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Guadalupe Loaeza
Guadalupe Loaeza
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11 Octubre 2018 04:00:00
Edecán 1968
A pesar de que han transcurrido 50 años, todavía me veo vestida con mi uniforme anaranjado: era un jumper con el estampado de los cinco anillos olímpicos entrelazados, símbolo de los 29 Juegos Olímpicos; una blusa mao blanca, medias blancas y mocasines (de calzado Canadá) también con los mismos aros. Las del color naranja estábamos destinadas a ocuparnos de la prensa internacional. Recién desempacada de París, me encargaron la prensa francesa, suiza, belga y canadiense. La verdad es que me sentía “soñada” (si no eras edecán, estabas totalmente out) con un peinado semejante al de Catherine Deneuve en la película Belle de Jour, con mi minifalda y mis pestañas postizas “pixie”. Entre las muchas recomendaciones que nos hicieron por parte del Comité Organizador estaba que no se hablara de la matanza de Tlaltelolco. “Cada vez que les pregunten si hubo muertos, ustedes digan que no, que fue una revuelta entre estudiantes revoltosos maoístas cuyo único objetivo era restar lucimiento a los Juegos Olímpicos”. Confieso que entonces me encontraba totalmente ajena al conflicto estudiantil, en esa época no leía el periódico ni veía las noticias. Aunque lo hubiera hecho, en la prensa no se hablaba ni una palabra sobre el movimiento del 68. Si me había enterado era debido a que mi hermana mayor vivía en el edificio Chihuahua. Mis padres estaban muy preocupados porque ni Lola ni sus hijos podrían salir a la calle durante muchas semanas, de allí que mi padre se hubiera visto obligado a llevarles agua y comida. Por mi parte, en esos días estaba muy ocupada en tener todo listo para mi nueva responsabilidad como edecán; había que medirse el uniforme, ir al centro a comprar los zapatos y atravesar la ciudad (entonces tomaba camión) hasta Xola, en la colonia Del Valle, para ir a las oficinas donde se atendería a la prensa extranjera, es decir, a la Secretaría de Comunicaciones y Transportes.

Anécdotas tengo muchas de esa época. Nunca se me olvidará la cara de incredulidad que hizo un corresponsal de la revista Paris Match cuando me preguntó, en la Fonda Santa Anita, mientras disfrutábamos de unos deliciosos “toritos”, cuántos muertos había habido el 2 de octubre en la plaza de las Tres Culturas. “Ninguno”, respondí muy obediente a la consigna que se nos había encomendado. Ante mi absurda y estúpida respuesta, tomó de su portafolio un ejemplar del semanario francés de unos días antes y me mostró las fotografías, a dos planas, de muchos estudiantes muertos. No supe dónde meterme. “Oh, mon Dieu!”, exclamé avergonzada. A partir de esa noche, cada vez que un periodista extranjero me preguntaba lo mismo, contestaba: “Malheureusement, beaucoup!” (Desafortunadamente, ¡muchos!).

Recordé todo lo anterior a propósito de una invitación que recibí por parte de Ana Cristina, nieta del arquitecto Pedro Ramírez Vázquez, para participar en la Pasarela Conmemorativa, México 68... Legado para el Mundo, la cual se celebrará justo mañana 12 de octubre. “La misión es restaurar y completar la colección de una moda que se viene a sumar 50 años después”. Líneas abajo se dice que lo que se recaude “será destinado a la restauración del legado histórico por el Museo de Antropología e Historia, quienes tratarán las piezas como elementos de museo... de recuerdos acumulados”. Cuando Ana Cristina me pidió mis medidas para participar en la pasarela, casi me muero. Le dije que había cambiado un poquito de talla y que tal vez ese día me era imposible asistir al evento. Nostálgica como soy, finalmente le mandé mis medidas, así se hubieran multiplicado por cinco... En la misma invitación se menciona al hijo del arquitecto Ramírez Vázquez y a Beatrice Trueblood, quien fuera directora del departamento de publicaciones del Comité Organizador. Gracias a esta espléndida editora confirmamos que el emblema de esos Juegos Olímpicos, una polémica que se dio y se sigue dando, es un diseño del arquitecto del Museo de Antropología: “Yo vi a Pedro Ramírez Vázquez garabatear el 68 con los aros integrados a los números, fue su idea. Y si resultó una obra maestra es porque se desarrolló en equipo”.

Como invitados especiales al evento de la pasarela 1968 estarán los exatletas olímpicos, íconos del movimiento del Black Power, Tommie Smith y John Carlos; Ana Gabriela Guevara, Felipe “El Tibio” Muñoz, la top model mexicana Mariana Zaragoza y la modelo mexicana Alejandra Infante. ¿Estarán mi uniforme y mis zapatos anaranjados enterrados en una cápsula del tiempo?
09 Octubre 2018 04:00:00
Aznavour
“Antes de Aznavour, la desesperanza era muy impopular, él nos la hizo simpática”, escribió el poeta y escritor francés Jean Cocteau. Hay que decir que el cantante, muerto a los 94 años el 1 de octubre, era un lector voraz y un gran coleccionista de viejas ediciones de libros. Su biblioteca era impresionante. De allí su amor y obsesión por el lenguaje. “La lengua francesa es mi patria. Es nuestro patrimonio”, solía decir el autor de más de mil canciones y 100 millones de discos, de origen armenio y padre de seis hijos.

Los principios de Charles Aznavour, en los años 40, no fueron nada fáciles. Todo lo contrario.

Nadie creía en su físico de 1.60 metros, tampoco gustaba el timbre de su voz, sus gestos, su falta de personalidad y mucho menos apreciaban la letra de sus canciones. Además, su nombre de pila era imposible de pronunciar, Shahnourth Varinag Aznavourian. Parecía que todo lo tenía en contra. No obstante Edith Piaf siempre le decía que con el tiempo llegaría muy lejos y que tendría mucho éxito, precisamente por esas
características.

A Piaf, en cuya casa Aznavour vivió 8 años, le compuso siete canciones, dos de las cuales (Plus Bleu que tes yeux y Jezebel) llegaron a cantar a dúo en Nueva York. “Yo era su maletero, su chofer, su plomero, su secretario, su amigo y su confidente. No hay nadie después de Edith Piaf”, confesaba el compositor siempre que le preguntaban sobre su amistad con “el gorrión de París”.

Nostalgia, melancolía, sensualidad, angustia, todo eso tenían las canciones de Charles Aznavour. Como dijera con toda la solemnidad del caso, el presidente Emmanuel Macron en el homenaje nacional que se le hiciera en el enorme patio de Los Inválidos, frente a la familia Aznavour, el primer ministro armenio, Nikol Pachinian; la alcaldesa de París, Anne Hidalgo, y los ex presidentes de Francia Sarkozy y Hollande, Jean Paul Belmondo, Mireille Mathieu, entre muchos otros invitados: “Durante casi un siglo, fue él quien nos hizo vivir. Sus canciones eran un bálsamo, un remedio, un consuelo.

Durante años esa presencia, esa voz, se instalaron en nuestras vidas y nos unieron fuera cual fuera nuestra condición o nuestra edad.

Charles Aznavour se convirtió, unánimamente, en una cara de Francia”. Para terminar Macron agregó visiblemente conmovido: “...en Francia los poetas nunca mueren”.

Charles Aznavour escribió tantas canciones como la que compuso a la homosexualidad en 1970, titulada Comme ils disent, una canción totalmente liberadora sobre todo para esa época; o la que le escribió a los migrantes; a su otra patria, Armenia; o a la música cubana en 1961, con el cha-cha-cha Esperanza de Ramón Cabrera.

Hay que decir que en Cuba adoran a Charles Aznavour. Su canción Morir de amor, la grabó en París al lado de Compay Segundo, uno de los fundadores de Buena Vista Social Club.

“Sus canciones continuarán viviendo en nuestro corazón”, dijo Hugo Garzón Bergallo, cantante del grupo cubano. Tal vez la canción que más trabajo le ha de haber costado escribir a Aznavour fue la que le dedicó a su hijo Patrick, muerto por una sobredosis a los 25 años, titulada L’Aiguille. He allí un drama que jamás superó en su vida. Sus amigos más íntimos afirman que una de sus mayores preocupaciones eran sus hijos. “Cada noche sueño con mis hijos. Cada noche. Tengo miedo que pueda pasarles algo. Estoy obsesionado con mis hijos, por eso los sueño todas las noches”.

Charles Aznavour murió a pesar de que quería vivir un siglo. Así lo había prometido formalmente a su público, pero la muerte, desafortunadamente, se le atravesó antes y con ella, una buena parte de mi juventud. La que viví en París escuchando canciones como La Bohème, La mamma, Que c’est triste Venice, Formidable, Les comédiens, Je me voyais deja, etcétera. Muchas veces lo vi en algunas de sus películas (filmó 80) de Francois Truffaut, de Volker Schlondorff o Claude Chabrol.

Cuando vino a México a cantar en El Patio, en los 60, me ocupé del “embajador de la canción francesa” y de su orquesta. Su baterista me declaró su amor, después de acompañar al cantante de Mourir d’aimer. Siempre que escucho sus canciones me reenamoro de Francia y añoro París. Siento nostalgia por Colette, Simone de Beauvoir, por las películas de Gerard Philippe, y por la época en que trabajaba para Nina Ricci.

Como poeta, tal vez Aznavour nunca morirá, pero lo cierto es que en mí murió una buena parte de mi nostalgia.
04 Octubre 2018 04:00:00
Lady Langosta
“Cherchez la femme...”, dicen los franceses cuando quieren dilucidar un crimen. En el caso de la boda más criticada de los últimos meses (aún más que la fiesta de las hijas del “Chapo”), entre César Yáñez y Dulce María Silva, queremos suponer que la novia fue la culpable al llevarse de “corbata” al novio, es decir, que fue Dulce (how sweet!) la que fantaseó hasta el infinito con tener la ceremonia más “espectacular” de todo el estado de Puebla. Fue tan fastuosa que tanto la prensa como las redes sociales se dieron el lujo de comentarla en un tono de mucha indignación pero, sobre todo, de coraje. Bien dice la Biblia que lo que es verdaderamente pecado es el escándalo, ya que perturba y confunde a la comunidad y este ha sido realmente mayúsculo. La boda irritó especialmente a todos aquellos que votaron por Morena, y también a los que no lo hicieron, por el dispendio sin límites y la falta absoluta de austeridad. Hemos de decir, porque lo conocemos, que nunca hemos sabido nada de César Yáñez que fuera cuestionable. Al contrario, como miembro del grupo íntimo del presidente electo, es uno de los colaboradores más apreciados por su lealtad, su bajo perfil y su indiscutible profesionalismo. Sin embargo, acerca de ella se dicen muchas cosas nada sweet..., de allí que concluyamos que el tipo de boda se le parece más bien a la novia, que al novio. Con todo el trabajo que ha de tener César Yáñez en estos momentos, no ha de haber podido seguir de cerca toda la organización de la fiesta. No se ha de haber enterado de nada hasta que leyó las crónicas.

Del menú de la ceremonia, lo que llama más la atención es que se haya servido como primer tiempo: “Cola de Langosta”, y como segundo, “Bisque de Langosta”. ¡Cuántas langostas lloraron y, finalmente, mataron para complacer a la novia! A ella la imagino igual de narcisa que Karime de Duarte y escribiendo una y otra vez, en un cuaderno: “me merezco muchas, muchas langostas”. Por ello hemos decidido llamarla, con todo respeto, “Lady Langosta”.

¡Con cuánta facilidad se contamina el poder! Todavía los morenistas no han tomado posesión y ya empiezan a enseñar el cobre... ¡Lástima! La verdad es que muchos les creímos y les dimos no nada más la bienvenida, sino el crédito por empezar un Gobierno totalmente distinto a los que hemos padecido. Me temo que la credibilidad de este nuevo gobierno comienza a resquebrajarse: se intercambian diputados para favorecer la mayoría de Morena, se exculpa a Rosario Robles, se purifica a Napoleón Gómez Urrutia, se acepta a Gaby Cuevas, se incluye a los cercanos de la “Maestra” y a los del no partido PES. Y ahora sus miembros se exhiben felices de la vida, en todos los medios, vestidos de etiqueta para asistir a una boda neoporfirista.

Volvamos con “Lady Langosta”. Seguramente ella logró su objetivo de lucirse con sus amigas, con las que siempre compitió por presumir su poder y riqueza y, en esta ocasión, sin duda les ganó. “Ahora, Dulce es una persona con mucho poder. ¿Vieron cuántas personalidades fueron a su boda? Bueno, hasta López Obrador y nuestro góber... ¿Se imaginan los regalos? La verdad es que desde que estábamos en el colegio, Dulce siempre fue muy cursi, pero sobre todo, muy ambiciosa. No vaya a terminar como Rosario Robles, ya ven que son del mismo estilo...”, han de haber comentado las más envidiosas que no fueron invitadas a la boda. Uno de los deportes que ya se pusieron de moda es imaginar cuánto costó realmente. El tema provoca polémicas y hasta las conjeturas más extravagantes del mundo. Algunos aseguran que cada lugar en la ceremonia ha de haber costado de 4 mil a 5 mil pesos, sin contemplar los grupos de Los Ángeles Azules y Matute que llenan cuantas fechas tienen en el Auditorio Nacional, incluso en el Zócalo capitalino. Los más ociosos se preguntan ¿cuánto habrá costado la renta del salón, las flores que fueron miles y miles de rosas blancas de esas muy caras, el vino y el alcohol? Sin tomar en cuenta los múltiples servicios que utilizaron: fotógrafos, video, maquillista, peinadora, vestido (nada bonito), accesorios y pestañas postizas. Viendo de cerquita la foto de los novios, se diría que, para esa ocasión, “Lady Langosta” se puso hasta tres hileras de pestañas. Claro, para que se le abrieran aún más los ojos y no perderse ni un solo detalle del día más importante de su vida.

No hay duda que esta historia muestra cómo el amor puede cegar al hombre más lúcido y leal.
25 Septiembre 2018 04:00:00
Nacidos con el PRI
Los nacidos con el PRI están que no los calienta ni el sol. No entienden nada respecto a los cambios que vienen con Morena. Tienen miedo. Muchos de ellos ya se quedaron sin chamba. Los que creen que podrían conservarla, se rehúsan a ganar el 50% menos de sus ingresos de antes. Por las noches, no duermen por hacer cuentas, “si me voy a la Secretaría de Educación a Puebla con 50 mil pesos mensuales, ¿cuánto tendré que pagar de renta por un departamento mínimo con tres recámaras, y las inscripciones del colegio de los niños y las mensualidades del coche y la hipoteca? Con un carajo, no me alcanzará ni para el arranque. ¿Y ahora qué voy a hacer? ¿Quién va a querer contratar a un viejo de 50 años? Lo peor de todo es que no conozco a nadie del gabinete de Morena”, se lamentan profundamente.

Si partimos de la fecha de la fundación del Partido Nacional Revolucionario (PNR), que se concretó el 4 de marzo de 1929, para finalmente convertirse en el PRI, estamos hablando de casi tres generaciones que de alguna manera han vivido bajo el auspicio del PRI. Para ellos era ley eso de “vivir fuera del presupuesto es vivir en el error”. ¿Cómo se vive en el “error” sin nunca lo aprendieron? Bastaba estar cerca del PRI para salir adelante, para encontrarle una chamba a un primo, a un conocido o pariente. Bastaba conocer el nombre de la secretaria de un alto funcionario, para conseguir una cita. Bastaba con encontrarse con un político importante ya sea en el palco del estadio de futbol o en la plaza de toros, para aprovechar el encuentro y ponerse de acuerdo para comer juntos. Bastaba con mandarle al subsecretario una caja de vino francés, para que ese mismo día recibiera en una tarjeta muy personal el agradecimiento y escrito a mano “veámonos pronto”. Bastaba con invitar al secretario de Comunicaciones y Transportes como testigo de la boda de una hija, para conseguir los contratos de la construcción de la carretera pendiente del Estado de México. Bastaba conocer a la secretaria, de la secretaria del encargado de llevar la agenda personal del gobernador para conseguir una cita. Por lo general las familias, incluyendo a las nueras, consuegras y hasta primos terceros, de estos vivales que aún no se conciben sin el PRI, eran los más gandayas: “A mí me pagaron el departamento de la colonia Roma a un precio súper elevado. La compradora era la hermana de Karime de Duarte y me lo pagó en efectivo. No lo podía creer. Le pedí un precio exorbitante porque en el fondo no lo quería vender, pero a ella le urgía”.

Andando el tiempo los priistas comprendieron que así como era muy importante que salieran en las planas de los periódicos inaugurando carreteras, presas y hospitales y mandaran boletines de propaganda a todos los diarios, asimismo, era fundamental que sus respectivas esposas e hijos aparecieran en las revistas del corazón. En pleno crepúsculo del PRI, la familia de EPN aceptó aparecer en 17 páginas a todo color en la revista ¡Hola! que está circulando en estos momentos. Con este reportaje tan excesivo y fuera de proporción parecen decirles a los lectores: “¿Ah sí...? Nos critican mucho, ¿verdad? Pues ahora se amuelan. Aquí estamos felices de la vida con la cabeza en alto, rodeados de amor y con las conciencias tranquilas”. ¿Qué harán esta revista y las otras del mismo género en la austeridad republicana que propone Morena? Tal vez se consuelen al pensar que todavía andarán por allí, durante unos años más, la familia de Murat, gobernador de Oaxaca; la de Del Mazo, gobernador del Estado de México; la de Fayad, gobernador de Hidalgo, etcétera, etcétera.

He de decir que también yo nací con el PRI. Tengo ante mis ojos una fotografía, en blanco y negro, tomada en 1968. Estoy ante el secretario de Comunicaciones y Transportes de esos años, Eugenio Méndez Docurro, quien había ido a inaugurar la Feria Industrial de Francia, en donde yo era edecán. Al verlo pasar frente a mi stand, me atreví a detenerlo. Mi padre trabajada en la SCOP en un lugar que no le correspondía. Me veo, con las manos entrecruzadas suplicándole recibiera a mi papá. Nunca supe si efectivamente el secretario lo recibió. Lo que sí sabía entonces era que ya estaban en mi DNA tres letras mágicas que siempre me salvarían en la vida: PRI.

Afortunadamente, ya todo eso... ¡se acabó! No nos queda más que cambiarnos el chip...
18 Septiembre 2018 04:00:00
El vestido rojo
¿Qué hará Angélica Rivera con el vestido rojo semejante a los que suelen usar las divas de la ópera y que se puso para su último Grito de la Independencia? ¿Lo regalará a una de sus primas pobres? ¿Lo subastará para ayudar al país que deja su marido, Enrique Peña Nieto, en la pobreza? ¿Lo aprovechará para cortinas para su nueva casa? ¿O terminará por guardarlo en una enorme baúl, como recuerdo de que una vez fue la primera dama de los Estados Unidos Mexicanos?

El vestido rojo bandera de la Gaviota fue creado por Alejandro Carlín, diseñador mexicano de diversas personalidades como, Paris Hilton, Eva Longoria, Paulina Rubio, Rebeca de Alba, Edith González y Kate de Castillo. Los precios de Carlín oscilan entre 6 mil y 38 mil pesos. ¿Se lo habrá regalado el diseñador como agradecimiento por haber lucido sus modelos siempre para ocasiones muy importantes? No obstante queremos pensar que en el caso del vestido rojo, tuvo un mayor costo debido a la cantidad de metraje de satín, lo cual impedía a la señora Peña caminar con seguridad y dos veces estuvo a punto de tropezar... lástima que en estos seis años nadie le enseñó a caminar con elegancia. Era tan llamativo y rimbombante el vestido rojo que el Presidente, además de verse aún más pequeño, desaparecía.

Angélica Rivera se veía feliz o hacía como si hubiera estado feliz. Seguramente varias veces pensó qué ponerse y cómo arreglarse para esta ocasión tan especial, el sexto y último grito de Peña Nieto. Tenía que verse radiante, fresca, pero sobre todo joven. Como la típica artista de telenovelaswww no podía perder esta oportunidad única. Para aprovecharla al máximo tal vez por ello decidió teñirse el cabello más rubio, tan güero casi como el de Trump. ¿Por qué querrá Rivera ser absolutamente rubia platino? ¿Pensará que así de “güerita” podrá tener un buen contrato en Hollywood? ¿Querrá pasar por noruega o por sueca, todo menos mexicana? ¿Qué hará cuando le comiencen a crecer las raíces y ya no sea primera dama? Lo más llamativo de todo es que contrariamente a su mujer, Peña Nieto también se pinta el pelo, pero de castaño en tono caoba oscuro. Para la fiesta de el Grito fue más que evidente. Estos tintes de pelo más las sonrisas pletóricas de carillas y del tono blanco adecuado del Presidente y su esposa, los hacían verse, mientras saludaban desde el balcón al pueblo, muy falsos. Parecían “Ken” y “Barbie” interpretando el papel presidencial de un país en vías de desarrollo. Lo que también resultaba muy teatral era la escena familiar en el balcón del Palacio Nacional. A toda costa querían verse, porque sabían que aparecían en las televisoras del mundo, como una familia mexicana muy unida, armoniosa, divertida, con valores y casi perfecta. Todos sonreían. Según la hija o su único hijo que estaba a un costado del Presidente en la ceremonia de el Grito, Este le hablaba al oído, comentaba algo respecto de los fuegos artificiales o se reía a carcajadas. También se le vio cruzando sus brazos sobre el pecho, como diciendo al pueblo que lo abrazaba y le agradecía todo su amor en estos seis años. Qué tan amoroso se ha de haber sentido el Mandatario que hasta formó un corazón con sus manos, pero en lugar de ponerlo a la altura de su pecho, lo puso frente a sus ojos como si estuviera enfocando con su lente a la multitud. La que sí hizo un corazón con sus manos casi perfecto fue la Gaviota, vestida de nuevo de rojo con pantalón y blusa camisera, pelo suelto y zapatos beige, durante el desfile militar del 16 de septiembre.

Sin olvidar que el rojo es el color del PRI, nos preguntamos ¿cuántos vestidos, trajes, blusas, suéteres, pantalones, bolsas, zapatos, chales y rebozos rojos tendrá Angélica Rivera en su guardarropa? ¿De cuánto será su costo? ¿Cuántas corbatas, suéteres y chamarras rojas tendrá Enrique Peña Nieto en su vestidor?

Volviendo al destino que tendrá el vestido rojo de la “Gaviota”, queremos suponer que muy pronto tendrán, tanto Peña Nieto como ella, su figura de cuerpo entero hecha en cera para el Museo de Cera. Para recordar aún mejor a la última primera dama del PRI, sería fabuloso que la vistieran con el vestido rojo que usó en el último Grito de su marido. Se vería divina. Y para los mexicanos sería una forma de evocar, con toda nuestra nostalgia, la época de excesos, de corrupción, de violencia y de impunidad de Enrique Peña Nieto.
14 Septiembre 2018 04:00:00
50 años después
El 13 de septiembre de 1968, miles de personas, principalmente jóvenes politécnicos y universitarios, recorrieron de manera pacífica y silenciosa el trayecto que va del Museo Nacional de Antropología e Historia al Zócalo de la capital en la Ciudad de México. Según las crónicas de la época, se habrían reunido entre 250 mil y 300 mil personas. Estaban ahí para protestar en contra de la violencia y el autoritarismo que desplegaba el Gobierno del presidente Díaz Ordaz, quien trataba de someter a un movimiento de estudiantes y académicos que había decidido que era tiempo de cambiar y de dar un giro a la historia de México. Todos sabemos que ese movimiento fue ahogado con sangre, represión y encarcelamientos.

“La Marcha del Silencio”, que ayer fue recordada, fue una vigorosa muestra de fuerza y reclamo proveniente de decenas de facultades, escuelas, normales e institutos de los principales centros de educación del país. El bazucazo a la puerta de San Ildefonso, el ingreso del Ejército a las instalaciones universitarias, el brusco desalojo en el Zócalo capitalino y una conducta institucional claramente represiva unificó a miles de ciudadanos que taparon sus bocas para –literalmente– gritar en silencio. Se trataba de defender la autonomía universitaria, ir en contra de la violencia de Estado y empezar a abrir canales para la democracia.

El rector Javier Barros Sierra jugó un papel central para colocar al movimiento estudiantil del 68 en una dimensión histórica. El rector decidió dotar de legitimidad institucional a lo que estaba ocurriendo en las calles, escuelas y facultades. Semanas atrás a la marcha silenciosa, izó a media asta la bandera nacional, declaró luto en la Universidad y exigió respeto a la autonomía.

Medio siglo después, miles de jóvenes estudiantes vuelven a salir masivamente a las calles para defender, de nuevo, la no intervención y la autonomía. Salen a decir: “fuera porros de la UNAM” y a rechazar la violencia.

No se trata de hacer una comparación forzada entre lo que ocurre hoy y lo que fue la acción represiva del Estado en 68, la guerra sucia de los 70 y una acción prolongada con tintes de exterminio, sin embargo, lo vivido el 3 de septiembre, enfrente de la torre de Rectoría, puso en evidencia que alguien está interesado en trastocar los equilibrios universitarios. El puñado de porros que hirió a decenas de muchachos y mandó a dos de ellos al hospital, poniendo en riesgo sus vidas, actuó, como ahora se sabe, con premeditación y alevosía. No puede haber excusa, en el México 2018, la Universidad Nacional y las autoridades correspondientes están obligadas a desmantelar de una vez y para siempre a los grupos porriles y de choque que siguen operando para sembrar miedo, desmovilizar e intentar controlar las vidas de los universitarios.

La marcha de ayer y la de hace algunos días muestran a una sociedad y a una comunidad universitaria fuertes que han decidido defender lo que es suyo. Lo que ha pasado en estos días muestra también lo que puede ocurrir cuando reclamos elementales y básicos, como los que hacían los estudiantes de Azcapotzalco, no son atendidos, cuando el agua ha llegado a los aparejos.

El rector Enrique Graue se puso al frente de la crisis, se sentó a negociar personalmente con los estudiantes de Azcapotzalco; atendió y aceptó todos los puntos de un pliego petitorio que, desde el principio, era más que razonable. El rector ha buscado crear empatía con aquellos que han pedido su renuncia. Graue puede darle la vuelta a la crisis que le ha caído encima si logra que las investigaciones desemboquen, efectivamente, en la identificación, sanción y erradicación de los grupos porriles que se mantienen activos dentro de la Universidad. Para que el rector Graue pueda mantenerse en la Universidad con la fuerza y legitimidad que se requiere, es indispensable que logre poner al descubierto la mano que mece la cuna de los grupos violentos y porriles que habitan en la Universidad. La comunidad ha puesto un alto y no acepta que esto siga ocurriendo más.
13 Septiembre 2018 04:00:00
La malquerida
Al día siguiente de que Rosario Robles fuera designada como jefa de Gobierno de la Ciudad de México (29 de septiembre de 1999), hubo un temblor de magnitud 7.5, mucho más suave que con el que se despertó al leer el encabezado de nuestro periódico del martes pasado: “Saquean con Robles 700 mdp en efectivo”. Desde entonces la exjefa de Gobierno ha vivido muchos temblores de todo tipo; temblores que van desde su amor clandestino y después público con Carlos Ahumada, múltiples acusaciones de corrupción, hasta su cambio de partido del PRD al PRI.

Empecemos con el caso “ahumadazo”, como se le empezó a llamar a la relación sentimental que sostenía con Carlos Ahumada, propietario del Grupo Quart y otras empresas como Asia, Austral, Cascata, Pabellón Tarango y Pagoza. Para ese momento (2004) ya no le creía a Rosario Robles. La encontraba falsa, demasiado ambiciosa y arribista. En relación a su arribismo me había enterado, por mi amigo diseñador colombiano, Álvaro Reyes, que diario iba a su boutique de Polanco para llevarse vestidos y trajes sastre. No me sorprendía, bastaba verla en televisión para percatarse de la variedad de su vestimenta. Empezó a usar perlas, cadenas de oro y relojes muy caros. Su nuevo “look”, de señora burguesa, no correspondía para nada con el que empezó su vida política; entonces usaba aretes de plástico de todos colores y minifaldas con botas de vinil. Cuando entró como jefa de Gobierno, ¿se compraba su nuevo vestuario y accesorios gracias al presupuesto del Gobierno del DF? ¿A su cochinito personal? O bien, ¿a Carlos Ahumada?, el empresario que se había hecho millonario por todas las comisiones que sacaba de las obras que había encargado Robles cuando estaba en el gobierno del DF? Lo que más me irritaba de su persona eran dos cosas, sus constantes declaraciones de amor hacia el ingeniero Cárdenas y sus críticas veladas contra López Obrador. Quiero pensar que su enamoramiento de Ahumada la había trastornado por completo. Por añadidura, a Chayo la había cegado el poder, pero sobre todo, el “chayote”. En el 2001, publiqué en nuestro periódico acerca del “cochinito” de Rosario, del cual en un futuro seguramente sacaría el dinero para costear todo el apoyo publicitario que necesitaba para sus proyectos políticos.

Después del temblor del amor frustrado de Ahumada, Rosario sufrió otro temblor, el de René Bejarano llenando su portafolio con fajos de dólares (3 de marzo de 2004) en un video exhibido en el programa de Brozo. Entonces Bejarano era coordinador del PRD en la ALDF. El dinero lo recibía de manos de Ahumada, quien después declarara que las grabaciones se habían acordado con el senador Diego Fernández de Cevallos y con el expresidente Carlos Salinas de Gortari. En diciembre de 2002, Rosario Robles le escribió una carta de amor a Carlos Ahumada, publicada un año después de que estallara el escándalo: “Tiempo de ángeles, así le llamo a esta segunda oportunidad que estoy viviendo contigo. Llegaste en un momento en el que mis sueños se habían convertido en pesadillas. Apenas unos meses antes era reconocida, querida, aclamada. (...) Y, sin embargo, después de sentirme tan grande, ahora me sentía pequeña, vacía. Hasta que llegaste tú como un ángel. (...) A ti menos que a nadie puedo engañar. Una Rosario murió en aquellos días”. (Proceso, 30/01/2005). Es obvio que Rosario Robles después resucitó, ya no en su partido, sino gracias al PRI. Sí, resucitó con un vigor impresionante. El 3 de diciembre del 2012, día de la toma de protesta como secretaria de Desarrollo Social, se veía radiante y rejuvenecida. A pesar de que siempre había criticado al PRI, ahora lo perdonaba y entraba en sus filas con ganas de ayudar a los más desprotegidos. Para ese año, ya se había olvidado de su “ángel”, así como de las heridas que le había dejado el desamor.

Seis años después de aquel temblor sentimental y político, nos enteramos del saqueo a la Sedesol y a la Sedatu, durante su gestión, detectado por la Auditoría Superior de la Federación: “De mil 900 millones de pesos del erario público asignados por esas secretarías, más de 700 millones fueron finalmente transferidos en efectivo a diez domicilios”. (Reforma, 11/09/2018). A mí no me queda más que agregar lo que piensan muchos ciudadanos hartos por la corrupción e impunidad, ¡¡¡que la metan a la cárcel!!!
11 Septiembre 2018 04:00:00
Sofía
Nunca se imaginó Sofía que inspiraría a un personaje de la pantalla grande. Nunca se imaginó que esta película acabaría entre las 12 películas con un premio de 25 mil dólares del Programa de la Plataforma del Festival Internacional de Cine de Toronto 2018 en la cuarta edición de la Plataforma. Y nunca se imaginó que al ser perfectamente bien personificada por la actriz mexicana Ilse Salas, se convertiría en Sofía de Garay, junto con sus amigas, Alejandra, Inés y Ana Paula, las cuatro heroínas del libro Las Niñas Bien (Océano, 1985), interpretadas por Cassandra Cian-gherotti, Paulina Gaitán y Johanna Murillo. Están tan bien recreadas y dirigidas por la cineasta Alejandra Márquez, que se diría que, en un momento de magia, se introdujeron en la pantalla inmortalizando a cuatro señoras de “la alta sociedad mexicana en los años ochenta, a través de un grupo de mujeres que viven los devenires del clasismo, las buenas costumbres y las crisis económicas”, como se lee en el comunicado del Imcine.

Cómo le divirtió a Sofía cuando se enteró que la película en inglés producida por Rodrigo González se llamaría The Good Girls. Le cayó en gracia, porque esas “niñas”, igualitas a ella, no tenían nada de bondadosas. Al contrario, sabía que entre ellas existía un terrible sentimiento de competencia, de envidia, de frivolidad, pero sobre todo, de una terrible incapacidad para entender la realidad de su país. Qué bueno que la cinta mostraba todas estas características. “Ojalá que se vean reflejadas como yo me vi. Eso sí con mucha pena ajena por ser, en el fondo, tan absurda”, se dijo Sofía mientras miraba la película sin perder un solo detalle. “En plena crisis de 1982, ¿era de verdad tan ajena de lo que pasaba en México? ¿Cómo era posible que a pesar de las devaluaciones y de la crisis económica, hubiera seguido siendo tan consumista y tan apegada al qué dirán? Llegó a sentir tanta vergüenza que no le faltaron deseos de pararse e irse del cine. Temía que la reconocieran. Algo sin embargo la salvaba, era la voz (en off de Ilse) de su conciencia, la cual la alertaba de lo que ya era inminente, el caos de su matrimonio y del país. A pesar de lo que pensaba su creadora, le gustó más la personalidad de la Sofía de la pantalla que la suya propia. Le gustó verse como “una verdadera Emma Bovary” posmoderna, más reflexiva y consciente que el resto de sus amigas. Le gustó verse, imaginándose viviendo con Julio Iglesias, en El Corte Inglés y jugando muy bien tenis, cuando ella nunca fue deportista y le gustó corroborar que la Sofía de Ilse está también obsesionada con las hombreras que quita y pone. Finalmente, le encantó la película (aunque jamás se hubiera comprado un perro French Poodle como el que sale en la cinta); le gustaron los diálogos, la actuación de los y las artistas, que no fuera una comedia ligera; la música, la recreación de la época, el vestuario, el arte, el humor, el ritmo, los chinos y los bigotes de Flavio Medina, que interpreta a su marido, pero sobre todo, le gustó el final, totalmente inesperado y perfectamente bien resuelto. “Aunque a veces salgo como boba, ojalá que los espectadores no me acaben odiando y que los acabe seduciendo”, pensó Sofía en medio de aplausos y más aplausos por parte del público.

No había duda, Alejandra Márquez, egresada del Centro de Estudios Cinematográficos de Cataluña, había dado en el clavo y captado perfectamente bien ese pequeñísimo sector de la sociedad mexicana. Como explicara en el debate al finalizar el filme: “El clasismo y la desigualdad social deben tratarse muy seriamente. Deseo que las mujeres dejen de aspirar a ser como Sofía porque en México y Latinoamérica tú eres el opresor o el oprimido y olvidas que eras el oprimido cuando era el opresor”. Además agregó que “esta historia trata de la ansiedad de las mujeres y de hasta dónde pueden controlar su destino”.

Después de asistir al coctel en el restaurante mexicano Carlotta y brindar con todo el elenco por el éxito del filme, Sofía se fue a dormir sintiéndose muy satisfecha de los resultados. Algo que finalmente la enorgullecía y en el fondo hasta la tranquilizaba era que efectivamente lograra, gracias a su papel en la película de Las Niñas Bien, que las mujeres mexicanas dejaran de aspirar a ser como Sofía, tal como declarara la lúcida y muy profesional Alejandra Márquez.
06 Septiembre 2018 04:00:00
Mi amigo Antonio
“Tú deberías de escribir”, me dijo en una ocasión Antonio Saldívar, allá por los 80. Me reí. Era la primera persona que me sugería, de una manera seria, lo que entonces era mi mayor deseo. Desde ese momento se convirtió en mi amigo, con el que hablaba de política, de los personajes de la sociedad mexicana de los 50 y de George Brassens, uno de sus intérpretes y compositores preferidos. En esa época, rentábamos una casa en el Valle de Atongo en Tepoztlán, justo en frente de la de Antonio y Checky, de allí que nos veníamos todos los fines de semana. Se podría decir que los Saldívar, los mejores anfitriones del mundo, adoptaron a sus vecinos con todo y niños, y eso que Antonio no era muy amante de los niños. Cuántos sábados, después de regresar de sus largas caminatas por los cerros de Tepoz, con sus dos hijos, Adolfo Aguilar Zinser, entre otros, comimos en su casa un delicioso mole, unos frijolitos fritos con tortillas hechas a mano por doña Natalia. Todo me gustaba de la casa de los Saldívar: su amor por México, su buen gusto, la maravillosa vista desde la terraza, sus amigos todos pensantes y leídos (en especial Fernando Solana y Marie Pierre Colle), sus conversaciones, la selección de su música que iba de Los Tribunos, Lobo y Melón, danzones cubanos, hasta los conciertos de Mozart; pero sobre todo, sus dos hijos, Alex y Juan, dos adolescentes listos como ellos solos y con mucho sentido del humor cuyo mayor deporte era darle “el avión” a su papá, al que adoraban.

Platicar con mi amigo era aprender siempre algo nuevo. Nunca había conocido una persona tan interesada en temas tan diversos. Siempre fue muy curioso. En los años 50, Antonio creó un grupo de estudios filosóficos. Cada semana se reunía con sus amigos en su casa de Tacubaya. Allí, discutían de la libertad, la política, la religión y la filosofía de la Historia. Sus inquietudes y dudas lo llevaron a concluir que, en lugar de ir a misa, organizaría un grupo para caminar cada domingo los cerros de Tepoztlán. En 1979, Antonio obtuvo una beca de la Organización Internacional del Trabajo para realizar estudios especiales sobre adiestramientos, incluyendo la dirección de empresas. Esto lo llevó por toda Europa, experiencia que le ayudó a escribir un libro que se convirtió en best seller: Planeación Financiera de la Empresa. Obra que lleva más de 30 ediciones y es lectura obligada en muchas universidades.

