detuvo en un montaje espectacular y lo persiguió con el método del terrorismo fiscalmente. Al final, Juan Francisco no pisó la cárcel y nunca se sometió al poder presidencial.

Hoy, AMLO amenaza con repetir la historia; el terrorismo fiscal contra los críticos de su fallido Gobierno. ¿Lo permitirá la aún niña democracia mexicana?

Al tiempo.
06 Julio 2020 04:00:00
¡Del altivo ¡Oye Trump! a la humillante visita
Es un cambio radical, de 180 grados.

Sí, pasamos del arrogante título Oye Trump –libro en el que López Obrador fustiga el autoritarismo del Mandatario norteamericano– al trato humillante que este le espeta en la cara al Presidente mexicano.

¿Qué pasó? ¿Dónde quedó el López Obrador retador, digno, que viajó por muchas ciudades de Estados Unidos para –como él lo dijo– defender a los migrantes mexicanos “del autoritarismo del presidente Trump?”

¿Por qué el Presidente mexicano permite, hoy, ser tratado como “paria latino” que entra a la Casa Blanca por la puerta de servicio, sin el trato de Jefe de Estado, que se merece?”

¿Será cierto que, como dijo valiente el gobernador Silvano Aureoles, Obrador no fue invitado, sino “llamado” por su Jefe, el presidente Trump?

Vamos por partes.

Como seguramente recuerdan, en medio de la escandalera que desató la invitación del entonces presidente Peña Nieto, al candidato presidencial Republicano, Donald Trump, destacaron, en ese orden, el trato excesivo y hasta servil al visitante, y la presunta utilidad política de la visita.

En el primer caso, Tirios y Troyanos vociferaron que era “humillante” para México y los mexicanos, que el presidente Peña Nieto haya ofrecido trato de Jefe de Estado a un simple candidato presidencial, como lo era Trump, en ese momento. Y, en efecto, los críticos tenían razón en ese punto.

En el segundo caso, el cuestionamiento también resultó unánime, ya que Trump pretendía obtener ventaja electoral con la visita a México. Incluso, ya delirantes, algunos críticos mexicanos llegaron al extremo de sugerir que el voto latino hizo Presidente a Trump.

Lo cierto es que, a pesar de que el arrogante Trump aún no era puntero en las encuestas, había muchos indicios de que vencería en la contienda. Y esa apuesta diplomática del Gobierno de México fue acertada.

Sin embargo, la paradoja del caso –que sería cómico, si no es por su potente mensaje trágico– es que, a la vuelta de los años, Trump parece cobrar todas las afrentas sufridas cuatro años antes, a manos de los lopistas. Y cobra con la moneda de una grosera humillación, a quien ya es Presidente mexicano.

¿Por qué resulta humillante para Obrador, la visita a la casa de Trump?

1.- Porque el primer encuentro entre los presidentes de México y Estados Unidos no será una visita de Estado, sino un saludo amigable y de negocios; negocios políticos, incluidos el respectivo pago y cobro de favores.

2.- Porque el Presidente mexicano no será recibido como lo que es; el Jefe del Estado Mexicano, sino como un “paria latino” que entra por la puerta trasera de la Casa Blanca.

3.- Porque hasta hace horas no existía la certeza de que el encuentro fuera parte del protocolo de entrada en vigor del T-MEC.

4.- Porque, por esa misma razón –que el encuentro no servirá para amarrar compromisos comerciales– el Primer Ministro canadiense Justin Trudeau, no había confirmado su asistencia.

5.- Porque, si en realidad la visita del Presidente mexicano a su par norteamericano hubiese sido de carácter comercial, debían tener un lugar en la mesa los empresarios mexicanos, a quienes el Gobierno de México no solo ignoró de manera grosera y nada diplomática, sino que los persigue y hasta los lleva a prisión.

6.- Porque, contrario a los discursos del entonces candidato López Obrador, a favor de los derechos humanos y del respeto a los mexicanos que viven y trabajan en Estados Unidos, el hoy Mandatario mexicano ignoró por completo a las organizaciones de latinos y sus reclamos.

¿Tiene miedo el presidente López Obrador al reclamo de los paisanos que viven en Estados Unidos? Eso sí, AMLO presume como suyas, cada que puede las remesas que mandan a México los indocumentados, a quienes hoy ignora.

7.- Porque el carácter electoral, clientelar y de utilidad política de la visita no la ven solo quienes no lo quieren ver. Por eso, no pocos congresistas demócratas se han opuesto a la visita de López Obrador.

8.- Incluso, y a pesar del temor que provocan las venganzas de AMLO a la mayoría de los políticos mexicanos, el Gobernador de Michoacán, Silvano Aureoles, se fajó los pantalones y criticó con severidad impensable la humillante visita.

A través de un videomensaje, Aureoles dijo que Obrador no había sido invitado, sino llamado, lo que exalta el carácter servil de la visita.

9.- Y, si fuera poca la humillación, a López Obrador le negaron la Casa Balair, destinada al hospedaje de los jefes de Estado que visitan la Casa Blanca.

Lo más cuestionable de todo, sin embargo, es que casi todos quienes de antaño apalearon a Peña Nieto por la humillante visita del candidato Trump, hoy guardan silencio de complicidad ante la humillación de Trump a Obrador.

¿Es miedo a criticar a Obrador? ¿O será cinismo?

Al tiempo.

03 Julio 2020 04:07:00
¡No, Presidente, la crítica no es insulto!
No es novedad que el Presidente mexicano tiene un especial gusto por la victimización.

Tampoco es nuevo que el propio López Obrador se coloca, a manera de “galardón”, el “sambenito” de que él y su gobierno son los más insultados y ofendidos, lo cual es una apreciación falsa que más bien parece justificar la crítica a sus magros resultados.

Por ejemplo, en el “informe” que ofreció con motivo del segundo año de la victoria de Morena, en las presidenciales de julio de 2018, Obrador de nuevo recurrió a la victimización cuando dijo que “nunca, en más de un siglo, se había insultado tanto a un Presidente de México”.

¿Es López Obrador el Presidente más insultado o será que se trata de uno de los presidentes más cuestionados? ¿No será que cuando mayores son los fracasos de AMLO la crítica por el mal gobierno también se incrementa?

Pero, vamos por partes.

Primero, vale decir que criticar no es sinónimo de insultar o de atacar pero, sobre todo, que la crítica profesional -apegadas al género periodístico de opinión, ensayo, reportaje o investigación--, es uno de los más saludables ejercicios de la democracia.

Y, segundo, que nadie debe olvidar que gracias a la fuerte crítica en los medios –crítica que en su momento formularon periodistas y profesionales de la opinión--, el juicio de la historia colocó en el bote de basura a gobiernos criminales y presidencias fallidas como las de Díaz Ordaz, Echeverría, López Portillo, Miguel de las Madrid y Carlos Salinas, entre otros.

Pero tampoco era la primera ocasión en que López recorría a la victimización. En la “mañanera” del martes 30 de junio dijo algo muy parecido, cuando formuló un reclamo sobre los presuntos excesos de algunos periodistas que han criticado a su gobierno.

El “golpe” era contra de Ciro Gómez Leyva, Joaquín López Dóriga y Carlos Loret. Así lo dijo: “Lo que recomiendo es que haya respeto, pero mucha polémica, como la hay en los medios; les estoy hablando de que a mí me insultan y yo no me quejo; están muy molestos los conservadores… y es que son muy dados a tirar la piedra y esconder la mano… les gusta hacer y no les gusta que les hagan… y cada que les surge algo… pegan el grito en el cielo…”.

¿Cómo debemos entender la declaración anterior de López Obrador? ¿Es un aviso de venganza contra quienes lo critican? ¿Cree el Presidente que la responsabilidad de un servidor público es igual a la de un periodista?

Está claro que el Presidente no conoce o no quiere reconocer el papel que, en democracia, les corresponde a los críticos, por un lado y, por el otro, a los gobernantes y a todos aquellos que se desempeñan en el ejercicio público.

De nuevo, el Presidente dice que a él lo insultan y que no se queja –a pesar de que dicha expresión es, de suyo, una queja--, pero lo más importante es el mensaje que manda a los críticos “les gusta tirar la piedra y esconder la mano” y luego remató lapidario: “cuando les surge algo, pegan el grito en el cielo”.

¿Acaso cree el presidente Obrador que criticar los errores de su gestión, el nepotismo, la mentira y revelar la corrupción de su gobierno, el fracaso en la contención de la pandemia… es tirar la piedra y esconder la mano?

No sabe o no lo quiere saber el Presidente, que la institución social llamada “opinión pública” --que incluso se reconoce en constituciones como la de España-, no solo tiene el derecho, sino la obligación- a través de los medios y los periodistas, de investigar, indagar, revelar, señalar y criticar a todas las formas del poder; el poder público, político, ecomómico o religioso.

Pero hay más. ¿Acaso cree el presidente mexicano que denunciar la censura de Estado, acoso oficial y la persecusión contra medios y periodistas, “es poner el grito en el cielo”?

¿No sabe que la libertad de expresión y el derecho a la información están consagrados por la Constitución? ¿No sabe que él, todo su gobierno y, en general los Poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial, están obligados a la máxima transparencia y a la rendición de cuentas? ¿No sabe que informar, investigar, indagar, revelar, señalar y criticar, son libertades democráticas esenciales para la democracia?

Está claro que Obrador ignora su papel como jefe del Ejecutivo y que gusta de violar la Constitución, todos los días, además de que lo suyo es la autocracia vertical, autoritaria y hasta dictatorial.

Y si lo dudan, va una joya de la “mañanera” del jueves 2 de julio.

El Presidente dijo tener pruebas de actos de corrupción y dinero detrás de la liberación de “El Mochomo”, uno de los presuntos responsables del crimen de los 43.

¿Pero qué creen?

Que al Presidente no le compete, por mandato constitucional, recabar ningún tipo de pruebas sobre un asunto judicial. Le corresponde, en todo caso, al Ministerio Público o a los jueces del caso.

Es decir, que de voz del propio presidente –y en un intolerable alarde de su poder absoluto, en cadena Nacional--, AMLO confirma que sin pudor viola la Constitución y, peor aún, le otorga el certificado de muerte a la División de Poderes.

Y esa intolerable violación constitucional amerita la más severa crítica de todos los periodistas que hacen bien su trabajo.

Y es que a mayor fracaso, a mayor autoritarismo, a mayor violación constitucional, el presidente Obrador recibirá una mayor crítica.

Y si, presidente Obrador, la crítica solo es un insulto para los sátrapas y autoritarios.

Al tiempo

02 Julio 2020 04:07:00
¡Todo fue mentira…!
El 1 de diciembre de 2018, el nuevo Presidente mexicano dio a conocer “los primeros 100 compromisos” de su naciente gestión.

Salvo algunas promesas de entrega de becas y otras dádivas, todo el resto fue mentira.

Aquí algunas de las mentiras más grotescas:

1. Fue mentira uno de los compromisos más atractivos, el número 84 que prometió que el primer domingo del 2021 se llevaría a cabo una consulta para preguntarle a los mexicanos “si Obrador debía continuar en la Presidencia o no”. En lugar de tal consulta, López nos regaló un informe mentiroso.

2.- Fue mentira el compromiso 90, que prometía que no habría censura a ningún medio y ningún periodista. Hoy se vive la peor censura en la historia.

3.- Fue mentira el compromiso 92, que proponía respeto absoluto del Poder Ejecutivo al Legislativo y Judicial y que dejaría de ser “el poder de poderes”. Hoy legisladores y jueces están sometidos por Palacio.

4.- Fue mentira el compromiso número 3, que se mantendrían las estancias infantiles.

5.- Fue mentira el compromiso 7, de que en 2019 estarían funcionando 100 universidades.

6.- Fue mentira el compromiso 8, que prometió promover la formación artística y que se apoyaría a creadores y promotores de la cultura y el arte.

7.- Fue mentira el compromiso 9, que prometió que sería promovida la investigación científica y tecnológica.

8.- Fue mentira el compromiso 11, que prometió impulsar un plan para el apoyo a los damnificados de los sismos.

9.- Fue mentira el compromiso 13, que prometió garantizar atención médica de calidad y fármacos gratuitos. Hoy el sistema de salud es un cadáver y niños y mujeres con cáncer mueren a diario abandonados a su suerte.

10.- Fue mentira el compromiso 20, que prometió que en un año habría un Plan Nacional de apoyo al campo con fertilizantes.

11.- Fue mentira el compromiso 28, que prometió que no subirían los precios de gasolina, diésel y energía eléctrica.

12.- Fue mentira el compromiso 32, que prometió que no aumentarían los impuestos en todo el Gobierno.

13.- Fue mentira el compromiso 33, que prometió un crecimiento económico de entre 4 y 6% del PIB.

14.- Fue mentira el compromiso 34, que prometió que no habría nepotismo en el Gobierno de AMLO. Familias completas, como la propia familia presidencial y los consentidos Sandoval-Ackerman, son el orgullo del nepotismo lopista.

15.- Fue mentira el compromiso 39, que prometió que se reduciría en 50% la publicidad oficial. Hoy les pagan carretadas a los medios y periodistas que elogian al Gobierno.

