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11 Octubre 2018 04:00:00
¡Precios a rajatabla!
Por Jesús Carlos Mena

En el mundo comercial existen dos palabras desgastadas hasta el hastío: ahorro y oferta. No hay hasta el momento ningún creativo que haya conseguido liberar al mundo de los negocios al menudeo de los grilletes que por decenas de años los han esclavizado.

Recuerdo a un locutor de la XEQ, Humberto G. Tamayo, que era un creativo nato para construir el texto para los comerciales. Uno de ellos era “Precios a rajatabla”, aludiendo que eran costos muy competitivos. Pero los tiempos cambian y hay que buscar palabras que nos ayuden a vender y no usar en exceso la palabra ahorre, ahorre, ahorre como hoy se emplea en las tiendas.

Primero, usted y yo a una tienda no vamos a ahorrar, vamos a gastar, porque tampoco es una inversión, dado que no hay un retorno de lo desembolsado en un comercio De seguro usted, al pagar su despensa en un supermercado, en su ticket lee “Usted ahorró tantos pesos”, sin embargo, le pregunto: ¿En su cartera, bolso o monedero, lleva ese recurso? No. Por lo tanto, la palabra ahorro es un gancho, un engaño mercadológico que le hace tener la sensación de que aplicó en forma correcta su juicio y efectivamente no gastó más dinero, sino que ahorró.

¿Qué es ahorrar? Reservar una parte de los ingresos ordinarios, guardar dinero como previsión para necesidades futuras, evitar un gasto o consumo mayor. Ahorrar agua, papel, energía, dinero ahorrado o guardado para un uso futuro. Esto es ahorrar, no lo que vamos a hacer a una tienda.

Ahora que, para no emplear más la palabra ahorro en las tiendas, se puede proponer economizar, no gaste de más, compre más y gaste menos, agresivos precios, bajos precios, no desfalque su monedero, gaste lo justo, no pague de más, frases que pueden emplearse para dejar de usar la palabra ahorro que tan desvirtuada está ya en el aspecto comercial.

La palabra ahorro se usó por vez primera en México en la tienda Sears ubicada en Insurgentes, en la Ciudad de México, allá por el año de 1949, y a partir de allí se popularizó y comenzó a usarse en el resto del sector comercial.

Ahorre es un gancho, pero en la época actual la gente ya está cansada de que le digan ahorre, ahorre, por lo que se pueden emplear otras palabras como preciazo, bara, ganga; la clave es buscar nuevas formas para vender, no repetir lo de siempre.

La creatividad del mexicano es tan grande que puede idear nuevas formas de expresión para darle un significante de ahorro en un lenguaje absolutamente popular y de entendimiento generalizado. Como las frases “Aquí tenemos precios bien picudos”, “Que no le saquen los ojos”, “Compre con su feria lo necesario”, “Aquí hay precios pa’l pueblo”, “Aquí no nos vamos al baño con el precio”, entre otras.

Lo importante es ofrecer creatividad, innovación, para poder vender al cliente y que esté convencido de que no se le engaña con la palabra ahorro que se usa en todas las tiendas departamentales, porque recuerde usted: ahorro es economizar, guardar, atesorar, conservar o reservar, y la oferta es una propuesta, ofrecimiento, proposición y una promesa. ¡Tenga usted una compra llena de artículos bara, bara!
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