A pesar de que mi amigo era el menor de una familia de ocho hermanos, todos brillantes y originales, con el tiempo se convirtió en su líder. Con la hermana que mejor se llevaba era con la espléndida exembajadora Pilar Saldívar. Con ella sostuvo una relación epistolar muy rica. Se tenían tanta confianza que al morir Pilar, designó a su hermano albacea, quien se hizo cargo de depositar los documentos de la familia Saldívar Goríbar en el Centro de Estudios Históricos Carso. Su hermano Jaime se distinguió como pintor naive. No hay nada más bonito que una Virgen de Guadalupe pintada por Jaime Saldívar. A él habría que agradecerle las maravillosas pastorelas de Tepotzotlán. Gracias a su hermana Piti conocí a su amiga de toda la vida, Elena Poniatowska.

El “flechazo” entre Cheky von Wuthenau y Antonio se dio en el restaurant de moda de los 60, el Jacarandas. El cupido fue tan atinado que se casaron en enero de 1963. Ella tenía 22 años y él, 29. Cheky, quien se ocupa del Festival del Centro Histórico desde hace 30 años, conquistó a mi amigo por su inteligencia, creatividad y su amor por la vida. Además de ser una gran cocinera, pinta cuadros, baila ballet y hace yoga. No hace mucho festejaron 55 años de casados en compañía de sus cinco nietas y nietos.

Unos días antes de que muriera Antonio, Cheky y sus dos hijos le leyeron, en la cama, páginas del libro que escribió mi amigo en 1979, El Ciclo Mágico de los Días. Seguramente en esos momentos se acordó de los dibujos sobre amate, muy descriptivos de los usos y costumbres de San Agustín, pueblo de Guerrero, de Abraham Mauricio Salazar. El último párrafo de esta maravillosa obra ilustrada lo dice todo: “Quienes quedan en el mundo de los vivos, continúan el rítmico ciclo... Es la llama que persiste, es el hilo de la trama en el mágico transcurrir de los días”.

Así será, lo que me resta de vida, mi amigo Antonio, esa “llama que persiste”.
30 Agosto 2018 04:00:00
Abuelas empoderadas
El martes pasado fue el día de los abuelos y no me perdono no haberles dedicado un texto, sobre todo a las abuelas em-po-de-ra-das. Me refiero a aquellas que, a pesar de que tienen más de 70 años, siguen igual de activas que hace tres décadas. No hay nada más estimulante que escucharlas hablar de sus proyectos, de sus empresas o de su futuro lleno de retos y desafíos. Para muchas de ellas no ha sido fácil llegar hasta donde han llegado. A lo largo de su vida, se han encontrado con muchos obstáculos, divorcios, decepciones y hasta situaciones financieras verdaderamente difíciles.

Hemos de decir que sus nietos ya están acostumbrados a verlas ocupadas, siempre corriendo y sosteniendo interminables llamadas telefónicas desde su celular con clientes, bancos o socios. Las más exitosas son las más consentidoras, por eso a esas abuelas tan empoderadas les perdonan todo: que lleguen tarde a sus cumpleaños, que ya no tengan tan presentes sus promesas hechas hace una eternidad y que de repente les anuncien que ahora sí les bloquearon por enésima vez su tarjeta. A estos nietos, no les importa tener una abuela tan descosida, con tal de que no deje de llevarlos al cine y de escuchar sus conclusiones acerca de la película que acaban de ver.

Respecto a los nietos más grandes, aquellos que tienen más de 15 o 18 años, les encanta hablar de política con la abuela. Les encantan sus conjeturas a veces muy excéntricas, pero a la vez le agradecen que los ponga al tanto de lo que sucede en el país. “Como saben siempre me han gustado las películas con happy end; sobre todo cuando el final es totalmente inesperado, nada previsible y muy esperanzador. ¿Qué tal llora su abuela con las películas románticas? ¿Qué tal vibro con las de misterio? ¿Y qué tal sufro con las que tienen un final triste? Este ejemplo me sirve para decirles que pienso que la ‘película’ del Tratado de Libre Comercio tendrá un final feliz, del cual nos enteraremos hasta mañana viernes. Este film que nos ha tenido a los mexicanos con el alma en un hilo: que sí, que no, que a lo mejor, que maybe o perhaps o que quién sabe... Según Trump, a quien todos odiamos en la familia, sí es posible lograr un entendimiento. Pero eso sí, sin olvidar que México debe de pagar el muro. Trudeau, el primer ministro de Canadá, ayer aseguró que es posible llegar a un acuerdo comercial con Estados Unidos, a pesar de que él y Trump se odian a morir. Por lo pronto muchos mexicanos ignoramos de qué manera se logró el acuerdo. ¿Cuáles fueron las concesiones que tuvimos que hacer? ¿Cuántas cosas habremos cedido los mexicanos? Aquí el verdadero ‘ganón’ es el estúpido de Trump. A él le valen sombrilla los acuerdos. Manipulador y perverso como es, lo que quiere es el happy end, no porque le conviene a su país, a México y a Canadá, sino para reelegirse. ¿Entienden?”.

Estas abuelas tan aceleradas suelen cambiar de tema a la velocidad del rayo. Así como les explican a sus nietos sobre política exterior, igual les comentan con lujo de detalle los recientes escándalos de los curas pedófilos de Irlanda o la serie de La casa de las Flores. “¿Quiénes de ustedes ya fumaron mariguana?”, les preguntan a sus nietos muertas de la risa. “¿No tienes novia? ¿A poco eres gay?”. De allí que sus hijos, nueras o yernos no siempre aprueban sus temas de conversación. Temen que confundan a sus hijos o que les metan ideas extrañas. “¿Quién te dijo todas esas tonterías?”, preguntan las mamás a los hijos adolescentes.

“Mi abuela”, contestan a sabiendas que provocarán un grave conflicto entre su mami y su abuelita. Para colmo estas abuelas empoderadas hace mucho dejaron de ir a misa, hace años que no se confiesan e, incluso, muchas de ellas están casadas por segunda vez, o bien, viven sin estarlo con su pareja. Obvio, no saben tejer, ni cocinar y son pésimas amas de casa. Lo que sucede es que siempre están muy ocupadas por el trabajo, por sus compromisos sociales, o porque les urge ir al salón de belleza a hacerse sus “raíces”.

Son tan seductoras estas abuelas empoderadas que los nietos las prefieren a la abuela tradicional y más conservadora. “Yo, con la mamá de mi papá, siempre me aburro. No tengo nada de que platicar con ella. Siempre está como de mal humor y, cuando voy a su casa, me paso todo el tiempo viendo la tele. Además, a fuerzas quiere llevarme a misa y yo no quiero ir”. ¿Serán más longevas las abuelas empoderadas que las clásicas?
23 Agosto 2018 04:00:00
La Casa de las Flores
No hay nada más seductor que descubrir los secretos de una familia disfuncional, especialmente si trata de una familia rica de Las Lomas. Este es el caso de los De la Mora, compuesta por doña Virginia (Verónica Castro), la matriarca dueña de una florería conocida como La Casa de las Flores, la nueva serie de Netflix. Paulina (Cecilia Suárez) es la hija mayor y la que contiene la patología de su madre y hermanos, divorciada de un transexual; Elena (Aislinn Derbez), la sentimental, enamorada de un afroamericano, y Julián (Darío Yazbek Bernal), un bisexual indeciso quien sufre las 24 horas del día por no saber si casarse con Lucía o con Diego. El padre, llamado Ernesto (Arturo Ríos), es dueño de una doble vida la cual provoca que surjan todos los conflictos que guarda esta familia.

La historia empieza con el suicidio de Roberta (Claudette Maillé), segundo frente de don Ernesto y dueña de un cabaret cuyo espectáculo está a cargo de travestis que imitan a Paulina Rubio, Yuri y Amanda Miguel.

Confieso que durante los primeros capítulos tuve muchas resistencias para continuar viendo una serie totalmente atípica. Sin embargo, conforme transcurrió la historia me fui interesando de más en más, en especial cuando apareció María José, personaje transexual interpretado magníficamente por el español Paco León (su peluca es maravillosa). Hemos de decir que Manolo Caro, como dice el escritor Sergio Almazán: “nos presenta problemas actuales que ayer tabús, como la homosexualidad, la doble moral, las adicciones, el racismo y la homofobia”. Por lo que a mí respecta nunca había visto, en un melodrama mexicano, una escena homoerótica. Tampoco había visto a una señora de Las Lomas fumar mariguana, y ver a una pareja transexual besándose. Estos temas eran sin duda impensables en una sociedad tan conservadora como es la mexicana. He allí el acierto del guion escrito de Manolo Caro, director de teatro y autor de películas como: No se si cortarme las venas o dejármelas largas.

A Caro, “le interesa la forma en que se comportan, cómo tienen un marco moral absolutamente maleable y cómo el poder tiene una forma de acomodarse a lo que más les conviene. La mentira es una herramienta que prevalece entre ellos. Pero pese a todo, hay una raíz profunda en lo familiar. Esa complejidad y sus contradicciones es lo que le llama la atención y su perspectiva es realmente interesante y profunda”, dice Cecilia Suárez.

Siempre he pensado que Verónica Castro tiene algo especial, es una seductora profesional, es la reina de las telenovelas y la inolvidable protagonista de Los Ricos También Lloran. Ahora que interpreta a una nueva rica: cursi, arribista, manipuladora, operada, enjoyada, obsesionada por el qué dirán y, a la vez, víctima de sus propias mentiras, me sorprendió su creíble interpretación. Como diría Pita Amor en su obra Yo Soy mi Casa, la residencia de doña Virginia es igualita a ella. La señora De la Mora lucha todos los días por el reconocimiento social y por las apariencias. Todo lo que hace, según ella, es por amor a su familia. Sus frases son de la típica mamá mexicana: “Algún día dirás cuánta razón tenía tu madre”.

Cecilia Suárez sale como la típica “niña bien”, quien aunque se empastilla y parece estar siempre en la luna, está más que consciente del caos de su familia y cuyo único objetivo es salvarla de la desgracia y del desprestigio. Gracias a su espléndida actuación nos damos cuenta que en su personaje recae todo el peso de la historia.

¿Por qué será que todo el mundo habla, bien o mal, de esta serie? Por atrevida, porque hay mucho sexo, porque es la caricatura de la sociedad mexicana con todos sus defectos, por el lenguaje visual, por el formato y porque rompe con esquemas tradicionales. No es aspiracional, no intenta ser moralista y no es un melodrama. Es una comedia con mucho humor negro, donde no hay buenos ni malos. Todos son responsables de sus actos. Qué lejos está esta serie de las películas de los hermanos Soler, de Sara García y de Evita Muñoz Chachita. Esta es una propuesta moderna, contemporánea dirigida a los millennials.

He aquí un nuevo estilo de hacer y de ser familia muy a la mexicana. Gracias a los 13 capítulos de La Casa de las Flores, llegamos a la conclusión que afortunadamente ya no existen “las familias azucena”, sino todo lo contrario.
16 Agosto 2018 04:00:00
¡Viva la diferencia!
“Qué mundo tan agresivo el de #Twitter. Por eso no escribo por aquí tan a menudo como yo querría. El lenguaje cargado de ira y la agresividad no me gustan. De todas formas #FelizLunes a los que no son #bots y saben conducirse con respeto. #seanfelices”, escribió Beatriz Gutiérrez Müller en un tuit el 13 de agosto, a la 1:41 pm. Por la noche, 9:03 pm, de ese mismo día, envió otro que decía: “Y me seguiré quejando. ¿O debemos ver como normal la violencia y la agresión física o verbal?”. Al otro día, muy tempranito, a las 8:08 am mandó otro en el que aclaraba: “La crítica, la objeción y la disidencia que se expresa en #Twitter es bienvenida cuando se realiza con respeto y argumentos. Solo quiero recordarles que yo no soy @lopezobrador_, soy Beatriz y no detento ningún cargo público ni represento a persona pública alguna #FelizMartes”.

Me pregunto, como Beatriz, a qué se deberá, efectivamente, tanta ira y agresividad en las redes hacia su persona. ¿A la misoginia? ¿Al machismo? O, simplemente, a ganas de agredir a quien se convertirá, nos guste o no nos guste, en la “compañera”, como quiere llamarse Beatriz, del próximo Presidente de la República. Si algo ha definido a Gutiérrez Müller, desde que se conocieron los resultados de las pasadas elecciones, es su postura clara y directa respecto a su rol en el futuro. “Efectivamente: no seré primera dama de México. Ya antes he dado mis razones. Por lo tanto, tampoco la presidente honoraria del DIF ni de ninguna otra institución pública federal, estatal o municipal. El DIF, esa noble área de gobierno, pasará al sector salud y les aseguro que quien lo dirija será una persona de gran capacidad. Estaré para servir a México en todo lo que pueda. En su momento, les platicaré de algunas contribuciones específicas que me gustaría llevar a cabo. De lo que sí estoy segura es de que seguiré siendo profesora universitaria, investigadora y escritora. Y lo más importante: mamá de Jesús Ernesto y esposa de #Yasabesquien. #Juntosharemoshistoria”, escribió en su Facebook el 15 de julio.

No conozco a Beatriz, pero me cae bien. Me gusta que le guste leer, que escriba sobre historia, que sepa cantar tan afinadamente, que sea guapa, que sea auténtica, que tenga su propia opinión, que sea independiente, pero sobre todo, que tenga sentido del humor. Por lo que he visto en algunas entrevistas y cápsulas, Beatriz es chistosa y no se toma en serio, por eso hace señas tan impulsivas como todo el mundo puede llegar a hacer, me refiero al video en donde sale junto con Tatiana y que ha sido muy criticado. Ella sabe perfectamente quién es. Tengo la impresión que no quiere quedar bien con nadie, ni con AMLO, pero sí con su marido. Escuchemos lo que le dijo a Sanjuana Martínez en una entrevista para SinEmbargo: “(Le temo) a convertirme en una persona que no soy. En el afán de ser lo que otros desean que sea, que de buenas a primeras juegue un rol que no calza con mi forma de pensar. Me considero una persona sencilla, dispuesta a aprender todos los días, no vivir aislada del mundo y de sus problemas y olvidar de dónde vengo. Mis temores giran en torno a lo anterior. Tengo la impresión de que a las ‘primeras damas’ (federal, estatal, municipal) se les fuerza a tener una actividad asistencial y de ejemplaridad, entre otras facetas, muchas veces con la intención de no romper una tradición. ¿Cuándo surgió esa tradición de la ‘primera dama’ que hace campañas por la Cruz Roja, que encabeza el DIF, que reparte despensas en momentos de crisis como fue el sismo del año pasado? No lo sé con precisión. No está mal si esto es ayuda a México en momentos críticos. Pienso que hay muchas dependencias del Gobierno federal que hacen o debieran hacer ese trabajo. Ahora, si esas dependencias cuentan con el apoyo de la esposa del Presidente para tener un mayor impacto, bien; pero si ese apoyo es meramente decorativo o inocuo, no tiene sentido prestarse sólo para la fotografía. Cuando se ayuda a alguien o al país, el trabajo profundo no tiene necesariamente que ser visible”.

Beatriz Gutiérrez Müller no la tiene fácil. Haga lo que haga, siempre será criticada. Lo que más temo, porque se me haría sumamente injusto, es que también ataquen a su hijo. Lamentablemente es el costo que tiene que pagar Beatriz porque sin duda será una primera dama totalmente diferente. ¡Viva la diferencia!
14 Agosto 2018 04:00:00
Setenta y dos
No hay nada peor que cumplir años... sobre todo a esta edad. Para no caer en la depresión, como suele sucederme año con año, en esta ocasión decidí invitar a cuatro amigas y festejar esta fecha tan importante en Acapulco. Sin exagerar, puedo afirmar que ha sido el cumpleaños más fraternal, cálido y divertido que he tenido en los últimos tiempos.

Siempre he creído en la amistad, especialmente entre mujeres; cada vez estoy más convencida que cuando es verdadera, espontánea y desinteresada, es la mejor vitamina tanto para la salud física como la mental. Siempre que regreso de comer con una amiga me siento revitalizada, con muchas ideas nuevas y con ganas emprender nuevos proyectos. Entre más empoderada, viajada, leída, independiente, feminista, informada y exitosa sea mi amiga, más enriquecedora es nuestra amistad. No importa si para muchos mi amiga resulta demasiado intensa, locuaz, acelerada y hasta excéntrica. Sin duda, son las más divertidas y a la mera hora, las más leales. Siempre se puede contar con ellas, mismo si se les llama a las 3 de la mañana, para que vengan a nuestro auxilio, así sea al Torito, o porque nos quedamos sin gasolina en medio de la calle.

Tengo la fortuna de contar con todo tipo de amigas: las de derecha, las izquierdosas, las conservadoras, las muy persignadas, las desmadrosas, las gastadoras compulsivas, las frívolas, las intelectuales, las divorciadas, las arrejuntadas, las que todos los días checan su Tinder, para ver si aparece su príncipe azul, las criticonas, las chismosas, las workaholics, las desempleadas y hasta las muy pobretonas. Con las que no podría relacionarme es con las envidiosas, las competitivas y, especialmente, las soberbias que a fuerzas quieren tener la razón las 24 horas del día.

Fue precisamente gracias a una muy buena amiga quien me prestó su espléndido departamento en Acapulco en una de las zonas más bonitas y seguras del puerto que pude invitar a un cuarteto de amigas. No fue fácil lograr que pudieran en las fechas más cercanas a mi cumpleaños, o bien, estaban de vacaciones con su familia, otras no podían por el trabajo y no faltó una que otra que me dijera: “Es que Acapulco es muy peligroso”. Las que me dijeron que sí, que faltaba más y que estaban más puestas que un calcetín, llegaron felices con sus pareos todos floreados, su traje de baño (de una sola pieza) súper escotado, su sombrero de palma y con todo tipo de bloqueadores. Conforme pasaban los días y éramos testigos de las puestas de sol más bonitas del mundo, nuestras conversaciones iban de la infancia, a nuestras respectivas lunas de miel y divorcios. Hablamos de nuestras mamás, nos acordamos de nuestros exnovios, platicamos de nuestros proyectos, del futuro del país, de los libros que más nos habían influenciado y de nuestras películas y series preferidas. Nos dábamos “tips”, cocinábamos, nos tomábamos fotos con y sin sombreros, brindábamos con nuestras “margaritas” de tamarindo, caminábamos por la playa, íbamos a los faciales, nos metíamos al jacuzzi y por la noche brindábamos con un tequilita por este descanso de las masculinidades tóxicas. El sábado invitamos a doña Divina, una artesana de Guerrero, para que nos trajera los huipiles creados por manos artesanas amuzgas que viven en el municipio de Xochistlahuaca que colinda con Oaxaca en la región de la Costa Chica. ¡Qué huipiles, qué bordados y qué algodón! Todas compramos, era una manera de ayudar al municipio, el cual quedó muy afectado después del sismo de magnitud 7 del 16 de febrero. “De las casas totalmente destruidas nada más quedaron las paredes”, nos decía doña Divina, mientras nos probábamos los huipiles con los que nos tomábamos fotos y más fotos sintiéndonos divinas.

La víspera de mi cumpleaños, justo a las 12 de la noche, después de cenar una deliciosa sopa de aguacate fría y un cuscús riquísimo, prendimos muchas veladoras, abrimos una botella de vino rojo y mis amigas me cantaron Las Mañanitas y entre todas me regalaron el huipil de algodón y seda más bonito, color blanco y arena, que se pueda una imaginar. Estaba feliz. A pesar del montón de años que cumplía (yo era la mayor de todas), tenía la impresión de ser una jovenzuela. Esa noche nos reímos más que nunca. Parecíamos estudiantes de preparatoria. Prometimos, a partir de ahora, siempre festejar nuestros cumpleaños juntas y al borde del mar. Antes de retirarnos a nuestra respectiva habitación, admiramos desde la terraza la luna y Venus. La vista de la playa era particularmente bella... Me fui a la cama no con 72, sino con ¡¡¡27 años encima!!!
26 Julio 2018 04:00:00
Plan 10
Desde que se publicó en los diarios el Plan 50, es decir, las medidas de austeridad de López Obrador, Sofía no ha dejado de darle vueltas y más vueltas a este programa, el cual seguramente será el inicio de la cuarta transformación y del plan anticorrupción tan anunciado por el presidente electo.

Si de algo padece Sofía, es de su absoluta falta de austeridad. La palabra no existe en su diccionario personal. De allí que se haya dado a la tarea de ahondar más sobre el tema. ¿Qué es exactamente la austeridad? ¿Se nace austero o una se hace austera? ¿La austeridad está relacionada con la moral? ¿A partir de qué momento se es ostentosa? ¿Austeridad quiere decir vivir en la pobreza? ¿Qué privilegios son los contrarios de la austeridad? ¿La gente austera es necesariamente coda? ¿Se es también austera con los sentimientos? ¿En dónde empieza la austeridad? ¿Quién habrá sido más austero, Juárez o Gandhi? ¿Ser o no ser austera? Tantas preguntas empezaban a abrumar a Sofía. Decidió entonces formular su propio listado de medidas austeras según sus circunstancias.

1. No recurrir a tráfico de influencias, como lo he hecho desde que era muy jovencita. Empezar a vivir sin relaciones que tengan que ver con la política. Escribir una carta personal a cada funcionario del PRI, para agradecer todas sus atenciones y desearles suerte en sus nuevas tareas.

2. Sugerirle a mi marido que a partir de ahora, me dé 50% menos del gasto para la casa. No pedir por teléfono la comida en los súper. Ir personalmente al mercado y una vez cada quince días comprar en la Central de Abastos o en el mercado de La Viga. Revisar todos los días la despensa para evitar que se dupliquen algunos productos. Para mis cenas elegantes, ofrecer a los invitados vino del país, comida sana, o bien, recurrir a las recetas mexicanas de la abuela.

3. No cambiar mi auto sino hasta el próximo sexenio. En 6 años comprar un coche usado pero, sobre todo, austero. Lo mismo haré con mi celular y mi vieja computadora, es decir, no la remplazaré por una nueva.

4. En caso de enfermedad me dirigiré al IMSS y me olvidaré de los médicos privados, que por cierto son carísimos. Igualmente comenzaré a incursionar en la medicina alternativa.

5. No modificaré continuamente la decoración de mi casa, ni habrá cambio de cortinas, ni mucho menos compraré antigüedades, lámparas o esferas para mi colección.

6. En la medida de lo posible, me olvidaré del shopping y de los malls. Compraré lo indispensable en los vintage. Me olvidaré de los vestidos importados, ostentosos y de marca. No volveré a comprar en línea.

7.- Ahorrar lo más posible luz, agua y gasolina. Tomar de vez en cuando el Metro o los nuevos autobuses de dos pisos.

8. Si alguna de mis amigas desea hacerme un regalo, feliz aceptaré un “roperazo” o un obsequio no mayor de mil pesos. Asimismo, mis regalos no costarán más de 500 pesos. Dejar de comprarles a los nietos juguetes, ropa y zapatos. Esta Navidad dirigirse para la lista de regalos al Niño Jesús, quien sin duda es mucho más austero que Santa Claus, un personaje sumamente ostentoso y escandaloso.

9. Hablar seriamente con mi asistente y proponerle, como trabajadora de confianza, que empiece a venir a laborar los sábados. Respecto a su salario, no habrá aumentos en seis años. Proponerle lo mismo al chofer.

10. No viajar en avión, sino en autobuses cuyas líneas garanticen seguridad y limpieza. En caso de verme obligada a utilizar el transporte aéreo para viajes al extranjero, aprovechar los puntos que tengo en algunas tarjetas de crédito y olvidarme por completo de business.

Después de escribir sus consignas para volverse austera, las bautizó como el Plan 10 y se dijo que finalmente no era tan difícil cambiar de estilo de vida. Al contrario, le pareció una espléndida oportunidad para dar el ejemplo entre sus amigas, nueras, yernos y nietos. “También haré meditación y yoga”, se propuso entusiasta. Algo, sin embargo, tenía preocupada a Sofía: se preguntó si efectivamente López Obrador lograría que los habitantes de la República Mexicana comenzaran a vivir en “la república de austeridad”. ¿Cómo luchar contra dos cánceres que llevan siglos mermando a nuestro país: el dispendio de los políticos y la corrupción? Sofía había leído en alguna parte que “la honestidad no puede instalarse por decreto”. Por otro lado, también estaba convencida de que, aunque no fuera funcionaria o política, había que empezar en casa. Su Plan 10 se pondría en práctica a partir del 1 de diciembre del 2018.
17 Julio 2018 04:00:00
Lluvia de… feromonas
Los más felices, los más entusiastas, los más estresados y los más entregados en cuerpo y alma a su respectivo equipo de futbol durante la Final de Rusia 2018, sin duda fueron Emmanuel Macron, presidente de Francia, y Kolinda Grabar-Kitarovic, presidenta de Croacia. Ambos mandatarios son apasionados del fut, por eso cada vez que sus jugadores metían un gol ya sea por parte de los galos o de los balcánicos, ambos lo celebraban con verdadera euforia. Lo más llamativo es que lo festejaban juntos, sin protocolos y sin ánimo de desanimar al equipo contrario. A pesar de que en el palco de honor se encontraban la primera dama francesa y el marido de Kolinda, y otros jefes de Estado y de gobierno de distintos países, Macron y Grabar-Kitarovic pasaban por todas las emociones al ritmo de los vaivenes de los goles. Macron se quitaba y se ponía el saco, levantaba los brazos, brincaba y gritaba “allez les bleus!”. Por su parte, Kolinda también se quitaba su saco rojo para dejar ver su camiseta ajedrezada de su selección, se ponía de pie, alzaba los brazos y animaba a los suyos, con una sonrisa más que seductora. Para entonces el palco ya estaba cubierto de feromonas, “esas sustancias químicas secretadas por los seres vivos, con el fin de provocar comportamientos específicos en otros individuos de la misma especie”, Wikipedia.

¿Quién es esta espléndida Presidenta que ha seducido gracias a su sencillez y espontaneidad a millones de fanáticos del futbol y seguidores de los croatas? ¿Quién es esta mujer de 50 años tan atractiva y tan polémica a la vez, que ahora gobierna a más de 4.29 millones de habitantes, la mayoría de religión católica? ¿Quién es Kolinda, quien pagara su pasaje al Mundial, en un vuelo comercial y a quien se le concediera pasar unos días sin salario en Rusia y se sienta en la tribuna con los hinchas de su país? Acerca de la Mandataria, dice la revista Forbes: “La Presidenta más joven de Croacia y la primera mujer en ser elegida para la oficina, Grabar-Kitarovic ha seguido haciéndose un nombre en el escenario internacional este año trabajando con el presidente Donald Trump y Estados Unidos... Exministra de Asuntos Exteriores, el año pasado visitó al presidente iraní Hassan Rouhani para hablar sobre el fortalecimiento de las relaciones diplomáticas”.

Así como Kolinda despierta grandes pasiones, también provoca muchos odios a su derredor. Su partido, Unión Democrática Croata, es ultraconservador y ha sido criticado por sus matices xenófobos y antiinmigrantes. En la época en que era embajadora de Croacia en Estados Unidos, se le acusó de haber utilizado, junto con su marido, para su uso personal, el vehículo oficial y de haber gastado dinero de las arcas públicas. Para subsanar el error, la Presidenta actuó de inmediato y costeó los gastos. Igualmente se le reprocha su relación con Zdravko Mamic –prófugo de la justicia–, quien financiara su campaña y el hecho de haberse fotografiado con la bandera de los ustachas, una organización terrorista que se puso al servicio de los nazis.

Kolinda Grabar-Kitarovic, la proveedora de su casa, es mamá de dos hijos y está casada con Jakov Kitarovic, quien se asumió en su momento, sin complejos, como “amo de casa”. Llevan 22 años felizmente casados y ahora que sus hijos están más grandes, Jakov decidió regresar al mundo laboral. Su hija Katarina es una patinadora profesional y campeona del equipo juvenil de Croacia. La Presidenta, católica ferviente, quien se opone al matrimonio gay, habla siete idiomas, entre ellos el español, y es egresada de la Academia Diplomática de Viena, de la Universidad de Zagreb con una triple licenciatura en Inglés, Español y Literatura y de George Washington University. Gracias a la beca Fullbright, recibió un master en Relaciones Internacionales.

A pesar de que Croacia perdió 4-2 frente a los galos, Kolinda festejó el triunfo de Francia, como si los croatas se hubieran convertido en campeones del mundo. Bajo una lluvia copiosa, la Presidenta no dejó de manifestarle su alegría y solidaridad a Macron. Francia y Croacia nunca habían estado tan unidos. Ambos mandatarios se abrazaban, se besaban, se apapachaban y felicitaban a cada uno de los jugadores, despidiendo, entre los dos, millones de feromonas por todo el estadio ruso.
10 Julio 2018 04:00:00
Contentos; descontentos
Si sumamos los resultados de votos que obtuvieron los tres candidatos, ahora de la oposición, José Antonio Meade, Ricardo Anaya y Jaime Rodríguez (“El Bronco”), descubrimos que el total asciende a 24 millones 861 mil 705. En cambio, 30 millones 113 mil 483 ciudadanos se inclinaron por Morena. De ahí que concluyamos que actualmente existen dos universos respecto a las pasadas elecciones: los contentos y los descontentos.

Los contentos: La mayoría se sienten en paz y particularmente jubilosos. Para muchos de ellos, es la primera vez que por fin gana la Presidencia su candidato. “No lo puedo creer”, aún exclaman estos incrédulos. Hemos de decir que son los mismos que llevan votando por la izquierda desde la época del PSUM o de Rosario Ibarra de Piedra, la primera candidata mujer a la Presidencia. Son los mismos que acompañaron al Ing. Cuauhtémoc Cárdenas en cada una de sus postulaciones por el PRD y, naturalmente, son los mismos que votaron por AMLO en 2006, 2012 y 2018. Para ellos este triunfo ciudadano no tiene parangón. Por fin contó su voto, no hubo fraude y se pasó a la transición pacíficamente, gracias a que los contendientes de AMLO asumieron dignamente su derrota. Cuando el 1 de julio conocieron las tendencias de los resultados cerca de las 10 de la noche, de inmediato se fueron con toda la familia al Zócalo. Algunos llevaron tambores, banderas, matracas, sombreros de paja y máscaras de AMLO. Transformada su cabeza en su líder, se tomaban selfies con otros entusiastas. También andaban por allí algunas máscaras de Salinas con su calva y sus orejotas. Los más escandalosos no dejaban de entonar La Bamba de AMLO, cuya letra empieza diciendo: “Despierta. Hoy dedico la bamba para la gente que mira de frente, que quiere un Presidente que sea decente, ay, arriba y arriba con la razón, que la gente ya quiere transformación…”. Muchos, a esa hora, todavía no se enteraban de que el 53% de votantes ya habían elegido al nuevo Presidente. No fue sino hasta la medianoche, cuando apareció en el templete López Obrador, acompañado de su familia: “Amor con amor se paga, así como ustedes me quieren a mí, les quiero yo a ustedes y un poquito más todavía”, fue la frase con la que remató Andrés Manuel antes de irse a su casa, esta vez sí, como Presidente electo de México. Al otro día, muchos de estos “contentos” regalaron cupcakes, tacos, cervezas que habían prometido si ganaba AMLO. La consigna ahora es pedir plantar un árbol o donar 100 pesos para comprar una refinería. ¿Cuánto es 100 por más de 30 millones?

Los descontentos: La mayoría está furiosa, especialmente los priistas (ni para qué hablar de Carlos Salinas de Gortari). A muchos todavía no les cae el “veinte” y se resisten a creer que los resultados de las elecciones fueron transparentes. Por más que sigan las mesas redondas en la tele y escuchen a los politólogos hablar de qué manera triunfó la democracia en estas elecciones, no pueden superar el sospechosismo. “Nos vieron la cara –declaran a la menor provocación o mandan Whatsapp a sus amigos–. Todo estaba pactado con el PRI para que ganara López Obrador. También los empresarios pactaron. Qué casualidad que todo pasara sin el menor contratiempo. Me contaron que dos meses antes, Peña Nieto pidió que le llevaran a Los Pinos las verdaderas encuestas; al darse cuenta de que su candidato seguía en tercer lugar, dijo: ‘ya no hay nada qué hacer más que dejar que gane López Obrador. Que ningún priista meta las manos en el proceso electoral. Ya perdimos’”. Al ver su fracaso, muchos priistas votaron por Morena, especialmente en Veracruz, estaban enojados con su candidato y con EPN. Por eso el Presidente se veía tan tranquilo en Palacio cuando López Obrador lo fue a ver; actuaba como el gran demócrata. Parecían íntimos amigos. Claro, ya habían pactado...

Los anayistas están igualmente contrariados. Su decepción es tan grande como eran sus expectativas con el candidato del voto útil. Por eso muchos panistas, e incluso aquellos que votaron por él, ahora opinan que debe dejar la dirigencia del PAN. Para ellos, Anaya ya perdió toda credibilidad. “Si perdió fue por su sonrisita hipócrita y mustia. Ha sido el peor candidato del PAN a la Presidencia. Qué vergüenza”, vociferan los “frentistas” totalmente defraudados.

Tememos que entre contentos y descontentos tal vez pasará mucho tiempo para que efectivamente exista, entre ellos, una verdadera reconciliación...
03 Julio 2018 04:00:00
En la soledad de la mampara
No pude. Nada más no pude. Por más que estaba dispuesta a votar el domingo pasado por José Antonio Meade, para Presidente de México, tal como lo había anunciado públicamente, al buscar su nombre en la boleta y encontrarlo junto al pequeño recuadro del PRI, no pude; no pude poner una cruz encima de unas siglas que han representado la desesperanza y la extrema pobreza del pueblo mexicano durante más de 70 años. Nada más advertirlas, se me aparecieron imágenes de la “casa blanca”, de Roberto Borge, de Javier Duarte, de César Duarte, de los bigotes de Emilio Gamboa, de Carlos Salinas de Gortari, del “góber precioso”, etcétera, etcétera, etcétera.

No pude, es algo que jamás había hecho y hubiera resultado incomprensible hacerlo ahora, a mi tierna edad. No me lo hubiera perdonado, después de haber escrito durante años, en el Unomásuno, en La Jornada, en el semanario Punto, en El Financiero y en Reforma, contra el Partido Revolucionario Institucional, votar por ese partido. “Una vez más había ganado el fraude electoral, y con ello, la Presidencia del PRI en 1994. ¿Por qué sería que de nuevo carajos había ganado el PRI, cuando ya le tocaba perder? ¿Qué era peor, que había habido fraude o que millones de mexicanos habían votado por el PRI?

Entonces, si había ganado el PRI, ¿había ganado la corrupción, la prepotencia, la insensibilidad política, el narcotráfico, la bolsa, los industriales, la despolitización del pueblo mexicano y el asesinato de Colosio?”, me preguntaba ese año en La Jornada. Tantos años de concientización, de tratar de entender un sistema tan perverso y tan corrupto, ¿y terminar votando por el PRI?, resultaba anticlimático. Entonces, ¿por qué en estas elecciones me acerqué al tricolor? Por José Antonio Meade, por todos los atributos que le vi y porque me parece un ser humano excepcional.

En cambio, las declaraciones de AMLO como candidato comenzaron a irritarme. Me desesperó su populismo, el que no creyera en la sociedad civil, pero sobre todo, su pragmatismo sin límites. Hasta el último día que duró la campaña, quise darle a Meade el beneficio de la duda. Mas nunca se deslindó del PRI ni de Peña Nieto, su lealtad me parecía incomprensible. Fue cuando pensé en la mampara: “si nunca pudo pintar la raya entre él y el PRI, todo seguirá igual”. Por eso el lápiz indeleble se dirigió hacia donde siempre se había dirigido, es decir, hacia la izquierda.

No, no me arrepiento de no haber votado por el PRI. La jornada de las elecciones y la civilidad con la que se comportaron candidatos y el INE me aclararon todo. La importancia en una elección son las mayorías; millones de mexicanos que desde hace años aspiran a un cambio. Había que pensar en México, nuestro país que ya no puede más por tanta violencia, crimen organizado, inseguridad y políticos insaciables. La respuesta tan entusiasta y volcada de millones de votantes que ya no querían vivir bajo ese mismo sistema me hizo sentir mezquina y pequeña frente a sus necesidades. Era como si esa mañana me hubiera caído un 20 gigante y me hubiera hecho comprender que México ya era otro. Seguramente todos los que votaron por AMLO creyeron que era la primera vez que su voto contaba, sin la torta, sin el refresco y sin haber sido acarreados. Era la primera vez que podían creer que esta vez sí podía ganar AMLO, aunque las fuerzas oscuras no lo dejaran. Y era la primera vez que un candidato, terco como él solo, se lanzaba por tercera vez para competir por la Presidencia, porque “primero los pobres”.

Además de haber consolidado nuestra democracia, por pobre que esta sea, las elecciones del domingo nos dieron esperanzas, porque como dice la autora del libro Esperanza en la Oscuridad, Rebecca Solnit: “La esperanza no es la creencia de que todo estuvo bien, está o estará bien. La evidencia de la tremenda destrucción y sufrimiento está por todas partes. La esperanza que me interesa (...) es aquella que nos invita o nos exige que tomemos acción”. ¡Bienvenido el cambio que nos invita a la esperanza y a actuar!
19 Junio 2018 04:00:00
¡¡¡Gooooooool!!!
Durante el campeonato de Futbol de 1986, el cual se llevó a cabo en nuestro país, imaginé una crónica del final del mundial. Lugar: el Estadio Azteca. Contendientes: México-Dinamarca. Tiempo transcurrido: 43 minutos, 12 segundos del segundo tiempo. Marcador: 2-2:

“…y Jesper, con la velocidad del ¡Jet!, corre detrás del balón y se lo laaaaanza a Henning, Henning se precipita, pero llega Hugo Sánchez, le quita la pelota y se laaaanza al Abuelo Cruz, que la vuelve a lanzar a Quirarte. Quirarte corre hacia la portería. Preben aparece en el lado derecho pero Quirarte laaaanza y dispara y y y y y y y ¡¡¡¡¡¡¡Goooooooooooooool!!!!!!! ¡¡¡¡Goooool!!!! Para México. Quirarte lanza besos al cielo. Sus compañeros y Bora lo abrazan, se le montan encima. El público no lo puede creer. ‘¡¡¡Mé-xi-co, Mé-xi-co!!!’, grita la multitud eufórica. Muchos quieren lanzarse sobre el estadio. Lanzan sombreros, pelucas tricolores, playeras. La gente aplaude, echa porras, se abrazan, brincan. Miles de banderas ondean por los aires.

