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hace 4 meses
Augusto Atempa

Entrena policía a mujeres

Agencia Reforma

Rubén, policía desde hace 26 años, lleva entrenando Jui-jitsu 16 años y lo enseña a mujeres para combatir la delincuencia.

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Rubén Apóstol Estrada es agente adscrito a la Policía Bancaria e Industrial (PBI), desde hace 16 años practica Jui-jitsu, un arte marcial japonés, conocimientos que ha heredado a sus hijos y que se han replicado en mujeres, las cuales han aprendido a defenderse de la delincuencia.

Hace 26 años, Rubén ingresó a las filas de la Policía, su primer acercamiento con el deporte lo tuvo gracias a José Guillermo Salas Tonella, maestro de Jui-jitsu, quien le enseñó los primeros movimientos hasta que se adentró en el combate cuerpo a cuerpo para mejorar su técnica.

"Se me metió la espina por la cuestión de la efectividad de la técnica, en cuanto a controlar a una persona y someterla sin hacerle mucho daño", explica Rubén.

A partir de ahí comenzó a entrenar y competir a nivel nacional, en su lista de logros ha obtenido 10 medallas por primeros, segundos y terceros lugares.

Pero Rubén no se quedó conforme e instaló un pequeño gimnasio en el Municipio de Amecameca, ahí da clases a 12 personas, desde los 6 a los 35 años, la mayoría son mujeres, quienes aprenden a defenderse ante el cualquier amenaza.

"Trabajar con ellas (mujeres) y hacerles ver que no son el sexo débil sino que son unas fieras a la hora de pelear () el Jiu-jitsu que nosotros enseñamos está hecho para la calle, obviamente al entrenar le damos el lado deportivo de manera que todos se cuiden", comentó.

En esta arte marcial se caracteriza por emplear llaves en las que se somete al rival luxaciones articulares, y además golpes, patadas, rodillazos, esquivas, empujones, proyecciones, derribos, y estrangulamientos.

La familia de Rubén le ha seguido los pasos en el deporte, primero fue su esposa, después su hijo pequeño, quien ya ha competido y obtenido medallas internacionales por segundo lugar.

Sus dos hija, Galilea y Alejandra, de 17 y 14 años, también practican las artes marciales que las han ayudado a obtener confianza en su vida diaria.

"Veía entrenar a mi hermano y papá, a mí no me gustaba (el Jiu-jitsu) pero después me empezó a interesar porque ya lo conozco a fondo", comenta Alejandra.