16.- Fue mentira el compromiso 44, de que no se remodelarían oficinas ni se compraría mobiliario. El Presidente vive en un Palacio remodelado y con mobiliario nuevo.

17.- Fue mentira el compromiso 46, que prometía que militares y policías no estarían al servicio de funcionarios o particulares. Todos los funcionarios de primer nivel de los gobiernos de Morena y todos los amigos y parientes de la familia presidencial gozan de escoltas y guaruras militares.

18.- Fueron mentira las promesas 51 y 52, para transparentar con observadores de la ONU el gasto público y las obras del Gobierno. Hoy todo es adjudicación directa. Es decir, corrupción.

19.- Fue mentira el compromiso 54, que prometió descentralizar todas las secretarías de Estado.

20.- Fue mentira el compromiso 55, de que nadie del nuevo Gobierno violaría la Constitución y que no habría impunidad para nadie. El primero en violar la Carta Magna ha sido el propio Presidente.

21. Fue mentira el compromiso 56, que prometió reformar el Artículo 108 constitucional, para juzgar al Presidente por cualquier delito que cometa.

22.- Fue mentira el compromiso 66, que prometió que el Gobierno nunca estaría en contra de quienes invierten o generen empleos.

23.- Fue mentira el compromiso 67, que prometió formentar el turismo y crear millones de empleos.

24.- Fue mentira el compromiso 73, que prometió impulsar todas las fuentes alternas y renovables de energía, como la eólica, solar, geotérmica…

25.- Fue mentira que la Fiscalía General de la República contaría con autonomía absoluta. Hoy es el brazo represor del Presidente.

26.- Fueron mentira los compromisos 94 y 95, relativos a una política exterior basada en principios y una relación de respeto mutuo con EU, el Presidente mexicano es el más servil de la historia frente a Donald Trump.

Y si aún tienen dudas, en 19 meses de Gobierno, el presidente Obrador ha dicho casi 30 mil mentiras en sus mañaneras.

Aquí lo dijimos cientos de veces: “la de AMLO es una propuesta mentirosa”. Hoy el tiempo lo confirmó, apenas a dos años de la victoria.


01 Julio 2020 04:07:00
¡Dos años y solo fracaso!
Se cumplen dos años de la victoria electoral del Presidente más votado y, al mismo tiempo, terminan los primeros 19 meses de la gestión de López Obrador al frente del poder presidencial.

Sin embargo, y a pesar de las altas expectativas que despertó la llegada al poder del “eterno candidato” tabasqueño, el resultado del primer tercio de su gestión se resume en una sola palabra: “¡fracaso!”.

Más aún, en tertulias políticas y periodísticas -virtuales- ya es clásica la provocación, a manera de adivinanza: “¡Pago la próxima comida si me dicen un solo éxito o un acierto del Gobierno de López Obrador!”.

Y es que, por donde le busquen, no existe un solo resultado positivo en los rubros político, económico y social.

Incluso, cuando la pregunta de los éxitos y aciertos del Gobierno de AMLO se formula a simpatizantes y creyentes de AMLO, la respuesta más recurrente es: “¡Déjenlo trabajar…!”.

Pero hay de fracasos a fracasos.

1.- Y el mayor de ellos, sin duda, es el económico. Como muchos recuerdan, López Obrador recorrió el país con la promesa de que su Gobierno lograría un crecimiento económico de entre 4 y 6 por ciento. Cuando nada de eso se cumplió en el primer año, entonces el Presidente se aventó la puntada de desconocer las mediciones del crecimiento.

Sí, “mandó al diablo” al Producto Interno Bruto, como parámetro del desarrollo. Es decir, si la realidad no se ajusta a los deseos de AMLO, “manda al diablo” la realidad. En el primer año la economía mexicana creció cero.

Y si en el primer año de la gestión de AMLO el crecimiento fue cero, el 2020 terminará como el peor año desde que se mide el desarrollo; decrecerá menos del 10 por ciento. Es decir, la tragedia económica total, luego de la parálisis económica global, a causa de la pandemia.

Incluso, es de tal magnitud el fracaso, que no son pocos los especialistas que ya dan por terminado el sexenio de López Obrador. Es decir, que en los años que le restan no logrará ninguno de sus proyectos faraónicos -Tren Maya, Dos Bocas y Santa Lucía-, y a eso se le llama “¡fracaso!”.

2.- Por tanto, en el Gobierno de AMLO no habrá más empleo y más desarrollo, como lo prometió el candidato Obrador, en tanto que caerá a uno de los niveles más bajos el llamado “bienestar de los mexicanos”, con industrias en ruinas, como la turística, la construcción, automotriz…

En otras palabras, habrá menos alimentos en la mesa de la mayoría de mexicanos; más desempleo, menos trabajos bien pagados y serán más los pobres y los pobres extremos.

¿Recuerdan que el Presidente pregonaba que “primero los pobres”? Sí, son los primeros afectados. Y eso se llama “¡fracaso!”, aquí y en China.

3.- La seguridad es otra de las promesas prioritarias incumplidas. Hoy las muertes violentas ya son más de 60 mil, en solo 19 meses; la mayor cifra de la historia. Y apenas van los primeros 19 meses. Expertos calculan que al final del sexenio habrán sido asesinados 250 mil mexicanos de manera violenta.

Peor cuando no hay un solo indicio de que las cosas cambien, ya que el propio Presidente se empeña en que todo siga igual, crece el señorío de las bandas criminales, dueñas de casi todo el país, ante un Estado incapaz de reaccionar.

Hoy los ciudadanos viven una mayor violencia cotidiana y tienen menos seguridad para su persona y su patrimonio, que hace 19 meses. Y eso no puede llamarse de otra manera que “¡fracaso!”.

4.- La salud de los mexicanos está más deteriorada que hace dos años. Y no solo es culpa de la pandemia, sino de la destrucción sistémica del sector salud de todo el país.

Hoy, más mexicanos mueren que hace 19 meses por fallas del sistema de salud; niños y adultos, mujeres y hombres. Y es que el dinero público se redujo a todas las instituciones sanitarias. Y que más ciudadanos pierdan la batalla frente a la enfermedad, no tiene otro nombre que “¡fracaso!”.

5.- Y también son un fracaso el fin de la corrupción, el fin del “huachicol”, el fin del despilfarro; son un fracaso la rendición de cuentas, la transparencia en el manejo del dinero público y el fin del nepotismo. Son un fracaso todos los gobiernos de Morena y hasta es un fracaso de escándalo la Guardia Nacional.

¿Cuál es el mayor logro de los primeros 19 meses del Gobierno de López Obrador?

¿Qué puede presumir a dos años de la victoria de su movimiento?

¿Cómo entender que de 80% de aceptación hace dos años, el de López Obrador hoy es un gobierno que con dificultad consigue el 45% de aceptación?

Sí, el primer tercio del gobierno de AMLO se resume en una palabra: “¡fracaso!”.

Al tiempo.
30 Junio 2020 04:07:00
Astillero y Epigmenio, padres del término ‘periodismo sicario’
Con toda razón, muchos sectores sociales alzaron una voz de condena por el calificativo de “sicarios” y “periodistas sicarios”, que la señora Irma Eréndira Sandoval y su esposo, John Ackerman, le impostaron al trabajo crítico del periodista Carlos Loret.

Como saben, Loret difundió una investigación que revela una fortuna de poco más de 60 millones de pesos –en propiedades inmobiliarias– que acumuló en unos cuantos años la pareja preferida de Palacio.

Está claro que la revelación no solo indignó a los Sandoval-Ackerman, sino que el escándalo fue mayor cuando quedó probado que esa fortuna habría sido producto de los humildes sueldos de profesores universitarios.

Lo simpático es que “las transas” anteriores se sumaron a otro escándalo no menos mediático, cuando se destapó el grosero conflicto de nepotisimo en el que también incurrieron los esposos Sandoval-Ackerman.

Es decir que, en el fondo, asistimos al feo espectáculo de “políticos de temporal” –y del partido Morena– que solo llegaron a saquear y depredar el dinero público.

Y es que resulta que la pareja preferida de Palacio también metió a la nómina del Gobierno de López Obrador –en distintos cargos y diversos órdenes de Gobierno– a todos los parientes; muchos incluso con salarios mayores al salario del propio Presidente.

Pero el espectáculo escaló a niveles de tendencia cuando –en redes y digitales– el 26 de junio, en un hilo en su cuenta de Twitter, el señor Ackerman comparó “a los sicarios del crimen organizado” que atentaron contra el Jefe de la Policía de la CDMX con “los sicarios mediáticos”.

La grotesca descalificación a los críticos del Gobierno de AMLO fue tal que, incluso, distintas voces universitarias exigieron a la autoridad de la UNAM despedir al investigador Ackerman, en tanto que la propia Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) –inexistente hasta ahora– rechazó las expresiones ofensivas contra los periodistas y le pidió al señor Ackerman conducirse “con civilidad y respeto”.

Pero el espectáculo no terminó ahí.

En “la mañanera” del 29 de junio, “paleros” presidenciales colocaron el tema a modo para la difamación y la calumnia contra los críticos del Presidente.

El insulto presidencial fue dirigido a Ciro Gómez Leyva y Joaquín López Dóriga, difamados ante la complacencia y la complicidad de Palacio.

Al final, con ese gesto muy suyo de perdonavidas y fajador de barrio, Obrador dijo: “Lo que recomiendo es que haya respeto… pero que haya mucha polémica, como la hay en los medios… les estoy hablando de que a mí me insultan… y yo no me quejo… están muy molestos los conservadores… además de la hipocresía de ser muy corruptos son fanáticos… y otra característica del conservadurismo… es que son muy dados a tirar la piedra y esconder la mano… les gusta hacer y no les gustan que les hagan… y cada que les surge algo… pegan el grito en el cielo”.

En pocas palabras, el lunes se confirmó el que odio a los periodistas críticos y el calificativo de “sicarios” es autoría del presidente López Obrador, quien no solo avala que sus amigos, los narcotraficantes y sus matarifes, sean comparados con los periodistas que critican la peor gestión presidencial de la historia mexicana.

Por eso obliga la pregunta.

¿De verdad, los periodistas críticos a su Gobierno, presidente Obrador, somos iguales a los sicarios del crimen?

Lo cierto es que no es novedad que AMLO utilice la expresión “sicario” y “sicario mediático”, para referirse a los periodistas críticos a su Gobierno.

Como algunos recuerdan, la tarde del 5 de mayo de 2018 fue lanzada una persecución y el más feroz linchamiento –en mi contra– y como a ningún periodista mexicano alguno en la historia.

El responsable de la orquesta de censura fue el articulista motejado como Julio Astillero, quien días antes había pregonado en redes su desempleo y la urgencia de trabajo.

Curiosamente, y luego del linchamiento en mi contra, empezó a “comer con manteca”.

Lo cierto es que el fascista Astillero, como lo documentamos en muchas ocasiones, se metió a un debate en Twitter entre Ricardo Alemán y una jauría de bots que reclamaban la crítica a AMLO.

En el debate apareció “un meme” alusivo al deseo de algunos por atacar a López Obrador y cuando respondimos a los participantes del debate con un hirónico “les hablan”, el fascista Astillero usó el tuit para montar una demencial persecución, a sueldo, en mi contra.

Es decir, de manera infamante y calumniosa, Astillero hizo aparecer dos palabras –“les hablan”– como sinónimo de una amenaza a AMLO.

Horas después bautizó a Ricardo Alemán como “sicario” y luego del pago de millones de pesos convirtió en tendencia mundial una campaña de difamación y calumnia.

Y si lo dudan, el 14 de mayo de 2018, así lo escribió Rogelio Hernández, amigo entrañable de Astillero.

“Para quien no lo sepa, el 5 de mayo Ricardo (Alemán) encontró en línea una especie de ‘meme’ que decía: ‘A John Lennon lo mató un fan. A Versace lo mató un fan. A Selena la mató una fan. A ver a qué hora, chairos’”. Él añadió, “Les hablan!!!” Y lo retuiteó para que lo vieran esos muchos adversarios que ha construido afanosamente, incluidos los que moteja como “chairos” (apoyadores de Andrés Manuel López Obrador) a sabiendas que destilan odio al menor estímulo.

“El retuit topó con Julio Hernández López, quien lo vio como incitación a matar al caudillo, lo calificó de # HYPERLINK “https://twitter.com/hashtag/NoAlPeriodismoSicario?src=hash”NoAlPeriodismoSicario y lo reenvío a sus seguidores…”

Horas después, el 6 de mayo de ese 2018, John Ackerman también calificó a Ricardo Alemán como “sicario mediático” en su cuenta de Twitter.

Desde entonces, el Gobieno de López Obrador y sus golpeadores utilizan esa descalificación, avalada por el propio Presidente, para descalificar a sus críticos.

Así o más claro.

Al tiempo
29 Junio 2020 04:07:00
Las causas perdidas de Carlos Monsiváis
Diez años tiene que Carlos Monsiváis abandonó el balcón privilegiado que solía brindarnos para la conciencia y la crítica pública.

Muchos nos preguntamos qué estaría diciendo o escribiendo en estos tiempos tan extraños.