“El señor presidente, Miguel de la Madrid, abraza a su esposa, Paloma Cordero de De la Madrid. El señor Cañedo abraza a Ramón Aguirre, Emilio Azcárraga levanta los brazos, exclamando ¡ga-na-mos, ga-na-mos! Sí señores, tres dos... México es campeón del Mundo. México 86 ganó la Copa Mundial. El júbilo crece, minuto a minuto. México está de fiesta porque, aunque usted no lo crea, es el campeón. Ahora les toca a los daneses hacer sus maletas. Enseguida las 109 mil personas que se encuentran en el Estadio Azteca se pondrán de pie para escuchar el Himno Nacional. ‘¡¡¡¡México se ha convertido en Campeón del Mundo de Futboooool!!!!’. Comenta emocionadísimo José Ramón Fernández a todos los miles y miles de televidentes”.

Hace 32 años, México era otro país. Entonces en los partidos de futbol nadie gritaba: “¡¡¡ehhhh puto!!!”. En esa época Televisa era dueña y señora de las transmisiones locales y remotas. José Ramón Fernández y su equipo eran los únicos que se enfrentaban al poder de la televisora de avenida Chapultepec. La violencia y el crimen, en esa época, aún no mostraban sus garras y colmillos. Hay que recordar que México se había atrevido a abrir sus puertas al Mundial, a pesar de los terribles daños sicológicos y materiales del terremoto de 1985.

¿Cuánto del dinero destinado para la reconstrucción se habrá gastado el Estado en este evento el cual mucha gente juzgó totalmente descabellado? Lo más llamativo de todo es que en esos años, el PRI estaba enterito, era dueño de los tres poderes y en parte, del cuarto. Faltaban dos años para que se eligiera como presidente de la República a Carlos Salinas de Gortari. El resultado oficial fue de 50%, 31% para Cuauhtémoc Cárdenas y 17% para Manuel J. Clouthier.

Ilusamente, y mientras veía, emocionada y con los puños bien cerrados, el partido del domingo pasado México-Alemania, pensaba que si efectivamente ganábamos, ese partido y la copa del Mundial 2018, las cosas en nuestro país cambiarían radicalmente. Estaba yo en esas elucubraciones, cuando de pronto Hirving Lozano metió el gol. No, no era posible. Por eso, en ese preciso instante, grité a todo pulmón: “¡¡¡Goooooooooooooooool!!!”. Nunca había pronunciado tantas “O” juntas.

Por imposible que parezca, en ese momento, se me quitó el dolor de la ciática, ¡¡¡ya no me dolía la pierna!!! Salté de mi asiento, abracé a Enrique y enseguida y sin la ayuda de la caminadora, comencé a caminar por todo el departamento. Daba grandes zancadas y no me dolía la pierna. Me dirigí hacía el balcón. Abrí la puerta y frente a un océano de árboles de Chapultepec, exclamé: “¡¡¡Viva México!!!”. En seguida les mande muchos besos al aire a todos los de la Selección.

Estaba orgullosa, feliz. Sentía el corazón ligero y tenía ganas de elevar mi pierna y tocarme con ella la frente, como hacen las bailarinas profesionales. “Vamos a recuperar la confianza. Ya no habrá fuga de capitales. Todos saldremos a votar. México sí puede. Tenemos que salir adelante. ¡¡¡Ya me curé, ya me curé!!! “¿Tú crees que fue un milagro?”, le preguntaba a Enrique con un nudo en la garganta, quien me escuchaba con ojos incrédulos. Después brindamos por el gol (él con un tequila, yo con agua debido a los medicamentos).

Es cierto que en México cualquier cosa puede suceder, que la selección mexicana gane, efectivamente, el campeonato mundial, que el PRI regrese después de devolver la casa blanca y de meter a la cárcel a Romero Deschamps, que Trump se vuelva nuestro aliado. O bien, que se suelte el tigre y...
14 Junio 2018 04:00:00
El último
Los días pasan, la presión crece. Se acerca la hora de elegir a nuestro futuro presidente. “Una elección histórica”, dicen los analistas.

Presenciamos el último debate, observamos con cuidado a los cuatro candidatos debatir; una vez más escuchamos sus propuestas, y al finalizar el evento, sentimos que nos quedamos en ascuas. ¿Quién ganó? ¿Quién perdió? ¿Quién nos hubiera gustado que ganara y quién que perdiera en este último debate definitivo antes de las elecciones? ¿Perdieron los cuatro o los cuatro ganaron? Nuestro criterio se ha ido distorsionando poco a poco, algo nos impide discernir correctamente. Estamos sobreinformados, indigestados y saturados. Sin embargo, no podemos dejar de preguntarnos qué nos pareció el debate. No comentarlo sería inaudito.

“Y si digo que lo ganó Meade, ¿por qué, entonces, quedó en tercer lugar en las encuestas de mi diario? ¿Soy sincera al decirlo? ¿Estoy realmente convencida de que ganó? Me pregunto si él mismo está convencido que fue el triunfador. Tal vez tendría que proyectarlo más para que se le crea más. Es cierto que mientras escuchaba a Anaya me parecía muy elocuente y preparado. Es cierto que me llamaba la atención que le dijera, cara a cara, a sus contendientes lo que pensaba de cada uno de ellos. “Voy a meter a Peña Nieto a la cárcel”, dijo varias veces. Decía enfáticamente. Y es cierto que era, de entre los tres, el que parecía trasmitir, en tanto enumeraba sus propuestas, más pasión y enjundia.

Para sus seguidores él ganó el debate. Pero yo no soy su seguidora. No le creo del todo a Anaya. Es un enigma. Una cajita cerrada herméticamente. Tiene cara de que guarda muchos secretos. ¿Cómo serán sus crisis existenciales? ¿Tendrá? Su cerebro está tan bien organizado, que tengo la impresión que Anaya-niño se sabía las tablas de multiplicar desde que tenía 2 años. ¿Y su corazón? Ese órgano es el que me temo que es como una nuez dura y cerrada.

Confieso que en este último debate me gustó más Andrés Manuel López Obrador que en los pasados. Me gustó su actitud. “Tiene sonrisa de va ganando el 50% de las elecciones”, me escribió un amigo por WhatsApp en pleno debate. De los cuatro, era el único que transmitía esa seguridad. Su pelo blanco y esponjado hacía juego con su camisa inmaculada, su dentadura y sus uñas. De los cuatro es el que se veía el más sabio, el más viejo y el más colmilludo.

Me gustó que insistiera tanto sobre el peor cáncer que tiene México, la corrupción. No hay medicinas, por la corrupción, no hay hospitales, no hay camas suficientes para los enfermos. Por otro lado, no se me oculta que López Obrador se hace bolas con sus propuestas. Que no le salen las cuentas y que hay temas que no conoce a fondo.

Tengo la impresión de que no se da cuenta, si gana, de lo que se le espera. A quien realmente se le va a venir el Tigre encima es a él. ¿Cómo lo va a parar, a dominar y a controlar? Lleva 18 años alebrestando al tigre.

Volvamos con José Antonio Meade. No me gustó que le echara porras, antes de iniciar el debate, a la Selección. No venía al caso. Dos veces lo hizo y en ambas ocasiones no surtió efecto. No sé por qué pensaba que durante el debate Meade iba a hacer un anuncio contra el supuesto lavado de dinero de Anaya, mas no lo hizo. “Hoy será un día clave”, me escribió un funcionario priista. No sé a qué se habrá referido. Hubiera sido genial que el candidato presidencial Meade hubiera aprovechado el último debate para anunciar algo fuerte. Por ejemplo, que muy pronto meterán a la cárcel a Rosario Robles, a Ruiz Esparza y a Lozoya.

Me temo que Meade es demasiado decente, correcto y honesto para una campaña presidencial a la mexicana de un país como el nuestro, un país tan revuelto, complejo y violento, debido a la desigualdad y a la pobreza. He dicho y redicho que yo sí voy a votar por él, que no me importa el lugar que ocupa en las encuestas y que sin duda sería el mejor presidente para México.

Cuando terminé de ver el debate en las instalaciones de nuestro periódico, vi en la gran pantalla retirarse a los cuatro candidatos, como diciéndose entre sí, esta es la última y nos vamos. Los vi tristones, cansados y sin embargo, súper convencidos de que cada uno de ellos había sido el triunfador del último debate.
12 Junio 2018 04:00:00
¿Este arroz ya se coció?
¿Ya se coció este arroz? Todo parece indicar que sí. Nos guste o no nos guste, nos lo tendremos que comer a fuerzas. ¿Habrá todavía tiempo antes de que se queme? ¿Y si la receta no resulta ser la adecuada? ¿Y si el arroz tiene muchos prietitos? ¿Y si está muy salado y es con o sin cáscara?

Cuántas preguntas antes del debate postrero. ¿Modificará este debate, aunque sea un poco, los resultados de las encuestas? Lo dudamos. Temo que nos decepcione una vez más la calidad del debate. Temo que la mediocridad se ha apoderado, desde hace rato, de ese ejercicio. Y temo que ninguno de los tres y medio candidatos estén, como siempre, a la altura de nuestras expectativas.

Nunca me ha había impacientado tanto en un proceso electoral. Desde que empecé a votar, participaba con alegría. Independientemente de las encuestas, estaba segura de mi voto. No había redes sociales, ni memes, ni bots, ni fake news, ni asesinatos de candidatos de cualquier lado del país. Nunca habíamos tenido un Gobierno tan postrado y tan poco inteligente frente a un mandatario tan notoriamente ignorante y hostil. (¿No que era súper inteligente Videgaray, nuestro secretario de Relaciones? ¿No que se las sabía de todas todas y que era tan amigo de Jared, el yerno de Trump? Qué decepción de funcionario. Ojalá que ya se le hayan bajado los humos con los que entró a la Cancillería dizque para aprender...). La guerra sucia no era tan intensa y constante, como si no hubiera una manera civilizada de enfrentar a los adversarios. Es cierto que se dice que en la guerra y en el amor todo se vale, pero en estas elecciones se les pasó la mano. ¿Qué factura estaremos pagando los mexicanos para sufrir estas elecciones? Nuestra desidia, irresponsabilidad, desinterés, indolencia e ignorancia, ¿no habrán orillado a este caos? Nos reímos de la osamenta de La Paca, nos divertían los excesos de corrupción del “Negro” Durazo, nos intrigaban las travesuras del profesor Hank, nos admiraba el poder de la maestra Elba Esther Gordillo, nos hacíamos de la vista gorda de la corrupción de los expresidentes, de su familia, de sus hermanos; si ganaba una y otra vez el PRI, pensábamos que era normal. “El partido tiene todo controlado. Ellos saben cómo hacerlo. Allí está Gutiérrez Barrios, un genio de la política. Allí están los programas sociales, tienen al pueblo tranquilo. Allí está Televisa, para que nos siga engañando y ocultando la verdad. Allí están los intelectuales que se alinearon con el poder. Nadie aguanta un cañonazo de 50 mil pesos. Siempre ha habido pobres en México, ese es su destino. Pero el pueblo mexicano es muy fatalista, todo aguanta. Allí está la Virgen de Guadalupe que siempre los ha socorrido; somos los hijos preferidos del papa. Mientras yo tenga a mis tres ‘muchachas’ (trabajadoras del hogar), mis viajes y mis tres comidas garantizadas, lo demás me vale. Que roben, pero que no roben mucho”, decía la vox populi. Siempre actuamos, ante el Gobierno, como menores de edad. Si metemos todo esto y mucho más en una olla exprés, el estallido no se hará esperar. Como dice Elena Poniatowska: “Espero que México haya tocado fondo, que no haya otra sorpresa catastrófica” (El País).

Para colmo de males, ayer Ernesto Cordero, presidente de la Mesa Directiva del Senado, denunció ante la PGR al candidato a la Presidencia Ricardo Anaya por lavado de dinero. ¿Y ahora qué dirá el frentista que quiere meter a como dé lugar a Peña Nieto a la cárcel? ¿Dirá que de ninguna manera existe vinculación alguna con el desvío de dinero? He allí nuestra clase política. Nada de qué estar orgullosos. Y ¿ese es el debate que vamos a ver?

¿Por qué si apoyé tanto a AMLO, ahora me encuentro totalmente sacada de onda? ¿A qué le temo? ¿Qué me pasó en estos seis años? ¿Por qué dejé de creer en él? Sé que no se trata de pensar en mí, sino en México. Pero lo que me preocupa es precisamente México y no yo. Me da pavor que López Obrador no entienda el mundo en que vivimos y que por soberbia se ciegue de más en más.

Pero lo que más me preocupa es que aún cuando gane el candidato puntero, durante su Presidencia no cambie nada... Esa habrá sido última oportunidad...
05 Junio 2018 04:00:00
¿Y Margarita?
Desde que conocí a Margarita Zavala, me cayó bien, me pareció una mujer sumamente sencilla, inteligente y con sentido del humor. Tres cualidades totalmente ajenas para una primera dama. Otro factor que contribuyó para que la apreciara en todo lo que vale fue el hecho de que fuera tan diametralmente opuesta a Marta Sahagún.

Me cayó todavía mejor cuando convoqué, en este mismo espacio, a rendirle un pequeño homenaje a los mexicanos que habían muerto en el acto terrorista de las Torres Gemelas del 11 de septiembre de 2001.

La única que se presentó con un ramo de flores frente a la Embajada de Estados Unidos fue Margarita Zavala. Siendo primera dama, reunió a un grupo de mujeres en Los Pinos, para darle la bienvenida a Michelle Obama. Margarita nos presentaba a cada una de nosotras con la señora Obama, diciéndole cuál era exactamente nuestra trayectoria. Lo hacía con el debido protocolo pero de una forma cálida y natural.

No tuve entonces ningún problema en adoptarla; seguía sus pasos en la prensa, sus dichos y cada vez que la veía procuraba platicar con ella.

De allí que con toda naturalidad se me ocurriera invitarla a la presentación de uno de mis libros que tienen que ver precisamente con las mujeres, que como ella se han atrevido, han osado y han tomado su destino entre sus manos.

Recuerdo que su texto fue muy aplaudido. “La mujer osada no es la que actúa para que los demás estemos de acuerdo con ella (...) la que se atreve a hacer o a decir algo inusual no lo hace para lograr un reconocimiento (...) se es osada porque se necesita hacer o decir algo sin caer en el molde, en este caso, en el molde de mujer, perfilado por una sociedad, que alguna vez se dijo irrompible”.

Pienso sinceramente que Margarita Zavala nació en un molde distinto. Con su ejemplo, de alguna manera, ella nos ha abierto muchas puertas. Por ejemplo, la puerta por donde muy pronto entrará una mujer Presidenta. Para mí, Margarita Zavala era una voz fresca, estaba convencida que para el 2018 la mayoría de las mujeres votarían por ella.

“Como estrategia debemos lograr una mayor solidaridad entre mujeres (...) el mejor recurso que tenemos es el ejercicio del liderazgo”, les dijo a las mujeres de Tijuana, en noviembre del 2015, más adelante les reafirmó que sí se lanzaría como candidata a la Presidencia. El teatro se vino abajo en aplausos.

No hay duda que Margarita Zavala ha jugado un papel muy admirable en la vida política de México, como política, como primera dama y como primera candidata independiente a la
Presidencia.

El 15 de mayo, Zavala tomó una decisión sumamente difícil, pero congruente con su manera de hacer política: abandonar la contienda electoral. Ella retiró su candidatura, pero no declinó a favor de otro candidato y por ahora no hay indicación de que vaya a apoyar a alguno de los que se mantienen en la carrera.

Esto es ya de por sí una decisión que llama la atención, después de todo formó parte del PAN durante décadas y si no fuera por las circunstancias extraordinarias que se viven en ese partido, mismas que la llevaron a buscar la candidatura independiente en primer lugar, se hubiera podido esperar que sus simpatías la llevarían a declinar por esa opción.

Si no declinó por el PAN, ¿por qué no lo hizo? Creo que la respuesta es clara. Porque su mayor afinidad es con José Antonio Meade.

Quizás sea un salto demasiado lejano para una candidata independiente, proveniente del PAN, que todavía es muy popular en su antiguo partido, el apoyar abiertamente a un candidato del PRI.

Pero la afinidad está ahí para el que la quiera ver. Empieza por su amistad, que contrasta con la distancia respecto a Ricardo Anaya, que se explica por el trato poco conciliador que lo
caracteriza.

Quizás sea más relevante la plataforma, que siempre tuvo como eje la protección a la libertad de las personas, que coincide con José Antonio Meade en muchos aspectos, tanto en relación a la economía como a la seguridad y contrasta con la confusión ideológica del Frente que busca unir al PAN con el PRD.

Pero lo que pudiera hacer la diferencia es la forma de concebir la política; ambos tienen una auténtica vocación de servicio que está muy por encima de su ambición personal como lo han demostrado con las decisiones públicas más importantes que hemos podido observar, como la gestión de José Antonio durante meses críticos el año pasado o la decisión de dejar su partido de parte de Margarita.

He allí dos concepciones de la vida que tienen que ver con la congruencia y ética. Yo voto por los dos.
29 Mayo 2018 04:00:00
La compañera
El lunes nos enteramos de dos noticias totalmente opuestas y a la vez totalmente relacionadas entre sí. Nos referimos a que por fin la Fiscalía General del Estado de Veracruz solicitó una ficha roja de la Interpol y una alerta migratoria para la detención en el extranjero de Karime Macías, exprimera dama de Veracruz, por un daño al sistema del DIF por más de 112 millones de pesos, al mismo tiempo que descubrimos el discurso de Beatriz Gutiérrez Müller, esposa de López Obrador, en el cual propone “poner fin a la idea de la primera dama”. Bajo un sol muy veracruzano de 36 grados, vestida con un camisero floreado, con el pelo recogido y un collar de flores rojas alrededor del cuello, decía con una soltura apabullante ultraconvencida: “en México no debe haber mujeres de primera y de otra categoría porque eso es clasismo”. Yo diría que más que clasista, es machista. Una de las funciones principales de las “primeras damas” en México es frente al DIF, ser ejemplo para las esposas de los gobernadores, acompañar al marido a los viajes oficiales y participar activamente en todas las instituciones de índole benéfica o social. Lucir siempre sonriente, bien vestida y con cara de absoluta armonía familiar. Beatriz fue más que enfática al señalar que: “El poder presidencial no debe ser de una familia o de un matrimonio, la compañera de un Presidente debe participar en todo lo que pueda hasta un límite”. Apunta, sin embargo, que de ninguna manera esta compañera debe convertirse en una sombra, ni mucho menos en una mujer dócil. Si el voto favorece a AMLO, Gutiérrez Müller aspira a “ser su compañera, pero también Beatriz”, es decir, continuar haciendo lo que le gusta, ser madre y seguir con su profesión, “no puedo abandonar mi soporte ni mi vida personal”. Beatriz quiere seguir escribiendo, leyendo y nunca abandonar la poesía, sin dejar de ser “una compañera que está en las buenas y en las malas, al lado, delante, pensando de manera crítica y constructiva”. Eso sí, Beatriz dejó bien establecido que ni por asomo será candidata a ningún puesto político ni tampoco será funcionaria pública. (Remember, Martita?).

Me gusta la propuesta de Beatriz. Confieso que nunca aprecié ni el apelativo ni la labor que supuestamente debe tener la primera dama mexicana. Por otro lado, es cierto que ha habido espléndidas primeras damas en el mundo. Cómo olvidar a Eleanor Roosevelt, a Hillary Clinton, a Michelle Obama, a Brigitte Macron, a Danielle Mitterrand, a doña Amalia de Cárdenas y Esther Zuno de Echeverría. Evoquemos igualmente a algunos “primeros damos”, como Denis Thatcher, Feroze Gandhi, Néstor Kirchner (primer caballero de la nación argentina) y Morris Meyerson, marido de Golda Meir.

No hay duda, si el morenista llegara a la silla presidencial, Beatriz dejará de ser la típica esposa de un jefe de Estado a la mexicana, para convertirse en una compañera incondicional. Sus reglas serán otras. Odiará la lambisconería, se negará a aparecer en las revistas del corazón, nunca llamará a un decorador de interiores para arreglar su casa, evitará hacer su shopping en los grandes almacenes de prestigio o en los malls de Estados Unidos, procurará no contratar a una maquillista, no se hará masajes, no se pondrá “luces” en el pelo, ni usará zapatos de marca con altísimas plataformas.

Qué diferencia con la exprimera dama de Veracruz, cuyo nombre me rehúso a escribir por temor a que se me desconfigure mi computadora. Beatriz no creará contratos para empresas fantasmas como los que creó la expresidenta del DIF de Veracruz, ni escribirá en su diario mil veces: “merezco la abundancia”, ni terminará por huir al extranjero como prófuga de la ley.

Dicho lo anterior, no podemos dejar de preguntarnos si López Obrador llegara a la Presidencia, ¿cómo hará Beatriz Gutiérrez Müller para que no se le suba el poder en la cabeza? ¿Cómo hará para rehusar los regalos, los privilegios y las prebendas? Qué bueno que la compañera de AMLO le tiene miedo a las alturas en todo sentido de la palabra. Qué bueno que quiera conservar absolutamente su privacía e intimidad. Y qué bueno que sea dueña de su propio jardín secreto.

Gane o pierda López Obrador, no echemos en saco roto la propuesta de Beatriz. No sólo se trata de aportar lo femenino al espacio masculino, sino de desmantelar el patriarcado que perjudica tanto a mujeres como a hombres. Si no se cambia el sistema, la mirada femenina será un aporte pasajero sin consecuencias profundas y sostenibles en el tiempo...
30 Marzo 2018 04:00:00
Redes sociales
Nunca antes las redes sociales habían compartido entre miles de usuarios tantos mensajes, videos, memes, reflexiones, chistes, fotos de columnas de diferentes diarios y hasta textos que hablan del amor y de la paz en tiempos de tanta cólera. Es evidente que en estos momentos de elecciones la ciudadanía se encuentra sumida en una maraña de incertidumbres, dudas, miedos, resentimientos, enojos, inconformidades y denuncias. Los jóvenes están enojados; los adultos se sienten confundidos y los que pertenecemos a la tercera edad nos sentimos
angustiados.

Entre ellos hay muchos que aún no saben por quién votar; otros, aunque ya están seguros de su candidato, en su fuero interno temen equivocarse y los demás pasan su tiempo elaborando hipótesis cada vez más barrocas respecto a los tres candidatos; al ver el panorama tan incierto, aseguran que terminarán votando, por no dejar, por Margarita Zavala.

Mientras escribo lo anterior, suena a las 13:06 la campanita de mi celular para avisarme de un nuevo tuit que dice: “Y pensar que la única opción es Anaya? Para mí es el Macron de México. Mira el grado de soberbia del que dice que ya ganó”. A pesar de que lo publica un amigo inteligente, informado y bastante liberal, no estoy de acuerdo con él, y le contesto: “Yo, por Anaya nunca. Y créeme está muy lejos de parecerse a Macron”. A las 11:43, leí otro tuit de una amiga de corte conservador que escribe: “El más viable para ganarle a AMLO es Ricardo Anaya. Si convencemos a los indecisos de votar por Anaya pierde posibilidades de ganar AMLO. El PRI va en picada y no dudo que muchos priistas al verse perdidos cambien su voto por Anaya.

AMLO representa el populismo más corrupto que hay!!!! Meade es otro populista”. Como contestación a ella le reenvié la entrevista que les hace en nuestro periódico René Delgado a Sergio Sarmiento y a Luis Rubio. Creo que los tres responden perfectamente bien el tuit de mi amiga. Otro tuit leído el día de ayer dice: “El video completo de la entrevista de Milenio a AMLO, no lo deshacen ni mucho menos. No apoyo a ninguno en automático por eso quiero escuchar a todos. Menos a la monjita Zavala”. Mi respuesta fue corta: “Tengo que ver el video completo”.

Otro tuit que me dejó muy reflexiva opina que: “Quién va a discutir con Trump? Quién se le va a poner al nivel a Merkel o a Trudeau? Evidentemente Meade, que es sereno, claro, inteligente, educado y prudente”. Coincido con este tuit. Aunque Anaya hable inglés, pienso que no tiene la estatura (literalmente hablando) de un estadista, que no tiene experiencia y que no es totalmente honesto. Sabemos que AMLO no es articulado, que se expresa con dificultades, por ello, no me quiero imaginar los aprietos en que pondría a sus intérpretes. Otro tuit de un amigo francés quien viviera muchos años en México me dejó particularmente pensativa, lo leí el 19 de marzo y dice: “Los priistas ya se alinearon con AMLO. Más sencillo un mal arreglo que un buen pleito. Las elites se ponen de acuerdo y los ciudadanos solo confirman sus acuerdos.

De todas maneras eso de ser democracia nunca les convenció a los mexicanos y menos ahora que está tan cuestionada en el mundo. La simulación es mucho más congruente con la manera en que los mexicanos se ven a sí mismos”. Recuerdo que ese día me dije que habría que asumir que AMLO ganaría las elecciones. Me dije que tal vez este cambio tan radical sí sería fundamental para el país. Y me dije que podía sentirme muy privilegiada de ser testigo de ver a México gobernado por primera vez por la izquierda.

Habría que pensar en las mayorías, en la desigualdad, en la pobreza y en los millones de mexicanos ávidos porque su voto valga. “Esto no llegaron a verlo, no obstante lucharon para lograr que por fin llegara la izquierda al poder, ni don Julio Scherer, ni Carlos Monsiváis, ni Miguel Ángel Granados Chapa, ni Luis Javier Garrido, ni Francisco Martínez de la Vega, etcétera, etcétera”, pensé. Curiosamente ese mismo día pero por la tarde, leí otro tuit que decía: “Scherer hijo se la pasa en el mall elegantísimo de Bal Harbour, en Miami. Y es dueño de Proceso. Ahí me lo he encontrado. Es un horror la política en México”.

Hace un momento, leí otro tuit. “Dicen que AMLO es el mesías. Crucifiquémoslo el viernes. Si resucita para el domingo, juro que voto por él”.

¿Qué tanto influirán las redes sociales en la elección 2018?
06 Marzo 2018 04:00:00
Mr. Del Toro
Desde que Trump es Presidente, nunca las relaciones con Estados Unidos habían estado tan tirantes y, sin embargo, gracias a Mr. Del Toro, México nunca había estado tan presente en el país vecino. “Yo soy un inmigrante”, dijo el galardonado como mejor director y cuya película La Forma del Agua fue seleccionada también como la mejor película, la mejor diseño de producción, la mejor música original y nominada 13 veces. Más adelante Del Toro dijo: que el arte tiene el poder de borrar las líneas en la arena entre gente de diferentes orígenes étnicos. “Debiéramos continuar haciendo eso cuando el mundo nos dice que hagamos esas líneas más profundas”. En realidad a nadie le sorprendieron los cuatro Oscar que recibió el director mexicano, dado que había ganado varios honores en otras ceremonias de la industria cinematográfica. “Por lo que era una figura omnipresente y muy entrañable en el circuito de los festivales de cine. Esta victoria significó que Mr. Del Toro finalmente ganó la aceptación de Hollywood, después de haber sido visto simplemente como un director de películas de horror durante gran parte de su carrera” (New York Times).

Hemos de decir que la ceremonia número 90 de la entrega del Oscar se caracterizó por los mensajes contra la violencia sexual y la política antiinmigrante de Trump. Las denuncias de #MeToo no podían faltar en una noche tan especial transmitida alrededor del mundo, a través de un video anunciado por tres víctimas del productor Harvey Weinstein, tres artistas de Hollywood: Ashley Judd, Salma Hayek y Anabella Sciorra. Esta última explicó que desde el otoño pasado: “ahora todo el mundo tiene una voz para expresar sobre un tema que ha existido desde siempre y no nada más en Hollywood, sino en toda la sociedad”.

En cuanto a la entrega del Oscar, hacía mucho tiempo que no vibraba tanto. Tanta presencia mexicana en el Teatro Dolby, con artistas como Gael García, Natalia Lafourcade, Salma Hayek y Eugenio Derbez y la película Coco, me hacía sentir orgullosamente mexicana. Quería que mi patriotismo compensara un poco la vergüenza que me inspira en estos momentos mi país. Deseaba con toda mi alma que la estatuilla por la mejor película fuera para el mexicano. Sabía que la competencia estaba durísima y que había cuatro filmes espléndidos de los que todo el mundo hablaba aparte de la de Mr. Del Toro: Tres Anuncios por un Crimen, Las Horas más Oscuras, Llámame por tu Nombre y El Hilo Invisible. Mientras que Warren Beatty y Faye Dunaway esperaban que pasaran las escenas de las películas nominadas, mis manos empezaron a sudar. “En esta ocasión no se pueden equivocar este par de ancianos como les sucedió el año pasado”, pensaba nerviosa. Una vez que terminaron de pasar, finalmente Beatty abrió el sobre y dijo: “And the Oscar goes to ... The Shape of Water”. Como si hubiera sido impulsada por un resorte, brinqué de mi asiento y aplaudí, y aplaudí y aplaudí. Como yo, estaban, seguramente, millones de mexicanos. Quería ir al Angel, quería cantar el Himno Nacional y hasta quería escribir un tuit que dijera: “¡Viva México, cabrones!”, pero no lo hice porque luego se me echan encima las redes. Nada más escribí que quería brindar con litros de tequila.

Sé que a Guillermo del Toro le han llovido millones de felicitaciones y que el único que se abstuvo de celebrarlo fue Peña Nieto. No, no le habló el Presidente a un mexicano que “sí ha puesto el nombre de México en alto”, como se dice; a un mexicano reconocido mundialmente y a un mexicano que tuvo que irse a vivir a Estados Unidos porque las oportunidades de desarrollo en su ámbito son escasas en su patria, como le sucede a muchos, muchísimos artistas, científicos, empresarios, etcétera. Peña Nieto no lo felicitó porque Del Toro dijo, el año pasado, que el Presidente hacía todo lo contrario de lo que debería hacer, además que no le gustaba cuando el Mandatario lo felicitaba. He allí un rasgo infantil, mezquino y poco inteligente. Un verdadero estadista lo hubiera felicitado a pesar de todo. Más ahora que su partido está tan desprestigiado.

Esto a Mr. Del Toro lo tiene sin cuidado. Su largometraje ha conseguido 57.4 millones de dólares en Estados Unidos y 126.4 millones alrededor del mundo, de acuerdo con The Hollywood Reporter, y lo que se vaya acumulando a partir del Oscar.

Gracias, Guillermo del Toro, por haberme hecho sentir orgullosa de mi país, aunque fuera por un rato.
01 Marzo 2018 04:00:00
País de ratas
Dice Alejandro Velasco Said, autor del libro Ratas y Ratones de la Ciudad de México, que en la capital de nuestro país la proporción por habitante es de 10 a una, es decir que 100 millones de ratas viven con nosotros en las calles, mercados, plazas, parques, en el Metro, centros comerciales, restaurantes, así como en nuestros hogares. Habría que decir que si se une una pareja de ratas, (enamorada o no), podrían llegar a procrear hasta 200 hijos. Si sumamos y multiplicamos lo anterior y agregamos las “ratas” de la política mexicana, inútil decir que vivimos en un país de ratas y que estamos en peligro permanente.

Ayer amanecí particularmente deprimida. Ignoro si es buena o mala costumbre escuchar, con mis audífonos puestos, las noticias desde las 6:00 a.m. hasta las 10:00 a.m. Confieso que a veces, mientras las oigo, me vuelvo a dormir, pero ayer las atendí con absoluta atención, es decir que escuché todos los reportajes, entrevistas y análisis cuyo único tema era la corrupción y la “guerra sucia” entre los tres candidatos a la Presidencia. Que si la “rata” de Rosario Robles se robó quién sabe cuánto dinero; que si la “rata” de Anaya vendió un edificio a 54 millones de pesos el cual le había costado cinco veces menos; que si van a denunciar al exsecretario de Hacienda por culpa de la “rata” de la exsecretaria de Sedesol; que si hay que considerar el relevo de Anaya por “rata”; que si en los ranchos de la “rata” de Duarte había animales exóticos como bisontes, llamas y hasta jabalíes; que si la “rata” Napoleón Gómez Urrutia se robó 55 millones de dólares, a pesar de que Alfonso Romo, coordinador de Morena, lo compare con Nelson Mandela; que si hay opacidad en gasto educativo; que si la “rata” de Mauricio Góngora, excandidato priista a la Gubernatura de Quintana Roo, es acusado por un desvío de 245 millones 895 mil 576 pesos; que si el robo a negocios pasó de 6 mil 192 casos a nivel nacional en agosto de 2016 a 7 mil 596 en diciembre de 2017; que si la “rata” de Yarrington es acusado de lavado de dinero y fraude bancario; que si procesan a contador en caso de la “rata” de Javier Duarte; que si se congelaron las cuentas de la “rata” de Barreiro, empresario inmobiliario de Querétaro, y por último que si México, país de “ratas”, había caído seis lugares en el Índice de Percepción de la Corrupción, lo que significa que pasó del lugar 129 al 135 y cuya calificación fue de 29 en una escala del cero al 100... mucho más abajo de Brasil, Argentina y Colombia...

No, no me quería levantar de la cama. Más bien, no podía comenzar mi día normalmente. No tenía fuerzas para ir a caminar al Bosque de Chapultepec. “¿Y si me encuentro una rata? ¿Y si me topo con el miembro de una pandilla mexicana o colombiana? ¿Y si me encuentro a una rata priista, o panista, o perredista o morenista, buscado por la ley? ¿Y si piso alguno de los recién nacidos de una pareja de ratas? ¿Y si me roban el celular y mis tenis? ¿Y si me secuestran y me encierran en empresas fantasma creadas por las “ratas” de políticos mexicanos? ¿Existirá el infierno para estas dos categorías de ratas?

Con muchos esfuerzos, me puse la bata y las pantuflas. Deprimida como estaba, y a pesar de mi absoluta falta de energía, empecé a leer mi periódico. Curiosamente con la primera noticia que me topé fue: “Cae exprimera dama hondureña por corrupción”, a la esposa del expresidente Porfirio Lobo se le acusaba de haber traspasado dinero de una cuenta bancaria de un programa social a una personal por cerca de 506 mil dólares. “¿Nada más? Pero si eso no es nada en mi país de ‘ratas’”, exclamé sorprendida. Honduras un país tan pequeño y tan justo. La noticia no podía más que darme envidia. Su captura era un espléndido mensaje para los hondureños. “Es evidente que la próxima primera dama de Honduras no se atreverá a robarse ni un centavo”, pensé. Me dio tanto gusto, que hasta me dije que podía pasar las vacaciones de Semana Santa en Tegucigalpa. “En México, jamás se atreverían a juzgar a una primera dama ni de presidentes, ni tampoco de gobernadores”, reflexioné todavía más deprimida. Terminé de leer el diario con el ánimo por los suelos. Y me pregunté: “¿Quiénes serán más peligrosas, destructivas y repugnantes, las ratas políticas o las ratas comunes?”. He allí una buena pregunta para los expertos en conducta animal.
13 Febrero 2018 04:00:00
‘A’ de Arriola
Los tres pueden ganar. Los tres son muy talentosos y preparados. Y cada uno de los tres puede hacer mucho por la Ciudad de México. Me refiero a los tres candidatos a jefe de Gobierno para el 2018. En orden alfabético, comenzaré por hablar de Mikel Arriola (PRI), para seguir con Alejandra Barrales (Frente) y terminar con Claudia Sheinbaum (Morena).

¿Quién es este joven abogado de 42 años, licenciado en derecho por la Universidad Anáhuac y maestro en políticas públicas por la London School of Economomics and Political Science, maestro en derecho por la Universidad de Chicago y quien sacara adelante, como director general, al IMSS, institución que recibió en números rojos y que dejó en números negros y con un ahorro de 58 mil millones de pesos? ¿Quién es este político tan apasionado que osó lanzarse como candidato en una entidad en la que el PRI es detestado, rechazado y totalmente descalificado, para gobernar una ciudad que ha sido gobernada durante 20 años por la izquierda?

Y, ¿quién es este “candidato ciudadano” que está contra el consumo de la marihuana y de la adopción de hijos por parejas del mismo sexo, no obstante la Suprema Corte aprobó el derecho de adopción a matrimonios gay desde 2010 y está considerada en la nueva Constitución de la Ciudad de México?

Mikel Andoni Arriola nació y creció en la Ciudad de México. De niño vivió en la colonia Cuauh-témoc en Río Tigris, en donde todavía vive su abuela, doña Tere Barrenechea. Mikel es hijo de Salvador Arriola Barrenechea, actualmente nuestro embajador en Brasil y que antes lo fue en Guatemala y en Uruguay. Su madre es Aurora Peñalosa. Mikel nada más tiene un hermano llamado Iker y es uno de los mejores abogados civilistas del país. Su abuelo, Salvador Arriola, llegó a nuestro país de Marquina (muy cerca de San Sebastián), como pelotari profesional y como integrante del partido inaugural del Frontón México en 1929. El abuelo le enseñó a sus nietos a jugar el Jai Alai, el juego vasco con cesta.

Lo que nunca se imaginó don Salvador es que, con el tiempo, su nieto Mikel llegaría a ser campeón de México en este deporte en el 2014.

