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Verónica Marroquín
Verónica Marroquín
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21 Abril 2019 03:40:00
El vía crucis y la Verónica
QUERIDOS AMIGOS: hoy concluye la gran Semana Santa, y el gran día de la Resurrección de JESÚS que todos los católicos con gran júbilo conmemoramos año con año.

Este hecho nos hace recargar Fe en que nosotros también como nuestro Dios, al llegar el momento de nuestro final terrenal, resucitaremos con Él en el paraíso prometido.

Grandes momentos santos se viven no sólo en México, sino en la amada Tierra Santa en Israel.

Y me es inevitable revivir con gran emoción mi experiencia en Tierra Santa, visitar cada lugar santo donde nuestro Señor Jesucristo estuvo, así como nuestra Santísima Virgen María, su madre, nuestra madre Celestial.

Ese increíble viaje que les he estado contando poco a poco, que me es inevitable llenarme de emoción al compartir el haber tenido la bendición de la experiencia de vivir en la Vía Dolorosa en Jerusalén, ese terrible Vía Crucis que consta de 14 estaciones.

Donde la sexta estación la Verónica enjuga el rostro de Jesús ensangrentado, viviendo yo misma ese momento de gran dolor de nuestro Señor Jesucristo.

En la capilla greco-católica regida por las hermanitas de Carlos de Foucauld, señalada con una columna del cardo máximo de Aelia Capitolina. (6ST PIA
VERONICA FACIEM CHRISTI INTRO DETERCI) Esto está escrito en la columna.

Y bueno, ese día que nos tocó vivir el Vía Crucis, pues todos los de la comunidad de Samara que íbamos devotamente por esa vía dolorosa, reviviendo las estaciones escenificando lo acontecido en cada una, tocándome vivir como la Verónica en la sexta estación; experimenté una gran emoción, pero también un gran dolor, fue una catarsis increíble, difícil de describir en estas líneas, sin embargo, les diré que al enjugar el rostro de mi hermano en Cristo (don Carlos de la Peña) quien representó a JESÚS en esa estación, fue algo inexplicable y maravilloso, al final, rompo en un incontrolable llanto y el padre Mario Cruz, nuestro querido párroco y amigo, me da un abrazo y me dice: Verito has sido realmente la Verónica. Recuerdo que don Carlos de igual manera, muy emocionado, dejó correr esas lágrimas, que sin duda alguna fueron de emoción, y dolor al mismo tiempo, es inexplicable. No tenemos fotos de este acontecimiento vivido, pues por respeto nos pidieron no hacerlo y vivirlo al cien.

Pero todos llevamos esa maravillosa experiencia vivida, otro joven y apuesto español, David, que nos acompañó junto con su recién y bella esposa Ana, que iban de luna de miel, según recuerdo, también la hizo de JESÚS en otra estación, casi, para llegar al Cenáculo, y fue increíble también: estás tan inmerso en la época y lo sucedido ahí, que recuerdo que al verle el rostro y cargando la cruz, creí ver el rostro del mismo JESÚS en el de David.

Al preguntarle qué había sentido, de igual manera rodaron por sus mejillas esas lágrimas de dolor y emoción por el privilegio de tal vivencia que jamás imaginó vivir, ya que fue una Diosidencia que el padre al verlos los haya invitado a participar en nuestro recorrido por Jerusalén. Le comenté que vi la transfiguración, y él atónito no pudo susurrar palabra alguna, y la verdad no hacía falta. Y así a cada uno de nosotros que fuimos viviendo el Vía Crucis jamás hemos sido los mismos, algo adentro de nosotros cambió para siempre. En mí la emoción después de 12 años sigue viva en mi alma y mis recuerdos más amados.

Hay cosas que no tienen explicación, y algunos creerán, otros no, sin embargo yo me quedo con esos bellos y bendecidos momentos que Dios todopoderoso nos regaló.

Deseo con todo el corazón que hayan podido vivir estos días santos, con la renovación y la certeza de que un día estaremos con Dios en el cielo. Y que sea un alto en el camino para rectificar nuestras vidas y cómo la llevamos a cabo, si hemos encontrado la misión a la que fuimos enviados, o sólo vivimos por vivir, sin alguna ilusión y motivación.

Felices pascuas queridos amigos, les dejo un abrazo fraterno, su amiga Verónica, sí la que por minutos, vivió una de las experiencias más bellas de su vida en Tierra Santa, la que enjugó el rostro ensangrentado de JESÚS… hasta la próxima, Diosito por delante.
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