En 1995 la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) le entregó el doctorado Honoris Causa. Durante la ceremonia pronunció un discurso que contiene argumentos tan poderosos que han viajado en el tiempo sin perder gravedad ni agudeza.

Hoy me pareció oportuno compartirlos en estas páginas que también fueron las suyas. Como cualquier otra selección de citas, este ejercicio no escapa a la subjetividad. Proviene de una interpretación personalísima –no por ello irrespetuosa– sobre las palabras de quien ya no está.

El discurso de la UAM tuvo como eje eso que Carlos Monsiváis llamó las causas perdidas y que, en realidad, nada tenían de derrota sino de dignidad y libertad.

“¿Qué decir ahora de las causas perdidas?, interpela el pensador. “Causa perdida es aquella de la que nunca se esperan las ventajas”.

Continúa el tren de su reflexión distinguiendo entre derrotas y victorias: “las derrotas no se eligen, y nadie, por ejemplo, participa en un movimiento con la ilusión perfecta… La primera gran victoria ocurre cuando se hace a un lado el criterio del éxito rápido y perdurable, cuando no se enarbola la ansiedad del encubrimiento”.

Para Monsiváis, el rigor es valor superior entre los seres humanos: “sucede que al examinarse los hechos y las situaciones, lo que parece definitivo es el rigor primero y último de los actos y las personas que conjuntan libertad y dignidad”.

En efecto, el rigor es esencia clave de la crítica: sin él no hay crítica sino opinión atiborrada de fatuidad y merengue.

¡Cuánta carencia de rigor hay en esta nuestra época! Quizá sea por este motivo que la dignidad y la libertad anden a hurtadillas.

Carlos Monsiváis ejerció el pensamiento crítico, sin fatigarse, porque estaba convencido de que “el vigor de la circulación de las ideas destruye las pretensiones de la inmovilidad y de la inercia y de la resignación que arrasan o quieren arrasar con las urgencias morales del cambio”.

Dedicó por tanto muchas páginas de su escritura para señalar a los poderosos que querían inhibir o silenciar el pensamiento crítico: “Lo más ridículo es llamar ridículas a las zonas ingobernables de la crítica, la malicia, (y) la movilización”.

Desafió también las pulsiones que profundizan la pereza mental: “Pienso… en todos los que mantienen la racionalidad de la República, con razón, que consiste –¡oh, André Gide!– en desconfiar del impulso adquirido”.

No hay peor interlocutor que aquel que se repite, como disco rayado, o que reacciona predeciblemente, porque depende en todo de los reflejos que lo condicionan.

La democracia es un régimen que no coincide con la fe sino con la ciencia. Es un régimen dispuesto a tolerar el ensayo y el error, porque es en ese ir y venir de los equívocos que la especie humana sobrevive mejor.

“La desilusión y el desengaño existen poderosamente, pero también la democracia que ejerce (y) va cristalizando en la discusión, en la resistencia y (en) el tuteo mental irreversible con los poderosos”.

Antes de cerrar este texto, dos entradas más para el pensamiento de Carlos Monsiváis, a 10 años de su muerte; una dedicada a la izquierda y otra a las obsesiones con la historia.

“Si la izquierda partidaria, que fue el primer espacio natural de la disidencia, no asimila lo que ocurre, suya será la responsabilidad y el pasmo”.

Respecto al culto a la historia no escatima nada: “He aquí un obstáculo mayor a las causas perdidas, el culto a la historia, la idea que atraviesa indemne el siglo 21 y que concibe la entidad única, la historia, un juicio final con expedientes, detalles y sentencias categóricas”.

ZOOM: “El culto a la historia ha sido el distractor inmenso del examen crítico y autocrítico, es el anacronismo que de varias maneras evita confrontar al adversario, al enemigo obsesivo de las causas perdidas”.
29 Junio 2020 04:07:00
¿Venganza terrorista o mensaje al poder?
¿Por qué un grupo criminal atenta contra el Jefe de la policía de la capital del país, asiento de los poderes federales?

¿Es la declaratoria de guerra de un grupo criminal contra los gobiernos de Morena; el Federal y el de la CDMX?

¿Cuál es el mensaje que pretende enviar ese grupo criminal, a los ciudadanos, al Gobierno de la capital y al propio presidente López Obrador?

¿Existe alguna deuda de autoridad con las bandas criminales o, como algunos especulan, solo asistimos a una venganza?

¿Por qué un atentado de alto impacto, como el de Omar García Harfuch en la Ciudad de México, en la exclusiva zona de Lomas de Chapultepec, asiento de importantes embajadas y en donde vive el México acomodado?

¿Por qué no esperar el momento y la oportunidad en una región apartada del país, ajena del ojo de miles de cámaras que vigilan la ciudad y en especial, en una zona exclusiva como Chapultepec?

¿O no sabían los autores intelectuales y materiales del atentado que la Ciudad de México es la más vigilada de todo el país?

¿O será que asistimos a un nuevo montaje armado por un Gobierno que, como pocos, recurre cotidianamente al engaño, la mentira y la impostura?

Frente a las dudas, resulta urgente que el Gobierno de la capital y el mismo Gobierno federal respondan a las anteriores y a otras interrogantes que plantea un atentado de fuerte tufo terrorista y que, en el extremo, asoma elemento de características circenses.

1.- Queda claro, por el modus operandi y por el lugar seleccionado para el atentado, que los autores intelectuales del mismo buscaban mandar un mensaje de miedo y terror a los ciudadanos y a los poderes asentados en la capital, más que una mera venganza.

2.- Es evidente que el objetivo seleccionado –el jefe de la policía de la ciudad más importante del país– forma parte del mensaje de fuerza, de negociación y poder de fuego, que lanzan los grupos criminales que están detrás del ataque al más alto mando policiaco de la CDMX.

3.- Y es que son muchas las evidencias de que el mensaje detrás del atentado va mucho más allá de una vulgar venganza o de la mera eliminación de un obstáculo para la operación eficiente de los negocios del crimen.

¿Por qué?

Porque un atentado que solo busca un objetivo letal, no se realiza a los ojos de decenas de cámaras, en una zona de vigilancia extrema y, sobre todo, no se le encarga a sicarios poco o nada profesionales.

En el fondo se aprecia la intención solo de avisar que se ha instaurado un poder paralelo, fáctico, que disputa el poder al Gobierno legal y legítimo y que quiere su lugar en el reparto del pastel de corrupción que son los gobiernos de Morena.

4.- Y es que si el Gobierno federal es capaz de negociar con bandas como la de “El Chapo” –y el Gobierno de la CDMX tiene vínculos con ese mismo grupo criminal y hasta brinda impunidad para la fuga de sus aliados en cárceles capitalinas– entonces el grupo mafioso del CJNG parece forzar las cosas para que los gobiernos de CDMX y el federal acepten su hegemonía en la capital del país, a cambio de una “pax narca”.

5.- Solo así se explica la osadía de un grupo criminal que manda expertos a matar jueces y a eliminar a otros competidores y que, en su golpe que debió ser el más espectacular, no logra su objetivo mortal.

6.- Y, claro, además de la hipótesis del fallido mensaje de fuerza, se localiza la posibilidad extrema; que estemos siendo testigos de otro teatro montado por un Gobierno que gusta del engaño, la mentira y la impostura.

Como quiera que sea, se logró el objetivo del miedo; del terror. Y es que, a querer o no, se trata de un evento terrorista, planeado y ejecutado con la intención de provocar miedo, en una zona emblemática y con un objetivo que representa justamente la ley; como el Jefe de la policía de la ciudad capital.

Y es que desde 1971 –hace casi 50 años– cuando la guerrilla de Genaro Vázquez asaltó un banco y disparó contra el jefe de la policía del entonces Distrito Federal, la capital del país no había sido escenario de un atentado contra un jefe policiaco.

Se han producido, eso sí, crímenes de naturaleza política, como el asesinato de Manuel Buendía –30 de mayo de 1984– o de José Francisco Ruiz Massieu –28 de septiembre de 1994– pero no había existido en medio siglo un ataque directo de las bandas criminales contra la policía.

Peor aún, en gobiernos como los de Marcelo Ebrard y Miguel Mancera, siempre se negó la existencia de cárteles de la droga en la Ciudad de México, a pesar de que en la gestión de López Obrador, en el Distrito Federal, se instalaron en la capital del país los primeros grupos mafiosos de la droga, de la mano de René Bejarano y Dolores Padierna.

Hoy, un grupo criminal que gana terreno en todo el país y en el mundo, nos avisa que ya está en la Ciudad de México y que es capaz de todo. ¿Hasta cuándo reaccionará el Gobierno de López Obrador? ¿Reaccionará a tiempo?

Al tiempo.
26 Junio 2020 03:56:00
¡No será huérfano el fracaso de López Obrador!
Es de cuño corriente la frase que alude a la paternidad múltiple o colectiva de la victoria y que, en el caso contrario, arrumba el fracaso en la indeseable orfandad.

Dice la frase, producto del refranero popular: “El éxito tiene muchos padres; el fracaso es huérfano”.

Y viene a cuento el tema porque hasta los más ingenuos saben que en cualquier momento, tarde o temprano, terminará la pesadilla llamada “gobierno de López Obrador”.

Está claro, para todo aquel que tiene un mínimo de sentido común, que no existe la eternidad en el poder y que la fecha de caducidad de un gobierno está marcada por los aciertos y/o los fracasos.

Y sí, al día siguiente de la caída, vendrá la inevitable rendición de cuentas, con su cauda de persecución y hasta cárcel.

Y, entonces, esa implacable rueda llamada historia, atropellará a buena parte de los culpables de la tragedia en que terminará el peor Gobierno de México en siglos, el de López Obrador; un gobierno que pelea a brazo partido por alcanzar la medalla de campeón del fracaso, en todo el mundo.

Por eso las preguntas.

¿Quiénes acompañarán a López Obrador al momento de castigar la complicidad por el fracaso descomunal de su gobierno?

¿Será Obrador un culpable solitario?

¿Quién o quiénes serán los compañeros de viaje, de López Obrador, en el largo y sinuoso camino del pago de culpas y en el paso a la historia como artífices del mayor fracaso que haya vivido México?

¿Quién pagará por crímenes de Estado como la debacle económica, como llevar a millones a la pobreza extrema y al desempleo? ¿Quién será llevado a juicio por el desmantelamiento criminal del sistema sanitario?

¿Quién será enviado a prisión por las más de 100 mil muertes violentas que se estima serán cometidas en el gobierno de López y los casi 100 mil fallecidos que se esperan antes de que se produzca un golpe de timón capaz de retomar el liderazgo del gobierno frente a la pandemia?

¿Quién pagará los platos rotos por la destrucción de una de las principales economías del mundo, la de México; por la muerte de miles de empresas, por el despido de millones de trabajadores, por el hambre y la desesperanza que viven y vivirán millones de compatriotas?

Y es que, si al arranque del gobierno de AMLO eran muchos los que presumían la paternidad de la victoria y el éxito, a 19 meses de distancia nadie quiere asumir la paternidad de los fracasos y, peor aún, ya es visible que “las ratas” empiezan a saltar del barco de la tragedia anunciada.

¿Tragedia anunciada?

En efecto, aquí y en muchos otros espacios muchos alertamos --por mucho tiempo--, sobre el peligro que significaba un eventual gobierno de López Obrador; muchos documentamos la ignorancia de AMLO, su estulticia y analfabetismo; muchos probamos su mitomanía y su rencor social.

Pero, claro, muy pocos quisieron ver y escuchar.

Y es que en las últimas décadas los mexicanos vivimos una suerte de engaño colectivo, producto de las milagrosas promesas de unos y otros de los opositores. Así, por ejemplo, el amor ciudadano se desbordó por Cárdenas, en la elección presidencial de 1988.

Más adelante, en la elección del año 2000, el amor ciudadano hizo ganar a Vicente Fox y, para 2006, por poco y esa misma ciudadanía premia con la victoria a López, sobre Calderón.

Pero en 2018 fue inevitable que millones se tragaran, a puños, las mentiras de AMLO; mentiras y fantasías imposibles de creer para una sociedad sensata pero que, para los mexicanos, eran un tonel de rica miel, imposible de rechazar.

Hoy, son muchos “los empachados” –los que se tragaron las mentiras sin digerir-- y los que se dieron cuenta de que les vendieron “carne podrida”, en lugar de los jugosos filetes prometidos en décadas.

Pero son aún más los ciudadanos que parecen dispuestos a cobrar caro el engaño, sobre todo en las elecciones concurrentes del 2021, en donde a golpe de votos castigarán la mentira y la ruina a la que nos han llevado.

Y es que muchos saben que el partido Morena y el Gobierno de AMLO ya huelen a muerte; saben que suenan tambores de retirada y que “se escuchan los pasos” del “animal grande” llamado fracaso.

Y el tamaño del fracaso, es del tamaño de la intensidad de “la guerra civil” que se desató en el partido de López Obrador.

Sólo falta identificar a los culpables de la tragedia y de la ruina de toda una nación. Y es que, a querer o no, el fracaso de López Obrador no es huérfano; el fracaso de su gobierno tiene muchos padres; cómplices que poco a poco serán señalados por la sociedad agraviada.

Al tiempo.