Mikel Arriola está casado con la historiadora del arte Jimena Galindo. El ex director del IMSS tiene dos pasiones, Jimena y Santiago, su pequeño hijo de 4 años. Los que lo conocen muy bien dicen que Mikel es “un masca rieles”, amante de los retos y desafíos muy pesados. “No teme a persona alguna. Disfruta con las emociones y le gusta mucho el deporte; ha sido maratonista, jugador de futbol soccer y beisbol. Quiso ser torero, lo cual dice mucho de su carácter”.

En lo que se refiere a su carácter fuerte y perseverante, es cierto que cuando estuvo en la Cofrepris y en el IMSS tuvo éxitos notables. Por ejemplo, en la primera institución volvió genéricos muchísimos medicamentos, abaratándolos al máximo. Cuando estuvo en el Seguro Social, después de que el IMSS llevara más de 30 años de quiebra, lo puso, en muy pocos años, en números negros. Gracias a los ahorros multimillonarios que logró, pudo construir hospitales y clínicas. Modernizó el sistema de consultas y citas mediante un innovador sistema digital. Gracias a esta aplicación se puede pedir la cita con unos días de anterioridad.

Este candidato por el PRI a la Jefatura de Gobierno de la Ciudad de México tiene planes muy ambiciosos por ejemplo: dotar de agua a la ciudad, construir 15 kilómetros de Metro cada año, es decir, 100 en seis años, y colocar, al menos, un millón de cámaras. Ha dicho que si gana eliminará las fotomultas y las temibles “arañas” en los parquímetros. Sueña con un periférico completo y con un desarrollo en las 750 hectáreas donde se ubica el actual aeropuerto. Es obvio que incrementará programas de deportes. Pero lo que más le obsesiona a Mikel es la inseguridad que a diario padecemos en la CDMX.

Dicho todo lo anterior lamento que el candidato no haya estado informado sobre lo expresado en la Constitución de la Ciudad de México (la cual entrará en vigor en septiembre) y que a la letra dice, en el párrafo 2 del apartado H: “Se reconoce en igualdad de derechos a las familias formadas por parejas de personas LGBTTTI, con o sin hijas e hijos, que estén bajo la figura de matrimonio civil, concubinato o alguna otra unión civil”. Sin embargo hay que admitir que Mikel Arriola es un candidato espléndido y va a estar dura la competencia.
08 Febrero 2018 04:00:00
#MeToo
El pasado diciembre del 2017, la revista Time nombró como Persona del Año a las mujeres que rompieron el silencio contra el acoso sexual. Las mismas que después desencadenaron el movimiento conocido como #MeToo. Hay que decir que este movimiento ya había sido fundado por la activista Tarana Burke en Twitter hace 10 años con el fin de crear conciencia sobre la violencia sexual, pero después de las revelaciones sobre actos de acoso sexual cometidos por Harvey Weinstein, el movimiento cobró una fuerza inimaginable, no nada más en Estados Unidos, sino en Francia, España, Alemania e Italia; sin embargo, en México no surgía, hasta hace poco, ningún tipo de manifestaciones, lo cual me parecía totalmente incomprensible de un país donde millones de mujeres padecen acoso sexual, el problema del feminicidio en muchos estados de nuestra República y el machismo, visible e invisible.

Gracias al Tercer Festival de las Letras de Tepic y a la espléndida iniciativa de su organizadora, Lorena Hernández, una de las mesas de reflexión programadas dentro de las 50 actividades, entre diálogos, visitas a escuelas públicas, conciertos, espectáculos, firmas de libros y encuentros con lectores, fue precisamente #MeToo, integrada por Lorena Hernández, como moderadora, Carmen Boullosa, Mary Salum y la que esto escribe.

Boullosa, quien está totalmente con el movimiento #MeToo, empezó a hablar del caso de Weinstein y de todas las protestas de las actrices de Hollywood que lo denunciaron. Enseguida criticó la actitud machista y racista del “patán” es decir de Trump. “Cuando el presidente de los Estados Unidos abusa de una mujer, en su cuadro moral no pasa nada...”. Con su pelo negro muy largo, con algunas canas en las sienes, denunciaba lo anterior con mucha vehemencia. Decía que los norteamericanos sabían perfectamente quién era Trump y de qué tipo de personaje se trataba, pero prefirieron votar por él antes de hacerlo por una mujer. En otro momento se refirió a dos libros pioneros en la denuncia de la violencia contra las mujeres: A Calzón Quitado, de Irma Serrano, donde describe que fue violada en su niñez, de allí que construyera su sexualidad sobre una imagen de gran violencia. Solamente así podemos entender quién ha sido La Tigresa, y por qué ha tenido esa personalidad tan arrojada y retadora. El otro libro que citó Boullosa fue el de Ethel Krauze, sobre cómo fue violada por el novelista Ricardo Garibay. Algo muy interesante de Carmen Boullosa es que logró articular este movimiento con su dimensión política. No se trata nada más de mujeres quejándose, sino de un movimiento civil que ha golpeado al hombre más poderoso de Estados Unidos: Trump.

Por su parte, Mary Salum dijo que #MeToo empezó como un movimiento muy elitista, pero que ella confía que se vaya extendiendo. Igualmente dijo que se debe de tipificar el delito del acoso sexual. “Hay que buscar una legislación, si el movimiento no llega a las leyes no tendrá éxito. El movimiento tiene que abrirse al diálogo”.

En la mesa, no se podía dejar de mencionar la denuncia que hiciera en el New York Times Salma Hayek respecto al acoso que sufrió por parte de Weinstein. Después de negarse a abrirle la puerta en cualquier hotel o locación donde se aparecía el acosador inesperadamente durante el rodaje de la película Frida, la actriz tenía clarísimo qué era a lo que no tenía que ceder: “No bañarme con él. No a dejarlo que me viera bañarme, que me diera un masaje, que me hiciera sexo oral, que me desnudara con otra mujer”. “No, no, no, no, no...” era la palabra que más odiaba Weinstein. “Para él yo no era una artista; ni siquiera era una persona. Era una cosa: una nadie, solo un cuerpo (...) Los hombres acosan sexualmente porque pueden. Y las mujeres estamos hablando porque, en esta nueva era, por fin podemos hacerlo”, escribió Salma.

Quién nos iba a decir que un acto que se comete contra las mujeres desde siempre ahora afortunadamente se ha hecho visible al grado de que pueda ser castigado legalmente. Cuántas personas no se imaginaron jamás que iban a ser exhibidas ante los medios de todo el mundo desde el médico del equipo femenil de gimnasia de los Estados Unidos hasta exjueces muy prestigiados.

Estoy segura que a partir de ahora, en los próximos Festivales de las Letras de Tepic, siempre habrá mesas dedicadas a #NosotrasTambién, que tanto tenemos que protestar.
01 Febrero 2018 04:00:00
Monstruoso éxito
“Ya no hay boletos”, nos dijo determinante la señorita de la taquilla. Le lloré, le supliqué y le dije con voz lastimera que a pesar de la hora de la noche, del frío y del dolor de mi pierna por la ciática decidimos ir al cine. “Nos urge un bálsamo para el alma, y eso solamente nos lo puede proporcionar La Forma del Agua, de Guillermo del Toro”, le comenté con cara compungida. “Nada más tengo dos lugares, en la primera fila”. Dijimos que sí, que ambos éramos miopes y sordos. Cinco minutos después, con nuestra respectiva caja de “palomitas”, empezamos a ver la película que ha tenido un monstruoso éxito como ganadora de los Globos de Oro por mejor dirección y mejor banda sonora, 12 nominaciones a los Premios BAFTA (el Oscar británico), mejor dirección y mejor película en los premios Critics Choice en California, premiada en Venecia con el León de Oro y candidata al Oscar en 13 categorías, entre ellas mejor película y mejor director.

Hacía mucho tiempo no veía una película que me conmoviera tanto, que me tocara tantas fibras en lo emocional, intelectual, pero sobre todo, en lo sentimental. Poco a poco, me fui enamorando del monstruo, esa criatura anfibia capaz de sentir ternura, amor y compasión por Elisa (Sally Hawkins) quien es muda, vive sola y trabaja como limpiadora en un laboratorio. “Él me ve y no le doy pena por ser ‘incompleta’”, expresa emocionada. Mientras friega los pisos, Elisa piensa en el ser extraño, de ojos bellísimos, labios sensuales y sin duda el más humano de todos los personajes de la película. Ahora, ella ya tiene en quién pensar mientras se masturba como suele hacerlo todas las mañanas. “Hay que hacer el mundo lo suficientemente reconocible como para anclarnos en una realidad y lo suficientemente mágico como para transportarnos fuera de ella”, dice Guillermo del Toro, y eso fue exactamente lo que sentí a lo largo de casi 2 horas. Su película me sacó de la realidad y me metió en un mundo mágico con el que me conecté de inmediato.

Todo es de calidad en la película de Del Toro: la actuación, el guion, la trama, el vestuario, los diálogos, la fotografía, la manera en que está tratado el sexo, el humor, la maldad, la bondad y los años 60, la época de la Guerra Fría en Estados Unidos. “Hablar de ‘hacer América grande de nuevo’ es como regresar a esa época. Racismo, clasismo... Nos enfrentamos a los mismos problemas”, comentó Del Toro en Venecia.

Fue desde la infancia del cineasta donde empezó a formarse la mitología de su mundo. Cuenta que su fantasía arranca en la cuna en donde tenía sueños y pesadillas muy lúcidos. Desde donde observaba un tapete verde de lana muy peludo. El bebé veía un mar de dos verdes, un mar que se movía y que estaba esperando que se bajara de la cuna para atraparlo. Juraba que había monstruos en su clóset. Dice Del Toro que un día hizo un pacto con ellos y les dijo: si me dejan ir al baño, me haré su amigo. A partir de ese día, los monstruos se volvieron como un santoral. De allí que Guillermo del Toro viva en dos casas, la de su familia y la de sus monstruos. “En la televisión pasaba una serie con un mutante calvo y ojos gigantes. Siempre desde la cuna empecé a gritar. Mi psicoanalista me dijo posteriormente que eso me creó una especie de síndrome de Estocolmo”, dijo públicamente en Lyon. Además de ser amante de seres que viven en un mundo mágico, es un trabajador incansable. “Esto es algo que siempre hablo con mi mujer: ella me dice que trabajo como un animal y que tendría que descansar. Y yo le digo que llegará un momento (y no tengo dudas de ello) en que no me contratarán más (...). Ese momento va a llegar y sé que pensaré: ‘Joder, qué bien no haber tenido ni un puto día de vacaciones’. Porque mi gran desgracia es que mi trabajo es como unas vacaciones para mí” (El País Semanal, 14/07/13).

Hay que decir que Guillermo del Toro reconoce que su mexicanidad ha sido fundamental en su trayectoria, sin embargo también es muy crítico de lo que sucede en nuestro país: “Me encantaría sentarme con la clase política y prenderles el fuego para que hubiera voluntad histórica, no nomás voluntad de robar. A muchos de nosotros nos van a olvidar, pero a ellos, las chingaderas que hacen las va a recordar la historia” (Reforma, 10/03/15).

No, al monstruo de la fantasía, Guillermo del Toro, no lo olvidaremos nunca.
25 Enero 2018 04:00:00
Caleidoscopio
No podíamos faltar, era la presentación del libro de nuestro amigo Brian Nissen, nacido en Londres en 1939. El autor no podía tener mejores presentadores: Alberto Ruy Sánchez, Hernán Bravo Varela y Jesús Silva-Herzog Márquez. Cuando llegamos, el auditorio de la librería del Fondo Rosario Castellanos estaba llena hasta el tope, incluyendo las escaleras laterales. Como si un ángel me hubiera apartado con anterioridad dos lugares, nos dirigimos hacia ellos y nos instalamos con cara de satisfacción a sabiendas de que pasaríamos una velada mágica. Una velada que tenía que ver con el arte, las letras y las “facetas y flashbacks”, como reza el subtítulo del libro Caleidoscopio (Edit. Lumen), de un gran artista plástico anglo-azteca, como el mismo Brian gusta asumirse.

Ruy Sánchez comentaba las anécdotas del libro con tal pasión y conocimiento que se hubiera dicho que él estaba allí por ejemplo cuando Brian llegó a México en 1963, y se hospedó en un hotel rascuache en la calle de Bolívar, la habitación costaba 10 pesos y 15 con ventana. De haber estado Ruy Sánchez allí, seguramente hubiera visto salir a Brian, al otro día de su llegada, toparse con una alcantarilla abierta delante de él y apenas cubierta con un periódico sostenido con cuatro piedras pequeñas. Más que asombrarse, el turista inglés que había venido a nuestro país gracias al libro Bajo el Volcán, sin darse cuenta, acababa de empezar una relación con México, que duraría toda la vida. Alcantarillas peligrosas o no alcantarillas, la ciudad le llamó la atención por su vitalidad y por su magia. A Brian todo le divertía, incluso hasta cuando se perdió, con un mapa en mano en la avenida División del Norte. Ese día caminó como loco buscando la calle que debía dividir el norte del sur, pero que iba de este a oeste. Claro, el joven Brian nunca había oído hablar de la división del ejército del norte de Pancho Villa.

Las palabras de Hernán Bravo Varela nos llevaron a un viaje alrededor de un caleidoscopio mágico, que como bien dice el escritor chileno Vicente Huidobro, citado en la presentación por Silva-Herzog Márquez, es “ese rebaño de colores que se aleja en el tiempo, ese desfile de mariposas encantadas, ese azar de luces sin destino y pequeños bombones del ojo, que hacen las delicias de la retina”, esas mismas delicias sentimos al escuchar las palabras del poeta Bravo Varela. El público, en absoluto silencio, se bebía sus palabras, mientras que Brian las escuchaba con una actitud modesta. Era evidente que le llegaban hasta el fondo del corazón. Hay que decir que cuando el pintor llegó a México no hablaba una sola palabra en español. Después de un año de visitar las cantinas y de jugar dominó fue capaz de hablar casi correctamente. “Para participar en un partido sólo necesitaba saber contar en español, además de conocer algunos términos propios del juego, como ‘mula de seises’, ‘cierro’, ‘paso’, ‘¡¿por qué cerraste, pendejo?!’”. En su exposición, Bravo Varela no podía dejar de mencionar a Montserrat Pecanins, la mujer y musa de Brian desde hace 50 años. Juntos han vivido en cuatro ciudades que se fusionan en una: Londres, el norte, México, el sur, Barcelona, el este, y Nueva York, el oeste de una misma ciudad. Juntos conocieron a Tamayo, a los Buñuel, a Leonora Carrington, a Octavio Paz y a Nicanor Parra. Juntos han cruzado el metro, de varias ciudades, de extremo a extremo. Juntos han vivido momentos de absoluta felicidad, pero también de profunda desdicha por la pérdida de Beba, su hija, de las gemelas Tere y Ana María y de Betsy Pecanins. Ahora juntos, viven rodeados por sus amigos, sus obras de arte, pero sobre todo, acompañados por un enorme caleidoscopio que les devuelve su vida a colores como si se tratara de un instrumento que “tiene algo de sagrado y de juego inmortal”.

La participación de Silva-Herzog Márquez fue espléndida. Empezó con el poema de Vicente Huidobro: “Mis horas de fatiga se pasan frente a un caleidoscopio ¿Habéis pensado lo extraordinario que es un caleidoscopio? El que no haya pasado horas de horas mirando las maravillas de un caleidoscopio ignora unos de los placeres más grandes de la vida”.

Al hablar de Brian Nissen dijo que “ha hecho de arqueólogo de sí mismo”. Era evidente que conocía bien la obra del pintor. Igualmente Jesús citó a Octavio Paz, quien solía decir que “Nissen es un inventor de formas sólidas que de pronto, arrebatadas por un soplo entusiasta, se echan a volar: súbito polen multicolor”. Así es el alma de Brian Nissen.
23 Enero 2018 04:00:00
Por las mujeres
Qué no haría yo por las mujeres: las golpeadas, las acosadas, las violadas, las desaparecidas y las asesinadas. Cómo indigna y cómo duele saber que el número de feminicidios aumentó en el 2017, 72.2% en 2017 respecto a 2015. En este mismo periodo, los homicidios dolosos crecieron 47.2 por ciento. “La contabilidad del delito de feminicidio se realiza conforme a su tipificación en las entidades federativas, la cual se ha venido dando de forma gradual durante los últimos siete años, completándose las 32 entidades federativas en octubre de 2017”. Son datos duros, durísimos de digerir. Si no estuvieran escritos negro sobre blanco en el documento del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP), no lo creeríamos.

El 21 de enero del 2018, Antonio Baranda publicó en nuestro periódico que los estados que tuvieron, el año pasado, el mayor número de feminicidios son “Sinaloa, con 82; Veracruz, con 79; Oaxaca, con 58; Estado de México, con 57; Nuevo León, con 43, y Ciudad de México, con 37”. Unos días antes, Guadalupe Campanur Tapia apareció estrangulada y su cuerpo tirado en la carretera, en Michoacán). El 12 de enero, Gloria Castellanos, de 24 años, de Tuxtla Gutiérrez, fue a buscar unos fuegos pirotécnicos en un salón de fiestas, unos días después su cuerpo fue encontrado dentro de un pozo a 100 metros del salón de fiestas. Según el informe de la autopsia, murió de asfixia por estrangulamiento. Según los datos de ONU Mujeres y el Observatorio Ciudadano Nacional del Feminicidio, 7.5 mujeres son asesinadas cada día en promedio.

El sábado pasado se manifestaron, por segunda vez, miles de mujeres en Washington, Nueva York, Los Ángeles y otras ciudades importantes de Estados Unidos, contra el machismo, el acoso sexual, la inequidad de género y por supuesto, la Administración del presidente Trump. “No creo que nada de esto hubiese sucedido si Hillary hubiera ganado”, la activista Lisette Cheresson y una de las organizadoras de la marcha dice: “Hubiéramos seguido viviendo bajo la certidumbre que habíamos roto el techo de cristal, cuando en realidad únicamente lo habíamos estrellado”. Ella compara esta posibilidad con la Presidencia de Obama: “cuando la gente pensó que el racismo había terminado, realmente no fue así”. La periodista Charlotte Alter, de la revista Time, asegura que esta marcha se está convirtiendo en una verdadera fuerza política.

En todos los reportajes que leí a propósito de esta marcha, que muy pronto se dirigirá a las urnas para las elecciones legislativas de 2018, en ninguno de ellos se referían a los feminicidios. (Seguramente en Estados Unidos no es una causa muy socorrida). Este año, como el pasado (la manifestación más grande y concurrida que se ha llevado a cabo en Estados Unidos), me hubiera gustado haber marchado con ellas para protestar por lo que sucede en mi país. ¿Por qué no hacerlo en México? Porque para que surtiera efecto tendríamos que salir a marchar decenas de miles de mujeres por todo el Paseo de la Reforma, organizadas por diferentes asociaciones civiles. Tendríamos que protestar y unir nuestras voces por las víctimas de otros estados de la República en los que sí protestan pero de una manera local. Qué estéril es enterarse de estos horrores por el periódico o las noticias, y no hacer nada. Cuando leemos estos hechos, nos limitamos a fruncir el ceño y dos minutos después se nos olvida para informarnos acerca de las precandidaturas. ¿Por qué los precandidatos a la Presidencia no incluyen el problema del feminicidio en sus discursos? ¿Por qué no se refieren a él explícitamente si allí están los datos duros? Qué solos, incomprendidos y frustrados se deben de sentir los familiares de las víctimas, en un país donde sólo el 25% de los casos es investigado como feminicidio.

Nunca como ahora la sociedad mexicana había estado tan abrumada y enferma con tantas malas noticias: feminicidios, corrupción, impunidad, violencia, inseguridad y promesas y más promesas de las campañas. Y mientras las escuchamos, como si viéramos llover, nos enteramos por la Segob que el año 2017, “se convirtió en el más violento del que se tenga registro en México en las últimas dos décadas al cerrar con dos récords: (...) octubre se colocó como el mes de mayor número de asesinatos intencionales” (El Universal).

Con todos estos datos, ¿qué tal dormirá un señor llamado Enrique Peña Nieto?
18 Enero 2018 04:00:00
Rojo mexicano
Cuando Manuel Loaeza y Manuela Caldelas se casaron en Jamiltepec, en 1827, pensaron que se harían millonarios si se dedicaban, como sus antepasados, a exportar la grana de cochinilla, el “rojo perfecto”, que había hecho furor en toda Europa. Sabían que en el siglo 16, la cochinilla mexicana se vendía tanto entre la realeza y los pintores, que en 1589 la bolsa de valores de Amsterdam inició su cotización. Los recién casados sabían que para el Imperio español, después de la plata no era el oro, sino la grana cochinilla. Sabían que el rey sol, Luis XIV, había pedido que se tiñeran todas las cortinas, los sillones y las colchas de todas las camas reales de Versalles con el “rojo mexicano”. Y por último, sabían que la grana oaxaqueña había coloreado en Europa los uniformes de los soldados de Napoleón, así como de las casacas rojas de los ingleses y de los soldados prusianos. Mi tatarabuelo era un hombre muy ambicioso y visionario, no le bastaba haber sido nombrado capitán para la 5a Compañía de Batallón de Milicias Cívicas, ahora quería que su mujer se ocupara de la cochinilla. En el patio de su casa había varias nopaleras, nada más sencillo que extraer el pequeño insecto que habita en los nopales, y que produce una cantidad significativa de carmín. Entonces, hasta los niños ayudaban a los adultos a sacar el pigmento. Lo que no sabían los recién casados es que para entonces el valor del rojo empezaba a declinar. Andando el tiempo, el rojo ya no sería una señal de riqueza, poco a poco el rojo se convirtió en un color demasiado atrevido, no tardó en convertirse en el color de “los sinvergüenzas y de las busconas”. La aparición de pinturas sintéticas más baratas sustituyó la grana de cochinilla. Por eso el matrimonio de Manuel y Manuela Loaeza mejor se fue a vivir a Oaxaca, en donde nacieron cinco hijos más, aparte de los siete que habían nacido en Jamiltepec.

De todo esto me acordaba el domingo pasado, mientras admiraba la maravillosa exposición Rojo Mexicano. La Grana Cochinilla en el Arte, en el museo de Bellas Artes. Si no han ido a esta exposición, no dejen de hacerlo, quedan tres semanas más. El INBA, con el apoyo de la Oficina de Marca País de la Presidencia de México, la Secretaría de Turismo y la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación, se lucieron con esta exposición de obras de artistas mundiales pintadas con grana cochinilla mexicana. Gracias a los museos de Louvre, del Prado y National Gallery tenemos la oportunidad de ver reunidas obras de los españoles Velázquez y El Greco, de Turner, Gauguin, Renoir, el mexicano Cristóbal de Villalpando... El rojo con el que pintó el aura de la Virgen de Guadalupe parece como un milagro. Su vestido morado también fue pintado por cochinilla. Igualmente, nos sorprende la pintura de la recámara de Van Gogh en Arles. ¡¡¡Que además es patrimonio de Francia y nunca había venido a nuestro país!!! El pintor intentó que el cuadro sugiriera “el descanso o el sueño en general”. Lo que más llama la atención de la obra es el rojo del edredón que aparece sobre la cama, pintada por una abundante capa de cochinilla.

El pintor veneciano Tintoretto también utilizó la grana cochinilla para “ilustrar su cuadro La Deposición de Cristo, a finales de 1550, y su hijo Domenico Tintoretto también se sirvió de este colorante para plasmar su visión del episodio bíblico de Judith y Holofernes en 1590. De las zonas portuarias, comenzó a extenderse a otros países. Y, al mismo tiempo, se diversificó su uso y se empezó a convertir en el color de los poderosos, como hizo Velázquez para decorar el fondo de su retrato del arzobispo Fernando de Valdés en 1645. Príncipes y personajes acaudalados en Inglaterra, Francia y España querían que en sus retratos reluciera el carmesí natural de la cochinilla”. (“La grana cochinilla, el insecto que coloreó el mejor arte europeo de ‘rojo mexicano’. Auge y decadencia”, ABC).

Hay que decir que hoy la grana cochinilla sigue tendiendo presencia en el arte. Además de los usos que se le da en la gastronomía (en yogures, embutidos, dulces mexicanos, panadería, bebidas como el mezcal o el Campari... (que, aunque no lo crean, tiene grana cochinilla mexicana) y en la industria farmacéutica, entre otras.

En estos tiempos tan turbulentos e inciertos que acontecen en el mundo y en nuestro país, no hay nada mejor que ir en busca del arte. Especialmente si este tiene que ver con la riqueza que México, “única poseedora de tan gran tesoro”, como fue para todo el mundo la grana de cochinilla.
11 Enero 2018 04:00:00
Carolina Martínez
“Oye, me dicen que es imposible saber de la esposa. En la Legislatura, muchos diputados llevaban a sus esposas a eventos, cenas, reuniones. Anaya jamás. Nadie conoce a la esposa. Siempre fue muy hermético y nunca sacó a la familia... hasta ahora que es candidato, que la saca hasta en la sopa”, me escribió una amiga quien supuse me podría informar acerca de Carolina Martínez, cónyuge del ahora precandidato de Por México al Frente, Ricardo Anaya. Lo mismo me dijeron otros colegas que suelen escribir a propósito de las familias de los políticos. La falta de información puede deberse a tres razones: a que “Carolina, como buena esposa de un panista, no acostumbra dar declaraciones ni generar opinión sobre los temas que la involucran”, como dice la página Breaking; al hecho de que vivió casi 2 años con sus hijos, quienes iban al colegio más exclusivo, High Meadows School, de Georgia, por cuyas tres colegiaturas pagaba 1.9 millones de pesos, o bien, a raíz del reportaje publicado en El Universal en noviembre del 2016 en el cual señala el incremento de posesiones inmobiliarias y comerciales en los últimos 14 años de la familia política del expresidente del PAN, cuya fortuna asciende ahora a 308 millones de pesos, lo cual me hace suponer que de las tres posibles primeras damas, la más rica es Carolina Martínez.

Hay que decir que Carolina era muy rica antes de conocer a su marido, es decir llegó al matrimonio a los 26 años con una buena dote, por lo tanto el “joven maravilla”, como es conocido también el panista, como diría mi madre, doña Lola, se casó muy bien. “...Desde los inicios de su relación, (el militante panista) aspiraba a escalar puestos dentro del partido de derecha y la unión empresarial con su suegro fue parte importante de su legado económico en Querétaro” (Breaking). Carolina es hija del empresario queretano Donino Ángel Martínez Diez y de Maribel Natalia Franco. Ella estudió la licenciatura en Administración de Empresas en el Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey Campus Querétaro. Es madre de tres hijos, Santiago, Mateo y Carmen.

La revista Quién del 3 de febrero de 2014 incluyó a la pareja Anaya como una de las 10 más atractivas. Es verdad que ambos se conocen hace 20 años y que llevan casados 12, lo cual quiere decir que Carolina ha apoyado a su marido en su trayectoria política de una forma incondicional, siempre manteniendo demasiado bajo perfil, para mi gusto. “Para Ricardo la familia significa como el centro de su vida, de allí parte todo. Es muy paciente, es muy cariñoso, es súper juguetón con los niños. Con Carmen, le canta, le toca el piano, la carga, es como más tierno con Carmen. Todo lo hace con pasión”, dice Carolina en la parte de “La Familia”, de un spot del PAN. Lo anterior lo dice con demasiada ecuanimidad. Lo dice la madre, la esposa y, seguramente, la hija obediente y hasta sumisa.

Lástima que no tengamos más información sobre Carolina, aparte de ser, seguramente, muy buena mamá, muy buena esposa y muy buena ama de casa. Nos preguntamos, sin embargo, ¿cuáles serán sus intereses? ¿Le gusta leer? ¿Es amante de la música? ¿Qué opina sobre el papel de las mujeres en México? ¿Estará enterada de los feminicidios de varios estados de la República? ¿Qué tan enterada está acerca de los gravísimos problemas de nuestro país? ¿Platica de política con su marido? Y, por último, nos gustaría saber, ¿desea realmente que Ricardo Anaya sea Presidente de un país tan violento, tan complicado, tan inseguro y tan quebrado como está actualmente?

Nada me gustaría más que hubiera un debate entre las tres posibles primeras damas. Es cierto que no es elegida por el pueblo, no obstante, nos gustaría saber sus puntos de vista acerca de una variedad de temas. Después de todo su presencia y su influencia resultan fundamentales en las decisiones del futuro Presidente. No hay nada más enriquecedor para una pareja, incluyendo la presidencial, que el diálogo y la mutua confianza. La historia está plagada de ejemplos de hombres políticos que dependían mucho de la opinión de la esposa. (Aunque también existen los malos ejemplos, algunos muy presentes en el PAN, como el caso de Martita y Vicente).

Como primera dama, Carolina Martínez podría darnos una buena sorpresa...
09 Enero 2018 04:00:00
Beatriz
“No es una perita en dulce”, dicen los que conocen a Beatriz Gutiérrez Müller, esposa del precandidato por Morena, Andrés Manuel López Obrador. Esta percepción se debe a que Beatriz quizá tenga un alto concepto de su persona, lo cual la hace parecer un poco distante. Sin embargo, después de observar decenas de videos, entrevistas, de leer muchos artículos acerca de ella y de escucharla cantar a Silvio Rodríguez, yo diría que Beatriz sí es una perita en dulce. Algo tiene su personalidad que seduce e intriga al mismo tiempo. Es guapa, delgada, rubia y sumamente fotogénica. Se ve bien de falda larga, traje sastre, pantalones y jeans; con collar de perlas, con el pelo recogido o suelto, maquillada o sin maquillar. Su sonrisa es encantadora, su voz muy atractiva y su estilo desenfadado y discreto a la vez resulta muy agradecible tratándose de una posible primera dama. Dicho lo anterior, lo que más llama la atención de Beatriz es su inteligencia clara y su cultura sólida. Cuando habla de literatura, lo hace con conocimiento de causa y cuando habla de política (siempre desde la izquierda), se expresa con claridad, no titubea, no se hace bolas y se escucha sincera.

Dice su hermana Gabriela que desde que Beatriz era niña siempre fue muy dedicada al estudio, le gustaba escribir, hacer deporte, cantar, tocar la guitarra, escuchar música, cocinar, caminar, dibujar, pero sobre todo, leer, leer y leer, no nada más para entender, sino como “una buscadora de la verdad”. Desde muy joven Beatriz leía sobre filosofía, poesía de Octavio Paz y José Gorostiza (cuyas poesías gusta leer en voz alta), Dostoievsky y Umberto Eco. Sus compositores predilectos siempre han sido Bach, Tchaikovsky y Brahms. Sus instrumentos favoritos son la guitarra y el cello. Además de la lectura, la verdadera pasión de Beatriz es escribir. “No incluyo la escritura como un pasatiempo porque el escribir es parte de mi vida”, confiesa la egresada de la maestría en Letras Iberoamericanas en la UIA Campus Puebla, donde se tituló con la tesis: “El arte de la memoria en la Historia verdadera de la Conquista de la Nueva España, de Bernal Díaz del Castillo”, con mención honorífica. Poco tiempo después hizo su doctorado en Teoría Literaria en la Universidad Autónoma Metropolitana. “En cuanto a su experiencia laboral –escribe su hermana–, ha sido profesora universitaria, locutora de radio, periodista en radio y televisión, funcionaria pública en el Gobierno del Distrito Federal e investigadora de tiempo completo y autora de libros: Larga Vida al Sol (2010) y una novela histórica titulada: Viejo Siglo Nuevo, el cual trata de la Decena Trágica y la muerte de Madero”. Además, esta admiradora acérrima de Benito Juárez es autora de un libro de cuentos, de poesía y varias investigaciones académicas. Entre sus proyectos está un libro sobre Felipe Ángeles.

Beatriz Gutiérrez Müller es de convicciones muy fuertes, en cuanto al feminismo y a sus ideas políticas: “... yo sí creo que lo primero en el hombre no es un tipo de Gobierno, sino el ejercicio de la libertad. Y hoy nos parece bien la democracia, pero a lo mejor dentro de 100 años alguien inventa un sistema mejor de convivencia comunitaria y nos vamos hacia eso que se invente” (SinEmbargo). Antes que un sistema de gobierno, Beatriz cree en la libertad del hombre al servicio de la justicia, de la paz, del amor y de valores que ya no se encuentran. En la entrevista hecha por Irma Gallo, habla con pasión del Madero demócrata, el justiciero, el revolucionario, el Presidente, pero sobre todo, el espiritista, cuya influencia de Allan Kardec, fundador del espiritismo, fue fundamental.

Beatriz, quien el sábado que viene, 13 de enero, cumplirá 49 años, es la segunda hija de Juan Gutiérrez Canet (qepd) y de Nora Beatriz Mueller Bentjerodt (chilena), además de su hermano mayor Rodrigo (quien trabajara en la FAO) y de su hermana Gabriela, Beatriz tiene dos hermanos más pequeños del segundo matrimonio de su padre. Desde niña, junto con su familia, radicó y estudió primero en Morelia, en Guadalajara, también se fue a vivir un año a Virginia para estudiar inglés y por último en Puebla.

Mujer preparada, sensible y muy politizada, no me sorprendería que en 6 años, Beatriz Gutiérrez Müller pudiera ser candidata a la Presidencia, por Morena, naturalmente.
04 Enero 2018 04:02:00
Juana Cuevas
Desde hace años, siempre me he interesado en la biografía de las esposas de los políticos, no nada más de México, sino de otras partes del mundo. Es así que en este mismo espacio he escrito sobre el tema antes de que muchas de ellas se convirtieran en primeras damas. Ahora que nos encontramos en plenas campañas presidenciales, y que ya sabemos quiénes son los precandidatos por los tres partidos más importantes, me dispongo a hacerlo, sin ningún ánimo partidista más que el de dar a conocer a los lectores mi percepción (lo más objetiva posible) sobre su personalidad, trayectoria profesional e intereses.

Empezaré con Juana Cuevas, esposa de José Antonio Meade, cinco veces secretario de Estado y precandidato a la Presidencia por el PRI, porque de las tres, es la única que conozco personalmente. A lo largo de muchos años he conocido, por azares de la vida, a un buen número de esposas de funcionarios y primeras damas priistas; he de decir que Juana no tiene un ápice de la típica esposa del típico funcionario del PRI, es decir, no es protagónica, ambiciosa, no ha recurrido al bótox ni a la operación de nariz, no tiene un séquito alrededor de ella, no es prepotente, ni mucho menos consumista desaforada de ropa de marca. Al contrario, siempre que la he visto, invariablemente lleva una blusa o un saco bordado, un huipil o bien un rebozo, el cual lleva con naturalidad y elegancia.

Prácticamente, Juana no se maquilla y lleva el pelo en su color natural, peinado seguramente con “pistola”. A ella no me la imagino con “mechas”, ni con “luces” y menos con el pelo teñido en tonos rojizos o rubios como terminan pintándose las esposas de los políticos, que ya se creen muy empoderadas. Tengo la impresión de que Juana Cuevas no quiere empoderarse, no es política, ni ambiciona ningún puesto dentro de la política. Su único objetivo, actualmente, es apoyar cien por ciento a su marido. Basta con ver algunas fotografías de la pareja tomadas durante la campaña para percatarse de cómo admira Juana a Meade y la admiración que tiene el precandidato hacia su esposa, su antigua compañera en Economía del ITAM. Siempre salen sonrientes y mirándose a los ojos.

Lo que me queda clarísimo, a pesar de todo lo que dicen las redes y algunos articulistas, es que su relación de pareja no es ficticia, ni mucho menos artificial, por el hecho de que Meade se encuentra en precampaña. Cada vez que he visto a Juana ha sido en compañía de su marido. Es evidente su complicidad, su empatía, su amistad, pero sobre todo, el respeto que existe entre los dos.

Como decía mi madre, doña Lola, hay dos cosas que no se pueden ocultar en la vida: el dinero y el amor. En su caso, lo segundo brilla más que lo primero.

Además de estar genuinamente enamorada de su marido, Juana Cuevas lo está de México. Es una amante de su historia, de sus artesanías, de su música y comida. Su casa de Chimalistac la tiene decorada con un gran sentido artístico con esculturas, jarrones, máscaras, alebrijes, cajas de Olinalá y pintura mexicana. No hay que olvidar que Juana pinta, la mayor parte del tiempo lo hace al lado de su suegra, relación que demuestra su carácter afable y abierto.

Hace unos días, se hizo viral en las redes una fotografía de Juana en el supermercado haciendo sus compras para la cena de Año Nuevo. En muy pocas horas la publicación de la imagen recibió casi mil retuits y casi 3 mil corazones. Sin embargo, no faltaron centenas de críticas y decenas de “memes” censurando la intención de la foto justo en plena precampaña de Meade. A partir de ahora, el “sospechosismo” por todo lo que hagan o dejen de hacer las esposas de los candidatos y los candidatos mismos estará presente en las redes sociales. No hay duda que estas serán cada vez más violentas y negativas. Y no hay duda que las primeras víctimas serán las posibles primeras damas. Más que sus maridos, ellas dan la nota, son inspiradoras de grandes rumores y alimentan el morbo del imaginario de la sociedad mexicana. Esperemos que esta avalancha de agresiones no lesione la integridad de las parejas.

No tengo la menor duda de que Juana Cuevas resultaría una espléndida primera dama. No tengo duda de que sería un apoyo invaluable y que le traerá un buen número de votos a Meade. Y no tengo duda de que detrás de una gran mujer hay un buen hombre.
28 Diciembre 2017 04:00:00
Decisión tomada
Después de mucho cavilar, de leer sesudos artículos de los más acreditados politólogos y de aquilatar los positivos y los negativos de los tres principales contendientes para las próximas elecciones presidenciales y después, además, de varios cambios de parecer, ¡ya decidí! Francamente no me fue fácil. Para llegar a esta decisión tuve muchas discusiones con mis amigos. Fui objeto de innumerables críticas; la mayoría de ellas por haber seleccionado una opción tan tempranamente en la contienda electoral. Me decían: “Calma, tenemos todavía siete meses frente a nosotros. Siempre hay oportunidad de cambiar de opinión. Faltan los debates, conocer aún más sus propuestas. Dos de los gabinetes todavía no se han nombrado. En una de esas, cualquiera de los candidatos puede meter la pata o se pueden descubrir aspectos sombríos de cualquiera de ellos. No te precipites. Mejor continúa reflexionando sobre algo que es fundamental para todos, el destino de México. Esto es algo muy serio, no puedes estar jugando”.

