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Querida Ana
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06 Diciembre 2018 04:03:00
Querido padre arrepentido
QUERIDA ANA:

Soy un hombre de 53 años. He estado casado con mi esposa 29 años y tenemos tres hijos, dos casados y una hija soltera. Mi esposa y yo nos llevamos muy bien y nos queremos mucho. Cuando yo comenzaba la carrera en la universidad tuve una novia y nos quisimos mucho. Ella resultó embarazada y decidimos decirlo a nuestras familias.

Ellos estuvieron de acuerdo en que nos casáramos en una ceremonia sencilla y apoyarnos tanto económica como emocionalmente, pero faltando dos semanas para la boda me sentí abrumado con la responsabilidad del matrimonio y de un bebé y me di cuenta que no estaba preparado para eso y así se lo dije al sacerdote que nos casaría, en una plática que tuve con él y le pedí se lo dijera a mis padres y a los padres de mi novia.

El sacerdote hizo lo que le pedí y la boda no se realizó, pero el padre de mi novia la mandó a vivir con unos parientes en una ciudad lejana, en Estados Unidos y allá dio a luz a un niño, al que luego dio en adopción. El padre de ella, bajo amenaza, me dijo que jamás permitiría que volviera a ver a su hija. Y a ella, al mandarla para allá, le dijo que ya no quería que regresara a la casa. En mi casa nunca volvió a mencionarse el asunto, como si nada hubiera sucedido.

Mi novia me escribió desde donde estaba y estuvimos en contacto desde entonces hasta tres años después que nació el bebé. Luego ella se hizo de un novio y me escribía muy esporádicamente y un día me dijo que iba a casarse. Yo, para entonces ya había terminado la carrera y tenía novia y las cartas de mi antigua novia ya no llegaron, me casé y no he vuelto a saber de ella.

Ana, fui un cobarde y aún me persigue mi cobardía. Mi esposa está enterada del hijo que tuve, pero nunca les hemos dicho a mis hijos. Ahora pienso si estaría bien que les dijera del hermano que tienen. Le dije a mi esposa y dijo que me apoyaría en lo que yo decida. Un día pueden enterarse por otro medio. Toda mi familia y la de ella lo supieron y también algunas amistades. A veces la gente no guarda los secretos para siempre o quizás su medio hermano pudiera presentarse en casa. Muchas cosas suceden en la vida y preferiría ser yo quien los enterara. ¿Piensa usted que si los entero será una carga muy pesada para mis hijos?

PADRE ARREPENTIDO


QUERIDO PADRE ARREPENTIDO:

Enterar a sus hijos acerca de ese hijo que tuve en su juventud no creo que sería injustamente abrumador. Al contrario, los preparará en caso de que alguien les haga un comentario al respecto o si su hermano se presentara en el futuro. Usted sabe que en Estados Unidos los hijos adoptados son proclives a buscar a sus padres biológicos.

Y ahora me permito decirle algo que espero le ayude: pienso que hizo lo correcto al decirle al sacerdote que no estaba preparado para la responsabilidad del matrimonio y de un hijo, y pedirle lo comunicara a las dos familias. Y no tuvo la oportunidad de conocer o estar al pendiente de su hijo, la decisión de ella de darlo en adopción tan pronto nació, lo impidió. Ahora es tiempo de que olvide la culpabilidad que ha estado sintiendo todos estos años y empiece a perdonarse a usted mismo.

ANA
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