25 Junio 2020 04:00:00
¡Estalla guerra civil en Morena!
Es una guerra de todos contra todos.

Una guerra civil que confirma que Morena no es un partido político y tampoco “un movimiento” ideológico, sino un vulgar instrumento para robar, para destruir la democracia y depredar el dinero público.

Una guerra civil que ratifica que el gobierno de López Obrador no significó ni significará cambio alguno, sino que es un grosero “¡quítate tú, para ponerme yo!”; “¡ya robaste tú, ahora robo yo!”.

Una guerra civil que confronta, entre sí, a los nuevos ricos, a la nueva “Casta Divina” y a toda la naciente “nueva mafia del poder”, que resultó más podrida, saqueadora y ladrona que aquella “mafia del poder” que prometieron llevar a prisión.

Una guerra civil que sacude y resquebraja las rancias estructuras del joven viejo que es Morena y los pilares de su primer gobierno, el de López Obrador, y que augura el último gobierno del desprestigiado partido.

Una guerra civil que todos los días descubre, a los ojos ciudadanos, que era mentira el milagro que pregonaron por más de 20 años los “lopistas” que hoy detentan el poder.

Una guerra civil que exhibe, de cuerpo entero, que la realidad derriba el discurso que por décadas pregonó AMLO; un discurso mentiroso que nadie respeta, ni el mismísimo Presidente, pasando por sus más leales, serviles y más fanáticos; quienes hoy hacen todo aquello que criticaron como opositores.

Una guerra civil que machaca a diario el carácter autoritario, nada democrático y violatorio de la Constitución, de políticos, legisladores y gobernantes de Morena, empezando por el Presidente mismo.

Una guerra civil que lleva a un choque frontal entre el reputado y añoso Porfirio Muñoz Ledo y el servilismo mafioso del desprestigiado Mario Delgado, el más abyecto de los sirvientes presidenciales

Guerra civil que eleva casi a la calidad de héroe a Muñoz Ledo, quien se descubre como el político y legislador “morenista” más congruente, demócrata y más respetuoso de las leyes y de la Constitución y de los pocos que son capaces de plantarse frente a López para exigir que no se meta con el INE.

Y es que resulta tal el sometimiento de los diputados de Morena a los deseos presidenciales, es tal el tamaño de los lacayos, que la congruencia elemental de Muñoz Ledo -congruencia constitucional, democrática y legal-, parecen una joya venida de otra galaxia.

Guerra civil que llevó a Muñoz Ledo a denunciar de manera pública lo que todos saben; que la CNDH es un “bodrio” mal formado y fajado que no sirve más que para simular y para los intereses del Presidente.

Guerra que ya enfrentó a muchos diputados de Morena con Muñoz Ledo, quien parece ser el único enterado del peligro que representa tener a un locuaz, sin principios, sin moral y sin recato, en el poder presidencial.

Guerra civil exhibida por el denigrante espectáculo de un Presidente que viaja a Puebla para sus “baños de pueblo”, pero que deja al gobernador Barbosa con la diestra tendida; arrogancia de un dictadorzuelo de pueblo.

¿Qué sapos y serpientes se tragó Barbosa, para que el rey de Palacio se haya negado al saludo y la cortesía elementales? Pocos lo saben, pero muchos vieron el desprecio y la indiferencia presidencial a un gobernador que, en el fondo, cultiva lo sembrado; el desprecio a los lacayos y lambiscones.

Guerra civil que muestra a un locuaz y “descocado” John Ackerman, en abierta pelea con Ricardo Monreal, el eterno aspirante presidencial del PRI, del PRD y ahora de Morena, quien es capaz de cualquier contorsión política con tal de lograr sus objetivos.

¿Y por qué es la guerra de Ackerman contra Monreal?

De párvulos, porque el jefe de los senadores de Morena siembra semillas de futuro con Carlos Loret, al que entrega sutiles confesiones que envilecen a Morena y al gobierno de López. Por eso la furia de “Juanito”, quien pide quemar en leña verde a Monreal.

Y es que Ricardo Monreal ya empezó el proceso de deslinde de las locuras de López Obrador y el escape de sus más leales, porque sabe que la guerra civil de Morena lo arrastrarán junto con las ratas y las alimañas.

Guerra civil que deja ver a los jefes de Morena, como Alfonso Ramírez Cuéllar y a Citlalli Ibáñez -alias Yeidckol-, en memorable pelea por descubrir quien de los dos es más ratero, más servil y más abyecto.

Guerra civil que exhibe, al ojo público, a los desertores del paraíso que nunca fue Morena; desertores que salen desencantados, que renuncian al “huesito” y que –en no pocos casos-, revelan el infierno que vivieron, en una suerte de exorcismo de esa pesadilla llamada Morena y gobierno de AMLO.

¿Hasta dónde llegará la guerra civil en Morena y en el gobierno de AMLO, antes de que todo el teatro de maldad, corrupción, impunidad y podredumbre se desmorone?

El gobierno de AMLO no llegará al final del sexenio.


24 Junio 2020 04:00:00
¡De ‘Casa Blanca’ a ‘¡Casas del Pecado!’
Por años, pregonaron que lo suyo era la defensa de los pobres, esos desposeídos a los que convirtieron no solo en su aparente prioridad sino en su granja de votos.

Por eso, porque los políticos de Morena creen que la multiplicación de los pobres –que no la multiplicación de los panes– es igual a la suma geométrica de los votos, entonces satanizaron a los ricos; mujeres y hombres del dinero a los que motejaron como “la mafia del poder”.

También por eso, en el Gobierno de López Obrador ya no les avergüenza ser culpables de que los pobres sean aún más pobres; que hayan perdido su empleo, su salud y hasta la esperanza.

No, hoy la vergüenza en Morena y en sus gobiernos aparece cuando se descubre que los nuevos ricos del poder están en los gobiernos de Morena y –sobre todo– cuando se revela que esa nueva riqueza no es producto del esfuerzo honesto sino de la ratería, la transa y de lo peor de la sociedad; de los supuestos redentores sociales convertidos en verdaderos depredadores del dinero público.

Y ese es el caso de la “pareja del pecado”, de Irma Eréndira Sandoval y John Ackerman, antaño próceres de la dizque izquierda mexicana austera y nada presuntuosa y, hogaño, retrato vivo del abuso rapaz. Ayer aparecían como redentores de los pobres de y hoy son saqueadores del dinero público.

Pero lo mas simpático es que si el partido Morena y la claque de AMLO hicieron de “La Casa Blanca” de Peña Nieto un potente misil contra la imagen y la credibilidad de la política y de los políticos, con “las casas del pecado” del matrimonio Sandoval-Ackerman ya se han convertido en el nuevo “pecado del poder”, en la “pareja del pecado”.

Sí, el pecado de “la riqueza al vapor”; compra y/o regalo de casas a precios de risa, mediante el arte de “la transa, del moche y del cochupo”.

El pecado de ocultar a los ojos de la ley y de la transparencia la riqueza repentina que coloca a los Sandoval-Ackerman, en calidad de magos de la industria inmobiliaria, en que han convertido Morena y al Gobierno de AMLO.

El pecado del cinismo inaudito, sin pudor y sin freno, al decir que nada deben mostrar y explicar al ojo público –a pesar de ser servidores públicos– cuando exigían en otros gobiernos el más riguroso escrutinio.

El pecado de acusar al mensajero, al periodista y al medio –a Carlos Loret y su empresa– de quién sabe que perverso maniqueísmo, cuando la señora Sandoval y el señor Ackerman aplaudían las rigurosas indagatorias contra los gobiernos de Calderón y de Peña Nieto.

El pecado del vulgar y antidemocrático “nado sincronizado” que sin pena y sin vergüenza –y con la más repudiable abyección– practicaron casi todos los secretarios de Estado, legisladores de Morena, gobernadores y hasta uno que otro intelectual trasnochado.

El pecado de la arrogancia y la impunidad de todo un Gobierno que, en lugar de asumir el compromiso de la legalidad y la transparencia, sin un gramo de pudor aplaude –a una misma señal– cuando uno de los suyos, de los pillos de Morena, es pillado en pleno robo de dinero público.

El pecado de diputados, senadores y ministros que, en lugar de iniciar una investigación sobre el origen oscuro de la riqueza, solapan a los ladrones de moda –a la pareja Sandoval-Ackerman– en una extraña solidaridad a la impunidad de todo un Gobierno pillado en el robo.

Es decir, hoy el mayor pecado ya no es amasar fortunas millonarias en poco tiempo –cual mafia del poder– sino que hoy el pecado es ser descubiertos por “los pobres” y “los desposeídos” como los nuevos ricos del poder y que son igual de ladrones que aquellos a los que vinieron a sustituir.

Así, el “primer nuevo rico” de la nación, el presidente Obrador no puede ocultar la incomodidad de la nueva riqueza; el boato de vivir en un Palacio, que al mismo tiempo es su casa y un museo y en donde pronto ordenará que lo compartan gallinas, cerdos y patos, junto con un huerto familiar para la manutención de la prole.

Por eso, porque la riqueza repentina le molesta al Presidente, todos los días pregona su amor por la pobreza franciscana, sin lograr convencer a los millones de pobres y desempleados que ha fabricado, en solo 19 meses.

Riqueza que, incluso, incomodó a Marcelo Ebrard, a quién avergonzó que un video de fabricación palaciega, lo exhibiera como un rico, rico que a diario usa un reloj Rolex de más de 3 millones de pesos.

Lo cierto, sin embargo, es que los ricos de Morena, la nueva mafia del poder, están por todas partes, no solo son Bartlett y sus amigos Sandoval-Ackerman.

Y hoy, “las casas del pecado”, igual que ayer “La Casa Blanca”, cobrarán costosas facturas electorales al poder en turno; facturas que se cobran con votos.

Al tiempo.

23 Junio 2020 03:52:00
¡No es ‘Chumel’; es censura, y punto!
Resulta increíble que ciudadanos, periodistas intelectuales y políticos –supuestamente educados y cultos–, sean incapaces de ver y entender que en el supuesto pleito “de la señora presidenta” con un comediante, no hay más que censura oficial. Y la censura oficial, por si no lo saben o lo han olvidado, es una de las peores “taras sociales” de la historia; es el fin de la democracia y es sinónimo de dictadura.

Y es que a muchos les puede gusta o no la irreverencia de Chumel Torres –en sus plataformas digitales–; puede ser incómodo para muchos su manejo vulgar, soez, machista y discriminatorio del lenguaje pero, al final, solo compete al ciudadano tolerar y/o sancionar esa irreverencia, vulgaridad, lenguaje soez, machista y discriminatorio.

Sí, nos guste o no, la libertad de expresión de Chumel y de todos los mexicanos está garantizada por la Constitución y, por tanto, si al presidente Obrador, a su esposa o a cualquier ciudadano le incomoda lo que dice el comediante, si les molesta la manera en cómo lo dice, el tono burlón, arrogante, vulgar… entonces tienen dos caminos posibles en democracia.

El primer camino, y más saludable, es que cada quien, en lo individual, proceda a cancelar y/o bloquear de sus redes y dispositivos a Chumel. Sí, aquellos que creen que es grosero, soez, vulgar, “naco” y que denigra y discrimina a hombres y mujeres, no tienen mas que bloquearlo, y punto. De esa manera cada cual estará a salvo de un indeseable como Chumel.

Pero nadie –sea un ciudadano, sea una autoridad, política o religiosa–, tiene derecho a asumir el papel de vigilante de lo que deben o debemos ver y escuchar los otros ciudadanos. ¿Por qué? Porque esos guardianes de la conciencia ajena, de la conciencia colectiva, no solo son los peores enemigos de la democracia y pilares de toda dictadura, sino que son la versión moderna de la censura previa, la Sana Inquisición, son los Torquemada del siglo 21.

Y el segundo camino es que quien presuma de que tal o cual comediante, crítico o periodista rebasa los límites legales y/o constitucionales de la libertad de expresión, puede acudir ante la autoridad competente para que sea esa autoridad, y nadie más, quien determine y, en su caso, sancione.

En cambio, lo que vimos en el caso de Chumel Torres –sastanizado por “la señora presidenta”, por el Presidente mismo, además de que fue linchado por no pocos periodistas, medios y ciudadanos–, no tiene otro nombre que censura. Más aún, el poder presidencial cayó por lo menos sobre una de las empresas privadas que contrataban a Chumel y, mediante amenazas, obligó a esa empresa, HBO, a despedir al comediante.

Y si aún dudan de que se trata de una vulgar censura, basta recordar que el “modus operandi” empleado contra Chumel Torres es exactamente igual al aplicado en la persecución de Ricardo Alemán. Es decir, un linchamiento en redes, seguido de la amenaza a las empresas con las que teníamos un contrato.

Pero hay más. En el linchamiento orquestado contra Ricardo Alemán, el calificativo preferido de los propagandistas de AMLO –entre ellos Ackerman y Epigmenio Ibarra–, en mi contra fue el de “sicario”, el mismo calificativo utilizado por Irma Eréndira Sandoval y Ackerman contra Carlos Loret, luego de que el periodista reveló los intríngulis de “la casa del pecado” de la familia Sandoval-Ackermán.