Otros, no obstante, estuvieron de acuerdo conmigo. “Tienes razón, ya es hora de saber con quién estamos para así ganarnos más seguidores. Yo me adhiero. Qué bueno que recapacitaste con valor cívico. Por un momento, nos preocupaba que fueras otra vez a votar por ya sabes quién. Por fin entraste en razón y no fue extraño que fuera en estos días de reflexión y de autocrítica”. No faltaron, naturalmente, los escépticos que pensaron que no sería raro que una vez más cambiara de manera de pensar. Que la veleidad me atrapara entre sus garras. “¡Noooo! Esta vez, estoy completamente segura. Sin duda es el mejor candidato. El que tiene más estatura de estadista. Es un líder nato. Es joven, empático y muy echado pa’ delante. Además, no tiene pelos en la lengua, dice lo que la mayoría pensamos. Me gustan sus valores, el concepto que tiene de la familia, su honestidad a toda prueba y su posición firme en cuanto al derecho a la vida. ¿Qué más se le podría pedir a un mandatario de estos tiempos? Lo imagino perfecto frente a Trump, lo imagino en la portada de la revista Time como ha sucedido con los otros presidentes mexicanos recién electos. Y me lo imagino conduciendo el país a un nuevo futuro sin oscurantismos y sin atavismos”.

Mis amigos y conocidos no daban crédito de mi repentino giro ideológico y de la velocidad y seguridad con las que tomé mi decisión. “Piénsalo, Guadalupe, piénsalo, no es tu estilo. No te vayas a arrepentir después. Ya ves cómo te va con las redes. Después no te estés quejando de que te critiquen”, me decían los más íntimos. ¿Qué tendría de malo que vote por un partido por el que nunca he votado? ¿Acaso no es de sabios cambiar de opinión? Además, ya estoy harta de dudar, de cuestionarme y de exponerme.

Sí, votaré por Ricardo Anaya, candidato a la Presidencia de la República Mexicana por el Frente PAN-PRD-MC. Primero, habla francés; después habla inglés y se expresa muy bien en español. Me llama la atención su energía y su carisma. Me gusta que sea muy bragado, es decir, muy valiente, y que no le tenga miedo al qué dirán. Me gustó mucho que haya sido figura principal en la formación del Frente y que se haya sobrepuesto a las voces en contra al interior de su propio partido. Sin duda Anaya es un político demócrata y muy incluyente. Me gusta, según lo que he leído, que no haya estudiado en el extranjero y que, por consiguiente, sea nacionalista. Y me gusta que esté relacionado con las mejores figuras del PAN.

Llegué a la conclusión de que era el “Macron mexicano” y que sí quiere y puede sacar al país del atolladero. Me encanta la idea de que sea Piscis, signo zodiacal que armoniza perfectamente bien con el mío, Leo. Sus spots de la precampaña me ponen de buen humor, me dan esperanzas y me estimulan y hasta me rejuvenecen.

Con esta decisión me siento más tranquila, ya no entraré con mis amigos en discusiones estériles. Ahora sí, no habrá nadie que me haga dudar. Que digan misa, yo ya estoy lista para emitir mi voto.

El próximo domingo, 31 de diciembre, mis 12 deseos serán ofrecidos a mi candidato Ricardo Anaya. No se diga más. Inocentes palomitas que se dejaron engañar...
21 Diciembre 2017 04:00:00
Quiero y no puedo
¿Cómo desearles “Feliz Navidad”, en estos momentos en que nos encontramos los mexicanos tan perplejos e inciertos respecto al futuro de nuestro país? ¿Cómo decirles de todo corazón, “Feliz Año Nuevo”, si el 2018 se advierte tenso, violento y particularmente nebuloso? Y, ¿cómo enviarles buenas vibraciones, si las que siento en mi fuero interno son desesperanzadoras y hasta angustiantes?

Por más que quiero no puedo ver nuestra realidad bajo otra perspectiva. Nunca me habían resultado tan perturbadoras las elecciones presidenciales. Hace seis años, supe perfectamente por quién votar. Es cierto que mi candidato perdió por una pestaña. El domingo 1 de julio de 2012, me dormí con una sensación ambigua; por un lado me sentía en paz por la inmensa y tranquila participación de la ciudadanía en la jornada electoral y, por el otro, estaba triste de saber que mi candidato, López Obrador, había quedado en segundo lugar. No obstante me decía que en esas elecciones la izquierda había avanzado apabullantemente en la Ciudad de México y en el Congreso, que había ganado los estados de Morelos y Tabasco.

Además, los universitarios del movimiento 132 habían protestado por la imposición y la información totalmente sesgada, especialmente de Televisa.

Lo primero que hice el lunes por la mañana fue consultar algunos periódicos extranjeros: “México sin duda está enfermo de una mundialización y una modernización mal manejada, pero los mexicanos regresan también a sus viejos demonios, una historia llena de rumor y de furor”, decía Le Monde. “Sin tener ningún talento político significativo” y con una preparación “intelectualmente débil”, el candidato del Partido Revolucionario Institucional (PRI), Enrique Peña Nieto, obtuvo la victoria en las elecciones presidenciales mexicanas gracias, solamente, “al apoyo de Televisa, la mayor televisora de América Latina”, sostenía el prestigiado semanario alemán Der Spiegel. “Un presidente ‘rock star’ para México”, era la cabeza del diario francés Le Figaro.

Tras seis años, a punto de iniciar las elecciones para el 2018, el deterioro de nuestro país nada tiene que ver con el México del 2012, a pesar de las malas políticas de dos sexenios panistas. Nuestro “rock star” resultó un pésimo presidente a quien nada más recordaremos por la “casa blanca”, los estudiantes de Ayotzinapa y la palabra “volvido”. El PRD se advierte cada vez más debilitado y dividido a pesar del Frente.

El PAN ya no tiene la credibilidad que solía tener, no obstante el triunfalismo de su precandidato. El PRI, nunca como ahora, está sumido en sus “viejos demonios”, los mismos que ha heredado y que no se puede quitar de encima José Antonio Meade. Y “Morena”, junto con su líder, López Obrador, no hacen más que dividir a la ciudadanía entre blancos y morenos, buenos y malos, católicos y evangelistas, pirrurris y mexicanos que saben apreciar el cabrito. Mientras tanto continúa la corrupción, la impunidad, los muertos, la desigualdad, el escándalo de Odebrecht, las amenazas de Trump, la devaluación del peso y los asesinatos a periodistas.

Cada sexenio termina peor. Por lo general, los presidentes se van con la cola entre las piernas. Se van resentidos porque, según ellos, los mexicanos nada más hacemos bullying y no nos acordamos de las cosas buenas. Se van enojados porque no entendimos su amor a la patria. Y se van envejecidos, incomprendidos e infinitamente solos.

El domingo 24 de diciembre comeremos pavo, romeritos y turrón. Ese día haremos todo lo posible por estar de buenas. Brindaremos por nuestros seres queridos y tal vez hasta cantaremos junto con los nietos. En suma, viviremos el momento y nos diremos en nuestro fuero interno que no hay nada como la familia y los amigos.

Quiero y no puedo desearles “Feliz Navidad”, mejor les deseo tolerancia, lucidez, ecuanimidad, pero sobre todo, salud. Salud física y mental. Recuerden que en siete meses, su voto será definitivo para el futuro de nuestro país. Este tendrá que ser bien pensado, evaluado, pero sobre todo aquilatado, porque su voto vale oro.

No vaya a ser que en 2024, terminemos mucho peor que en el 2017 y una vez más, no pueda desearles “Feliz Navidad”.
19 Diciembre 2017 04:00:00
Tres sueños
Debido, seguramente, al estrés navideño y a las constantes comilonas para festejar que hemos sobrevivido un año más, ayer por la madrugada, particularmente fría, fui invadida por tres sueños pesadillescos cuyos protagonistas no dejan de perturbarnos y por lo tanto son culpables de nuestro mal dormir.

Primer sueño: por cuestiones del azar me encontraba atisbando detrás de la puerta de la recámara de Elba Esther Gordillo. Se escuchaban muchas voces y ruidos de herramienta. “No está tan difícil quitársela. Es cosa de buscarle, para eso traigo una ganzúa especial que fabriqué en mi taller de cerrajería”, dijo de pronto un señor gordo y bigotón. A lo lejos se veía a la maestra con su pierna apoyada en un cojín. “Con mucho cuidado, cabrón. ¿De veras sabes lo que haces?”, le preguntaba nerviosa la maestra Elba. Era evidente que su camisón de cachemire era de marca francesa, así como el edredón de plumas de ganso. El cerrajero que había sido traído especialmente de Tepito, se veía muy tranquilo y que dominaba su arte de abrir cualquier chapa. En no más de dos minutos de pronto el “brazalete electrónico de tobillo”, se abrió. Vi cómo la exlideresa se incorporó como un resorte, se puso su abrigo de piel y corrió con la ayuda de su personal hacia la azotea. Desde la recámara se percibía el ruido inconfundible de las aspas de un helicóptero. Me asomé por la ventana de su penthouse de las calles de Galileo y vi cómo Gordillo, con agilidad digna de una jovenzuela, subía la escalinata de cuerda hacía el interior del aparato. A un lado, el piloto vestido de Santa Claus y atada a la cola de la nave se veía una cinta que decía: “Feliz Navidad, pendejos”.

Segundo sueño: inmediatamente del anterior, comenzó otro sueño, esta vez me encontraba de nuevo detrás de la puerta de un salón de clases en una secundaria de un colegio de Toluca. Sentado en uno de los pupitres de la primera fila se veía a un adolescente, peinado de copetito con fijapelo y con un suéter color frambuesa con una figura de osito en el pecho. “A ver, Enrique, pasa al pizarrón y conjuga el verbo ‘volver’, en pretérito perfecto compuesto del indicativo. El joven preguntó angustiado, “¿¿¿¿¿en quéeeeeeee, maestra?????”. Ella, muy paciente le contestó. “Acuérdate que tiene un verbo auxiliar”. El púber entendía cada vez menos. Se acercó al pizarrón, tomó un gis y escribió nerviosamente la palabra: “yo...”. Allí se atoró. La maestra, ligeramente impaciente, le comentó: “ahora el auxiliar...”. Enriquito no daba pie con bola. Su frente sudaba, su copete se desinflaba y él se desesperaba. De repente escribió la letra “e”. La profesora estaba a punto de explotar: “Y eso ¿qué es? Falta la ‘h’”. El joven volvió a escribir: “Yo he...”. El tiempo pasaba y los demás compañeros empezaban a burlarse. “Ahora agrega el verbo ‘volver’”. Al estudiante no se le ocurrió más que agregar: “volvido”. Todos en la clase irrumpieron en carcajadas. “¿Cómo que volvido? Esa palabra no existe. Si sigues con esa ortografía, hagas lo que hagas en tu vida, siempre serás objeto de burla”.

Tercer sueño: el último sueño de esa madrugada era un “deja vu”. Estaba yo en el templete de un mitin político que yo misma había organizado para apoyar al candidato a la Presidencia del partido “Prieta”. Para ello había convocado a todos mis familiares, amigos y conocidos “pirrurris”, para que fueran escuchados y atendidos. La gran mayoría de ellos eran de tez blanca. Muchos para guardar las apariencias y no perturbar al líder del partido, se habían untado betún en la cara. “Nosotros los pirrurris, los blanquitos, los ‘pushos’, también somos mexicanos y queremos ser gobernados por un Presidente que no nos discrimine, que no nos divida, ni nos excluya”, decía al micrófono el representante del grupo. El líder de “Prieta” se veía irritado. No sabía cómo actuar. De pronto el candidato a la Presidencia le arrancó el micrófono al representante de los convocados y dijo a voz en cuello: “Ustedes no son mexicanos, no conocen al país. Nunca les ha dado el sol. Son blanquitos. Son ‘pirrurris’. Además de no visitar los pueblos y recoger los sentimientos de la gente, se pierden de comer la suculenta barbacoa...”. Allí me desperté y me dije que al fin de cuentas, mis tres sueños, no son más que una pesadilla.
12 Diciembre 2017 04:00:00
Guadalupe Reyes
Entre el frío, el tráfico y las preelecciones presidenciales, los mexicanos iniciamos hoy la temporada más estresante y aterradora de todo el año: “Guadalupe Reyes”. De pronto, por una extraña consigna, nuestra agenda se llena de comidas, desayunos, cenas, pendientes, deudas por pagar, aguinaldos, etcétera, etcétera. Sin darnos cuenta decimos que “sí, que con mucho gusto...” a todo tipo de invitaciones, cuyo destino no importa si es hasta el otro extremo de la ciudad. En esta época de supuesto amor y paz, nos da pena decir que no, sea como sea, nos vemos obligados en ser conciliadores, amables, cordiales y muy amistosos. ¡Faltaba más, si no cuándo...!

Lo que sucede es que cada vez nos cuesta más trabajo, sobre todo las discusiones políticas. Imaginemos los comentarios de la sobremesa del 24 de diciembre entre hermanos, cuñados, suegros, compadres, abuelos y tíos de todas las corrientes políticas: “Mi gallo es Anaya. Él sí puede ganar la Presidencia porque es joven, abusado, políglota y buenísimo para los debates”. “¿Qué te pasa? ¿Anaya? Es de lo más autoritario. Se autodestapó, sin importarle su partido, ni mucho menos los demás que forman el Frente. Es muy inmaduro, medio histérico y no tiene carisma. Parece monaguillo de iglesia, me lo imagino perfecto con su túnica roja y su camisola blanca. Imagínenselo al lado de Trump...”.

“Todos están despistados. Háganse el ánimo, el bueno va a ser AMLO. Lleva meses encabezando las encuestas. Las mayorías están con él. Yo sí pienso votar por él, porque necesitamos un cambio, un verdadero detonador... Nos guste o no nos guste, él será nuestro próximo Presidente”.

“¿López Obrador? ¿Qué te pasa, mano? Es un demagogo, súper autoritario. ¿No oyeron sus últimas declaraciones? Que Meade y Anaya son ‘blancos’, porque no han salido a la calle. Está incurriendo en discriminación racial, ahora resulta que los ‘morenos’ son buenos y los ‘blancos’ malos y por añadidura, ¡pirrurris! ¡Hazme el favor! Además piensa perdonar a los victimarios que están en la cárcel. No sabe lo que dice. Yo, ni loco voto por él. Como me dijo un amigo: López Obrador es más priista que Meade, más perredista que Mancera y más morenista que cualquiera. El problema es que también es lopezobradorista...”.

“Pues yo voy a votar por Meade, porque me parece que es el más civilizado de todos, el más inteligente y el que tiene más experiencia”. “Sí, pero es priiiiiiiiiiiiiiisssssssta. ¿Te das cuenta? ‘Háganme suyo’, les dijo a los del PRI el día que se destapó. Cuando lo escuché casi vomito. No lo podía creer. Dijo exactamente lo que no queremos escuchar los mexicanos. ¿Qué no se dará cuenta que odiamos al PRI?”. “Yo no voy a votar por nadie. No creo en nadie. Odio a todos los políticos. Todos son iguales de ladrones, cínicos, corruptos e ineptos. Pero eso sí, si sale López Obrador, me voy del país”.

El problema con estos opinadores es que todos creen tener la razón. Por eso en esta navidad seguramente gritarán, manotearán y querrán imponer su punto de vista. Todos aseguran saber de encuestas, citan lo que se dice en las redes y repiten lo que leyeron en los diarios o lo que escucharon decir a los politólogos en los debates. Por lo general las discusiones acaban en insultos personales y en viejos reclamos. Dado nuestro estado de ánimo, imaginamos que nunca como en esta cena de Noche Buena, se beberá y se comerá en exceso. No faltaran los pleitos, los reclamos y los resentimientos. En ese tipo de cenas familiares muy a la mexicana, se descubren secretos, tipo: “Pues, su abuelo tenía una casa chica”. O bien: “Su tía Pita, en realidad, es su hermana”. O: “Tuve que hipotecar la casa para ayudar a su pobre hermano”.

“Guadalupe Reyes” a pesar de que tiene su encanto, son fechas difíciles. No hay duda que nos encontramos más susceptibles que lo normal, sobre todo si ya pasamos los 70 años, si estamos excedidos de peso y si no tenemos dinero. Hagamos un esfuerzo, no hagamos corajes, no gastemos en estupideces, no reclamemos, no nos quejemos y como están las cosas, no nos queda más que encomendarnos a la Virgen de Guadalupe, al fin que hoy es su fiesta, la única de todas las fiestas nacionales que nos inspira fe.
07 Diciembre 2017 04:00:00
Johnny Hallyday
“Una Tour Eiffel”, “un monumento nacional”, “nuestro Elvis Presley”, “el final de una página de nuestra historia”, decían, hechas un mar de lágrimas, las que habían sido “fans”, durante años, de Johnny Hallyday. Su muerte, acaecida a los 74 años debido a un cáncer en los pulmones, a las 2:34 de la madrugada del miércoles, despertó a toda Francia, incrédula de haber perdido a su rockero, cuya música acompañó a tres generaciones de franceses. A pesar de que ya eran las 4 de la mañana, muchas de sus viejas seguidoras de 70 años, con anteojos negros, bufandas y gorros de lana seguían a las afueras de la residencia en Marnes-la-Coquette, casa de quien había sido su ídolo desde la época de la legendaria emisión de radio de los 60 Salut les copains. Para ellas, lo esencial era rendirle un homenaje a su Johnny. “Su muerte para mí es más importante que la de De Gaulle y la de Mitterrand, a quienes también quise mucho. Espero que entierren a Johnny Hallyday en el Panthéon, se lo merece”, comentó Michèle Bigot, su seguidora desde que tenía 7 años, al reportero del diario Le Monde.

Sin duda el “johnnysme”, género musical inaugurado desde la época del “gauchismo”, se terminaba con el gobierno de Emmanuel Macron. Qué lejana se advertía la primera aparición de Hallyday en la televisión francesa aquel 18 de abril de 1960 en el programa L’Ecole des Vedettes (La escuela de las estrellas). Un año después ya era famoso porque, en esos años, nadie en Francia cantaba rock, pero sobre todo nadie le cantaba a los jóvenes. Por eso cuando participó en el Primer Festival Internacional del Rock, el 24 de abril de 1961, junto con Little Tony, Emile Ford & The Checkmates, Frankie Jordan y Bobby Rydell, se convirtió en el “Elvis francés”. La juventud francesa lo adoptó de inmediato. Su música era parte de su propia protesta. Estaban hartos de esa Francia tan conservadora y vieja como la Catedral de Notre Dame; ellos también querían gritar a todo pulmón lo que decía uno de los grandes éxitos de Hallyday: “Yo no he tenido un padre / que me hiciera volver a casa. / Y mi madre trabajaba casi todas las noches. / Sentado en la acera, / yo tocaba la guitarra. / Con el corazón de piedra, / empecé a vivir”. Estos jóvenes confundidos y desorientados también querían empezar a vivir. Johnny era uno de ellos, él también se sentía solo, pero sobre todo incomprendido por una sociedad represora e hipócrita.

Johnny Hallyday en realidad se llamaba Jean-Philippe Smet. Su padre, de origen belga, borracho y parrandero, abandonó a la madre y al recién nacido. Huguette Clerc, bellísima como una diosa, trabajaba como peluquera. Después fue modelo de una casa de costura, de allí que ya no tuviera tiempo de ocuparse de su hijo. Dice la Wikipedia que, a los 14 años, el futuro Johnny Hallyday vio una película de Elvis Presley, Loving you, que lo inspiró para comprar su primera guitarra con su sueldo de cargador de camiones en el Mercado Central de París.

Fue así que empezó a trabajar en diferentes clubs nocturnos de París. Cuatro años después grababa su versión de Let’s Twist Again, la cual vendió un millón de copias y logró un disco de oro. Su fama dio la vuelta al mundo cuando se presentó en el Show de Ed Sullivan, junto con Connie Francis. En 1965 se casa con Sylvie Vartan, formando así una pareja explosiva de rock, y tienen un hijo que también canta rock y que también es famoso.

Johnny Hallyday representa una época, muchas rupturas sociales, un verdadero parteaguas. Por eso el presidente Emmanuel Macron declaró al enterarse de su muerte: “De Johnny Hallyday, no nos olvidaremos ni de su nombre, ni de su rostro, ni de su voz, pero sobre todo de sus interpretaciones”. Johnny deja 1000 canciones grabadas, 50 álbumes y 110 millones de discos vendidos. Johnny Hallyday es sagrado, el ídolo de los jóvenes, el artista de varias películas y el superstar más controvertido de Francia. Decían que tenía dones de camaleón y que bastaba con que sostuviera un micrófono en la mano para convertirse en un verdadero león de cualquier género musical.

Johnny Hallyday murió un día después del gran novelista, periodista, filósofo, cronista y miembro de la Academia Francesa Jean d’Ormesson, autor de más de 40 obras. No obstante, las primeras planas de toda la prensa francesa le dedicaron reportajes, columnas, viejas entrevistas, álbumes de fotografías, historias, anécdotas, a su verdadero héroe e ícono, el “Elvis francés”, Johnny Hallyday.
05 Diciembre 2017 04:00:00
Marichuy
“Uno de los comentarios que más he escuchado es que las mujeres indígenas nada más sirven para limpiar casas. Es una muestra de lo que vivimos en este país, que siempre ha sido muy racista y muy machista” (El País), dice María de Jesús Patricio, mejor conocida como Marichuy. A pesar de no asumirse como “candidata independiente”, sino como vocera representante del Congreso Nacional Indígena (CNI, creado en 1996 con los Acuerdos de San Andrés, que engloba a decenas de etnias de México), su máxima aspiración es aparecer en la boleta a la Presidencia para el 2018. Para ello, necesita reunir 866,593 mil firmas. Hasta el momento lleva 78 mil 3, lo que representa el 9.0% (Reforma). Si los 15 millones de la población indígena que hay en el país firmaran en apoyo a Marichuy, la vocera tendría garantizado su registro. Por lo pronto ha recibido el apoyo de indígenas mayas, tzotziles, choles, zoques, tzeltales y mames.

Marichuy tiene 53 años y está casada con el abogado Carlos González, defensor de tierras comunales. Carlos es su “fan” número 1, la escucha con fervor, le contesta su celular, la acompaña en todas sus giras y siempre está presto a contestar lo que le pregunta su mujer, ya sea una fecha, o el nombre de un estado que debe visitar. “Contesta, Carlos”, le sugiere amorosamente a partir del momento en que suena su celular. La representante de los zapatistas nació en Tuxpan, Jalisco; desde 1992 practica la medicina tradicional y la herbolaria, en la clínica Calli Tecolhuacateca Tochan. Desde que Marichuy era una niña ya estaba destinada a casarse y formar un hogar. De allí que su padre le haya prohibido estudiar más allá de la primaria. Sin embargo Marichuy no cedió, resistió gracias a la complicidad de su madre, a escondidas estudió la secundaria abierta y la prepa. “Me nació el coraje de ver que los patrones tenían sus buenas casas, sus carros y cada vez más tierras, mientras los indígenas tenía que dejar las suyas”, comenta, “de ahí me salió buscar algo distinto, pero mi papá no dejaba que las mujeres protestaran. Me sentía acorralada y pensaba que tenía que haber algo más en la vida, de ahí empecé a buscarle por dónde”, le dijo a Juan Villoro, vocal de la asociación civil que propone a María de Jesús.

Desde hace 20 años, Marichuy recibe un salario de la Universidad de Guadalajara, sin embargo tuvo muchas dificultades para abrir una cuenta bancaria. Hay que decir que “sólo el 1.5% de los trabajadores del campo mexicano de alguno de los 68 pueblos originarios tiene acceso a crédito en 2014”. “‘El sistema financiero, en su atención no está diseñado para las poblaciones indígenas. Los bancos están en las cabeceras municipales, lejos de las comunidades. No hay cajeros automáticos’, explica Ricardo Raphael, autor del informe de Conapred. ‘No hay una institución interesada en ayudarlos. Ni las públicas como Financiera Rural o Bansefi. Y a las privadas solo les interesan los clientes AAA. Estos mecanismos perpetúan la discriminación’, asegura”. (El País).

La propuesta colectiva de la portavoz del movimiento indígena está en contra de los profesionales de la política. Está en contra de los líderes que deciden y hacen exclusivamente lo que ellos dicen y está en contra de que le den dinero público para su campaña, “ningún peso” de los recursos públicos, dice Marichuy determinante. Insiste en que habría que organizar a la gente de abajo y que aunque no gane, con eso se sentiría satisfecha.

El 28 de marzo de 2001, la comandante Esther y Marichuy, tomaron la tribuna del Congreso de la Unión, como parte de la marcha llamada “Del color de la tierra”. Recuerdo que ese día los panistas estaban totalmente en contra de que hablaran las zapatistas, a tal grado que 100 de ellos se rehusaron a ir. “Mi nombre es Esther, pero eso no importa ahora. Soy zapatista, pero eso tampoco importa en este momento. Soy indígena y soy mujer y eso es lo único que importa ahora”.

María de Jesús Patricio podría decir exactamente lo mismo, pero ahora como vocera oficial representante del Congreso Nacional Indígena para competir como la primera candidata indígena para la Presidencia de la República. He allí la visibilidad que urge a más de 15 millones de indígenas, 16 años después.
28 Noviembre 2017 04:00:00
Sonrisas
La sonrisa de José Antonio Meade es contagiosa. Basta con que el ya precandidato a la Presidencia por el PRI sonría para que una tenga ganas de sonreír. La suya es una sonrisa fresca, modesta y muy cálida. No se trata de una sonrisa pose, ni mucho menos estudiada, al contrario, es hasta tímida. ¿Le dará pena que lo aplaudan con tanto fervor? Algo me dice que lo toma como parte de las reglas del juego de la típica política mexicana, como si fuera un rito. Seguramente él sabe que así le aplaudieron, con la misma pasión, a todos los precandidatos y candidatos a la Presidencia que ha tenido el PRI a lo largo de más de 60 años. El exsecretario de Hacienda sonríe porque sabe que hay consenso en relación a su precandidatura, entre la mayoría de sus congéneres y de muchos sectores de la sociedad mexicana. Sonríe porque se siente bienvenido a pesar de todas las críticas que no faltarán por parte de la oposición. En su caso, lo que más le pueden reprochar, no sin razón, es la biografía del PRI, partido del que no es militante, por eso estas críticas no le afectarán personalmente. Está consciente de lo que significa ser candidato de un partido que ha perdido todo crédito de los mexicanos. Está consciente del terrible estado en que encontrará el país ahora que lo visite de punta a punta y está consciente del desafío que representa, convertirse, si el voto lo favorece, en el próximo presidente de los Estados Unidos Mexicanos. Quiero pensar que tanta conciencia e información privilegiada respecto a los gravísimos problemas que embargan el país en estos momentos fue lo que lo motivó para que finalmente aceptara tamaña responsabilidad. “Voy a solicitar mi registro como precandidato a la Presidencia de la República por el Partido Revolucionario Institucional; lo hago tras 20 años de servir a mi país de manera ininterrumpida con integridad y honradez”, señaló Meade en el Palacio Nacional.

Escribo todo esto desde la habitación del hotel. Me encuentro en la FIL de Guadalajara. Hace 31 años que se inauguró y no he faltado un solo año. No podría permitírmelo por todo lo que representa. Como dice su presidente, Raúl Padilla: “La cultura es un faro que nos ayuda a comprendernos y, sobre todo a reconocernos en el otro”. Mientras camino por los corredores me gusta reencontrarme con mis colegas, me gusta saberlos tan productivos presentando su respectiva obra o como invitados de mesas redondas. Más de cuatro veces me he topado con el escritor Fernando Savater, cuyo discurso en su homenaje dijo que esta podría ser su última visita a la FIL. El filósofo español, quien acaba de cumplir 70 años, está triste por el vacío que le ha dejado la muerte de Sara Torres, su esposa. Savater está triste porque su amiga Luz del Amo también se murió y está triste porque ahora lo acompañan, lo que él llama: “los monstruos reales que llegan para la vida de uno”, dijo. También Fernando Savater tiene una sonrisa muy humana y tierna. Cuando sonríe a una le dan ganas de abrazarlo.

A otro filósofo, este francés, Gilles Lipovetsky, también le gusta venir a la FIL. Él no está triste, porque vive con su pareja y acaba de terminar un libro cuya tesis gira alrededor de la seducción de la sociedad, Plaire et Toucher (Edit. Gallimard), inspirado en lo que decía Racine, que la principal regla es gustar y conmover. De esto trata el libro de Lipovetsky el cual ha provocado un verdadero revuelo en Francia, publicado durante las denuncias de los acosos del productor estadounidense Harvey Weinstein. Gilles tiene así mismo una sonrisa especial: maliciosa, escéptica y medio burlona.

Pérez-Reverte y yo tomamos el elevador del hotel al mismo tiempo. Mientras subíamos hasta el piso 19, el escritor español me sonrió. Me sentí honrada y no pude evitar pedirle una fotografía. Los dos aparecemos en la foto con una sonrisa de oreja a oreja. Nos vemos contentos quizá por estar bien vivos en la FIL de Guadalajara.

La sonrisa de Margo Glantz es realmente conmovedora. Se diría que está llena de sabiduría y de amor por el prójimo. Por eso le di un abrazo repleto de afecto y de paso le di el pésame por su íntima amiga Luz del Amo. Pero sin duda la sonrisa que más me iluminó y me deslumbró fue la de Xavier Velasco, quien al encontrarme en la FIL abrió sus brazos a más no poder, como si se hubiera encontrado a una amiga de su infancia.

Por lo pronto, ayer por la noche me dormí con una sonrisa en los labios, al evocar la sonrisa de Meade.
16 Noviembre 2017 04:00:00
Grillos y libros
“Los buenos amigos se conocen en los informes”, dijo Arturo Núñez, gobernador de Tabasco, al abrir el discurso de su Quinto Informe. La maestra Ifigenia Martínez, quien se encontraba a mi lado vestida con un traje sastre naranja y negro, esbozó una sonrisa y me comentó al oído: “Fue mi alumno y he venido a todos sus informes”. En la primera fila, de un repleto auditorio, se encontraban varios exgobernadores de Tabasco, gobernadores en función y el jefe del Gobierno de la Ciudad de México. Sentada en la misma fila estaba la primera dama del estado, muy cerca del secretario de Educación, Aurelio Nuño, así como representantes de otros gobernadores del país.

Aunque nos habían citado a las 11 de la mañana, ya que el evento empezaría a las 12, comenzó una hora tarde. “¡Qué raro, porque el gobernador es puntualísimo!”, comentaban algunos invitados que se fueron congregando poco a poco. Todo el mundo se saludaba con una enorme cordialidad, se hubiera dicho que eran amigos de antaño o antiguos correligionarios del PRI, del PRD y hasta del PAN. Nacho Cobo, el único que llevaba una guayabera negra, abrazaba efusivamente a toda persona con la que se topaba. “Ahora sí, nos vamos a desayunar”, decía con una sonrisa de oreja a oreja. Cuando llegó don Enrique González Pedrero, todos los fotógrafos se arremolinaron para tomarle fotos; lo mismo sucedió cuando fueron llegando los otros exgobernadores de Tabasco. Fue a partir de ese momento que empezó “la grilla”. Alejandra Barrales no llegó vestida de negro, como acostumbra, sino con un vestido de encaje color azul, lo que la hacía parecer mucho más joven. Prácticamente todos los asistentes iban a saludar al joven Aurelio Nuño, que aunque peina canas, parecía adolescente.

El ambiente olía a “polaca”, evocaba los informes de los años 70. “Nada ha cambiado en México”, escuché decir a uno de los invitados. Tenía razón, seguramente esto se debía a la proximidad de los comicios electorales del 2018 tanto para la Gubernatura de Tabasco como para la Presidencia. “Se van a poner buenas las elecciones entre Morena y PRD”, opinaban unos. Era evidente que todo el mundo sabía de los desencuentros entre Núñez y AMLO. No en balde uno de los momentos en que más aplausos se escucharon durante el informe, fue cuando el gobernador exhortó para las próximas elecciones, “a todos los actores políticos...” para que se comportaran con civilidad y elevaran el debate para motivar a los electores. Por su parte garantizó, dada su convicción democrática, un comportamiento apegado a la ley, pues “no toleraré acciones fuera de la ley (...) vengan de donde vengan”.

El informe duró dos horas completitas. Afuera llovía a cántaros, lo cual permitía a los “grillos” seguir “grillando” en “la tierra que el sol mejor alumbra”. Un selecto número de invitados fuimos a la comida que ofreció el gobernador en La Quinta Grijalva. En la mesa principal, además de los anfitriones, estaban Nuño, el presidente de Movimiento Ciudadano, Dante Delgado, con una guayabera bordada preciosa, Alejandro Carrillo Castro, Manuel Gurría y su esposa guapísima y Nacho Cobo que no dejaba de “grillar”.

Al otro día, se inauguró la décima Feria del Libro organizada por la Universidad fundada originalmente por don Benito Juárez en 1861 con un presupuesto de 52 mil pesos procedente de los bienes nacionalizados. En esta ocasión estaba dedicada a Italia, ya que en Tabasco es el tercer idioma que los universitarios aprenden después del inglés y francés. Vincenzo Muscolo, presidente de la Sociedad Dante Alighieri, fue muy enfático en su discurso al recordar a un muy numeroso grupo de estudiantes que el italiano era la cuarta lengua más estudiada en el mundo, debido seguramente a su historia, su cultura y claro, su futbol. Seguramente en ese momento Vincenzo no sabía aún que el equipo nacional de su país había perdido la oportunidad de asistir al Mundial de futbol en Rusia, situación que no se había dado en 60 años.

Una vez que se inauguró la Feria del Libro, brindamos junto con el rector de la Universidad, José Manuel Piña, con vino Lambrusco de la región Emilia-Romagna por el espléndido queso tabasqueño, por su delicioso chocolate, por la lectura, que como bien decía Flaubert, “leer para vivir” y por amor a Tabasco.
09 Noviembre 2017 04:00:00
#AquiSigo
Una de las etapas más bonitas de mi vida fue cuando Enrique y yo vivimos en la Plaza Río de Janeiro. Caminar por las calles de la Roma me parecía un verdadero privilegio. Sentía que el tiempo transcurría en la colonia de un modo distinto, que era redondo como una naranja. El azul plumbago de las mañanas competía con el azul de las jacarandas. Las tardes se pintaban de color ámbar, y las noches, un momento ideal para descubrir un nuevo restaurante. Si nos decían que ya no había lugar, no nos importaba.

Bastaba con encaminarse por Álvaro Obregón, atravesar Insurgentes para, de pronto, toparse con la Condesa. “¿Chino, francés, italiano, estilo kosher, español o mexicano?”, nos preguntábamos divertidos a sabiendas que a lo largo del hermosísimo y arbolado camellón de Amsterdam, encontraríamos todo tipo de restaurantes, cafecitos, loncherías y taquerías.

Si en nuestra imaginación uníamos las dos colonias, con su respectivo ambiente bohemio, nostálgico y afrancesado, juntas nos parecían formar un “Quartier du Marais a la mexicana”. Cuando nos cambiamos a Polanco, antes de los temblores, empezamos a extrañar ese mundo idílico lleno de jóvenes, de bullicio y de constante actividad cultural. Por eso cuando tembló el pasado 19 de septiembre, en lo primero que pensamos Enrique y yo fue en la Roma y en la Condesa. Por eso, cuando en la televisión veíamos las imágenes de algunos edificios totalmente colapsados, sentíamos que se nos partía el corazón. Pero más nos ha dolido a los dos saber acerca de la muerte de muchos vecinos y de la orfandad y de la tristeza de centenas de damnificados.

Estarán heridos moralmente, pero no están solos. Gracias a Ana Elena Mallet, impulsora de la campaña #AquiSigo, han podido reunirse entre ellos y formar un verdadero movimiento social de la zona Roma-Condesa. Uno de los objetivos principales de la primera reunión que tuvieron el 28 de septiembre en el Condesa DF fue que, con la presencia y apoyo de más de 600 vecinos, su proyecto se convirtió en “vernos la caras, reconocernos –y conocernos– como vecinos que somos y a partir de ahí trabajar juntos”.

Ese mismo día pasaron un video de la técnica japonesa de restauración llamada kintsugi en la que los maestros artesanos pegan las grietas con oro, haciendo alusión a los barrios heridos por el temblor “y nuestro oro es la comunidad entonces con eso hay que pegarlo”. Como primera acción conjunta, se les envió a los que asistieron un mensaje de agradecimiento. “La comunidad #RomaCondesa manifiesta su permanencia y el cariño de sus barrios con una sencilla afirmación: #AquiSigo”.

En seguida se creó una página de Facebook para publicar calendarios y comunicar actividades (
https://www.facebook.com/groups/839489462876254/). “Esta acción ciudadana es independiente a proyectos personales, marcas, o negocios propios, ni tiene ninguna afiliación política. Tenemos como meta común la reactivación y preservación de la Roma y Condesa”. No hay que olvidar que la colonia Roma genera 62 mil empleos, y la Condesa, 29,777, según la Secretaría de Economía de la CDMX. En uno de sus recientes encuentros se formaron siete mesas de trabajo con diferentes ejes de acción, “formulando acuerdos basados en proyectos colectivos, concertados y organizados para comunicar que estos barrios son seguros, vitales y patrimoniales”.

Por ejemplo en la mesa de Arte y Cultura, participaron Andrea Ruy Sánchez y Carlos de la Mora. En la de Patrimonio, el gran conocedor de la ciudad, Salvador de Maria y Campos. En la de Espacio Público y Bienestar: Dolores Beistegui, Héctor Esrawe y Ana Jimena Ramírez. En la mesa de Comunidad están Ana Elena Mallet y Alejandra de la Paz. Igualmente están las mesas de Gastronomía, Turismo y Comercio.

