×
Columnista Invitado
Columnista Invitado
ver +

" Comentar Imprimir
12 Julio 2018 04:00:00
La escuela peregrina
Por: Onésimo Flores Rodríguez

Al llegar a su 75 aniversario en este año la Facultad de Jurisprudencia posee para sus alumnos unas instalaciones excepcionales entre las que destacan en primer lugar sus aulas especialmente diseñadas todas ellas con declive hacia la parte baja donde se encuentra el escritorio del profesor y que cuentan además con dos puertas de acceso que aunque hoy es indistinto originalmente eran, la primera para los alumnos y la segunda para el maestro.

Todas las aulas tienen mobiliario cómodo y adecuado lo mismo para los alumnos como para el maestro. Algunas ya tienen aire acondicionado y a otras se les ha instalado abanico de techo. La mayor parte de estas poseen a la vez instalaciones correspondientes para convertir a cada una de ellas en una sala audiovisual. Existen también dentro de las instalaciones aulas especiales tanto para conferencias y eventos especiales incluidos una para la enseñanza de los juicios orales.

A estas instalaciones hay que agregar el extraordinario, bien equipado y elegante auditorio Antonio Guerra y Castellanos donde no sólo los estudiantes de leyes sino todos los universitarios, alumnos, maestros y autoridades realizan con frecuencia eventos académicos de todo tipo, pues sin duda este auditorio es el mejor en su rango de capacidad e instalaciones de toda la Universidad Autónoma de Coahuila.

También cuenta la Facultad con excelentes aulas para maestría y seminarios y por supuesto las mejores instalaciones administrativas incluyendo salas de maestros al igual que una muy digna oficina para el director de la Escuela.

Todo esto ha hecho que los espacios universitarios de la Facultad de Jurisprudencia sean extraordinariamente adecuados y consistentes para la enseñanza del Derecho, así como para un sinnúmero de actividades afines. Se trata de espacios únicos modernos e innovadores, donde la enseñanza se imparte y se recibe con comodidad, agrado y con eficiencia.

no fue siempre así porque nuestra escuela sufrió un sin fin de vicisitudes, dificultades y problemas desde los inicios mismos de su fundación el 1 de abril de 1943 hasta llegar a las instalaciones adecuadas de las cuales hoy disfrutamos.

Se dio a nuestra Facultad el nombre de escuela peregrina, y es que en verdad por no contar con instalaciones propias anduvo rodando de la ceca a la meca por toda la ciudad. En el momento de su fundación se le asignaron aulas prestadas en el antiguo colegio Roberts que hoy alberga la Escuela Preparatoria Nocturna. Sin embargo al requerirse las aulas para otros propósitos los profesores de Jurisprudencia tuvieron que dar clases al menos de manera provisional bajo los frondosos árboles de nuestra Alameda Zaragoza utilizando para tal efecto las bancas del propio parque.

Luego peregrinó nuestra escuela por viejas casonas del Centro de Saltillo, una de ellas por la calle de Hidalgo y otra por General Cepeda.

Finalmente, la Facultad tuvo por primera vez una sede propia cuando la universidad construyó un edificio por la calle de Durango hoy González Lobo al finalizar la calle Torreón de la colonia Républica. Recuerdo que la biblioteca se ubicó inapropiadamente en un sótano sobre el cual incidían las grandes bajadas de agua por las cuales es famosa nuestra ciudad. Y también recuerdo a don Pancho García Cárdenas enfermo de flebitis rescatando descalzo entre las aguas los libros y el acervo de la biblioteca que las aguas amenazaban destruir. Que ejemplo de grandeza de responsabilidad y de decoro de nuestro gran primer director.

Como a cada santo le llega su fiestecita, por fin le tocó a nuestra escuela la suya propia y el regalo mayor fue el edificio moderno y funcional que diseñó el arquitecto José María Morales del Bosque a petición que hicieran los alumnos y maestros de Jurisprudencia por voz del director Óscar Villegas Rico y que fue atendida favorablemente por ese extraordinario gobernador, don Braulio Fernández Aguirre, hombre bueno y buen amigo de los universitarios, a pesar de no haber recibido él jamás instrucción universitaria alguna.

Así hace 49 años se iniciaron los trabajos de construcción de esta escuela digna que ahora disfrutamos.

Un año después hace 50 años se inauguró formalmente el nuevo edificio.

Desde entonces la escuela peregrina dejó de serlo. Con instalaciones de primera, modernas y eficientes ya no peregrinamos; cuando salimos al mundo y a la sociedad lo hacemos ya no para buscar refugio sino para ofrecer a todos la asesoría profesional fundada en la ética, en la modernidad y en la búsqueda de la justicia que México y los mexicanos tanto demandamos.
Imprimir
COMENTARIOS



3 4 5 6 7 8 9 0