Aquí lo dijimos el 9 de mayo de 2018 y lo volvemos a decir hoy, a propósito del linchamiento contra Chumel Torres y contra Carlos Loret. “En el fondo, los que lincharon a Ricardo Alemán le avisan a todos los mexicanos lo que será el trato con los críticos, en un Gobierno de Morena; el que se atreva a disentir será linchado.

“Y hoy pueden presionar para que Ricardo Alemán sea despedido de todos los medios posibles, pero, en el fondo, no van contra Ricardo Alemán, van contra libertades fundamentales de todos los ciudadanos; van contra la libertad de expresión.

“Y no callan a Ricardo Alemán –al que no callarán–; cancelan derechos y libertades de la democracia mexicana toda. Y si hoy nos difamaron y calumniaron, si fueron capaces de un montaje monstruoso como el que hizo recular a Televisa y puso en peligro la marcha de Milenio –por las presiones de dentro y fuera–, mañana será cualquier otro crítico de Morena y pasado mañana será tal o cual medio, empresa o institución mediática”.

No se equivoquen, el problema no es Chumel, tampoco Loret y menos son Brozo o Alemán. No, el problema se llama censura y es producto de la intolerancia de López Obrador y de su dictadura bananera. Y sí, se los dije.

Al tiempo.


22 Junio 2020 03:49:00
¡Se los dije, Obrador liberó a ‘El Chapito’!
En pocas ocasiones, como hoy, se puede utilizar de mejor manera la vieja expresión, “¡se los dije!”.

¿Por qué?

Porque el 17 de octubre de 2019, en un tuit revelamos lo que ocho meses después confirmó el propio presidente López Obrador.

Que en su carácter de Jefe del Ejecutivo, AMLO ordenó a las fuerzas castrenses y de seguridad, dejar en libertad a Ovidio Guzmán, “El Chapito”, hijo de Joaquín, “El Chapo” Guzmán.

Así lo dijimos ese 17 de octubre en nuestra cuenta de Twitter, a las 20:40 horas.

“¡Me dice una fuente de @SEDENAmx que, por órdenes de @lopezobrador_ militares habrían dejado libre al hijo de ‘El Chapo’, a cambio de que los sicarios no hicieran matanza en la Zona Militar! ¡De confirmarse, estaríamos ante la muerte del Estado y el nacimiento de un narco Estado!!!”.

La revelación, como ya es costumbre, provocó una rabiosa persecución de “jaurías babeantes” de las redes a sueldo del Gobierno de AMLO, quienes no dudaron, incluso, en lanzar amenazas de muerte.

Sin embargo, ocho meses después de aquel 17 de octubre de 2019 –es decir, el viernes 19 de junio del 2020– el presidente López Obrador reconoció, de manera pública, lo que habíamos revelado en la cuenta de Twitter de Ricardo Alemán; que el propio AMLO había ordenado liberar a “El Chapito”.

Así lo dijo el Presidente: “…si no suspendíamos el operativo iban a perder la vida más de 200 personas inocentes en Culiacán Sinaloa… y se tomó la decisión; yo ordené que se detuviera ese operativo y que se dejara en libertad a ese presunto delincuente…”.

Con la confesión presidencial se confirmó –por si hiciera falta– que López Obrador no solo mintió sino que engañó a todos los mexicanos, en Cadena Nacional de televisión, ya que horas después del “Culiacanazo”, el mismo Obrador negó haber sido quien dio la orden de dejar en libertar al hijo de “El Chapo” y aseguró que había sido una decisión del Gabinete de Seguridad.

Así lo dijo AMLO, el 21 de octubre de 2019: “La decisión la tomó el Gabinete de Seguridad, de manera colegiada, los secretarios de la Defensa, de Marina y de Seguridad Pública. Yo respaldé esa postura porque considero que lo más importante es la protección de las personas; lo más importante es que no haya muertos y lo más importante es la paz… y no tenemos duda de que fue la mejor decisión”. Hoy queda claro que todo eso fue mentira.

A su vez, también Alfonso Durazo mintió de manera flagrante, no solo a la sociedad, sino en su comparecencia ante senadores de todos los partidos.

Y es que el secretario de Seguridad Pública cambió la versión y, el 5 de noviembre de 2019, ante el Pleno del Senado de la República, dijo otra cosa: “no estaban las condiciones de inteligencia, ni las condiciones operativas suficientemente maduras para haber llevado a cabo la detención. Nadie decidió liberar a Ovidio. Nunca contamos con la orden de detención, porque en el momento que esta se plantea en las instancias correspondientes, empiezan las movilizaciones en Culiacán y rápidamente aquello se volvió inmanejable”, detalló Durazo.

Como queda claro, Durazo también mintió ese 5 de noviembre ante senadores, como también mintió horas después del “Culiacanazo”, cuando dijo que la detención de Ovidio Guzmán se había producido luego de un enfrentamiento entre militares y grupos civiles, en un operativo de rutina.

Por eso, frente al cochinero y el lodazal de engaños, obliga preguntar.

¿Qué fue lo que realmente ocurrió en el “Culiacanazo”, más allá de las mentiras de López Obrador y de sus secretarios de Estado?

A partir de revelaciones recabadas de fuentes oficiales, días después del “Culiacanazo –en el Itinerario Político del 21 de octubre de 2019, titulado: Fue montaje el del ‘Chapito’ en Culiacán– aquí probamos el montaje.

¿Por qué fue un montaje?

Porque solo de esa manera –con un teatro de supuestas fallas del Ejército, la Marina y la Guardia Nacional y de una supuesta rebelión del narco– se podía justificar que el Gobierno de Obrador se hubiese negado a entregar, al hijo de “El Chapo”, al Gobierno de Trump.

Es decir, que el Gobierno mexicano montó un teatro espectacular para no traicionar a su aliado, Joaquín “El Chapo” Guzman –y a toda su familia– quienes financiaron la campaña presidencial de López Obrador y, al mismo tiempo, para justificar ante el Gobierno de Trump, que AMLO no cumplió con una solicitud de captura de “El Chapito”, con fines de extradición.

Así, el “teatro de Estado” motejado como “Culiacanazo”, permitió “matar dos pájaros con una pedrada”; respetar la alianza entre AMLO y “El Chapo” y, al mismo tiempo, no entregar al Gobierno de Trump a “El Chapito”.

Pero el “montaje de Estado” tiene aún más sentido si recordamos que ese 21 de octubre de 2019, también revelamos que fuerzas castrenses mexicanas localizaron a “El Chapito”, gracias a que la DEA proporcionó al Gobierno mexicano todas las coordenadas de su ubicación.

Y si existen dudas, va una breve reconstrucción de hechos.

1.- El Gobierno de Trump hizo llegar a México una solicitud de captura de “El Chapito”, con fines de extradición.

2.- Por eso, a través de la DEA, el Gobierno de Trump entregó al de México las coordenadas para capturar a “El Chapito”.

3.- No es novedad que existe una “deuda de honor” del candidato López Obrador, ante “El Chapo”, cuyo dinero financió la campaña presidencial.

4.- Y para cumplir con Dios y con el Diablo –Con “El Chapo” y con Trump– el Gobierno mexicano se lanzó a la captura de “El Chapito”, utilizando las coordenadas que le entregó la DEA y, una vez detenido, se puso en marcha el teatro de una supuesta “revuelta narca” en Culiacán, para justificar la liberación y la retirada de las fuerzas castrenses.

Y el engaño fue tan exitoso, que hasta Trump ofreció ayuda militar para atrapar a la familia de “El Chapo”, ante la supuesta rebelión.

Pero AMLO puede engañar a muchos, como Trump, por mucho tiempo, pero ya no engaña a los mexicanos.

Solo falta saber por qué el presidente Obrador cambió su propia versión, a pesar del desprestigio descomunal que está pagando.

La respuesta, sin embargo, la conoceremos en el próximo encuentro entre los presidentes Obrador y Trump.

Al tiempo.

19 Junio 2020 04:07:00
¡El Conapred era plan con maña; sigue el INE!
Aquí lo hemos dicho desde hace años. Lo dijimos, incluso, desde mucho antes de que López Obrador se convirtiera en candidato presidencial para la contienda de 2018. El 7 de abril de 2014, titulamos el Itinerario Político, de entonces, de la siguiente manera: ¿Y cuándo matarán al INE?

Dijimos que por aberrante que pudiera resultar, obligaba preguntar sobre el futuro del naciente INE, ya que en la genética de los partidos y de los políticos –genética que los llevó a destruir al IFE–, existía una pulsión autoritaria, destructiva y nada democrática.

Es decir, que un tanto en broma y otro tanto en serio, entre los políticos de todos los partidos se jugaba una apuesta nada descabellada –en aquel 2014–, sobre la fecha de caducidad del INE que ellos mismos acababan de crear, para sustituir al IFE. ¿Y por qué apostar por la caducidad del naciente INE?

Por que si bien todos se decían fervientes practicantes de la democracia –demócratas de dientes para afuera, en aquellos años, igual que hoy–, también era cierto que todos querían el control del nuevo árbitro electoral, de manera especial el entonces PRD, en manos de López Obrador.

Y lo que dijimos aquel 7 de abril de 2014 –que al nacer el INE también empezaba la cuenta regresiva de su muerte–, parece cumplirse, de manera puntual, seis años después. Y es que apenas ayer, ya como Presidente, Obrador volvió a la carga para proponer la desaparición no solo del Conapred y de otros órganos autónomos, sino que, sobre todo, el autoritario López ya no oculta sus pulsiones dictatoriales y nada democráticas y va por el control total del INE o, por lo menos, va por su desaparición.

Y el argumento preferido para proponer la desaparición del INE es el mismo que utiliza para destruir todos los órganos autónomos; que según AMLO no sirven para nada y que le quitan dinero al pueblo, como si el Instituto para el Béisbol, creado por AMLO, fuera de gran utilidad.

Lo cierto es que detrás del nuevo intento por destruir al INE, al Consejo Contra la Discriminación (Conapred), y a otros órganos autónomos, el propio Presidente y su Gobierno se inventaron un nuevo circo, ahora disfrazado de supuesta amnesia presidencial.

Pero no era amnesia y menos demencia senil del Presidente. Tampoco le preocupaba el supuesto “insulto” a la familia presidencial por parte de un comentarista de redes, crítico del Gobierno federal y del Presidente.

Y mucho menos se trataba de la presunta contradicción entre convocar a un foro contra la discriminación y, al mismo tiempo, invitar a quien –según la casa presidencial–, abiertamente discrimina.

No, el circo montado en Palacio en torno al Consejo Nacional para prevenir la Discriminación (Conapred) no fue más que un vulgar plan con maña; un plan para seguir con los afanes presidenciales para capturar y/o destruir al INE.

En efecto, se trató de un nuevo intento discursivo y mediático para pulsar el ánimo social a causa de la decisión presidencial de desaparecer a todos los órganos autónomos; pulsión oficial que se estrelló de nueva cuenta contra el infranqueable muro de la razón, en el caso del senador Ricardo Monreal.

Y es que el jefe de los senadores de Morena –y escudero presidencial en el Congreso–, se había empeñado, días antes, en desaparecer todos los órganos autónomos vinculados a la energía.

Los especialistas debieron darle una paliza en medios, para que reculara del nuevo intento dictatorial.

Por eso, frente a ese nuevo fracaso, apareció el escándalo en torno al Conapred. Y es que un exitoso crítico de redes, Chumel Torres, había sido invitado a un foro sobre la discriminación, precisamente organizado por el Consejo para Prevenir la Discriminación.

Entonces la casa presidencial montó un circo en torno a ese foro –como si no existieran más preocupaciones en el Gobierno–, y Obrador aprovechó para ratificar que va por la desaparición de los órganos autónomos, en especial el INE, al que se la tiene sentenciada. Pero el circo mostró un rostro virtuoso que pocos vieron.

Sí, al cuestionar la irreverencia de Chumel Torres –calificada como discriminación–, la casa presidencial mostró su profunda vena autoritaria e intolerante para soportar una de las joyas sociales de la cultura democrática mexicana, de todos los tiempos. Esa joya llamada crítica.

Y es que un Gobierno que no entiende que el humor, sea en los trazos de los cartonistas, de los comediantes de carpa o de redes sociales no puede y no debe estar sometida a lo “políticamente correcto”.

Las armas del humorista crítico –sea mediante el trazo, la vieja carpa, hoy llamado el stand-up comedy, o en redes sociales–, son precisamente la irreverencia, el sarcasmo, la burla y la ridiculización.

¿Imaginan a Clavillazo, a Tín-Tan, a Cantinflas, a Los Polivoces, al Loco Valdés; a los muchos comediantes mexicanos sometidos por lo “políticamente correcto” de la discriminación?

Al final, Obrador mostró de nuevo que lo suyo, lo suyo, es la intolerancia, la estulticia, la dictadura y la intolerancia. Y, claro, que es capaz del mayor circo, con tal de destruir al INE.

Al tiempo.
18 Junio 2020 04:07:00
¡AMLO facilitó el crimen del juez!
¿Quién mata a un juez? ¿Por qué una mano criminal llega al extremo de ordenar quitarle la vida, de manera violenta, a un juzgador?