Para el Día de Muertos, el movimiento organizó una procesión comunitaria con alrededor 300 personas. Todas caminaban por Amsterdam al ritmo de música de jazz. En el parque México se hizo un pase para las víctimas de cada uno de los inmuebles colapsados. “Al mencionar el edificio de Álvaro Obregón 286, se contó uno por uno hasta 49, el sitio de la Ciudad de México donde el movimiento telúrico cobró más vidas” (Reforma 2/11/2017). En el camellón colocaron un camino de flores cempasúchil, rodeadas por 100 velas.

Como dice mi amigo politólogo, después del temblor y con este tipo de movimientos, se dieron muchos momentos luminosos y una ola de solidaridad muy esperanzadora.

Los vecinos de la colonias Roma y Condesa dicen orgullosos: #AquiSigo.
02 Noviembre 2017 04:00:00
¡Shhhhh…!
Después de la retahíla de escándalos a raíz del weinsteingate, han surgido todo tipo de denuncias de acoso sexual que involucran a todo tipo de personajes de la farándula hollywoodense. Nunca imaginé que uno de mis actores predilectos se vería involucrado en actos de pedofilia. Kevin Spacey, a quien he seguido desde películas como American Beauty, The Usual Suspects, Beyond the Sea y L.A. Confidential, además de sus obras de teatro.

Acerca de su vida creía saberlo todo, que había comenzado su carrera artística como actor de teatro, que había ganado la aclamación de la crítica, antes todavía de recibir el Oscar por mejor actor de reparto, por la mencionada película The Usual Suspects (1995), mismo año en que filmó el thriller Seven, para por fin hacerse acreedor del Oscar de la Academia como mejor actor por American Beauty, en 1999. A partir de entonces, las ofertas se hicieron cada vez más abundantes. A pesar de la fama lograda en Hollywood, nunca abandonó el teatro; como prueba de ello, fue designado director artístico para la nueva compañía creada para salvar al famoso teatro inglés Old Vic. Su primera producción, de la cual fue además director, fue la obra Cloaca, en 2004. Y su debut como actor shakespeariano fue con la obra de Ricardo II, en 2005. En el 2013 Spacey obtuvo el papel principal de la serie original de Netflix House of Cards. Lo que no sabía es que la infancia del actor había sido un infierno con un padre abusador, nazi y sádico, experiencias que hicieron que se encerrara en una “burbuja emocional”, como declarara su hermano también abusado por el padre. Como infancia es destino, con el tiempo, Spacey se volvió, a su vez, abusador de adolescentes.

El actor ha sido acusado, hasta este momento, de tres acosos sexuales. El primero hecho en 1986 a Anthony Rapp cuando tenía 14 años y Spacey, 26. Andando el tiempo Rapp se convirtió en un actor muy conocido por sus papeles musicales de Broadway, de allí que su declaración hubiera dado la vuelta al mundo. Una nueva denuncia hecha a la BBC es de un hombre, que no quiso dar su nombre. Cuando tenía 16 años fue invitado a pasar un fin de semana a casa de Spacey, al otro día se despertó con la cabeza de su anfitrión boca abajo y con los brazos alrededor de él. Y la tercera denuncia fue por parte de Roberto Cavazos, actor mexicano: “Parece que sólo hacía falta ser un varón menor de 30 años para que Spacey se sintiera libre de tocarnos. Era tan común que hasta se volvió un chiste local...”, recordó en su carta publicada en su Face.

Todas estas denuncias, incluyendo las hechas contra Harvey Weinstein, me han hecho reflexionar sobre el silencio, a veces sepulcral, acerca de todo tipo de acosos generalmente padecidos por mujeres: en la oficina, en el Metro, en la televisión, en discotecas y hasta en fiestas privadas. Por ahora me quiero referir, exclusivamente, a los que han sufrido las pacientes de psiquiatras y psicoanalistas masculinos. Cuántas veces he escuchado a amigas y conocidas, muy conocidas, relatar los acosos sexuales de que han sido objeto por parte de estos “profesionales”. Lo más llamativo de todo es que nunca se han atrevido a denunciarlos a las autoridades del ramo por temor a que su queja no sea más que un producto de su imaginación calenturienta. “No lo denuncio por miedo a que se enteren mi marido y mis hijos”. “Lo que me pasó fue hace mucho tiempo, ya no vale la pena”. Y como no denuncian a los susodichos psiquiatras, seguramente lo siguen haciendo con otras pacientes aprovechando la llamada transferencia.

Estos psiquiatras incurren en doble delito, el delito profesional como médico y el delito de acosador sexual. ¿Qué hacer frente a este abuso del que poco se habla y sucede más seguido de lo que uno se imagina? ¿Cómo ayudar a esas mujeres que sufrieron el trauma de haber sido acosadas en un diván? ¿A quién recurrir? ¿Y cómo impedir que siga sucediendo? ¿Cómo castigar a estos delincuentes que en lugar de curar, enferman?

Si en verdad se atrevieran, no obstante han pasado 20 o 30 años del acoso sexual que padecieron, no me quiero imaginar lo largo de la lista de nombres de mujeres pacientes que se dejaron manipular por su psiquiatra cuyo poder sobre ellas no hacía más que confundirlas aún más.

Denunciemos este tipo de acosos sin temor al qué dirán. Denunciémoslos a pesar de que muchos de estos médicos, o ya son unos ancianos o están jubilados. Por nuestra salud mental, ¡denunciémoslos!
26 Octubre 2017 04:07:00
Ciudad Luz
Seguramente les ha sucedido a muchos que, al llegar a París por primera vez la hacen suya, es decir, la adoptan para siempre, para toda la vida. Así la hice mía. La Ciudad Luz me pertenece, más bien yo le pertenezco, ella, a su vez, me adoptó, soy suya. Por ello cada vez que nos reencontramos es como si fuera una eterna cita de amor acordada desde que tengo 18 años. París es mi amor secreto, se diría que siempre me está esperando en cada una de sus calles, puentes, museos y monumentos. Lo maravilloso con mi París es que nunca envejece, siempre luce impecable con sus avenidas perfectamente bien trazadas, con sus árboles todos alineados y sus terrazas en los cafés, en los cuales tal vez se sentó, hace muchos años, Octavio Paz para terminar de escribir El Laberinto de la Soledad. En uno de esos cafés, precisamente el preferido del poeta, “Deux Magots, es donde siempre he acudido a mis citas de amor con París. Entonces por enésima vez le confieso otra vez mi amor y le digo que siempre le seré fiel, que no hay otra ciudad en el mundo entero que me haga tan feliz.

Así se lo repetí hace apenas unos días. Se lo dije, al oído y muy quedito, mientras tomaba un delicioso chocolate vienés con crema Chantilly. Se lo dije todos los días durante mi estancia. No podía evitarlo, bastaba con que atravesara a pie algunos de sus puentes o “flaner” y pasearme por el “quartier du Marais” y llegar hasta la Place des Vosges, para agradecerle a mi París todo el gusto que me brindaba, a una de sus tantas enamoradas que ha de tener por todo el mundo. Lo digo porque veía a muchos turistas, especialmente japoneses tomándole fotos a la Tour Eiffel, con la misma cara de enamorados.

La verdad es que no me daban celos, porque muchos de ellos eran muy jovencitos, por lo tanto, no hubieran podido tener las mismas vivencias que yo tengo respecto a París. Yo lo conocí de estudiante, de casada, de divorciada, de asalariada por una casa de modas francesa, de reportera, de arrejuntada y ahora, esposa de un médico que entiende perfecto mi viejo amor por la Ciudad Luz. De hecho, cuando viajamos juntos, formamos un maravilloso “ménage à trois”.

Enrique también está enamorado de París. No tanto como yo. Lo mío es un asunto muy personal, se trata de una vieja historia que tiene que ver con mi biografía. La culpable de mi “amour fou” es doña Lola, mi madre.

Ella fue la que me lo inculcó desde que era niña. No había día en que no les hablara a sus hijos de su “Douce France”, canción con la que crecimos. No en balde, antes de conocer París, ya lo amaba. Era “mon amour” platónico, lo imaginaba, lo descubría en algunas películas de la “nouvelle vague” y hasta le cantaba las canciones de Charles Trenet. Por eso cuando la conocí, en 1965, me rendí a sus pies y desde entonces no he dejado de amarla, pero sobre todo, admirarla. Nunca como en este viaje le tomé tantas fotografías con mi celular.

Se las tomaba a todas horas y en todas partes. Caminando, en coche, mientras comía y hasta unos minutos antes de irme a la cama, le tomaba fotos desde la ventana de mi pequeño hotel de la calle de St. Dominique. A tan solo unos metros de distancia aparecía frente a mis ojos la Tour Eiffel, toda iluminada. Este espectáculo correspondía perfectamente como también se conoce a París, La Ciudad Luz.

Dice Nacho Otero, en su página Muy Historia, que respecto al nombre de la Ville Lumière existen tres teorías. La primera corresponde al siglo 17: “(...) franceses de provincias de paso por la capital y visitantes extranjeros, quienes, maravillados por la visión del primer alumbrado público del mundo, difundieron la idea de una ciudad siempre iluminada (...) ante la alta tasa de criminalidad callejera, se ordenó en 1667 colocar lámparas de aceite y antorchas en puertas y ventanas para disuadir a los malhechores”. La segunda explicación tiene que ver con el siglo 18: “En la Revolución de 1789, París se convirtió en la capital mundial de la filosofía, el pensamiento político y la cultura merced a figuras del renombre de Voltaire, Diderot, Rousseau, Montesquieu, etc., (...) Así, se dio en llamar a dicha centuria el Siglo de las Luces...”.

Y la tercera: dice el autor que en 1830 “gracias a la innovación del alumbrado de gas, la magnífica iluminación de las calles y los pasajes comerciales parisinos habría fascinado a los ingleses, que no dudaron en bautizar a la urbe como City of Lights”.

Después de 10 días de recibir la luz de París, llego a México y de pronto me encuentro entre las tinieblas: violencia, corrupción, tráfico, etcétera, etcétera, etcétera.
24 Octubre 2017 04:00:00
Toño Vivaldi
Es cierto que a Antonio Vivaldi nunca lo llamaron “Toño”, no obstante a Antonio Juan-Marcos siempre lo han llamado “Toño”. Ambos no nada más son tocayos, sino que son compositores, con la diferencia de que el primero nació en Venecia en 1678 y el segundo, en la Ciudad de México, en 1979. Son muchos años de diferencia, sin embargo, ahora están los dos vivamente unidos, gracias a Las cuatro estaciones, la obra más conocida del músico italiano, precedida cada estación por sonetos atribuidos a Vivaldi y musicalizados por Antonio Juan-Marcos bajo el título Paesaggi Corporei.

Gracias a la invitación de este joven condecorado con la Medalla de Oro y la más alta distinción del jurado por su pieza Nocturno Eléctrico en los Global Music Awards 2016, regresé a Francia después de 4 años y vine a Orleáns a escuchar su obra bajo la dirección de Patrick Cohën-Akenine y de la maravillosa participación de la soprano Mailys de Villoutreys.

Qué orgullosa me sentí al ver el Theatre d’Orleans lleno. Había todo tipo de público, adultos, jóvenes y niños que habían ido a escuchar a Vivaldi y a Juan-Marcos. También vi a muchas parejas de viejitos. Imaginé que muchos de ellos tal vez pertenecían, de alguna manera, a los ancestros de Juana de Arco, heroína, militar y santa francesa cuya capilla había visto unas horas antes en la espléndida catedral gótica.

Hay que decir que fue el violinista Patrick Cohën-Akenine quien le pidió al compositor mexicano musicalizar los cuatro sonetos. Antonio es el tercer compositor en recibir un encargo de creación por parte del ensamble de música barroca Les Folies Francoises, creado hace 18 años. Los primeros dos compositores en formar parte de esta selecta lista fueron Kaija Saariaho (2009) y Tierry Pécou (2013). Algo que llamaba mucho la atención durante el concierto fue la absoluta armonía entre los sonetos atribuidos a Vivaldi y las musicalizaciones de “Toño”. Se escuchaban totalmente naturales y refrescantes. Como escribiera, al otro día del espectáculo, el crítico musical Jean Dominique Burtin: “(...) me quito el sombrero en admiración de la virtuosidad marcada por una dulzura incandescente de Patrick Cohën-Akenine al dirigir a la orquesta de cuerdas. Van de nuevo mis agradecimientos a Antonio Juan-Marcos por esas palabras esculpidas, esas líneas melódicas y delicadamente batientes, verdaderas filigranas llenas de (un) alma (que marcha en pianos y crescendos alrededor de la obra de Vivaldi).”.

Al finalizar el concierto, y mientras los aplausos entusiastas se escuchaban seguramente hasta las torres del Castillo Chambord a dos horas de distancia de Orleáns, el director llamó a Antonio Juan-Marcos para que subiera al escenario. El compositor mexicano subió con una timidez impresionante. Vestido con un traje gris oxford y una camisa blanca sin corbata, daba las gracias con una sonrisa en los labios. Lástima que en esos momentos no hubiera aparecido su tocayo, Toño Vivaldi, estoy segura que también él le hubiera agradecido su virtuosa cooperación. Porque como él mismo explicó:

“Me gusta pensar que las impresiones que nos ofrece la naturaleza se pueden hacer palpables a través del sonido. Es como si a través de la música, las estaciones descritas en estos bellos sonetos tomaran un cuerpo que pudiésemos tocar ...’tocar el cuerpo de la idea’ como señalara Octavio Paz” y agregó: “Este encargo me dio la oportunidad de trabajar sobre textos en italiano antiguo, así como en la diversidad sonora de un conjunto aparentemente homogéneo como es una orquesta de cuerdas. En el proceso creativo, busqué generar puentes entre estos dos universos sonoros (barroco y contemporáneo) para crear nuevos espacios imaginarios. Los textos de los sonetos que musicalizo fueron una gran fuente de inspiración puesto que ponen de manifiesto la importancia de la naturaleza y su relación con los seres humanos: tema de especial relevancia, por la acelerada destrucción de los ecosistemas que vivimos en la actualidad”.

Al salir del teatro me dije mientras que en mi país solo se hablaba de corrupción y violencia, a más de 10 mil kilómetros de distancia, aparecía en el Teatro d’Orleans, un joven mexicano, concentrado en escribir música, no nada más para Vivaldi, sino para musicalizar relatos de Rulfo y Octavio Paz. Mi amigo, Toño, cursa actualmente el grado de doctorado en Composición Musical en UC Berkeley, donde también es profesor de Armonía.

¡Qué vivan los dos Toños!
19 Octubre 2017 04:00:00
Muerte chiquita
Nunca me había pasado. Nunca había experimentado una sensación próxima a la muerte chiquita. Y nunca imaginé que podía sucederme en un restaurante en París.

Eric y Michelle, su esposa, me invitaron a comer. A pesar del típico tráfico, llegué puntualmente a la cita. El restaurante, decorado al estilo de la Belle Époque, estaba lleno. Mientras me dirigía hacia donde se encontraban mis amigos de hace muchos años, me llamó la atención que prácticamente en todas las mesas, muy cerca una de la otra, los comensales no dejaban de platicar frente a sus respectivos platillos pletóricos de todo tipo de carnes, pescados, ostiones, patés, sopas, ensaladas, quesos, etcétera, etcétera. El típico ambiente de restaurante francés no podía ser más seductor.

Mis ganas de disfrutar al máximo la gastronomía gala hicieron que todo lo que veía y olía se me antojara. Mis amigos estaban ávidos porque les contara acerca de los temblores, los huracanes y de los padecimientos de los damnificados. Igualmente me preguntaron a propósito de las próximas elecciones presidenciales, del muro de Trump y de nuestra difícil relación con Estados Unidos. Y yo quería saber qué pensaban de Macron, de Angela Merkel y del terrorismo. De todo esto platicamos durante el aperitivo.

Finalmente, un maître d’hôtel impecable nos trajo el menú. Et vous, madame?, me preguntó. Opté por unos espárragos y un filete con papas fritas. Mientras esperábamos la comida, les pregunté qué exposiciones me recomendaban. “La de Gauguin, El Alquimista y la de Picasso 1932”, me recomendó ella. Y él, amante de la música, me sugirió fuera a escuchar jazz al “bar Alternatif”. Terminamos las entradas y llegaron los platos fuertes.

Cuando comí el primer bocado, curiosamente, la carne me pareció un poquito dura. Entre más la masticaba, más me parecía difícil de tragar, sin embargo la engullí con cierta dificultad.

Súbitamente me di cuenta que se me había atorado, estaba bloqueado, lo que me impedía respirar. Me estaba asfixiando por atragantamiento. Me incorporé de un brinco. Por más que trataba de respirar, no podía. Me estaba ahogando. Dios mío, creía morirme. Mis amigos no sabían qué hacer.

Eric me daba palmaditas en la espalda, Michelle me acercaba el vaso de agua, pero no podía tragarla, me estaba asfixiando; era como si en esos instantes, alguien me hubiera hundido la cabeza en las profundidades de una alberca. Tenía las vías respiratorias totalmente obstruidas. Por una extraña reacción empecé a caminar, como podía, por entre las mesas, me estaba muriendo. Era como si estuviera pidiendo auxilio. Algunos meseros vinieron a ayudarme, pero sin saber realmente qué hacer.

Los comensales me miraban sorprendidos, pero nadie hacía nada. Me estaba muriendo por asfixia. Tenía la tráquea totalmente obstruida. De pronto, sentí que había pasado del otro lado y que me alejaba de la vida. Veía a Eric y a Michelle pálidos y muy lejos. Ellos estaban vivos del otro lado de donde me encontraba, mientras que yo me estaba muriendo sin que ninguno de los dos se diera cuenta de que había pasado del otro lado. No podía llorar, ni gritar, ni hablar, ni quejarme, pero sobre todo, no podía ¡¡¡respirar!!! Me estaba muriendo. Quería que alguien me diera una cachetada con todas sus fuerzas para poderme despertar de esa pesadilla. De repente, alguien me alcanzó un vaso de agua y con toda la voluntad del mundo, tragué y tragué hasta que sentí que el pedazo de carne se desalojaba. Comencé a respirar y a llorar porque ya no estaba del otro lado... el de la muerte. Minutos después, mis amigos y yo empezamos a hacer chistes: “deberías de ser vegetariana”, “a partir de ahora, te sugerimos que comas nada más omelettes…”.

De regreso al hotel me pregunté cómo nadie en el restaurante, ni meseros, ni ningún cliente de un país civilizado conocía “la maniobra de Heimlich”, llamada también “compresión abdominal”, que consiste en abrazar por la espalda fuertemente a la asfixiada, colocando las manos entrelazadas al nivel del diafragma (boca del estómago) hasta que escupa el trozo de alimento que le causa asfixia. Si hubiera estado Enrique, él lo hubiera hecho. Esto debería de ser una norma en todos los restaurantes del mundo, que por lo menos siempre hubiera una persona entrenada para estos casos.

Por otro lado, qué bueno que todavía no me tocaba... y que viví para contarlo.
17 Octubre 2017 04:08:00
La esquela
No hay nada más difícil que redactar una esquela. Además de doloroso, resulta muy difícil, especialmente si se trata de un familiar muy entrañable, alguien con el que se ha convivido desde hace muchos años.

Cuando conocí a quien se convertiría en mi cuñado, entonces él era muy joven. Regresaba de un viaje a Cuba, donde había ido como reportero de la revista Paris Match cuyo fundador había sido su padre. Corrían los primeros 60 cuando vino a México como representante del mismo semanario para la Exposición de Francia. Más que de nuestro país, se enamoró de mi hermana. Fue un verdadero “coup de foudre”, un flechazo fulminante. El mismo momento en que el sacerdote los declaró marido y mujer, para mi cuñado fue como si en ese momento le hubieran anunciado que había ganado el premio mayor de la lotería. Desde ese día, decidió hacer feliz a la novia cada instante, momento, hora, día y año de su vida matrimonial. Los deseos de su flamante esposa serían para él órdenes ejecutadas hasta sus últimas consecuencias. Su único objetivo en la vida sería hacerla feliz.

En todo esto pensaba mientras intentaba redactar la esquela de ese hombre, tan buen hombre. Cómo expresar en tan pocas palabras lo que había significado para mí, como joven estudiante, haber vivido en París, con los recién casados. Dieciocho meses en los cuales a diario descubría maravillada, gracias a mi cuñado, algo interesante sobre gramática, historia, literatura, política, gastronomía e incluso detectar el buen vino, en suma diariamente aprendía algo nuevo de Francia. París, ciudad que amaba profundamente, se la conocía como la palma de su mano: con toda paciencia me explicaba el Metro y la línea de autobuses. A mi hermana nada le gustaba más que darle gusto, le platicaba, lo hacía reír, le cocinaba sus platillos predilectos, le contaba todos sus secretos, pero sobre todo, escuchaba con atención todas sus reflexiones.

En todo esto pensaba en tanto hacia lo posible por escribir esa maldita esquela que me parecía tan increíble que fuera cierta. Hacía menos de un mes que me había despedido de los dos. Estaban encantados de regresar a París para ver a sus hijos y nietos. De allí se irían a Rusia como si se tratara de otra de sus tantas lunas de miel. Como de costumbre, él se veía espléndido y ella, guapísima. Después de 50 años de casados habían terminado por parecerse entre sí: miraban hacia el mismo lugar y de la misma forma, sonreían de la misma manera, les gustaban las mismas cosas y votaban por el mismo candidato.

Parece que fue ayer cuando en realidad ha pasado medio siglo, que la enfermera de la clínica Belvedere de Boulogne le entregó en sus brazos a Cecilia, su primera hija, mi primera ahijada. Mi cuñado no sabía a quién sonreírle más, si a la madre o ese bebé rozagante. Al verlo tan conmovido, de inmediato comprendí que, en primer lugar, le sonreía a la vida, tal y como lo había hecho a lo largo de sus 75 años. Así de satisfecho recibió a sus dos hijos varones y a sus nueve nietos. Con todos estos acontecimientos tan vitales para él, seguramente, mi cuñado tenía la misma sensación que cuando se casó, que se había ganado el premio mayor de la lotería.

Cómo narrar todo lo anterior en una simple esquela de un cuarto de página. ¿Por qué publicarla, entonces? Porque en México mi cuñado tenía muchos amigos, porque aquí viven su hijo, su nuera y sus nietos, y porque habiendo sido tan educado, pienso, que es una forma cortés de despedirse.

Su partida fue tan intempestiva y tan rápida. Personalmente todavía no lo creo. Todavía hablé con él, el jueves pasado, para avisarle que llegaría a París el lunes y que me hospedaría en el hotel que me habían reservado. Su voz se oía fatal, pero pensé que tenía gripa. A la 1:15 p.m., le llamé a mi hermana para confirmarle mi llegada. Súbitamente escuché: “¡Se murió, se murió...!”, me gritaba entre sollozos. “¡Nooo!”, exclamé a todo pulmón. Mi cuñado había muerto de un infarto 15 minutos antes. Unas horas después, con todo el dolor de mi corazón, finalmente redacté la esquela para el Reforma que tanto me resistía a escribir: Anunciamos la muerte de Marc Lebreton. Admirable marido, papá, abuelo, tío, cuñado, padrino, amigo; gran ejemplo de entrega y amor de todos aquellos que lo quisimos. Acompañamos a Natalia su esposa, sus tres hijos y sus nueve nietos”.

¡Descanse en paz!
10 Octubre 2017 04:00:00
Migajas del PAN
El PAN está hecho migajas: intrigas, golpes bajos, rencores, odios, resentimientos, corrupción, división, fake news, expulsiones y renuncias. ¿Qué pasa con Acción Nacional que ayudara a fundar mi señor padre, junto con Manuel Gómez Morín y otros distinguidos personajes en 1939? Desde entonces ha pasado mucha agua bajo el puente. Dos sexenios presidenciales desperdiciados, las complicidades del PRIAN, gobernadores corruptos, la posibilidad de unirse en el Frente Ciudadano, es decir la alianza PAN-PRD-MC, y ahora la salida, después de 33 años de militancia, de Margarita Zavala como candidata independiente.

Otro de los aspectos del partido de derecha que siempre me han llamado la atención es su relación con sus militantes mujeres. Entre más empoderadas lleguen a ser, menos apoyo tienen de parte de su partido: allí están los casos de Luisa María Calderón Hinojosa, mejor conocida como “Cocoa”, exaspirante a la Gubernatura del estado de Michoacán; Josefina Vázquez Mota, candidata a la Presidencia y a la Gubernatura del Estado de México, y la más reciente, exdiputada, exprimera dama Margarita Zavala, quien a pesar de encabezar las preferencias para ser candidata de su partido con un 8%, decidió renunciar para que: “...nadie se equivoque. Mi renuncia no es la causa de la división del PAN sino su consecuencia. Es el resultado de un partido dividido por una jefatura que impide participar a quien no se suma al ‘proyecto’ personal. Es el resultado de la división que provoca la actitud de quien debiendo ser jefe, se comporta como candidato; de quien en lugar de dirimir controversias, prefiere profundizarlas”, escribió Zavala en su texto Las Razones de mi Renuncia (El Universal). ¿Habrá renunciado Margarita por culpa del machismo de su partido? No hace mucho uno de sus militantes, Guillermo Anaya, candidato del PAN a Coahuila, dijo en un acto de campaña: “¿Qué les dan los del PRI? ¡Les dan puro chile!, ¿verdad? Bueno, pues ahora les daremos puro chile a las lideresas del PRI”. O bien, porque sabía que jamás ganaría las elecciones presidenciales. ¿Por qué no pensar que su marido, Felipe Calderón, la convenció de que era mejor salir con dignidad de una encrucijada que no la llevaría a ninguna parte? ¿Se dará cuenta el expresidente de que uno de los negativos de Zavala es, precisamente, Felipe Calderón?

Haiga sido, como haiga sido, preguntémonos, ¿a quién favorece la renuncia de Margarita? ¿Al Frente? ¿A Anaya? ¿A Rafael Moreno Valle? O ¿a Andrés Manuel López Obrador? ¿Cuántos panistas de hueso colorado estarían dispuestos de votar por Zavala a sabiendas de que ya no pertenece al PAN? ¿Quiénes votarían por ella?

Siempre he sostenido que Margarita Zavala ha sido, después de doña Amalia Cárdenas, la primera dama más inteligente, discreta, entrañable y auténtica que hemos tenido. Con el tiempo le fui tomando afecto. Me gusta que quiera tanto a México, aunque no sepa llevar el rebozo y que sea tan combativa a pesar de que a veces parece que se hace bolas. Me gusta que balconee públicamente a Anaya y que exprese su inconformidad por el estado en que se encuentra el PAN. Confieso que hacía mucho tiempo que nadie me inspiraba tanta confianza. Cuando he escuchado sus discursos, le creo. Incluso escribí que lo que más privilegiaban sus seguidores era, justamente, su cercanía con el otro y su transparencia.

“Yo voy a votar por ella porque no es corrupta”, me comentaban cada vez que su nombre salía como posible candidata a la Presidencia por el PAN. Cuando me preguntaban si votaría por ella para Presidenta, contestaba que no votaría por ella nada más por el hecho de que fuera mujer, sino que votaría por una candidata o un candidato que me convenciera, que fuera el mejor para el México de hoy, es decir, el violento, el pobre, el desigual, el agredido por Trump y el amurallado en medio de un mundo cada vez más globalizado e incierto.

Veo a Margarita Zavala como una persona profundamente humana, la siento comprometida con su proyecto y con valores que ya parecen inexistentes entre los políticos de hoy. Me enorgullece saberla como la única candidata a la Presidencia pero siento que le falta levadura, mucha levadura.

Dicho lo anterior, con o sin Margarita, el PAN está hecho ¡¡¡migajas!!!
05 Octubre 2017 04:00:00
Por dos cabezas
Escuchar a Leonardo Curzio todas las mañanas en su espacio radiofónico Enfoque Noticias se había convertido para mí en un verdadero rito. Por increíble que parezca, abría los ojos a las 5:57 am y me colocaba los audífonos casi inconscientemente. Esto era cinco veces a la semana. Con 4 horas de información quedaba yo ahíta, es decir, plena, con muchas respuestas a otras tantas preguntas. La sección que más disfrutaba y nunca me perdía era La Tertulia con los analistas políticos María Amparo Casar y Ricardo Raphael. Junto con Leonardo Curzio, los tres gozaban ante mis oídos de una total autoridad intelectual.

Lo anterior no es pura retórica, es la verdad. Por ello, cuando Leonardo Curzio tuiteó que el programa siguiente, miércoles, sería el último, no pude evitar exclamar: “¡No puede ser! ¿Por qué? ¿Y ahora qué pasó?”. En la última emisión se confirmó que el programa dejaría de contar con Curzio, con Casar y Raphael. En el curso de la mañana de ayer, me fui enterando del motivo por el que Leonardo decidió abandonar el programa. “No me cesaron, me voy por mi propia voluntad. En efecto, me pidieron la cabeza de dos colaboradores”, decía un tuit de Curzio. Unas horas después leí otro, pero este de María Amparo: “Ya salió el peine a @LeonardoCurzio le pidieron la salida de @ricardomraphael y @amparocasar x sus posiciones en la tertulia de los jueves”. A su vez, Ricardo Raphael tuiteó: “@LeonardoCurzio decidió dejar 18 años como conductor @EnfoqueNoticias porque no estuvo dispuesto a cesarnos...”.

¿¿¿Quién pidió la cabeza de estos espléndidos periodistas??? ¿Cómo es posible que censuren el programa si éste tenía las puertas abiertas para todo el mundo, no importaba de qué partido era, ni cuál era su ideología? Leonardo siempre los dejaba hablar. Siempre les hacía preguntas pertinentes e impertinentes también cuando lo juzgaba necesario, pero siempre en un tono respetuoso. Cuántas veces no escuché las declaraciones de innumerables priistas. “Gracias, Dr. Curzio, por invitarme a su programa y darme la oportunidad de expresar mi opinión respecto a...”, este no es más que un ejemplo de las fórmulas con las que se dirigían al conductor. Curzio nunca fue agresivo, ni petulante, ni mucho menos grosero. Para él, no era necesario, bastaba con desarmar a los políticos con un argumentación inteligente e informada. De allí que este noticiario resultaba tan ilustrativo y tan enriquecedor. Las 4 horas pasaban en un santiamén. No las sentía.

¡No, no se vale! Este sentimiento y enojo que tengo ya lo padecí con la salida de José Gutiérrez Vivó y naturalmente con la enorme censura que sufrió Carmen Aristegui. No, no se vale que a estas alturas del partido, los mexicanos todavía padezcamos la falta de libertad de expresión. Que nos quede claro, la petición de las cabezas de Casar y Raphael es gra-ví-si-ma! ¿Cómo puede haber democracia en un país con este tipo de censuras? En ese sentido, seguimos siendo un país del tercer mundo, que en lugar de avanzar, retrocede.

No, no se vale que, después de que la sociedad civil le mostrara al mundo tras los sismos su creatividad y energía para ayudar a miles de compatriotas, se siga pensando que la ciudadanía es imbécil. No, no se vale que, en pleno arranque de las elecciones, nos priven de la opinión de analistas profesionales cuyo único objetivo es compartir con los radioescuchas la realidad mexicana.

Por más patán que sea Donald Trump, no lo imagino pidiéndole a una emisora estadounidense que se deshaga de dos periodistas críticos de su gobierno. No imagino a Macron pidiéndole al director de France Culture que sacrifique a dos periodistas porque no están de acuerdo con sus reformas. A quien sí imagino haciéndolo es al presidente de Venezuela, Maduro. Me parece que ya lo ha hecho con la televisora Caracol.

¿No que los priistas ya habían cambiado y estaban muy abiertos a las críticas? ¿Acaso la falta de autocrítica no es lo que más le reprochan a López Obrador? Lo juzgan de autoritario, de tener la piel muy delgadita y de que su opinión es la única que vale.

Dicen los priistas: “Estamos por el diálogo, queremos estar cerca del pueblo y escucharlo, son bienvenidas las críticas”. Nada más falso. Los priistas de ahora siguen siendo los mismos que en la década de los sesenta: autoritarios, sin respeto por la libertad de expresión y listos para cortar cabezas.

¡¡¡No, no se vale...!!!
26 Septiembre 2017 04:00:00
Los millennials
“Pasamos toda la vida haciendo simulacros y ahora nos dimos cuenta de que sí pasa, que la Tierra sí se mueve, que el mundo sí puede caerse y que sí nos puede pasar a nosotros”. Esto me dijo Gaby, una brigadista que pertenece a la generación millennial, como los que suponíamos que no hacían nada y que ahora nos han dado una gran lección de vida.

Gaby estaba en su casa, frente a la computadora, cuando de pronto sintió un jalón, su primer impulso fue salir a la calle “los vecinos se abrazaban, rezaban, gritaban. Era evidente que este temblor era distinto”. Con el celular en la mano verificaba los edificios que se anunciaban como caídos en los diferentes puntos de la ciudad. El que más le impresionó fue el de los multifamiliares de Tlalpan en la colonia Educación. Era la 1:45 de la tarde del 19 de septiembre de 2017. A pesar del miedo y con un enorme valor regresó a su casa. Se bañó, se vistió con sus viejos jeans y sus tenis y salió a la calle.

Junto con otros millennials que tenían las mismas ganas de ayudar se encaminaron hacia los multifamiliares: “Cuando llegamos, el primer anuncio de la tragedia fue un hombre tirado en la banqueta, luego la hilera de personas transportando piedras y de pronto vimos el edificio colapsado, cinco pisos con 40 departamentos de los que sólo quedaba en pie la planta baja. Lo único reconocible en ese montón de escombros eran las cortinas. Nos unimos inmediatamente a las filas llenas de jóvenes de todos los tamaños y de todas las clases sociales, yo, que me veo como niña fresa, y al lado mío un chico que parecía un gigante. Los ciclistas y los motociclistas, más precavidos que los demás, se habían puesto sus cascos. Nadie tenía guantes, ni botas, nuestra máxima defensa era un cubrebocas. Escuchábamos atentos las órdenes de los rescatistas y aprendimos que levantar el puño significaba silencio y que el silencio significaba una vida. Yo creo que ninguno de nosotros sabíamos lo que estábamos haciendo, pero sabíamos que era importante hacerlo. A pesar de nunca haber cargado tantos kilos el peso no se sentía, mis brazos respondían a un reflejo impulsado por los otros cientos de manos que repetían el mismo gesto. No sentía cansancio, ni hambre, ni sed, sólo era molesto el picor de la tierra en los ojos. Resultaba muy extraño ver, al lado de ese montón de piedras, los edificios completos. ¿Cómo podía caber alguien entre ese montón de losas?

“Más o menos a las 6 de la tarde empezaron a pedir lámparas y ahí me di cuenta de que llevábamos horas trabajando solos: ¿cómo era posible que no hubiera una autoridad? ¿Dónde estaban los encargados? Aprovechamos la pausa para comer unas donas y tomar agua y compramos unas botellas para los demás, al volver, el panorama había cambiado completamente: había botellas de agua por todas partes, gente repartiendo sándwiches, niños con huacales repartiendo fruta y camiones recogiendo escombros.

“Lo que seguía faltando eran herramientas de rescate, recorrimos casa por casa pidiendo lámparas, pilas, palas, picos, pinzas para cortar varilla y todo lo que pudieran darnos.

“Cuando llegué a mi casa, no aguanté más las ganas de llorar, lloraba porque estaba viva y por los que no lo estaban, porque estaba sola, por las dos señoras que vi llegar y desplomarse frente a su edificio, lloraba porque este drama no estaba en televisión, porque me hubiera gustado poderle llamar a mi mamá. Quería meterme a bañar, pero para esa hora el valor de la tarde se había esfumado y sólo me quedaba el miedo, no sabía si dormirme vestida o ponerme la pijama, revisaba internet constantemente en busca de algo, ¿qué? No sabía, pero seguía buscando. Sobra decir que no dormí.

“En la mañana le dije a un amigo que había visto que Xochimilco estaba completamente abandonado. Cuando llegamos entendimos lo que significaba abandonado, había gente por todas partes cargando víveres de un lado para otro sin saber dónde dejarlos, cadenas humanas que vaciaban camiones para llenar otros, una desorganización total y ni una sola autoridad para controlarla; las ambulancias pasaban vacías, los policías ni sus luces, de los militares ni rastro, gente que controlaba gente que no sabía lo que controlaba. Nos fuimos de ahí tristes y abrumados, este día no habíamos logrado nada.

“Aprendí mucho, estoy orgullosa de mi generación, esos millennials que tomamos las calles y las ruinas con el valor que nos dio nuestro miedo”.
21 Septiembre 2017 04:00:00
Vida y muerte
Hacía mucho tiempo que el pueblo mexicano no estaba tan unido. El temblor de 1985 no nada más nos unió sino que, por primera vez, nos permitió organizarnos casi como una verdadera sociedad civil. Treinta y dos años después, justo un 19 de septiembre pero del 2017, volvimos a confrontar tanto la vida como la muerte. El mismo susto, el mismo miedo y la misma solidaridad, tanta, que a veces nos rebasa y nos impide ver y actuar con claridad y con orden aunque nos humanice y nos acerque a los otros. A los damnificados, a los enterrados bajo los escombros, a los padres de los niños muertos y a los más necesitados. Como dijo Peña Nieto: “Tenemos que estar atentos, ser solidarios. No hay forma de predecir un sismo, no hay forma de que alguien lo pueda anticipar…”.

Viva y más vivos que nunca nos sentimos cuando vemos aparecer las imágenes en la tele de montañas de escombros, y muchos hombres mezclados entre “topos”, bomberos o rescatistas voluntarios, con los puños en alto. Señal de que hay que guardar silencio porque hay alguien vivo bajo las toneladas de cascajo. En esos momentos desearíamos convertirnos en “topos” y sumergirnos entre las losas y el polvo. Desearíamos toparnos con la mano de un niño vivo y rescatarlo de la pesadilla en que se encuentra.

