×
Salvador García Soto
Salvador García Soto
ver +
Salvador García Soto es periodista. Nació en Guadalajara Jalisco, donde cursó la licenciatura en Ciencias y Técnicas de la Comunicación en la Universidad del Valle de Atemajac. En Guadalajara colaboró en varios medios locales y en oficinas de los gobiernos estatal y federal. Fue reportero de la fuente política en El Heraldo de México y en el diario La Crónica de Hoy. Desde 1998 escribe la columna política Serpientes y Escaleras que se ha publicado en los periódicos La Crónica, El Independiente y actualmente en el Universal Gráfico. Fue director general de Crónica y ha colaborado en revistas como Vértigo y Cambio. Durante dos años fue conductor del programa Cambio y Poder que se transmite por Cadena Raza y desde noviembre 2003 colabora en W Radio como comentarista del noticiario Hoy por Hoy tercera emisión y en el programa El Weso.

" Comentar Imprimir
09 Julio 2020 04:03:00
Visita a Washington: México ganó, AMLO votó
Escuchar Nota
Una primera consecuencia del encuentro de ayer miércoles, el primero entre López Obrador y Donald Trump en la Casa Blanca, es que México, como País y como palabra, salió del estereotipo y el adjetivo negativo en el que se le ha encasillado en las últimas elecciones presidenciales de Estados Unidos, para colocarse como algo positivo. El nombre de México como nación se volvió ayer un concepto codiciado y al que los dos candidatos a la Presidencia del país más poderoso del mundo, lo mismo el demócrata Joe Biden, como el republicano y oficialista Donald Trump, consideran necesario reconocer y halagar no necesariamente porque lo crean, sino porque les conviene reconocer a México como la llave para ganar el voto electoral de los chicanos o México-americanos, estimado en más de 30 millones de posibles votantes en la elección de noviembre próximo.

El que Donald Trump por primera vez en su existencia se haya mordido la lengua y haya evitado proferir adjetivos negativos y descalificaciones como los que siempre ha utilizado para referirse a México y a los mexicanos, es sin duda un logro importante, tal vez más de las circunstancias y el contexto, que de la visita del presidente López Obrador.

Y, como al final, esta primer visita se produjo en medio de una reñida y cerrada contienda por la Presidencia, la reacción del candidato demócrata, Joe Biden, no pudo ser más favorable y positiva para México y los mexicanos: “Trump lanzó su campaña en 2016 llamando violadores a los mexicanos. Él ha propagado el racismo contra nuestra comunidad latina desde entonces. Necesitamos trabajar en sociedad con México. Necesitamos restaurar la dignidad y la humanidad de nuestro sistema de inmigración. Eso es lo que haré como presidente”, dijo el abanderado del Partido Demócrata a la Presidencia de los Estados Unidos.

Por eso decimos que ganó México porque ayer —y muy seguramente será ese el tono en las campañas— los dos candidatos presidenciales del país vecino dejaron en claro lo mucho que les interesa el voto latino y mexicano. Muy distinto el balance de la visita si se piensa en lo que transmitió en su primera vez en la Casa Blanca el Presidente mexicano. A AMLO no le fue mal para sus objetivos porque logró lo que se había propuesto: una visita tranquila, sin sobresaltos ni sorpresas de Trump y por el contrario llena de elogios y de flores para él, para el T-MEC y hasta para su “triunfo histórico” de hace dos años.

Tantos elogios y lisonjas al Presidente más antimexicano que haya habido recientemente y el haber pronunciado frases tan mentirosas como que Trump “siempre ha ayudado a los mexicanos” y que sólo ha tenido para nosotros expresiones de apoyo y amistad, es algo que tendrá un costo inevitable para AMLO. Privilegiar su “amistad entrañable” con Trump y mantener así el apoyo del actual Presidente de EU para su proyecto político de la 4T, difícilmente la mayoría de los mexicanos lo aprobarán y avalarán un discurso que diga que “Trump es el mejor amigo de México y de los mexicanos”. Lo más delicado es que, en el dilema entre mantenerse al margen de la elección estadunidense o tomar partido, el Presidente de México claramente optó por votar desde la Casa Blanca a favor del candidato republicano.

El balance de la primer visita es variopinto y de claroscuros: a México y a los mexicanos no les fue mal y por el contrario salimos del estereotipo y las referencias negativas en el discurso político estadounidense; en todo caso veremos cuál es el costo que paga un presidente mexicano que se olvidó de ofensas, amenazas, sometimientos y racismo, y que prefirió ignorar la lucha de muchos mexicanos inmigrantes en EU, a cambio de unas palmadas en la espalda de su nuevo mejor amigo….

Los dados mandan Serpiente doble. Caída libre.

Imprimir
COMENTARIOS