¿De qué tamaño es el poder que ostenta el autor intelectual de la muerte de un juez como para enfrentar, de manera violenta, al poder del Estado?

¿De qué tamaño es la impunidad de la que gozan las bandas criminales mexicanas, en el Gobierno de López Obrador, para que un jefe mafioso ordene matar sin pudor, no solo a un juez, sino a su esposa?

¿Por qué razón el gremio de los juzgadores, igual que el de los periodistas -entre otros gremios- está bajo fuego de las bandas criminales?

¿Por qué aquí preguntamos sobre los motivos del crimen de un juez, ultimado el pasado martes, por sicarios que dispararon contra él y su esposa?

La razón de acudir al método de la pregunta es elemental: porque en la respuesta a tales interrogantes encontraremos la autoría intelectual no de uno, ni dos, sino de cuatro jueces asesinados en 19 meses, del Gobierno de Obrador.

Sí, por si no lo saben, en el Gobierno de AMLO han sido asesinados 4 jueces, 22 periodistas, casi 60 mil mexicanos de manera violenta y casi han muerto 20 mil mexicanos por Covid-19.

Sí, a querer o no, el de AMLO es el Gobierno de la muerte.

Pero vamos por partes.

1.- Si han asesinado a cuatro jueces en 19 meses, en un Gobierno como el de Obrador, lo primero que debemos ponderar es que el sistema judicial mantiene viva una parte fundamental de anticuerpos, como la independencia, a pesar de que por orden presidencial se les retiró la escolta a los jueces.

Sí, a los jueces se les quitó la escolta. Aún así, queda claro que no todo el sistema está podrido. De lo contrario, no se habría producido el crimen de ninguno de los cuatro jueces.

2.- Y es que el crimen de un juez o de un periodista es producto de una venganza criminal, ante la imposibilidad de someter al juzgador o de callar al periodista, por los métodos clásicos de la corruptela.

En pocas palabras, quien ordena asesinar a un juez o un periodista, no solo cobra venganza, sino que anula la “justicia” o consigue la “censura”.

3.- De igual manera, el crimen de un juez o un periodista también son un poderoso mensaje ejemplar. Y todos los jueces y los periodistas saben quién manda y qué le pasa al que no obedece.

4.- Pero en cualquier parte del mundo matar a un juez y/o a un periodista no es un tema menor. Un crimen de esa naturaleza requiere, por lo general, un poder capaz de contener y/o pactar con las fuerzas del Estado.

5.- Y aquí “todo hace sentido”. O, si se quiere, aquí es “donde la puerca tuerce el rabo”. ¿Por qué? Porque las principales bandas criminales mexicanas no solo le tomaron la medida al Gobierno de López Obrador -luego del apapacho al “Cártel de El Chapo”-, sino que el candidato Obrador debe costosas facturas, ya que tomó dinero negro de esas bandas criminales.

6.- Y es que el crimen de un juez y/o de un periodista tampoco son solo una venganza o un intento de censura. No, también son un mensaje al poder presidencial en turno.

¿Qué le debe el presidente Obrador al jefe del Cártel Jalisco Nueva Generación, al mítico “Mencho”, como para que el cobro de la deuda sea en la vida de un juez federal y de su esposa?

¿Qué es lo que no ha cumplido AMLO a favor de “El Mencho”, para que la respuesta criminal haya sido el asesinato de un juez federal?

7.- En el fondo, lo que estamos viendo es el cobro de facturas de las bandas criminales, como la de “El Mencho”, a un Gobierno que no cumple lo prometido.

8.- Y es que aquí lo dijimos apenas el martes pasado: una fuente militar nos confirmó que el fin de semana último, fuerzas castrenses capturaron a “El Mencho” y, por orden presidencial, lo dejaron en libertad.

Pero resulta que “El Mencho” no perdona y la respuesta a esa captura y posterior liberación habría sido la orden de asesinar a un juez federal.

9.- En pocas palabras, resulta que el Gobierno de AMLO es rehén de los grupos criminales; mafias a las que no habría cumplido lo pactado y, por tanto, mandan los únicos mensajes que conocen: los mensajes de muerte.

10.- Pero queda una pregunta pendiente. ¿Quién brinda protección a los jueces y a los periodistas; quién brinda protección a los ciudadanos, en general, cuando el Gobierno ha sido sometido por las bandas criminales?

Lo cierto es que, en el Gobierno de López Obrador, los ciudadanos estamos solos; solos ante el crimen, solos ante el desempleo, la pobreza, la enfermedad y la pandemia.

El de López Obrador es lo más parecido a un naufragio; es el grito de un capitán que por su impericia llevó su barco al fondo del mar: “¡sálvese quien pueda!”.

Al tiempo.

17 Junio 2020 04:07:00
¡AMLO miente; plagian a más pobres que ricos!
De nueva cuenta la ignorancia y las mentiras presidenciales, ahora en una de sus expresiones más acabadas.

Pero, en esta ocasión, la ignorancia y la mentira de Obrador llegaron acompañadas del silogismo de pobres contra ricos, de la “chabacana” lucha de clases. Y es que, según AMLO, todas las maldades atacan a los ricos mientras que todas las bondades son propias de los pobres.

Por eso, en una de sus recientes “mañaneras”, López se dijo poseedor de la verdad absoluta y, como todo lo sabe, sentenció que el delito de secuestro solo afecta a las clases sociales media y alta; “a los ricos”. Luego, como poseedor único de la verdad, dijo que los secuestradores no van contra los desposeídos; “no van contra los pobres”.

Es decir, según el Presidente, la pobreza franciscana que pregona no solo acarrea bendiciones y bondades; no solo cura fatales enfermedades, como el Covid-19 sino que –¡Aleluya!–, mantiene a los pobres lejos de las feas tentaciones de los malos, de secuestradores y matarifes.

La realidad, sin embargo, está muy lejos del Presidente y lo dicho por López Obrador no es más otra fea “mentira engañabobos”.

Y eso lo puede atestiguar cualquier ciudadano que viaja en transporte público, sobre todo en “las micros” y “los chimecos” de la zona conurbada a la capital del país.

Cualquier obrero, empleado o trabajador que no tiene más alternativa que ese transporte público, sabe que todos los días –de ida o vuelta a su lugar de trabajo–, es latente el riesgo del secuestro “ultraexpress”, que significa el robo a bordo del transporte público.

En cuestión de segundos, en los “chimecos” o en “la micro”, se levanta un ladrón, pistola en mano, y anuncia que “el pasaje” está secuestrado. A la velocidad del rayo, él o los ladrones despojan de sus pertenencias a los pasajeros y bajan corriendo en medio del terror por altisonantes amenazas de muerte.

Pero eso es apenas el principio. ¿Sabrá Obrador que desde los penales de todo el país se producen cientos de secuestros exprés contra miles de mexicanos de escasos recursos? ¿Sabrá que están implicados custodios y directivos de los penales?

¿Le habrán informado al presidente López que cientos de familias de migrantes son contactadas, todos los días, en todo el país, para obligarlos a que, mediante el secuestro virtual, depositen desde 200 pesos, 500 pesos, mil pesos y hasta 5 mil pesos –según el sapo la pedrada–, con el cuento de que es dinero que urge a un familiar en Estados Unidos?

¿Se habrá enterado López que apenas en el mes de mayo, en la Ciudad de México fueron secuestrados en su hotel, un grupo de enfermeros de escasos recursos, que habían llegado de Monterrey para atender la pandemia? Lo cierto es que la realidad del secuestro está a la vista de todos.

Y cualquiera que esté atento al día a día social, cualquiera que revise diarios de manera cotidiana y llegue a las páginas de la nota roja o sucesos, sabe que el secuestro clásico, el secuestro exprés y hasta el secuestro de unos cuantos minutos a bordo de “la micro” o de “los chimecos”, en realidad afecta a los que menos tienen.

Más aún, la reputada ONG, Alto al Secuestro, señala que luego de años de estudiar el secuestro, se puede concluir que “el secuestro es un delito que no distingue clases sociales, edad, género u ocupación”.

Y dice más: “Si bien es cierto que hasta hace algunos años el secuestro era un delito orientado hacia la clase alta y los grandes empresarios, hoy lo sufren, primordialmente, los trabajadores, los asalariados, estudiantes, comerciantes informales… debido a que los delincuentes obtienen una menor cantidad de dinero, pero en tiempo mucho más corto” y con un riesgo menor.

Y el mejor ejemplo de que el secuestro no distingue edad, sexo, condición socioeconómica y rango social, es el secuestro y posterior liberación de un general del Ejército Mexicano.

Pero hay más. Una cifra de escándalo, según Alto al Secuestro, es el plagio de mujeres. De enero de 2018 a abril de 2020, se registró el secuestro de 4 mil 227 personas, de las cuales 828 son mujeres. Eso equivale a que casi 20% de los secuestros en México son contra mujeres; y entre los estados con más mujeres secuestradas están Veracruz y la Ciudad de México.

¿Quién informa o malinforma al presidente Obrador? ¿Nadie fue capaz de explicarle que, sobre el secuestro, dijo una tontería? Lo peor, lo más preocupante y hasta trágico, es que voces interesadas estén engañando al Presidente.
¿Quién engaña a López Obrador?
Al tiempo.


16 Junio 2020 04:07:00
¡Complicidad de AMLO con grupos mafiosos!
En una de sus mañaneras recientes, el presidente López Obrador rechazó, de manera tajante, que ni él ni su Gobierno mantienen relaciones de complicidad con nadie.

La declaración presidencial surgió luego de que se dieron a conocer las pillerías del Gobernador de Morelos, Cuauhtémoc Blanco, y su círculo cercano; a quienes en Morelos motejan como “ladrones de cuello político”.

La insinuación de una complicidad de los gobernadores afines a Morena indignó al Mandatario federal quien, irritado, respondió tajante: “Yo no establezco relación de complicidad con nadie…”

La terca realidad, sin embargo, contradice de nueva cuenta al mentiroso Presidente mexicano.


¿Por qué?

Porque lo cierto es que abundan los ejemplos de complicidades nada claras y hasta inconfesable del Presidente, sea con políticos, sea con mafiosos y criminales y, ya en el extremo, hasta con presidentes, como Nicolás Maduro y Donald Trump.


¿Lo dudan?

1.- Una de las más escandalosas complicidades –que incluso dio origen a los llamados videoescándalos– se produjo entre López Obrador y no pocos políticos y hombres de empresa que financiaron a López Obrador desde los inicios de su activismo político.

Está a la vista del que quiera verlo, el video de René Bejarano cuando llena bolsas con pacas de dinero, recibido “a nombre de Andrés”. El modus operandi del “moche político” lo conocen no pocos empresarios y políticos que financiaron a AMLO por décadas.

2,- Luego del “crimen de los 43”, quedó claro que grupos criminales y cárteles de la droga también habrían financiado a López Obrador en sus tres candidaturas presidenciales. También están a la vista, del que quiera verlos, los trabajos periodísticos que confirman que Los Abarca compraron al PRD y luego a Morena, respectivas candidaturas a alcaldías, como la de Iguala.

3.- Y es que a través de figuras como “los” o “las” recaudadoras, mujeres y hombres de toda la confianza de AMLO, se establecían vínculos con grupos criminales de todo el país, a los que ofrecían impunidad, a cambio de dinero para las campañas políticas del tabasqueño.

El caso emblema es Eva Cadena, conocida como “la recaudadora” y quien confesó recibir dinero “negro” a cambio de protección a los grupos criminales. La confesión le valió a Eva Cadena repetidas amenazas de muerte y, sobre todo, el silencio a cambio de la vida.

En esa práctica también participaron, entre otras, las señoras Rocío Nahle y Yeidckol Polevnski, a quienes el pago por sus lealtades es público y en especie, a través de jugosos negocios del poder.

4.- En relación estrecha con las anteriores complicidades financieras –la presunta relación con grupos criminales y distintos cárteles– a lo largo de su campaña electoral, López Obrador prometió que daría amnistía a esos grupos y, fiel a su palabra, cumplió lo prometido.

5.- Para nadie es nuevo que el cártel de “El Chapo” es uno de los más favorecidos con tal amnistía. Hasta hoy, todos los socios de Guzmán Loera que estaban en prisión, han escapado de manera misteriosa de las cárceles mexicanas, sin que ninguna autoridad pudiera explicar lo ocurrido. La complicidad más que sospechosa, es grosera.

6.- Pero si aún lo dudan, son emblema de la complicidad del Gobierno de AMLO, con Joaquín Guzmán, la liberación de su hijo “El Chapito”, la impune boda de su hija en la Catedral de Culiacán y, sobre todo, el saludo presidencial a la madre de “El Chapo”, el día del cumpleaños de “El Chapito”.

7.- Pero el asunto no termina ahí. El pasado fin de semana, una fuente militar, de absoluta seriedad, nos dijo que Nemesio Oseguera, “El Mencho”, jefe del cártel Jalisco Nueva Generación, había sido capturado y posiblemente muerto, por efectivos militares.

8.- La versión alcanzó espacios en casi todos los medios, a nivel de rumor, pero ninguna autoridad lo desmintió y menos confirmó, de manera clara y contundente.