Hay algo que indudablemente marca la diferencia entre 1985 y 2017, y es la tecnología que está a disposición de prácticamente cualquier persona. Los casos son innumerables, allí está el de Óscar Cantellano que pudo comunicarse con sus familiares para hacerles saber que estaba vivo. “Les dijo en qué parte estaba al momento del sismo y entonces los paramédicos supieron en dónde buscar y dar con su ubicación. Aunque tenía golpes y fracturas, Óscar pudo salir con vida de los escombros y con el celular en la mano” (Reforma). ¿Qué le hubiera pasado a don Óscar si al caer se hubiera desprendido de su celular? ¿Qué hubiera pasado si se descarga la pila? Y, ¿qué le hubiera pasado a Óscar treinta y dos años atrás?

Entre la vida y la muerte, ese oxímoron que como tal va siempre enlazado, como si fuera una sola palabra. Una comunión de contrarios, tal vez no tan contrarios. Como dice el Diccionario Larousse de la Lengua Española: “Oxímoron, figura retórica que consiste en reunir dos palabras que son en apariencia contradictorias”.

En las redes, los ciudadanos no cesan de exigir que se cumpla con la iniciativa #PartidosDenSuDinero, de manera que los institutos políticos cedan parte de sus abundantísimos recursos para 2018 (6 mil 788 millones de pesos) a los dos recientes sismos. Morena prometió destinar el 20% de la parte que le corresponde. Los demás ni abrieron la boca. ¿Qué sentirán estos políticos cuando ven las imágenes de miseria y destrucción de Oaxaca, Chiapas y Tabasco? ¿Y qué sentirán ahora con el sismo del 19 de septiembre? ¿No es suficiente para que esta vez hagan algo? Parece increíble que exista tanta gente dispuesta a arriesgar su vida y estos miserables no estén dispuestos ni a arriesgar sus bolsillos.

Es cierto que hay muchas semejanzas entre el temblor de 1985 y el de 2017. La primera, que seguimos sin estar preparados, ni la población, ni las autoridades, ni los rescatistas, ni los voluntarios. Qué pena me dan estos valerosos ciudadanos cuando los veo en la tele, con las manos desnudas, sin los cascos adecuados, sin protección en los ojos, sin mascarilla y sin el instrumental necesario. Qué pena cuando no les queda otro remedio más que pedir, a través de las redes y medios de comunicación, que les proporcionen martillos, guantes, gotas para los ojos y cubrebocas. Qué pena que la alarma sísmica suene al mismo tiempo que sucede el terremoto. Qué pena que aumenten los asaltos y los saqueos en circunstancias como éstas. Todo lo anterior es la muerte.

Para hablar de la vida, habría que enumerar el torrente de buena voluntad, de boca a boca, en las redes y en los medios comunicación. Todos queremos ayudar, sobre todo los jóvenes. Así como cuando nosotros fuimos jóvenes en el 85. Cuántos centros de acopio, cuántas empresas dispuestas a colaborar con productos y servicios y cuántas instituciones públicas solidarias. No podemos dejar de mencionar las brigadas de rescatistas enviadas de países tan lejanos como Israel y Japón, para ayudarnos.

No hay duda, este desastre natural nos coloca a los mexicanos, una vez más, frente al espejo negro de Tezcatlipoca, el señor del cielo y la tierra...
14 Septiembre 2017 04:07:00
Leo Matiz
El mismo día que asesinaron a León Trotsky, el 21 de agosto de 1940, llegó a la Ciudad de México Leo Matiz (1917-1998). El fotógrafo colombiano, nacido en Aracataca, tenía apenas 23 años cuando se embarcó en el vapor Santa Elena, con su inseparable boina negra, su cámara Rolleiflex colgada al cuello y un frondoso bigote oscuro. “La sed de viajar y de conocer convirtió a Leo Matiz en un fotógrafo incansable que saltaba del desierto mexicano a la inhóspita selva brasileña, cazando imágenes para las portadas de las revistas Reader’s Digest, Look, Norte, Harper’s Magazine, Life y Así”, dice su hija Alejandra, presidenta vitalicia de la Fundación Leo Matiz creada en 1998 por iniciativa de su padre, quien también era caricaturista, pintor, creador de periódicos y galerías de arte; “soy pintor por atavismo, fotógrafo por hambre y loco por talento”, solía decir de sí mismo.

A finales de 1941, Leo Matiz conoció a José Clemente Orozco, quien se encontraba terminando sus murales en la Suprema Corte de Justicia. En uno de los paneles que reflejaba la postura política del pintor jalisciense, el fotógrafo descubre un brazo rojo que levanta un piolet. Era la misma arma que usó Ramón Mercader para asesinar a Trotsky. Sin pensarlo dos veces, Matiz tomó su cámara y fotografió esa parte del mural. Ya para entonces, Leo había leído mucho sobre el muralismo. También conocía el trabajo de David Alfaro Siqueiros, cuyo estudio visitó en 1944. Lo que nunca se imaginó fue que relacionaban al pintor con el asesinato de Trotsky, tal como lo consignaban los diarios mexicanos, los cuales reiteraban las acusaciones en su contra como responsable del asalto a la casa del fundador del Ejército Rojo antes del homicidio, según relata Miguel Ángel Flórez Góngora. Así como el fotógrafo estableció una amistad fundada en la estética y la admiración con Orozco, igualmente la establece con Siqueiros. “Ingresé a los estudios de los grandes pintores y de ese encuentro tuve una experiencia importante. Me propuse presentar sus vidas en la actividad de sus propios caballetes. Mi amistad con Siqueiros, Orozco y Rivera se basó en que nunca les mentí. Fui honrado con cada uno de ellos y fotografié su trabajo con profundidad y entusiasmo. No hice el papel del fotógrafo que capta una escena y se va. Trataba de entender sus obras y sus motivos. Me aproximé a ellos con la veneración juvenil que se tiene hacia los ídolos”.

Con esa misma veneración se acercó y trabajó con directores de cine como: Emilio Fernández, Julio Bracho y Fernando de Fuentes. Del director ruso Serguéi Eisenstein, había aprendido una consigna la cual nunca lo abandonaría: “la esencia de una nación se deposita en sus rostros”.

Y vaya que supo captar la esencia de una nación a través de los rostros, como el de Luis Buñuel, Esther Fernández, Cantinflas, Pedro Armendáriz, María Félix, Pedro Infante, Diego Rivera, los hermanos Soler, Gloria Marín, Manuel Rodríguez Lozano, Agustín Lara, Pablo Neruda, Lupe Vélez y Dolores del Río.

De todas estas fotografías que admiré con verdadero fervor en la exposición “Leo Matiz, el muralista de la lente. A cien años de su nacimiento”, en el Antiguo Colegio de San Ildefonso (la cual estará abierta hasta el 24 de septiembre), las que me entusiasmaron y conmovieron enormemente fueron las de Frida Kahlo. Allí está con su rebozo largo, largo, en su cocina cubierta de azulejos y jarrones de barro, al lado de Diego. Ambos tienen cara de sorpresa, como si Matiz los hubiera captado inesperadamente. Frida, platicando con su alumna frente a la cantina de Coyoacán; Frida, de pelo muy corto por haberse enterado de que su hermana Cristina y Diego habían tenido un affaire. En esa fotografía lleva falda recta y mira fijamente el lente del maestro. Y Frida, con su blusa floreada de mazahua, peinada de trenzas adornadas con muchas flores y mirando al sol. La fotografía fue tomada de abajo hacia arriba, un ángulo perfecto el cual capta los pómulos de Frida y sus inconfundibles cejas. Su gesto pensativo y su tocado me recordaron el busto recién presentado en la Casa Azul, por una prestigiosa casa española.

Después de haber visto esta espléndida exposición del maestro Matiz, al bajar las escaleras de San Ildefonso, no pude evitar imaginar a Frida corriendo con los “cachuchas”, por los jardines del convento, en la época en que era estudiante de preparatoria. Seguramente en esos años, jamás se figuró que con el tiempo se convertiría en un gran ícono fotografiado por Leo Matiz.
09 Septiembre 2017 04:00:00
Todos somos soñadores
Yo sueño; tú sueñas; ellos sueñan... todos soñamos... especialmente aquellos inmigrantes sin papeles que llegaron a Estados Unidos, cuando apenas eran unos niños. Lo más probable es que en seis meses sean deportados a un país que ni conocen, ni mucho menos hablan su idioma: México. Basta con leer algunos de los tuits que muchos de ellos le dedicaron al “hombre anaranjado”, y al hombre que no sabe de sueños, Donald Trump: “Trabajo en tres empleos para pagar mi colegiatura. Estudiante, editor web y host en un restaurante. No había estado en una escuela durante 10 años hasta que llegó #DACA”. “Soy una soñador, no soy un criminal, yo valgo. No estoy hablando por nadie más, soy americano y merezco estar aquí”. “Donald Trump, estoy a 2 semestres de conseguir mi licenciatura en Tecnología de Información bajo una beca completa que me gané gracias a mis méritos #DACA”. Como escribiera Obama: “Estos dreamers son estadunidenses en su corazón, en sus mentes, en todos los ámbitos, menos en uno: en papel”. Esto a Trump lo tiene sin cuidado. Entre más baja su popularidad incluso en su partido, más necesita consolidarse frente a sus votantes, haciendo realidad las promesas que hizo en campaña.

Los dreamers ya salieron a la calle, ya gritaron en Nueva York: “¿Sin DACA?, ¡sin miedo!”. En Washington, muchos lloraban frente a la Casa Blanca. Se les veía indignados, devastados, con mucha ira en sus corazones. Saben que si regresan a México tienen que aprender el idioma, encontrar un trabajo o, probablemente, volver a la escuela. Saben que si se quedan en Estados Unidos, regresarán a las tinieblas. Y saben que en el país de sus padres las cosas andan muy mal, que todo se inunda con las lluvias. Saben de la corrupción de México y saben que por acá no hay muchas oportunidades. “No human being is illegal”, decía un cartel sostenido por una joven no mayor de 20 años. Encima de que se sienten en la mira y totalmente desorientados, muchos manifestantes fueron arrestados frente a la Torre Trump. Por más que se tomaban de las manos, como cuidándose unos a otros, la Policía les ponían las “esposas” para llevárselos. “Seamos claros. La acción adoptada hoy no era requerida legalmente. Es una decisión política y una cuestión moral” (…), escribió Barack Obama, quien en 2012 puso en marcha, después de que estuvo vegetando durante tantos años el programa DACA, por sus siglas en inglés: Acción Diferida para los Llegados en la Infancia.

En esta ocasión Donald Trump no estaba tan seguro de su decisión, de allí que no la declarara él personalmente, sino su procurador, Jeff Sessions, de línea muy dura en lo que se refiere a la inmigración. A pesar de sus dudas, Trump anunció este “plan” a través de varios tuits. “No nos equivoquemos, pongamos el interés, primero, en los ciudadanos americanos”. En otro tuit que escribió decía: “Congreso, prepárate hacer tu trabajo: DACA!”. Respecto a esta cancelación del programa, Trump dudaba, sí, pero gracias a Ivanka y a su yerno, Jared Kushner, se armó de valor y se dijo que había que cumplir con su promesa de campaña, a pesar de que el 64% de los estadunidenses apoya el programa DACA, según la reciente encuesta de NBC News. Sin embargo, no faltaron las protestas, por ejemplo, de Mark Zuckerberg: “Poner fin a DACA es cruel, pues se ofrece el sueño americano a jóvenes y luego son castigados (...) El Congreso debe aprobar una ley de ciudadanía”. También el director ejecutivo de Microsoft, Satya Nadella, junto con Bernie Sanders, lo criticaron.

Más de 600 mil dreamers mexicanos se sienten amenazados, aunque Peña Nieto escribió un tuit en el que ratificó que su Gobierno “promoverá una solución permanente que beneficie a los jóvenes dreamers”. Muchos de ellos no le creen al Presidente. “México ha tenido una política exterior hacia Estados Unidos y los connacionales acá, demasiado patética”, reprochó Paul, un dreamer de 22 años que radica en Washington. “México ha dejado que nos pisoteen”, dijo un joven colimense que trabaja como asesor político de una diputada local en Washington (Reforma).

Como decía Amado Nervo: “No turbes, pues, mi paz con tus discursos, amigo: mucho sabes; pero mi sueño sabe más... ¡Aléjate!”.
08 Agosto 2017 04:00:00
La esposa y la amante
La oficial está libre y la “otra”, recién salida de la cárcel. La esposa huyó a Europa, en el momento en que su marido fue aprehendido en Guatemala. La “viuda alegre”, como también llaman a la amante, se declaró culpable en el Puerto de Veracruz, después de pasar 5 días en la prisión y de haber sido aprehendida en el hotel de lujo Grand Miramar Resort & Spa, que se ubica al sur del malecón, en la colonia exclusiva Conchas Chinas. Su abogado le dijo que se encontraba en “absoluta libertad”, después de pagar una fianza de 40 mil pesos por el delito de enriquecimiento ilícito: “el dictamen que presentó la Procuraduría establece que el incremento en su patrimonio fue por 2 millones 900 mil pesos, ella lo pudo haber acreditado fácilmente porque tenía unas casas que vendió...”. La verdad es que la amante no tenía de otra más que entregarse porque valora muchísimo su libertad y porque ya no aguantaba tanto escarnio por parte de la opinión pública. “Las dos residencias que devolvió (la otra) con valor de 10 millones de pesos, serán vendidas o donadas a una institución de beneficencia pública...” (Reforma). Gracias a la fianza, la pareja sentimental del exgobernador se ahorró 3 años de prisión.

En cambio, la esposa, que es la más culpable de las dos, continúa viviendo, muy quitada de la pena, en Europa. Bueno, lo de “muy quitada de la pena” no lo sabemos a ciencia cierta. Antier el gobernador de Veracruz anunció que tenía pruebas fehacientes de los actos de corrupción de la exprimera dama de su estado: “Todos estos datos seguramente serán muy útiles a la PGR para poder proceder en contra de todos los cómplices, incluyendo (a la huida) como una cómplice muy relevante en todo este proceso”, dijo el jefe del Ejecutivo del estado más robado de toda la República Mexicana. Es tal la indignación que provoca la actitud de la prófuga, que en varias redes sociales se lee el siguiente mensaje escrito en inglés: “Queridos amigos en Londres, si ven uds a esta mujer (foto a colores de la cómplice mayor) quédensele viendo fijamente y por lo menos grítenle ladrona. Es la esposa de un ex gobernador (del estado de Veracruz, México) ambos robaron millones, dieron falsos tratamientos para el cáncer, así como falsos ensayos para HIV a la población en general, además de otras acciones despreciables. El esposo está siendo actualmente juzgado en prisión, pero la esposa, esta mujer que aparece en la foto, de la que hay evidencia suficiente para encarcelarla, vive en Londres, libre y sin castigo”.

Nos preguntamos, un poco ingenuamente, por qué la esposa no sigue el ejemplo de la amante de su marido, y decide, de una vez por todas, entregarse a la justicia o pagar la fianza que le correspondería. Ella, la más ratera de las dos, también podría entregar todas las propiedades que compró, tanto en el país, como en el extranjero, con el erario de un estado tan necesitado. Además de devolver lo comprado para que se conviertan en guarderías, asilos o centros de atención, daría un excelente ejemplo para las otras primeras damas, cuyos maridos, también gobernadores y exgobernadores, o que están prófugos de la ley, o que aún no han sido acusados. Aunque ya sabía de la existencia de la “otra” ha de estar furiosa de que ahora aparezcan las fotografías a todo color de las dos corruptas, en las primeras planas de los diarios. “Cuando (la esposa), en su calidad de primera dama veracruzana, le exigió (a su esposo) tronándole los dedos y con mirada acusadora, que ‘a ver cómo le hacía, pero de inmediato sacaba a ‘la amante’ de la nómina gubernamental (como titular de Espacios Educativos), era porque ya habían llegado a sus oídos, en repetidas ocasiones, rumores sobre una ‘peligrosa’ cercanía con su esposo” (El Universal). Es cierto que era “la más aventajada”, en el corazón del entonces gobernador. Lo que aún ignoramos es que si la amante, próxima a cumplir 30 años, regresó la camioneta roja de lujo.

Como conclusión, nos preguntamos si las amantes son menos peligrosas que las esposas. En el caso de la “novia” de Duarte, Xóchitl Tress Rodríguez, sin duda, tiene un poco más de escrúpulos que la esposa (por cierto, dicen que ya está a punto de pedir el divorcio desde París), Karime Macías Tubilla. He aquí una serie maravillosa para la televisión que bien se podría titular: Dos Corruptas para un Ratero.
28 Julio 2017 04:00:00
Arrivederci, Roma…
Desde que era niña, soñaba con vivir en la plaza Río de Janeiro. Me parecía tan bonita y emblemática que cuando mis hijos eran pequeños, solía pasear con ellos por la plaza mientras les platicaba anécdotas de la Casa de las Brujas, de la dulcería Celaya y de la iglesia de la Sagrada Familia: “Allí se casaron sus abuelos. Mi mamá era tan entusiasta que invitó a su boda, aparte de la familia y de sus amigos, a todos los comerciantes de la colonia Roma y Juárez: al carpintero, al zapatero, al globero, al de los algodones, al afilador, al de la tintorería, al de la carnicería, al de la farmacia, al cilindrero e incluso, al ropavejero”.

Todo en la colonia Roma me resultaba nostálgico y muy familiar. Entonces me daba cita con Guillermo Tovar para tomar café en su casa porfiriana de la calle de Colima. Me contaba de todas las familias aristócratas que habían vivido por esos rumbos.

Andando el tiempo, gracias a la providencia y a una hipoteca (la cual hasta la fecha sigo pagando), se cumplió mi sueño, Enrique y yo terminamos viviendo en la plaza Río de Janeiro, con vista a la fuente y a dos jacarandas frondosísimas que cada año nos regalaban sus maravillosas flores. Cuando nos cambiamos a la Roma, corría el año 2005.

En ese tiempo todavía era una colonia relativamente limpia y tranquila, no había tantos perros, ni restaurantes, ni ambulantes, ni “valet parking”, ni bicicletas, ni heces de los canes, ni mucho menos los llamados “hipsters”, es decir, los jóvenes, como dice la Wikipedia, que “son bohemios, de clase media alta que se establecen, por lo general, en barrios que experimentan procesos de gentrificación o sea aburguesamiento”, con gusto por la música alternativa y vestidos con un sentido irónico de la moda.

Lo anterior no nos molestaba, al contr ario. Lo que nos empezó a perturbar era la desaparición de las casas señoriales en aras de edificios que comenzaron a construirse con permisos dudosos para albergar a la nueva gente que llegaba.

Debo decir, asimismo, que el departamento que compramos era inicialmente amplio y suficiente para dos personas. Después, dadas ciertas circunstancias aciagas, hubo que dividirlo, para vivir en uno y rentar el otro.

El espacio se redujo a tal grado (nos la pasábamos diciendo uno al otro: “compermisito, compermisito”, todo el día) que resultaba muy poco confortable; los libreros se nos venían encima, los objetos y cuadros parecían volar sobre nuestra cabeza, el baño era insuficiente y lo peor de todo fue la construcción accidentada de un edificio de la calle de Colima que da a la recámara al mismo nivel de los ojos y a un metro de distancia de los que habitamos allí. La construcción que no ha terminado se ha prolongado más de 2 años. Había días que teníamos a los albañiles prácticamente dentro de la recámara. Era insoportable, sufría tanto que lloraba desconsolada todos los días como una verdadera María Magdalena.

Ahora la calle de Colima, una de las más bonitas, se ha convertido en intransitable, plagada de restaurantes y edificios que venden lofts de 120 metros en 6 millones de pesos.

La plaza Río de Janeiro, durante este tiempo, ha pasado por varias etapas: con tráfico de un sentido sin parquímetros, con tráfico en otro sentido con parquímetros; para volver a cambiar a la ausencia de parquímetros y con sentidos diversos. A pesar de los arreglos: las luminarias, el cambio de adoquín de las banquetas y del cuidado del jardín, no ha cesado el ruido.

Especialmente cuando traen mercados, festivales y los sábados, los beneméritos Boys Scouts.

Si a lo anterior le agregamos una severa crisis de ciática por parte de la que esto escribe, más las escaleras del departamento, la imposibilidad de abrir la puerta principal a los que nos visitan y el tráfico de la única salida al occidente de la ciudad, la calle de Mérida, no nos quedaba otra alternativa más que emigrar.

Enrique y yo, desafortunadamente, ya no tenemos edad para enfrentar tanto... ¡des-ma-dre!

Nos vamos de la Roma con el corazón roto, pero contentos de haber encontrado un pequeño paraíso que da justo enfrente del Bosque de Chapultepec, un departamento rentado, de un solo piso, luminoso, con vista a los árboles.

Este sábado, si sobrevivimos a la mudanza, cantaré nostálgica: “Arriiiiiivederci, Roma…”.
25 Julio 2017 04:00:00
El carrito de Narro
De todos los precandidatos a la Presidencia de la República, al único que me he encontrado en el supermercado ha sido a José Narro Robles. Curiosamente, varias de mis amigas que viven en Las Lomas también se han encontrado al secretario de Salud. “Me sorprendió verlo sin guaruras empujando su carrito. Lo vi muy concentrado mientras elegía con cuidado los jitomates”, me dijo una de ellas. “Como si se tratara de cualquier ciudadano, lo descubrí en la fila de la caja. Me conmovió tanto que tuve ganas de saludarlo, pero me dio pena, sobre todo que mi carrito estaba hasta el tope y el suyo llevaba muy pocos productos. He allí un político honrado”, me comentó entusiasta mi amiga. En uno de sus textos periodísticos, el exdirector del Canal 22, Raúl Cremoux, escribió también de su sorpresa al topar su carrito del súper contra el de José Narro. “Casi fue un accidente. Definitivamente él empujó su carrito contra el mío y en el estrecho pasillo del supermercado no alcancé a cambiar de dirección hasta que centímetros de por medio, él decidió evitar el percance. ‘Quiubo, Raúl, ¿qué haces por aquí?’. ‘Lo mismo que tú, Pepe, buscando la chuleta’. De la sonrisa pasamos a las carcajadas”, (El Financiero).

Cuando yo me encontré al exrector de la UNAM en el súper de Virreyes, quedé igualmente sorprendida. Me saludó con tal entusiasmo y sencillez que casi me atrevo a preguntarle qué ofertas me recomendaba. Si mal no recuerdo era un sábado a media mañana. Me dijo que él vivía por esos rumbos y que le gustaba a hacer su súper personalmente. “Seguramente esto te acerca más a nuestra dura realidad”, le dije refiriéndome al costo de la vida. No pudo estar más de acuerdo. Mientras cambiábamos de un tema a otro, tuve tiempo de echarle un vistazo a su carrito. Me fijé que sus compras eran más bien austeras, no llevaba botellas de vino, ni latas de productos de importación. Entre algunos productos de limpieza, descubrí varias bolsitas con algunas verduras como: chayotes, tomates verdes, jitomates, dos elotes y si mal no recuerdo, varias ramitas de yerbas de olor. Asimismo, el doctor Narro se había inclinado esa mañana por unos perones, uvas verdes y una papaya mediana lista para comer. En un rincón del carrito, vi una caja de avena, un paquete de jamón de pavo y unas galletas. “Él sí consume lo que el país produce”, pensé con ciertos remordimientos al comparar mi carrito con el suyo; yo llevaba quesos y mermeladas importadas, vino chileno, jamón serrano español y muchos productos sin gluten de Estados Unidos.

De todo esto me acordaba el domingo pasado cuando vi en la Revista R, la encuesta, Conocimiento y opinión personajes, que José Narro Robles ocupa el sexto lugar entre los precandidatos priistas, después de Manlio Fabio Beltrones y antes de José Antonio Meade y Enrique de la Madrid. Sin embargo el 74% de la ciudadanía no lo conoce. Pero nada más el 14% tiene mala o muy mala impresión del secretario de Salud, en comparación del 30% que tiene Miguel Ángel Osorio Chong. Al repasar la lista de todos los precandidatos de los partidos más importantes, no pude evitar de imaginar su respectivo carrito del supermercado.

Por ejemplo, imaginé el carrito de Manlio Fabio Beltrones, lleno, lleno, lleno de productos muy caros, prácticamente todos ellos de importación. Lo imaginé con todo tipo de aperitivos, que van desde angulas españolas, latas de abulón, palmitos, sardinas portuguesas y quesos suizos. Imaginé su carrito repleto de botellas de aceite de oliva, frascos de mostazas francesas, productos congelados norteamericanos, paquetes de jamón ibérico, salmón y camarones gigantes. Chocolates suizos y muchas cajas de vino de Burdeos. El carrito de Jaime Rodríguez “El Bronco”, lo imagino hasta el tope de carnes de cortes importados como Porterhouse Steak, T Bone Steak, New York Steak, Ribeye Steak y Tri-Tip Steak, muchos paquetes de tortillas de harina y miles de latas de salsa especial para barbecue.

Por falta de espacio, ya no podemos analizar los carritos del súper de los otros precandidatos, especialmente del que está hasta arriba de las preferencias, con un 33% de opinión “muy buena” y un bajísimo 13% de votantes que dicen no conocerlo. Me refiero naturalmente a Andrés Manuel López Obrador, por cuyo partido, si hoy fueran las elecciones, votaría el 28 por ciento.
20 Julio 2017 04:07:00
El burócrata
No hay nada más mediocre y patético que el típico burócrata que a todo le dice que sí a su jefe. No hay nada más triste que el burócrata agachado, servil, dispuesto a todo con tal de proteger las transas de su jefe. Por lo general este tipo de burócratas confunden la lealtad, con la complicidad. “Yo estoy a las órdenes de mi jefe. Y es mi jefe quien decide si le sirvo o no le sirvo. Yo sé a quién le respondo y cómo le respondo”, dice el clásico burócrata sobre todo aquel que se ufana de serlo 48 años ininterrumpidos. “Desde los 20 años no he dejado de servir a mis jefes”, afirman con orgullo.

Por lo general, a todo el mundo le da mucha flojera el burócrata profesional. ¿Por qué? Por arrastrado, por lambiscón y por “bocón”. Ah, cómo es “rollero”, habla y habla y no dice nada; se contradice, se desdice, se pone nervioso y se hace bolas.

Especialmente cuando está en entredicho la imagen de su jefe. “Que me insulten, que me critiquen, que me humillen y que me desprestigien, me tiene sin cuidado. Después de tantos años de servir, ya estoy acostumbrado. Para mí lo fundamental es la relación con mi jefe la cual me he ganado a pulso. Hace años que le sirvo. Él cree en mí y yo, en él. Eso me basta para continuar sirviéndolo en lo que me pida”, afirma cada vez que tiene oportunidad. Desde el primer día en que el burócrata fue nombrado por su patrón, no ha dejado de pensar en otra cosa más que en servirlo.

Cada vez que su jefe le llama a su celular, el burócrata se pone de pie, contesta de inmediato y con la voz temblorosa, dice: “A sus órdenes, jefe”. Su voz es música para los oídos del burócrata, por eso siempre lleva consigo tres celulares, uno, que sostiene en su mano; otro, que guarda en el estuche que tiene en su cinturón y el tercero, lo guarda en uno de los bolsillos de su saco. Si su esposa o alguno de sus hijos, se les ocurre llamarlo, incluso para algo importante, en seguida contesta y casi en susurros, advierte: “No me llames. ¿Qué tal si me llama el jefe?”. Por la noche, antes de acostarse, suele ocultar uno de sus celulares debajo de la almohada, en seguida, se coloca sus audífonos e intenta conciliar el sueño lo cual no siempre lo logra, ¿qué tal si le llama el jefe?

Fue precisamente el jefe quien le avisó a su burócrata más burócrata, de todos sus burócratas, Gerardo Ruiz Esparza, todavía secretario de Comunicaciones y Transportes, del socavón de ocho metros de diámetro que se abrió en el Paso Exprés de Cuernavaca. “Sí, jefe. Entiendo. Yo me ocupo. Usted tranquilo. Lo que usted diga, jefe. Estoy a sus órdenes. Para servirle, señor. Gracias por avisarme”, dijo antes de colgar con las manos sudadas. Era evidente que la situación ponía en un terrible aprieto a su jefe. No podía decepcionarlo; él era el que más sabía de sus secretos financieros y había sido su socio desde los años en el Estado de México, cuando su jefe era gobernador. A pesar de su nerviosismo, en el fondo el burócrata Ruiz Esparza estaba tranquilo porque sabía que su jefe no despediría a su colaborador, amigo y socio de la SCyT. Sabía que era intocable. Que los 16 meses que aún restaban del sexenio, no le pasaría nada y que cobraría su aguinaldo sin problema. Después de tan profundas cavilaciones, se dio a la tarea de escribir el primer tuit de un rosario de tuits que escribiría ese día: “Debido a falla en el drenaje que cruza el Paso Express de Cuernavaca se reblandeció el subsuelo y provocó un socavón en Km. 93. Precaución”.

Nueve horas después de que la tierra tragara al vehículo en un hoyo de cinco metros de profundidad, el burócrata de Ruiz Esparza escribió otro tuit: “Se rescató el vehículo Jetta del socavón en el Paso Express de Cuernavaca. Lamentablemente los dos ocupantes fallecieron”. A esas horas, el burócrata Ruiz Esparza no sabía aún sus nombres. Después de un buen rato, volvió a escribir: “Los nombres son Juan Mena López y Juan Mena Romero. Los familiares serán indemnizados”. Nunca escribió sus edades del padre de 56 años y del hijo de 36, ni que habían muerto asfixiados. Días después vendrían sus declaraciones más que desafortunadas, “el mal rato”, que les ocasionó el accidente a sus familiares, y que este tipo de hechos eran, “gajes del oficio”.

He allí las típicas expresiones de burócratas “come-mierda”, como Gerardo Ruiz Esparza.
18 Julio 2017 04:00:00
Te queremos tanto, Martha
No conozco persona más agradecida con la vida que Martha Chapa. Ignoro a qué se deba. Seguramente tiene que ver con haber encontrado su verdadera vocación: la pintura. Lleva 50 años pintando. Es decir que desde que tenía 20, pinta con una absoluta entrega. Todos sabemos que su tema predilecto, además de los volcanes, cactus, magueyes y de la Virgen de Guadalupe, son las manzanas. Estas han sido, a lo largo de 50 años, sus verdaderas protagonistas. Como infancia es destino, cuentan que desde que Martha era una niña tenía una conexión sumamente especial con su señor padre. A pesar de su complicidad, debido al trabajo de él, cuando llegaba a su casa, su hija ya estaba dormida. Sin despertarla, le ponía una manzana en el buró. Sin necesidad de recurrir a las palabras, era una forma de decirle pensé en ti y te quiero mucho. Seguramente el señor Chapa nunca se imaginó que gracias a su gesto tan delicado, andando el tiempo, Martha se convertiría en la pintora de manzanas más famosa de México. Estas manzanas han sido exhibidas en más de 250 exposiciones individuales y más de 1800 colectivas tanto en México, como en el extranjero. En una de sus tantas entrevistas dijo: “Siempre he sido muy precoz; fui madre a los 17 años, estudié en la Prepa número 6, luego estudié medicina. Luego estudié pintura en La Esmeralda. Luego me casé, luego tuve a mis hijos. Luego... Bueno mi vida siempre ha sido muy intensa y precoz...”.

Cuando pienso en Martha más que imaginarla mientras pinta sus manzanas, la veo en medio de una cocina muy semejante a la que tenía Frida en la Casa Azul de Coyoacán. Ella misma ha dicho: “Soy una pintora de cocina”. De allí que la vea preparando unas deliciosas enchiladas. Para ello, basta con que la pintora recuerde una de sus 32 recetas que comprenden su libro titulado precisamente Enchiladas. Qué razón tiene Martha cuando afirma que: “No se puede pensar bien, amar bien, dormir bien, si no se ha comido bien”. Como dice de ella, José Iturriaga: “la pintora y escritora asume la cocina como un acto de creación”. No en balde fue premiada con el premio “Gourmand” en el 2007. Martha es una mujer creadora, auténtica y generosa. En cualquiera de sus múltiples disciplinas se entrega de todo corazón. Así como es entregada en cada uno de sus libros y en sus pinturas, así suele ella entregarse en lo que se refiere a la amistad. Si tienes la fortuna de ser su amigo o amiga, lo serás para siempre. Martha Chapa, son de las amigas a la que se les puede llamar a las tres de la madrugada para pedirle ayuda. A pesar de la hora, allí estará, con una sonrisa en los labios, para ayudar y solidarizarse contigo. Y eso que vive hasta el fondo del Pedregal de San Ángel y seguido se pierde en la Ciudad de México. Para sus amigos no hay imposibles. Especialmente si se trata de una vieja amiga. Algo que siempre me ha llamado mucho la atención de Martha es su constante lucha por la causa de las mujeres. Escribe sobre ellas, si hay que organizar una manifestación a propósito de las mujeres, allí está Martha; si hay que recabar firmas, allí está Martha; si hay que donar una de sus obras para recaudar fondos, allí está Martha.

Hace unos días recibí una invitación para asistir al homenaje que le rindió, la tarde de ayer, la Secretaría de Cultura a través del Instituto Nacional de Bellas Artes, con motivo de los 70 años de vida de Martha Chapa y 50 como pintora. “Es grande el entusiasmo y la satisfacción que me embargan, pues encarna una síntesis de mi biografía y muchos esfuerzos personales y afanes en la plástica contemporánea de mi país”, agregó en el correo. Repito, más agradecida que Martha, no hay. He allí un don, el cual seguramente la estimula hasta la médula para seguir pintando sus manzanas, para imaginar otros libros de cocina de otros estados, para disfrutar del amor de su compañero, Alejandro Ordorica, y para fundirse con su México que tanto quiere.

Me pregunto si cuando despertó Martha esta mañana, no encontró en su buró una manzana traída por su padre del más allá. La imagino como el corazón de la pintora, de oro y muy brillante.

¡Gracias, querida Martha, por todo lo que nos has dado a lo largo de cinco décadas!
11 Julio 2017 04:00:00
Mi voto 1988
Yo sí voté por él; voté por Cuauhtémoc Cárdenas en las elecciones de 1988. Lo apoyé en su campaña, escribí textos a su favor en el diario La Jornada, organicé desayunos, mesas redondas, viajes al interior de la República, encuentros multitudinarios con mujeres, entrevistas para el radio y decenas de manifestaciones. Entonces era una perredista convencida. Convencidísima, de que el ingeniero Cárdenas había ganado las elecciones sobre un personaje de triste memoria, candidato del PRI, Carlos Salinas de Gortari.

“Salinas no ganó en el 88”, ahora señala el extitular de Gobernación, “preciso que no fue por medio de fraude cibernético, sino por la manipulación de cifras y, después por la destrucción de las boletas tras un acuerdo con el PAN y la complicidad de dirigentes del entonces Frente Democrático Nacional, que postuló a Cuauhtémoc Cárdenas”. ¡Qué vergüenza! Más bien qué sinvergüenzas los del PRI que no suelen creer en la democracia, que siempre les ha valido sombrilla pisotear el voto de los ciudadanos. Están tan acostumbrados a los fraudes electorales, que les parece normal. Siempre he pensado que los priistas creen que los ciudadanos mexicanos somos idiotas, retrasados mentales, ignorantes y muy manipulables. Con estas mismas mañas, se salieron con la suya en el Estado de México. “Con poquito, pero ganamos”, dicen muertos de la risa. Lo más triste de todo es que repiten lo mismo en relación a las elecciones del 2018. “Se va a repetir lo mismo que en el Estado de México. Vamos a ganar la Presidencia”, afirman y reafirman. ¿Por qué están tan seguros? Porque en materia de elecciones fraudulentas, son los amos, se la saben de todas a todas. Allí está su gurú, Salinas de Gortari y sus achichincles. Imagino que el expresidente no hará otra cosa con su tiempo que figurar el fraude perfecto para el año que viene. Y todo para qué, para que en unos años, el que fuera secretario de Gobernación, en las próximas elecciones declare: “El PRI no ganó en el 2018”. ¡Qué vergüenza!

Independientemente de las declaraciones de Bartlett, respecto al triunfo frustrado a la Presidencia del ingeniero Cárdenas, ya era sabidísimo. Leemos en la Wikipedia: “A pesar de haberlo negado anteriormente, en el año 2009 el expresidente Miguel de la Madrid confesó que el PRI perdió la elección de 1988, confirmando así el fraude electoral orquestado por su gobierno para imponer a Carlos Salinas de Gortari como ganador. En julio de 2017, el exsecretario de gobernación Manuel Bartlett declaró a medios que se había cometido fraude electoral a través de la manipulación de cifras, además de que éste se había llevado a cabo en complicidad con el Partido Acción Nacional para evitar que Cuauhtémoc Cárdenas llegara a la presidencia”. ¡Qué vergüenza por los del PAN! Confirmo, una vez más, que los políticos mexicanos no tienen ni un ápice de ética, sin escrúpulos, que son cínicos, que no les importa el país y que, en el fondo, tienen un profundo desprecio por el electorado mexicano.

¿Cuántas veces no se ha escrito lo anterior? ¿Cuántos memes no se han difundido haciendo mofa de los usos y costumbres de este vetusto y corrupto partido? ¿En cuántas mesas redondas no los han criticado hasta el infinito? Me he fijado que ya ni les importan las críticas. Las escuchan o las leen con una profunda indiferencia. ¡Les vale! Tienen el cuero tan grueso que no les penetra ni el aguijón de una avispa. Tal vez lo único que les preocupa un poquito es la censura internacional. Entonces, escriben cartas a la dirección de los diarios, negando todo.