9.- El lunes, la misma fuente nos dijo que la captura “fue real”, que “sí se produjo” pero, de acuerdo con los protocolos del nuevo Gobierno “frente a sus aliados”, lo habrían dejado en libertad, igual que hicieron con “El Chapito”.

10.- Lo cierto, sin embargo, es que nada sabremos de manera oficial sobre esas complicidades, sobre todo ante un Gobierno de mentirosos, en donde el primer Mandatario, es el primer mentiroso del país.

Pero las complicidades están a la vista de todos; complicidades con grupos criminales y políticos; complicidades como la contratación de médicos cubanos, que no son más que el pago por el financiamiento desde Cuba a las actividades políticas de AMLO.

Complicidades que, tarde o temprano, se confirmarán.

Al tiempo.
15 Junio 2020 03:59:00
¿Cuántos muertos más necesita, Presidente…?
¿Cuántos muertos más necesita, Presidente, para entender que es un total fracaso su estrategia contra el coronavirus?

¿Cuántos mexicanos más, Presidente, deben perder la vida, para que rectifique y asuma su verdadera responsabilidad?

¿Le parece poco la vida de casi 20 mil mexicanos muertos en solo 86 días de pandemia y casi 10 mil vidas perdidas en los últimos 15 días, para que entienda que es equivocada la estrategia seguida por su Gobierno en materia de salud pública?

Y es una estrategia fallida contra la pandemia porque, hasta hoy, han transcurrido 86 días de que se declaró la llegada a México del Covid-19 y, el número de víctimas mortales está cerca de las 20 mil.

Incluso, se podría decir que en cada uno de esos 86 días que lleva la pandemia en México –de manera oficial llegó el 18 de marzo del 2020– habrían muerto, en promedio, 232 mexicanos.

Es decir, casi 10 personas por hora o, si se quiere, un mexicano pierde la vida a causa del coronavirus, cada 6 minutos; número de víctimas que, de suyo, es de escándalo.

¿Por qué?

Porque significan que, en promedio, el número de muertos por la pandemia supera en casi tres veces al número de mexicanos muertos por la violencia criminal, que es incontenible en México.

Sin embargo, la tragedia del coronavirus es mayor si se toma en cuenta que –según cifras oficiales– en los últimos 15 días perdieron la vida casi 10 mil mexicanos, mientras que, en los 73 primeros días de pandemia, el número de muertes fue superior a las 9 mil 500.

¿Qué significa lo anterior?

Que en solo los primeros 15 días del mes de junio del 2020 perdió la vida casi el 50% del total de los mexicanos muertos, en los primeros 86 días de la pandemia en México.

¿Y cómo debemos entender las anteriores cifras...?

Solo existe una respuesta a esos resultados de escándalo.

Sí, a los ojos de México y del mundo se confirma, de forma irrebatible, el fracaso total de la política pública y de las acciones oficiales emprendidas por los gobiernos de Morena y por el presidente López Obrador, a nivel federal, para contener la pandemia.

Dicho de otro modo, nadie puede negar que ha sido un total fracaso la estrategia de sana distancia emprendida por el Gobierno federal y que, contra la gravedad del contagio –que ya ronda las 150 mil personas afectadas, según las cifras oficiales– el presidente López Obrador parece dispuesto a estimular un crimen de Estado, si no es que un verdadero exterminio en México.

¿Por qué?

Porque a pesar de que los números oficiales ratifican que se vive el peor momento de la pandemia –en cuanto a muertos y contagios de Covid-19– el Gobierno federal decretó el regreso a la actividad normal a partir de hoy, en tanto que el Presidente necea con sus giras de fin de semana, que no solo lo ponen en riesgo sino a todos aquellos a los que lo rodean.

Por eso la pregunta que debieran hacer todos los mexicanos.

¿Cuántos muertos más necesita, Presidente, para entender que está cometiendo un crimen de Estado?

¿Cuántos muertos más necesitan el Congreso, los opositores, el Poder Judicial, para intervenir a favor de la vida de los mexicanos, frente a un Gobierno indolente e ineficaz, que exhibe sus fracasos en medio de la sangre de miles de mexicanos?

Y es que miles de mexicanos viven a diario la tragedia que significa la ineficacia del Gobierno federal, no solo por la pandemia, sino por la violencia criminal; una violencia que en todo el país ha generado casi 60 mil muertes.

¿Cuántas muertes violentas más necesita, presidente Obrador –además de las casi 60 mil vidas arrancadas por la violencia– para entender que fracasó su política de seguridad y contra la violencia criminal?

¿La vida de cuántos periodistas más necesita Presidente –además de los 27 informadores muertos durante su Gobierno– para que entienda que no hay libertad de expresión y que México es el país más peligroso del mundo para el periodismo?

¿Cuántas mujeres más deben morir, presidente Andrés Manuel, además de las 964 asesinadas en su Gobierno –de las que 720 se clasificaron como feminicidios– para que usted entienda que su Administración nada hace a favor de las mujeres?

¿Cuántos niños con cáncer deben que morir, presidente AMLO, para que le de un poco de vergüenza el desvío de recursos para obras faraónicas? ¿Cuántos policías deben ser masacrados, cuántos militares emboscados…?

¡Sí, presidente Obrador, el suyo ya es el Gobierno de los muertos!

¿Cuántos mexicanos más deben morir para que pida perdón y se retire?

Al tiempo.
12 Junio 2020 04:00:00
¡Arranca 2021 con la amenaza de fraude!
Como no hay plazo que no se cumpla ni mentira que dure 100 años, ya arrancó el proceso electoral del 2021; elección que podría significar el principio del fin del Gobierno de AMLO.

Por eso, porque la realidad empieza a pisar los talones del fallido Gobierno de Obrador, el Presidente también empieza a mandar señales y a marcar su territorio.

¿Y cuáles son esas señales y cuál es el territorio presidencial?

¿Cuál es el mensaje de fondo que pretende enviar -y que envía- el Presidente con la persecución al Gobernador de Jalisco?

¿Cuál es el mensaje que intenta mandar -y que manda- López Obrador con mentiras como la supuesta rebelión de los conservadores y de la derecha en su contra, motejada como “BOA”?

¿Cuál es el mensaje del Mandatario mexicano cuando dice, medio en serio y medio en juego, que aspira a que solo existan dos partidos políticos en México: conservadores y liberales?

¿Cuál es el mensaje que intenta sembrar en el animo colectivo -desde la tribuna de Palacio- un Presidente que un día sí y otro también descalifica al INE y a los contrapesos?

¿Cuál es el mensaje del partido en el poder, Morena, cuando en Ciudad de México propone aplazar los procesos electorales previstos para el 2021, ¿con argumentos ridículos que no se sostienen más que por su mayoría en la capital del país?

Los mensajes son muchos, pero, sobre todo, son perfectamente claros.

1.- El primer mensaje es que el Presidente mismo, desde Palacio, dio el banderazo de salida al proceso electoral del 2021; proceso que por ningún motivo permitirá que se le salga de control.

2.- Y es que, al más añejo estilo del viejo PRI -y como no ocurría en los años recientes-, el Presidente mexicano será el primer promotor del voto a favor de su partido y de su proyecto -a través del más grande despliegue de clientelismo en la historia-, para hacer todo lo necesario -incluido el fraude- para alzarse con la victoria en todos los procesos electorales del 2021.

3.- Y es que cuando Obrador manda a sus leales -como la señora Citlalli Ibáñez, alias Yeidckol-, a operar un “estate quieto” contra un Gobernador como el de Jalisco, Enrique Alfaro, en el fondo manda un mensaje a todos los mandatarios estatales de que su Gobierno no tolerará que en los estados se opere el voto contra Morena.
4.- ¿Y por qué un mensaje a los gobernadores? Porque todos saben que los mandatarios estatales son quienes operan la elección de los diputados federales, locales y alcaldes. El mensaje es claro: “¡Ay de aquel que se atreva a mover votos contra Morena…!”.

5.- Pero la venganza contra el Mandatario estatal de Jalisco es un mensaje entre iguales, entre políticos. Existe otra señal aún más potente y más preocupante: el mensaje a los empresarios, a los ciudadanos y, sobre todo, a los críticos y a los medios. Ese es el mensaje del supuesto complot, llamado BOA, que mete en el mismo saco a todos los que han expresado su rechazo a un Gobierno mentiroso e ineficaz.

6.- Pero el mensaje del BOA va mucho más lejos que una mera ocurrencia y un mero montaje. En realidad, se trata de una advertencia velada de que todos aquellos que participen en organizaciones civiles opositoras contra el Gobierno de López y contra su partido, podrían ser perseguidos. Incluso llevados a prisión.

7.- Por eso el mensaje de que “es momento de definiciones”; momento de que digan si están con la fallida transformación de López o están en contra. Y por eso el Presidente desliza la especie de que solo habrá dos tipos de mexicanos y que aspira a que solo existan dos partidos políticos: el Partido Conservador y el Partido Liberal.

8.- Y si solo existen dos partidos -como propone AMLO-, para qué servirá el costoso INE, al que Obrador le ha echado el ojo para destruirlo y para canalizar ese dinero al clientelismo electorero de Morena. Y sin el INE independiente, no habrá ninguna certeza de elecciones limpias, creíbles, equitativas, legales…

9.- Y entonces lo que viene será un fraude monstruoso, operado desde el propio Gobierno de López Obrador, desde Palacio -al estilo de Bartlett-, en medio de la mayor crisis económica política y social de la historia; de la más peligrosa anemia de los partidos opositores y en medio de una inminente revuelta social producto del hambre, el desempleo y la pobreza.

10.- Por eso, en prevención de lo que viene ante el fracaso estrepitoso del Gobierno de AMLO, en todo el país, pero sobre todo en Ciudad de México, el Congreso de la capital del país ya solicitó al INE que la elección del 2021 se aplace. ¿Por qué? Por la violencia contra las mujeres.

¿Entendieron los mensajes? ¡Están perfectamente claros! ¿O será que luego del proceso electoral del 2021, veremos de nuevo a intelectuales sorprendidos y periodistas arrepentidos?

Al tiempo.
11 Junio 2020 04:00:00
¡Bodrio, burla y ‘BOA’; la impunidad de AMLO!
El sustantivo “bodrio” significa mal hecho, de mala manufactura, de mala calidad, fraudulento, tramposo, “churro” y hasta “pegote”.
Un “bodrio”, en literatura y en periodismo, es un fraude.

En política y, sobre todo, en el ejercicio del poder, un “bodrio” es una burla, un engaño y una tomadura de pelo que, por lo general, queda oculta en los intríngulis de la impunidad.

Y todo eso junto; un “bodrio”, una burla impune y un engaño a los ciudadanos es el supuesto Bloque Opositor Amplio (BOA) que el pasado martes dio a conocer el presidente López Obrador, en su mañanera, a manera de queja porque sus opositores “conspiran contra su Gobierno”.

Y si existen dudas de que el BOA es un grosero “bodrio”, orquestado por el poder presidencial, basta revisar la sección Bajo Reserva del diario El Universal, para comprobarlo.

Dice el diario –con una valentía no habitual en la prensa mexicana– que el lunes 8 de junio del 2020, sus directivos atendieron a un reputado político de Morena, quien les ofreció “en exclusiva” el “bodrio” del BOA. Los promotores del bodrio habrían ofrecido, incluso, que El Universal tendría la posibilidad de deslindarse, ya que El Gran Diario de México aparecía como parte de la conspiración contra López Obrador.

Sin embargo, con un ejemplar rigor periodístico, El Universal pidió pruebas del origen del documento de marras y le advirtió al reputado “morenista” que, si se trataba de una denuncia, la acusación debía ser respaldada con el nombre, el apellido y la cara del denunciante.

Si era una investigación a modo, debía documentarse la identidad de los investigadores y las fuentes que sostenían dicha indagatoria.

Es decir, que como aquí lo dijimos desde el mismo martes, el propio Gobierno de Obrador fabricó un “bodrio” para usarlo como victimización y, sobre todo, para acusar “al mundo” todo –a la prensa nacional e internacional– del supuesto “compló”, en contra del presidente López Obrador.

Es decir, que los operadores del Presidente –“mujeres y hombres” que diseñan y ejecutan las truculencias oficiales– son tan burdos y tan brutos que dejan las huellas del engaño, del fraude y del “bodrio”, por todas partes.

Y, por eso, pocas horas después del engaño, de la burla y del intento por defraudar a los ciudadanos, la paliza en redes y digitales para el Gobierno de AMLO fue descomunal.

El “bodrio” salido de Palacio Nacional no resistió el análisis más elemental y se derrumbó en medio del descrédito del Presidente; descrédito al que se sumó que el Mandatario mexicano no solo es un mentiroso patológico y un consumado “engañabobos” sino, sobre todo, un payaso de circo.

¿Por qué?

Porque el Gobierno de AMLO se ha convertido en eso; en un circo de tantas pistas como problemas enfrenta el inútil Gobierno.

Es decir, a cada problema, a cada crisis y a cada fracaso, la respuesta es la estulticia, la mentira, la difamación y la construcción de una nueva “cortina de humo” –cada nueva cortina más ridícula y denigrante que la anterior– y por tanto con cada mentira y cada engaño nuevo, asistimos a una nueva denigración de la figura presidencial.
Lo cierto es que asistimos a la autodenigración presidencial, al suicidio del grupo en el poder, al ejercicio de autodegradación, de reconocimiento de que el nuevo Gobierno es incapaz de sortear la menor crisis y de salvar el más elemental de los problemas.

Y es que solo un puñado de ineptos e incapaces, una sarta de ignorantes y analfabetas, como el Presidente y sus secretarios de Estado, son capaces de la destrucción que llevan a cabo en México.

Y la tragedia es mayor si se toma en cuenta que el Gobierno de López Obrador llegó con un bono democrático impensable y con una herencia económica imposible; al grado de que tenían todo para ser el mejor Gobierno de la historia.

¿Por qué?

1.- Porque López Obrador llegó con el mayor caudal de votos y con la mayor legitimidad de la historia.

2.- Porque AMLO llegó al poder con un país que venía del mayor empleo de la historia y con las mayores reformas en medio siglo.

3.- Porque la inversión externa era histórica y la confianza en México era impensable para invertir.

4.- Porque industrias fundamentales como el turismo, la construcción y la del automóvil, entre otras, habían llegado al mejor momento de su historia.

5.- Porque la confianza en México era de las más sólidas del mundo; con una deuda manejable, una moneda estable y una población de crecimiento controlado.

AMLO tenía todo para hacer el mejor Gobierno, pero todo lo tiró al basurero y hoy deberá apelar a la impunidad.

Sin embargo, hoy López debe inventar “bodrios” como el BOA, para sobrevivir. Pero a López ya no lo salva ni una miserable lombriz de tierra.

Al tiempo.
10 Junio 2020 03:45:00
¿Perdieron la razón en Palacio?
Dicen que llegó a Palacio de manera solitaria, anónima.

Dicen que llegó sin remitente, sin horario y sin fecha en el calendario.

Peor aún, nadie en Palacio tuvo el cuidado de averiguar su legitimidad, a pesar de que presumen que el presidente López Obrador “todo lo sabe”; a pesar de que el Gobierno mexicano inició una feroz cruzada contra las “fake news”; las noticias falsas, iguales al (BOA)

Y a pesar de que se trata de un anónimo sin aparente remitente, sin confirmación de su identidad, en la casa presidencial lo tomaron por bueno y hasta lo usaron para lanzar difamaciones y calumnias contra medios, dueños de medios, periodistas, intelectuales y críticos del Gobierno de AMLO.

Y sin verificar su autenticidad y menos la seriedad del texto anónimo, bautizado como Bloque Opositor Amplio (BOA), el mismísimo Presidente se lanzó a presentarlo en su mañanera -de ayer martes- como si se tratara de una horrible conspiración contra su Gobierno.

¿Una horrible conspiración? ¡Sí, de risa loca…! Y es que, según Obrador y sus propagandistas, el horrible (BOA) es un proyecto opositor que busca arrebatarle el poder, en las urnas, al partido Morena y, claro, al propio AMLO.

¡Bingo..! Resulta que en Palacio descubrieron que existe un artículo constitucional que garantiza la libre asociación, que regula la creación de partidos políticos, coaliciones, y alianzas para buscar el poder presidencial.

Por eso es ridículo que ahora en Palacio salgan con el cuento de que organizarse para buscar el poder, es un pecado “de lesa democracia”.

¿Nada de eso sabían el Presidente y su claque? Si no lo sabían, ¿cómo es que, por décadas, López Obrador organizó a los opositores, a los partidos, a los ciudadanos y a sus feligreses, “para conspirar” contra el poder en manos del PRI y del PAN?

¿Cómo es que AMLO llegó a crear su propio partido político, “para conspirar” contra los gobiernos de Felipe Calderón y Peña Nieto?

¿O será que cuando AMLO se organizaba para asaltar el poder por vía del voto, ese asalto al poder era tolerado y hasta llamado democracia electoral, y cuando los opositores a Obrador se organizan para alcanzar el poder mediante el voto, entonces se llama conspiración? ¿A poco no es de risa loca?

Pero, acaso lo más simpático -la hilaridad total-, es que el Presidente y sus propagandistas dicen que detrás de esa fea conspiración están los partidos políticos, los críticos del poder; periodistas, medios e intelectuales y hasta aparecen corresponsales extranjeros que cuestionan los errores, fallos, desaciertos y tonterías que comete el poder presidencial; tonterías, fallos y horrores en las que incurren los hombres y mujeres “del Presidente”.

En pocas palabras, todo apunta a que la ignorancia de los hombres y mujeres del poder en México -supuesta ignorancia de Morena con la que justificarán la instauración de una dictadura-, será la coartada perfecta para justificar que, de ahora en adelante, se iniciará una feroz persecución contra los críticos; coartada para llamarlos golpistas y para llevarlos a prisión.

¿Es o no el de AMLO un proyecto golpista y dictatorial? Podrán decir misa en Palacio y podrán difamar lo que gusten y manden a los críticos, pero lo cierto es que asistimos a la antesala de la persecución de esos críticos; a la amenaza real de que serán presos si insisten en sus críticas.

Y es que en el poder presidencial mexicano -entre quienes toman las decisiones y preparan las estrategias de adoctrinamiento y de propaganda-, parecen haber perdido la razón.

Perdieron la razón porque ya no entienden que la crítica al poder es la reina de las libertades democráticas; porque llaman golpismo a la exigencia elemental a un buen gobierno; de un gobierno transparente, en el que se rindan cuentas, en lugar de solapar a los pillos y los grupos criminales.

Perdieron la razón, porque amenazan con perseguir a los críticos del poder presidencial, a sabiendas de que AMLO y su claque fincaron su llegada al poder en esa misma crítica al poder.

Perdieron la razón porque no entienden que no hace falta conspiración alguna, cuando el de López Obrador es el peor Gobierno de la historia, el más mentiroso, el más ineficiente y el de menos resultados.

Perdieron la razón porque no entienden que no hace falta conspiración alguna ante un Gobierno que no ha sido capaz de un solo resultado; cuando el Gobierno divide, ofende, difama y culpa a otros gobiernos de sus propias fallas.

Perdieron la razón porque inventan supuestos complots, en lugar de reconocer que el de Obrador es el peor Gobierno de la historia.

No, Presidente, no hay tal bloque opositor; los opositores son, somos, todos los mexicanos a los que su Gobierno ha fallado.

Y, en democracia, un gobierno fallido, como falló el de AMLO, debe irse, por pura vergüenza.

¿Cuándo se va, por pura vergüenza, presidente Obrador?

Al tiempo.
09 Junio 2020 04:00:00
¡El intelecto estupefacto! ¿No sabían quién era AMLO?
El 7 de febrero de 2018 titulamos de la siguiente manera el Itinerario Político de entonces, en Milenio: “¡Intelecto estupefacto!”.

Nos referimos, como sugiere el título, a la estupefacción que entonces provocó entre intelectuales mexicanos descubrir el talante autoritario y nada democrático del más aventajado candidato presidencial: López Obrador.

Desde entonces, estaba claro que Obrador no era un demócrata y menos un hombre de izquierda, sino un profundo conservador con pie de liberal.

Aún así, mucho del intelecto mexicano compró -solo por conveniencia- el discurso “engañabobos” de López, al que esos intelectuales apoyaron sin límite.

Hoy, a poco más de dos años de aquel febrero de 2018 -y a 18 meses de iniciado el Gobierno de AMLO-, Obrador persigue a intelectuales como Sergio Aguayo,
“pendejea” a otros como Enrique Krauze y Héctor Aguilar Camín y domestica por 30 monedas a seniles como Lorenzo Meyer.

Bueno, López hasta se da el lujo de exigir que se definan los hombres y mujeres del intelecto; “están conmigo o en mi contra”, les grita.

Por eso, hoy preguntamos lo mismo que aquel 7 de febrero de 2018. ¿De verdad, no sabían, los intelectuales mexicanos, quién era AMLO?

¿O cerraron los ojos en espera de paladear la dulce miel del poder?

Como sea, el Itinerario de aquel 7 de febrero de 2018, parece escrito para hoy. ¿Lo dudan? A continuación, el texto íntegro:

“No se sabe si es un problema de memoria o de soberbia.

“Lo cierto es que llama poderosamente la atención que, al cuarto para las 12, un puñado del ‘intelecto mexicano’ descubra estupefacto el talante autoritario y nada democrático del candidato presidencial de Morena.

“Más. ¿Cuántos de los intelectuales que hoy se dicen aludidos porque López Obrador reprendió a uno de los suyos con un feo desprecio a la libertad de expresión han aplaudido las ocurrencias de AMLO, han festejado sus gracejadas y hasta han justificado sus afanes dictatoriales?

“¿Cuántos de los que se dicen indignados por la ignorancia de AMLO sobre el liberalismo, han justificado o callado los excesos retóricos de Obrador y hasta se han volteado para otro lado ante la terca realidad que lo confirma como un potencial Hugo Chávez y Nicolás Maduro?

“¿De verdad, hasta hoy se dieron cuenta de que Obrador es un autócrata, que no respeta y nunca respetará las reglas del juego electoral y menos los pilares democráticos?

“¿Hasta hoy descubrieron que lo suyo no es la libertad de expresión y menos la de pensamiento? ¿De verdad el ‘intelecto mexicano’ que hoy se dice estupefacto, llegó a creer que en algún momento Obrador había cambiado?

“¿De verdad nunca habían visto y menos padecido el desprecio de AMLO por el pensamiento distinto, el odio que siembra y estimula contra el que disiente y lo cuestiona? ¿En serio, los intelectuales no sabían o no conocían de la profunda confusión que pregona en las plazas, al hacer creer a sus feligreses que encarna a un liberal, cuando lo suyo es el más trasnochado populismo?

“¿No saben o no quieren saber -muchos intelectuales mexicanos-, que el de López Obrador ha sido, en las últimas décadas, el discurso de un ‘populista engañabobos’ capaz de enamorar hasta a ‘los más pintados’ con la fórmula infalible de despertar la codicia por rentables cargos públicos?

“¿Cuántos de los ‘intelectuales’ y periodistas que cuestionaron a AMLO por años, ‘han doblado las manos’ y hoy son parte de su claque aplaudidora, motejada como ‘el intelecto orgánico de Morena’? ¿Cuántos de los integrantes del ‘intelecto mexicano’ que hoy se dice estupefacto -y cuántos periodistas, en general-, que solían cuestionar a AMLO, hoy mudan su pensamiento crítico a posturas más cómodas para el tabasqueño, en prevención del clásico ‘¡no sea que en una de esas y gana!’?
“¿Cuántos intelectuales y periodistas mexicanos, en general, se mueven en los meandros del poder para caer parados, sea que el ganador resulte el de Tabasco o el de Querétaro, a sabiendas de que Anaya padece de las mismas taras antidemocráticas que Andrés?

“¿Y cuántos de los intelectuales que hoy se dicen indignados por la antidemocracia de AMLO ‘aprovecharán el viaje’ y levantarán la mano para que el mesiánico de la política los vea y les quite el sambenito de pertenecer a la ‘mafia del poder’?

“Sin duda que resulta saludable para la zarandeada democracia mexicana que un puñado de sus intelectuales abra los ojos y grite al mundo que el más aventajado de los presidenciables mexicanos es un oportunista, sin más ideología que su enfermiza ambición por el poder.

“Sin dudas que es alentador que una porción del intelecto mexicano decida sacudir la modorra y salir de su ‘zona de confort’ para exhibir por lo menos una pizca del carácter mentiroso, populista y nada democrático del más aventajado de los aspirantes a la silla presidencial mexicana.

“Pero también es cierto que la realidad -siempre impertinente y necia- exhibe a no pocos de esos estupefactos intelectuales mexicanos tanto o más oportunistas que el propio López Obrador.

“¿Cuántos, por lo bajo, desean y promueven la victoria de AMLO, en respuesta a que los gobiernos del PRI los excluyó del cómodo papel de ‘intelectuales orgánicos’?
“¿Cuántos aventaron la piedra -la financiaron y aplaudieron-, del bodrio conocido como El Bronco y luego del fracaso del feo experimento escondieron la mano y… hasta la cara?

“¿Cuántos aplauden el adefesio democrático -verdadera tara genética-, llamado alianza PAN-PRD en Chihuahua, que dio origen al gobierno fallido de Javier Corral? ¿Cuántos, incluso hoy que Chihuahua se desangra, siguen aplaudiendo la ineficacia y el engaño de Corral?

“¿Cuántos del intelecto que se dice estupefacto por el autoritarismo de AMLO ya olvidaron que en Cuba y en Venezuela sus respectivos dictadores ya caminaron por el mismo camino que AMLO, con las mismas promesas de respeto a la prensa, la libertad de expresión, al libre mercado, la democracia… y al final engañaron a los intelectuales y periodistas que se dejaron engañar?

“No, señores intelectuales, AMLO es el mismo de siempre. ¿No lo habían visto? ¡No mamen…! Al tiempo”. (Fin de la cita)

Lo anterior lo dijimos el 7 de febrero de 2018 y, sin quitarle una coma, hoy seguimos pensando lo mismo.

Al tiempo.

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