“Para el también exgobernador de Puebla, lo que generó el escándalo fue que el entonces líder del PRI, Jorge de la Vega, declaró triunfador a Salinas sin tener cifras. Esto, aseguró, fue lo que desató las acusaciones de fraude y no la supuesta caída del sistema, ‘slogan’ que se usa para descalificarlo y no destapar la verdad del acuerdo de Salinas con el PAN”. (Reforma, Claudia Salazar). Seré curiosa, ¿por qué en esos momentos no denunció el fraude Manuel Bartlett, quien entonces fungía como presidente de la Comisión Federal Electoral? ¿Cómo pudo dormir la noche de las elecciones el ahora senador? ¿Por qué no se indignó y pensó en la democracia? Por eso le pide el ingeniero Cárdenas que cuente todo lo que sabe en relación a las elecciones de 1988.

Por lo pronto, ahora estoy más segura que mi voto a Cuauhtémoc, ¡valió madres!
06 Julio 2017 04:00:00
Triste despedida
¡Qué doloroso para los hijos tener que despedirse para siempre de sus padres! Pero no poder hacerlo, ha de ser, sin duda, aún más doloroso. Con mucho dolor, se ha de haber ido José Luis Cuevas sin haberse despedido de sus tres hijas. Y qué decir de la profunda desolación de Ximena, Mariana y María José al enterarse, por medio de un tuit, que su padre había fallecido. Hacía más de cuatro años que no lo veían. Un tiempo demasiado largo para unas hijas que adoraban a su padre. Que aprendieron a admirarlo y a respetarlo, gracias a Bertha, su madre. Ella les enseñó a aceptar la figura pública que siempre fue su padre. “Su padre es como una estrella de rock”, les decía Bertha. “Que no les importe si las mujeres, al reconocerlo, se le echan encima. Haga lo que haga, su padre siempre me será leal. Yo soy su amante preferida”, les comentaba Bertha muerta de la risa. Las tres lo conocían como la palma de su mano; sabían de sus gustos, sus obsesiones, sus infiernos, sus exposiciones, sus tristezas y alegrías. Desde niñas eran cómplices de su padre, sus consejeras y sus musas. Juntos se reían, se divertían, salían a pasear por las calles del Centro Histórico. Juntos dibujaban, viajaban con la imaginación y se disfrazaban. Más que un padre, era como su amigo, su confidente y su pintor predilecto.

¡Cuántos recuerdos, cuántas cartas y álbumes de fotografías se fueron acumulando a lo largo de los años! Allí, está la familia Cuevas Riestra en los cumpleaños de las niñas, en sus primeras comuniones, en las posadas, sobre todo, de su estadía en París. Allí están las tres niñas, con sus papás, bajo el Arco del Triunfo, en la Place de Vosges y en los Jardines de Luxemburgo. Allí están las fotos de su casa de Galeana en San Ángel, de sus cenas y comidas con Octavio Paz, Julio Cortázar, Gabriel García Márquez, Fernando Benítez, Elena Poniatowska, Vicente Rojo, Juan Soriano, entre muchos otros amigos de toda la vida.

Lo que les quedaba claro a sus tres hijas, era que Bertha, era el amor de la vida de su padre. Cuando Bertha enfermó de leucemia y debido a las quimioterapias, tuvo que raparse la cabeza, como acto de solidaridad, José Luis también se rapó. La adoraba. Para él, ella era su mejor socia, su compañera incondicional y la madre de sus tres hijas. En su libro Gato Macho (Fondo de Cultura), Cuevas escribió entonces: “Al casarme con Bertha, ella supo que lo que iba acumulando sería algún día patrimonio nacional. Ni en los momentos de penuria se nos ocurrió vender nuestras posesiones artísticas. Mis hijas Mariana, Ximena y María José, al crecer, compartieron con nosotros esta intención”. No había duda, en la familia Cuevas había un pacto inamovible. En el mismo libro, Cuevas también escribió en un texto titulado: “Orgullo por mis hijas”: “Estoy orgulloso de Mariana en la misma medida que lo estoy de Ximena y de María José. Todas ellas traen en la sangre la vocación artística. Engendré tres hijas de singular talento. Todas dibujan con destreza”.

Cuando muere Bertha, a José Luis se le viene el mundo encima. No había momento en que no hablara de ella, en que no escribiera a propósito de su esposa en su columna archileída el Cuevario y en que no la recordara con sus hijas. Nunca como en esos momentos, los unía la tristeza y la nostalgia por Bertha. Los cuatro habían quedado en la orfandad. Antes de morir en el hospital MD Anderson de Houston, el 9 de mayo del 2000, su madre convocó a las tres y les dijo: “José Luis no sabe estar solo y no voy a poder controlar qué tipo de mujer va a entrar en su vida”.

Lo que nunca imaginó Bertha fue el tipo de mujer que finalmente entró en la vida de José Luis. Como escribió Elena Poniatowska en el diario El País: “Para asombro de todos sus últimos años lo aislaron, primero de sus hijas, luego de sus amigos. Recluido, enfermo, triste, se separó de todo. Beatriz del Carmen Bazán su segunda mujer se puso a cubrir sus figuras de azulito y de rosita pero Cuevas no vivió ninguna vida en rosa porque ya no aparecía en ningún lado y no tengo la menor idea de quiénes lo visitaban”. Por esa mujer, José Luis Cuevas se fue para siempre sin despedirse de sus tres hijas. Se queda la viuda sola con su conciencia. ¡Vaya compañera!
04 Julio 2017 04:00:00
Insumisa
Su número de matrícula, tatuado en su brazo izquierdo, del campo de Auschwitz, era 78 651. Tenía 16 años y medio cuando Simone Jacob fue deportada en 1944. Los nazis asesinaron a su padre, su madre y su hermano. La noche del 15 de abril, los alemanes habían llevado a Simone al tren número 71. “El convoy se inmovilizó en medio de la oscuridad. Antes de que se abrieran las puertas, empezamos a escuchar los gritos de la SS y los ladridos de los perros. La luz de los reflectores nos cegaba a la vez que descendíamos la rampa del vagón. Toda la escena tenía un carácter irreal. Nos lanzaban hacia un viaje del horror, para precipitarnos a una pesadilla”, contaba en 2007 la exministra de Salud Simone (Jacob) Veil. En menos de tres meses, Simone Veil fue testigo del exterminio de 400 mil judíos húngaros. Presencia, asimismo, día y noche, el arribo de los convoys llenos personas tratadas como animales. En medio de toda su desgracia, un día la jefa del campo de concentración, Stenia, una vieja prostituta, le dijo: “Eres demasiado bonita para morir tan joven en este lugar”. Junto con su madre y su hermana, Simone fue transportada al campo Bobrek. Nueve meses después las tres mujeres son enviadas a Bergen-Belsen en el norte de Alemania. Para su fortuna, la jefa de este campo era la misma polaca que la había salvado en Auschwitz. Finalmente sobrevivieron tres hermanas Jacob: “El interés de Stenia hacia mí en particular siempre ha sido un gran misterio”, escribió Simone Veil en sus Memorias. En ellas también cuenta lo que solía decir su padre, cuando ella era una niña. “De todas sus hermanas, la que siempre dice ‘no’ a todo, es Simone”. Con los años confesaba que su primer reflejo era decir que “no”. Gracias a esa palabrita, nuestra “insumisa” se convirtió en un verdadero símbolo, no nada más para las mujeres como “símbolo del feminismo”, sino para Francia. Muchos años después, en enero de 2005, Simone Veil y su hijo visitaron el campo de Birkenau. Allí reconoció la barraca en donde estuvo con su madre y su hermana, justo debajo de la cámara de gas.

Simone Veil, política, abogada, ex ministra de Salud, miembro de la Academia Francesa, primera presidenta del Parlamento Europeo, Gran Cruz de la Legión de Honor, Caballero de la Orden Nacional del Mérito, Dama comendadora de la Orden del Imperio Británico, Premio Príncipe de Asturias de Cooperación Internacional, pero sobre todo gran defensora de la ley de “Interrupción voluntaria del Embarazo” mejor conocida como “la ley Veil”, murió el viernes a los 89 años (el 13 de julio, hubiera cumplido 90 años). “Su humanismo intransigente forjado por el horror de los campamentos hizo de ella la aliada constante de los más débiles y el enemigo resuelto de cualquier compromiso político con la extrema derecha. Ella llevaba en alto estos valores como miembro de la Academia Francesa”, dijo Emmanuel Macron.

No, no fue nada fácil para Simone Veil, entonces, secretaria de Salud del presidente de derecha, Giscard D’Estaing, no fue fácil convencer a la Asamblea Nacional, la mayoría compuesta de hombres, de su proyecto de la ley para legalizar la interrupción voluntaria del embarazo. “No podemos seguir cerrando los ojos ante los 300 mil abortos que, cada año, mutilan a las mujeres de este país, que pisotean nuestras leyes y que humillan o traumatizan a aquellas que tienen que recurrir a ellos. (...) Ninguna mujer recurre con alegría al aborto. Siempre será un drama, y como drama quedará para siempre”. ¿Cómo convencer a una derecha antisemita acerca de un asunto tan complejo el cual resultaba totalmente tabú para ese año de 1974? A tal grado que un diputado, Jean-Marie Daillet, la acusó de mandar a los bebés a los hornos crematorios. Esta absurda y cruel acusación provocó el llanto de Simone Veil. “No pudo más, se puso a sollozar”, escribió su biógrafo Maurice Szafran, “le surgió el olor de la carne quemada en los hornos de Auschwitz”. Más que como feminista, Simone Veil hablaba como secretaria de Salud: “Por qué seguir entonces cerrando los ojos, cuando la situación actual es mala, diría más, es deplorable y dramática”. Finalmente Simone Veil los convenció y la ley fue votada por 284 a favor y 189 en contra.

Esperemos que, finalmente, Simone Veil sea enterrada en El Pantheon, al lado de Victor Hugo, Alejandro Dumas y Marie Curie, entre muchos.
29 Junio 2017 04:00:00
El Caballito
A pocos días de haberse iniciado el grupo en Facebook El Caballito, Conservación, el 21 de septiembre de 2013, fundado por Guillermo Tovar y de Teresa, la respuesta de miles de cibernautas era más que entusiasta. Guillermo no se daba abasto en contestar a tantos interesados por el rescate de El Caballito. A los 2 mil integrantes que muy rápidamente se habían unido al “face” les quería expresar una palabra de aliento y agradecimiento.

“La mayoría se ha manifestado de manera constructiva: los entusiastas, lúcidos, inteligentes, responsables y sinceramente preocupados por el tema, quienes enriquecen la causa aportando información y aportando comentarios muy interesantes. A ellos debemos el éxito de nuestra empresa”, escribió Guillermo, historiador acostumbrado a consultar y descifrar documentos del Virreinato, en ese momento rebasado por la intensa actividad de las redes sociales.

No era para menos. La estatua ecuestre de Carlos IV, esculpida por Manuel Tolsá e inaugurada en 1803, en presencia de Alexander von Humboldt, había sido restaurada por un baño de ácido nítrico, lo cual no se utilizaba desde 1950 en el tratamiento de antigüedades y “que disolvió los elementos menos estables de la aleación de bronce, estaño y el zinc, provocando una extravagante coloración naranja y verde”. (El País). Según el dictamen del INAH, los daños eran “irreversibles”, se había dañado el 50% de la escultura y la capa micrométrica original que cubría la escultura se había perdido. Por añadidura, el rostro del penúltimo borbón aparecía como si Carlos IV se hubiera bronceado en extremo en cualquiera de las playas de Acapulco. El daño se evaluó, entonces, en 1 millón 415 mil 723 pesos. Sin embargo, la segunda intervención de la estatua resultó un poco más cara. Gracias a los fondos federales y estatales, se pagó un total de 7.5 millones de pesos.

Desafortunadamente, Guillermo Tovar y de Teresa nos dejó sin ver los resultados del rescate de El Caballito. Estoy segura que hubiera quedado muy complacido con los resultados. Incluso la expresión de Carlos IV ya no muestra una extraña mueca, sino una leve sonrisa de paz, se diría que a lo lejos está escuchando la música de su músico de cabecera y compositor predilecto, Gaetano Brunetti. Por su parte, Tambor, el caballo, se ve espléndido, sin sus capas de cera, chapopote y resinas acumuladas a lo largo de tantos años. El pedestal también fue restaurado, ya no muestra manchas de humedad, ni tampoco grafitis, ni mucho menos las manchas de cobre y hierro provocadas por los primeros trabajos de restauración.

Nada me gustaba más que escuchar a Guillermo, mi primo, contarme acerca de la época en que se inauguró El Caballito. Entonces, el virrey era el marqués de Branciforte, cuñado de Manuel Godoy, ministro plenipotenciario de Carlos IV. El mismo día en que la reina María Luisa cumplía años, el 8 de diciembre de 1796, el virrey, además de ordenar grandes fiestas, mandó construir un muro oval en el centro de lo que es ahora el Zócalo. A las 8:15 a.m. en punto, en medio de multitudes de soldados y de gente de todas las castas: los no-te entiendo, los salta p’atrás, los tente en el aire, etcétera, etcétera, desde el balcón central del palacio, el virrey agitó su pañuelo blanco y en ese instante cayó el velo que cubría la espléndida escultura del valenciano Manuel Tolsá, se escucharon los clamores del gentío y el repique de la campana. Esta estatua estaba esculpida en madera, pintada toda de dorado, la cual serviría después como molde para vaciar la pieza en bronce. Como parte de las fiestas, hubo muchos fuegos artificiales y el arzobispo cantó la misa y escuchó con atención el sermón del canónigo Beristáin, el cual se imprimió y fue bautizado como el Sermón del Caballito.

No fue sino hasta 1802, en que se pudo reunir el bronce y esculpir la estatua original de Carlos IV. Como dice Fernando Benítez: “Al declararse la Independencia, el caballo emprendió algunos viajes. Se le quitó de la plaza –daba la impresión de que el monarca se dirigía a Palacio– y aún se pensó en fundirlo y en hacer monedas de su augusto cuerpo: más prevaleció la cordura de Lucas Alamán y se le relegó, siguiendo el ejemplo de la Coatlicue, al claustro de la Universidad. Sin embargo, como el caballo pisoteaba el águila y el carcaj, símbolos del antiguo imperio azteca, a golpes de cincel se hizo desaparecer el águila y con gran sentimiento tuvo que dejarse la aljaba, pues en ella descansaba una de sus pezuñas”.
27 Junio 2017 04:00:00
Querido Macron
Dirigirme al Presidente de la República Francesa con esta familiaridad y por un medio tan público, le resultará si no sorprendente, sumamente excéntrico. Sin embargo, no puedo dejar pasar un día más sin comunicarle que, mi país, México, está ávido por encontrar un “Macron”, para las elecciones presidenciales del 2018. Lo más llamativo de todo es que los tres partidos más importantes del electorado mexicano, de corrientes ideológicas diferentes, se encuentran en el mismo dilema, les urge un candidato con sus características: preparado, joven, ético, independiente, pero, sobre todo, honesto. Un candidato que pudiera hablarle al tú por tú, con firmeza, valentía y en su idioma a Trump, tal como lo hiciera usted en varias ocasiones. Ha de saber, que no hay día en que el presidente de Estados Unidos no escriba un tuit amenazante contra México. Sigue obsesionado con la construcción del muro entre Estados Unidos y México, con revisar el TLCAN y con regresar a México a nuestros compatriotas, sin importarle ni la separación de las familias, ni mucho menos, su ya precaria economía. Para colmo de males, nuestra supuesta democracia se encuentra, como habitualmente, en entredicho. Es decir, la ciudadanía en este país no cree en nada ni en nadie y menos, por supuesto, en los partidos políticos. Inútil decirle, mon cher Président, que hemos sido gobernados, por el PRI (#GobiernoEspía), por más de ochenta años y evidentemente no quieren dejar el poder, de allí que en las pasadas elecciones para gobernador del Estado de México y de Chihuahua, los priistas incurrieron, por todos los medios que jamás podría usted imaginar, en otro de sus típicos fraudes electorales. Lo cual, a la mayoría de los mexicanos no deja de aterrarnos que lo mismo pudiera suceder en las elecciones del año que viene. No hay que olvidar que en México, no existe la segunda vuelta, esto significa que el candidato del PRI, podría ganar hasta con un 30%, nada más con su voto duro. A pesar de que, en estos momentos, este partido ocupa el tercer lugar de preferencias, la más reciente encuesta muestra al presidente Enrique Peña Nieto, con un 86% de desaprobación.

Dicho lo anterior, no puedo dejar de mencionarle, que entre los partidos mexicanos, solamente hay uno que sí se le puede enfrentar al PRI con grandes posibilidades de que gane la Presidencia. Es un partido fundado en el 2011, por su líder nacional, Andrés Manuel López Obrador, ex jefe de Gobierno de la Ciudad de México. Morena es la tercera fuerza política en México, representa el Movimiento Regeneración Nacional, es de izquierda, y en estos momentos, encabeza las encuestas de los comicios del 2018, junto con la candidata del Partido Acción Nacional, partido de derecha, Margarita Zavala, esposa del expresidente Felipe Calderón.

Así como millones de mexicanos le tienen pavor al PRI, por inconcebible que le parezca, Monsieur le Président, Morena es igualmente temido sobre todo por las clases medias y empresariales. Muchos de sus líderes relacionan a su candidato con Maduro, el nefasto presidente de Venezuela. Critican a AMLO (Andrés Manuel López Obrador) quien ha contendido por la Presidencia en dos ocasiones, por intransigente, por falta de autocrítica, por autoritario porque no tiene ninguna visión del mundo y porque todo aquel que no está con Morena es un traidor a la patria y coincide con la “mafia del poder”. Como se percatará, cher Macron, nada tiene que ver con usted, ni con sus valores republicanos, ni mucho menos, con su sentido liberal. AMLO no está de acuerdo ni con los matrimonios del mismo sexo, ni con la despenalización del aborto, ni con el consumo de mariguana. Además, se asume como cristiano. Por todo lo anterior, hoy se anunció que el PAN y el PRD buscarán la conformación de un frente común para 2018. He allí una buena noticia.

“¿No existen candidatos independientes en México?”, se ha de preguntar, Monsieur Macron. Claro, que sí. Entre ellos hay uno que de alguna manera podría asemejársele, de hecho, ya lo llaman el “Macron mexicano”. Se llama Armando Ríos Piter, es senador independiente. Es joven, carismático, inteligente, preparado, muy honesto y tiene los ojos claros.
22 Junio 2017 04:00:00
¿¿¿Niños bien???
“Por su puesto los agresores están plenamente identificados con nombres y apellidos (los cuales no cito a solicitud de quienes nos asesoran) y es imposible de creer que son hijos, sobrinos y primos de gente conocida, varios de ellos escudados detrás de sus padres millonarios y guaruras que los solapan”, escribió en su Facebook Rocío González, madre de una de las víctimas, “J”, ex alumno del Cumbres (sus asesores le han de haber aconsejado que retirara la nota de las redes porque ya no aparece). “La persecución fue terrible ya que cabe aclarar que por whatsapp dieron aviso de que los buscaran para ‘madrearlos’”.

Hay que decir que la rivalidad entre el Cumbres y el Irlandés data de hace mucho tiempo. Los dos colegios pertenecen a los Legionarios de Cristo (no hay duda que los alumnos de Maciel siguen muy confundidos con el legado que les dejó su fundador...). Rivales como son, entre ellos y alumnos de otros colegios de la misma congregación tienen su propio código, como lo podemos advertir en la canción que dedican a los del Cumbres los del Irlandés, justo una semana antes de la tremenda trifulca:

“En el Vistahermosa eso es otra cosa, no son las hermosas, tampoco las chismosas, hablo de ustedes, bola de mariposas. En el Americano les gustan los peruanos del tamaño, del tamaño del gabano. El pollo confundido aplicó la de Salcido, fue sorprendido por un desconocido. Amigo, tú eres del Cumbres, tú no puedes ver lo grande que es ser del Irlandés”.

Según la mamá de “J”, sus dos hijos “fueron brutalmente golpeados SIN RAZON ALGUNA (sic) por una bola de delincuentes (35) del colegio Irlandés, de sexto de prepa”. A sus dos hijos los tuvieron que llevar al hospital, junto con otros amigos quienes sufrieron varias fracturas. Uno de estos estudiantes tiene una contusión cerebral. Una vez que “J” le llamó, buscó a su marido para que juntos fueran a recogerlo a la Expo Santa Fe. De allí tuvieron que salir ya con sus hijos por otros accesos ya que la salida principal estaba repleta de guaruras.

Leamos algunos fragmentos en donde describen a estas escuelas de “excelencia”: Ambos mencionan “que su lema en latín Semper altius (‘siempre más alto’), expresa su aspiración ‘porque nuestros alumnos alcancen, cada día, el máximo desarrollo integral posible’”. Se señala que “el Cumbres tiene fama de ‘golpeadores, juniors, amigos de las guapas del Del Bosque y Regina’, además de ser ‘la escuela mirrey por excelencia y les encanta serlo’”. Sobre el Irlandés se señala que “su fama radica en ‘ser igual que el Cumbres pero más acá, o sea, über turbo mirreyes’, además destacan sus ‘canchas de padel, alberca al aire libre, cancha de futbol rápido, amplios jardines y más. Parece publicidad de hotel spa’”. (Huffington Post).

Guaruras de los estudiantes del Cumbres, contra los guaruras del Irlandés. ¿También los hijos, sobrinos, y primos, de “gente conocida” y de padres millonarios, están enojados entre sí? ¿Qué tan competitivos serán entre ellos? Seguramente todos estos estudiantes han de presumir entre sí que si tienen el mejor coche, la mejor compu, el último iPhone y naturalmente, “mi papá es más importante que el tuyo” y yo “tengo la ‘niña’ más guapa y la más hot”. Han de describir sus vacaciones y subir en su face centenas de fotografías de su yate, mientras están esquiando, en las discotecas, etcétera, etcétera.

¿Qué leerán estos “niños”? ¿Leerán? ¿En qué creerán? ¿Creen? ¿Por quién votan? ¿Qué opinan de su país? ¿Opinan? ¿En qué consiste su ideología? ¿Quiénes son sus héroes? ¿De qué platicarán con sus padres? ¿Platican? ¿Se drogan? ¿Cuántos litros de alcohol consumen cada fin de semana? ¿Cuántas tarjetas de crédito tienen? ¿Habrán sido educados exclusivamente por los guaruras y las nanas? ¿Qué opinan de Trump? ¿Amarán a México? ¿Se sabrán algunas estrofas del Himno Nacional? ¿Quisieran volverse ciudadanos de Estados Unidos?

Por lo pronto los directivos de Los Legionarios ya emitieron un comunicado al respecto de lo sucedido en que dice: “Hoy más que nunca, hacemos un llamado a todos los jóvenes a reflexionar acerca de la importancia del mutuo respeto y el fomento y vivencia de los valores que les han sido inculcados”. El documento está firmado no por los directores, sino por su respectiva dirección del Cumbres y el Irlandés.

No, estos “niños” no son “bien”, son producto de un mundo raro creado por sus padres...
13 Junio 2017 04:06:00
Mujeres priistas
“Quiero ser el Gobernador de las mujeres mexiquenses”, repetía Alfredo del Mazo durante la campaña para Gobernador del Estado de México. Si a la promesa anterior le agregamos la propuesta del “salario rosa”, no hay duda que para muchas votantes, las palabras del candidato por el PRI eran música para sus oídos. Tan fue así que Del Mazo obtuvo 37% del voto del sector femenino, mientras que, por Delfina Gómez, este representó a Morena, el 28%. Ignoramos cuántas ciudadanas votaron por la otra candidata mujer, Josefina Vázquez Mota por el PAN, queremos pensar sin embargo que fueron pocas.

Lo anterior no tiene que ver necesariamente con la escolaridad de las mujeres que votan, allí está el caso de Hillary Clinton, quien perdiera ante Trump a pesar de toda la violencia verbal que utilizaba al referirse a las mujeres. Y qué decir Marine Le Pen, candidata a la Presidencia de Francia confiada en que estaría apoyada por las mujeres. ¿Por qué entonces las mujeres no votan por las mujeres? La respuesta a esta pregunta podría ser vastísima, concentrémonos en las mujeres que siguen creyendo en el PRI, incluso si en su estado se muestran estadísticas espeluznantes de feminicidios, violencia de género y desapariciones como sucede en el Estado de México. Nada más en el 2016 se registraron 263 posibles feminicidios, 39 de ellos ocurridos en Ecatepec, seguido de Nezahualcóyotl, Atizapán, Naucalpan, Acolman, Chimalhuacán, Toluca, Chalco, Nicolás Romero, Tenancingo, Lerma, Ixtlahuaca y Texcoco. La ONU establece que el 95% de ellos quedan impunes. “Tendremos que velar para que Alfredo del Mazo no convierta el Estado de México en un territorio aún más hostil para las mujeres” (El País).

Aparte del “salario rosa” y de todas las promesas del mismo color que le hiciera Del Mazo al electorado femenino, ¿por qué las mexiquenses votaron por el candidato del PRI, a pesar de que muchas de ellas reconocen que en este partido hay puras “ratas”? ¿Por su físico? Es cierto que el modelo del típico “galán” mexicano ha cambiado en los últimos años. Basta con ver las nuevas telenovelas de Televisa. Los galanes de ahora nada tienen que ver con Pedro Infante, Luis Aguilar, ni Rogelio Guerra. Tiene que ver con un tipo más moderno y cosmopolita, semejante a los modelos de revistas o de empresas de bienes raíces. Entre menos rasgos indígenas tenga, resulta más atractivo, especialmente para las jóvenes. No tiene que ser tan musculoso. Al contrario, entre más frágil y desvalido se perciba, mejor (tal como aparecía Del Mazo en la propaganda con el brazo levantado, el cual se veía débil y muy poco musculoso, a tal grado que retiraron los espectaculares). Es muy evidente que Del Mazo se parece a Peña Nieto (quien ganara la Presidencia con el 41% de voto de las mujeres) y que sus respectivas esposas tienen entre ellas muchas semejanzas. Ellas también parecen heroínas de telenovelas: pelo largo, delgadas y dientes perfectos. Ambas parejas son aspiracionales. No creo que ninguna de sus votantes hayan escuchado con atención las propuestas de Del Mazo, ni hayan seguido los debates entre los demás partidos. Aunque tal vez muchas de ellas eran parecidas físicamente hablando a la maestra Delfina, precisamente por eso no votaron por ella. La candidata de Morena no se parece a ninguna heroína de Televisa, ni tampoco de TVAzteca. Habrá sido, sin duda, la mejor candidata, una mujer trabajadora y honrada; pero esos valores me temo que ya no cuentan. Estas priistas quizá lo son, pero de dientes para afuera. Votaron por el PRI, por el “salario rosa” y porque su candidato está muy “galán”.

Por su parte, el candidato de la coalición Por un Coahuila Seguro, el priista Miguel Ángel Riquelme Solís, ganó 482 mil 891 votos, muchos de ellos emitidos por mujeres. Como Del Mazo, Riquelme también les prometió un “monedero rosa”, para apoyar a las que trabajan en el hogar, las madres solteras o con hijos con discapacidad. El Gobernador electo por Coahuila no es galán y sin embargo a miles de coahuilenses les inspiró confianza. Me pregunto, ¿por qué? Tal vez se deba a que fue un excelente Alcalde de Torreón, o que las coahuilenses sienten una enorme nostalgia por los hermanos Moreira. O porque ellas sí son priistas de corazón...

Lo que habría que descubrir, ahora, es qué porcentaje de mujeres votarán por el PRI para el 2018. Todo dependerá de si su candidato es o no es “galán”...
25 Mayo 2017 04:00:00
¿Potica o pizza?
Dos hombres con sensibilidades totalmente opuestas. Dos hombres con perspectivas en la vida, completamente contrarias. Y dos hombres con culturas diametralmente ajenas. Así se percibe en las fotografías y videos al Papa Francisco y a Donald Trump, durante la visita del presidente de Estados Unidos al Vaticano. Transparente como suele ser su Santidad, era evidente que la presencia de Trump no nada más lo irritaba, sino que lo abrumaba en extremo, a tal grado que el encuentro, en lugar de durar un poquito más de media hora, se prolongó por nada más por 27 minutos, los cuales contrastan con los 50 minutos que le dedicó a Obama. “Te lo ofrezco, Señor”, ha de haber pensado muchas veces el Papa en tanto hacia esfuerzos por respetar al máximo el protocolo de un encuentro con un jefe de Estado, sobre todo cuando le dijo: “Encantado de conocerle”. He allí una mentira, de la cual se tendrá que confesar cuanto antes. Así mismo, se excusó por no hablar correctamente inglés. Hay que decir que a pesar del abismo que existe entre estos dos jefes de Estado, hay conceptos en los que coinciden, por ejemplo: la condena al aborto, la eutanasia, medio ambiente, venta de armas, el matrimonio entre personas del mismo sexo, son algunos “valores no negociables”. No obstante, en febrero del 2016, el Santo Padre declaró acerca de Trump: “Una persona que sólo piensa en la construcción de muros, donde quiera que se encuentren, y no en la construcción de puentes, no es cristiano”, dijo Francisco. “Eso no está en el Evangelio”.

Por lo que se refiere a los regalos que intercambiaron al finalizar la entrevista, los del Papa representaban un gran simbolismo: “el mensaje que lanzó el último día de las Jornadas Mundiales para la Paz y un medallón con una rama de olivo grabada. ‘Es una medalla de un artista romano. Es el olivo, símbolo de la paz’, le ha dicho el Papa al término de la reunión. Segundos después, ha insistido: ‘Se lo doy para que sea instrumento de la paz’. A lo que Trump ha contestado: ‘Necesitamos paz’”. Además de su tres veces maravillosa encíclica sobre la ecología: “La cura de nuestra casa común, el medio ambiente”, le dijo Francisco. Con una sonrisa más falsa que un billete de tres dólares, Trump le entregó al Pontífice “una caja negra con los libros de Martin Luther King en su interior: ‘Es un regalo para usted, libros de Martin Luther King, pienso que le gustará... espero que sí’, ha señalado” (El País).

Por su parte, la primera dama de Estados Unidos no abandonaba su expresión de “whaaaaaaat?”. Siendo tan bella y elegante como siempre aparece Melania en los medios, en esta ocasión su arreglo no le favorecía en lo absoluto. Su pequeña mantilla resultaba demasiado pequeña. Su vestido negro, demasiado negro, y su lenguaje corporal, demasiado rebasado por las circunstancias. “Ella, eslovena de influencia católica (no está bautizada), que vivió un tiempo en Milán y habla algo de italiano, ha sido clave para ese distendimiento y ha pedido al Papa que le bendijese un rosario. Además, ha bromeado con el Pontífice sobre lo que come Trump: ‘¿Qué le da de comer? ¿Potizza?’, ha preguntado Francisco, en referencia a un dulce esloveno que le encanta y que pide siempre que encuentra a alguien de dicha nacionalidad”. De plano Melania no le entendió al Papa, ni sus amables palabras, ni mucho menos su sentido del humor y la gana de verse más amable con ella, que con su marido. “¿¿Pizza??”, alcanzó a murmurar. Segundos después reaccionó y exclamó: “Potica, ah sí”. ¿Por qué nadie le dijo a la primera dama que el Papa era un apasionado de la “potica” y que siempre acostumbraba preguntarle a los eslovenos acerca del pastel enrollado? Tal vez, Melania Knavs fue muy sincera y nunca le ha dado “potica” a su marido, sino nada más pizzas.

A partir de la mención del pastel que hiciera el Papa a Melania, ahora en todas las redes sociales y páginas de diarios internacionales leemos en qué consiste este platillo tan tradicional: “Potica es un strudel esloveno usualmente muy nutritivo con nueces, semillas de girasol, queso cottage, chocolate, tarragón y miel. Ha sido preparado por más de 200 años en platos de loza o directamente en el horno. Zdravka Balon, dueña de un restaurant en la pequeña ciudad eslovena de Bizeljsko, no lejos del pueblo natal de Melania, Sevnica, dijo que la potica ‘es probablemente el plato esloveno más tradicional’”.

A mi manera de ver, descubrir este pastel fue lo más útil de la visita de Trump al Vaticano.
23 Mayo 2017 04:00:00
¡70 años!
¡70 años cumple el Festival de Cannes! Para celebrar uno de los festivales de cine más importantes de Europa, se ha organizado La Semana de Cine Positivo”, del 17 al 28 de mayo, presidido por Pedro Almodóvar y como maestra de ceremonias Mónica Belluci. Positivo, en el sentido de toma de conciencia y de propuestas cada vez más atrevidas que tienen que ver con el amor, la solidaridad y las ganas de luchar por un mundo mejor que el de ayer. Películas y documentales de autores bien seleccionados que nos reportan el estado en que se encuentra el mundo, que hacen reír, soñar, viajar, llorar, olvidarse de nuestros problemas, sobre todo, distraernos.

En 1953, las cámaras de los noticiarios franceses y las páginas a todo color de la revista Paris Match mostraban a una jovencita llamada Brigitte Bardot, quien acababa de terminar su bachillerato, en ¡bikini! La veíamos en las playas populares de la Costa Azul, mientras Kirk Douglas la peinaba con dos trencitas adorables. Igualmente descubríamos al director de cine Alfred Hitchcock entrar, poco a poco, al mar con sus pantalones remangados. “¡Camina sobre el agua!”, exclamaban muertos de la risa el actor Jean-Pierre Cassel y Melina Mercouri. En esa época la película Easy Rider era una de las preferidas del Festival, gracias al trío de actores Dennis Hopper, Peter Fonda y Jack Nicholson. Estaban tan contentos de su éxito, que los tres bailaban el Can-can en la playa. “Cannes era una continua fiesta. Me pasaba las noches sin dormir, queriendo rehacer el mundo en el bar de la Chungade. El Festival de Cannes es la meca del cine”, afirmaba Roman Polanski. En 1957 se paseaban en la alfombra roja para después ir a bailar al Whisky a Go Go, Alain Delon y Romy Schneider, Lennon y Yoko, Sophia Loren, Gina Lollobrigida y Ursula Andress. También por allí andaban Federico Fellini, feliz por haberse ganado una Palma de Oro por el filme La Dolce Vita, de la mano de Giulietta Masina, quienes llegaron a cumplir 50 años de casados. En 1966, el cine francés nos hizo descubrir una espléndida historia de amor, en la película Un Homme, une Femme, del director Claude Lelouch, quien ese año se llevara la recompensa suprema gracias a la actuación de Anouk Aimée y el actor legendario Jean-Louis Trintignant. Ambos fueron a recibir su premio en alpargatas. En 1961, Luis Buñuel se llevaba la Palma de Oro por su película Viridiana, a cuyo estreno asistieron Marcello Mastroianni y Catherine Deneuve. Unos años después, “en mayo de 1968, Truffaut y Godard se unen a los manifestantes que levantan los adoquines en París y proponen suspender el certamen” (El País).

Hoy por hoy, más que artistas de cine famosas, vemos en el Festival de Cannes a top models, vestidas con ropa que deben promocionar. Las actrices consagradas tienen su agenda hasta el top, además de su evidente su deterioro físico. A los que vemos correr de un lado a otro, especialmente por los salones del hotel Carlton, donde se hospedan las estrellas más famosas, es a los periodistas, cuyo número de asistencia no se puede comparar con el de los años anteriores. Nada más en el Festival del 2016 se acreditaron 4 mil 400 reporteros. Nunca como ahora la industria cinematográfica francesa quiere hacer buenos negocios, ya que quiere superar el cuarto lugar que ocupa en el mundo, después de la India, China y Estados Unidos, y el segundo, de ventas en el extranjero. En el 2016, se llegaron a proyectar en las salas extranjeras, entre películas y cortometrajes, 550 propuestas. Este año fueron seleccionadas cuatro cintas francesas como las oficiales, entre ellas, Un Bello Sol Interior, de Claire Denis, interpretada en el rol femenino por Juliette Binoche.

Al hablar del Festival de Cannes, no podemos dejar de mencionar a nuestra estrella, a nuestro director, Alejandro González Iñárritu, junto con “El Chivo”, Lubezki, quien, una vez más, sorprendió a Cannes con su estreno Carne y Arena, en la que cuenta “una experiencia de realidad virtual” de la frontera sur de Estados Unidos, y relata la tragedia de los inmigrantes. “Espectacular, terrorífico, interesante, distinto, son algunos de los adjetivos de los primeros privilegiados que pudieron visitar la instalación que para poder ser vista precisa de una reservación ya saturada y un desplazamiento a un hangar a las afueras de Cannes” (La Jornada).

El cine de antes y de ahora es un arte que me apasiona de más en más. Por eso digo y parafraseando a Enrique IV, el Festival de Cannes bien vale una misa...
18 Mayo 2017 04:00:00
Comala 2017
Los habitantes, muertos en vida, de Comala de Juan Rulfo, creían en el infierno. También creían en el pecado y en la culpa. Mucho se ha comparado a Comala con el infierno, el infierno de Dante, y ahora, podríamos decir, el infierno en que se ha convertido nuestro país para muchos periodistas por el “pecado” de hablar del crimen organizado. Todavía no han pasado ni dos meses del asesinato de Miroslava Breach, corresponsal de La Jornada en Chihuahua, del cual aún no hay detenidos, cuando nos enteramos con horror de la violenta muerte de Javier Valdez, corresponsal de La Jornada, en Culiacán. Respecto al homicidio de Miroslava, Valdez escribió en su cuenta de Twitter: “A Miroslava la mataron por lengua larga. Que nos maten a todos, si esa es la condena de muerte por reportear este infierno. No al silencio”. A Javier Valdez, de 50 años, lo asesinaron en pleno día. En el lugar quedaron 12 casquillos. Murió con su sombrero puesto.

México es un infierno para los periodistas. Como dice la CNDH: “Ser periodista en México parece más una sentencia a muerte que una profesión”. México es Comala donde deambulan, como alma en pena, en lo que va de 2017, siete periodistas acribillados, junto con los 11 que mataron en 2016, incluyendo los 17 del periodo de Duarte en Veracruz. Según la CNDH, en total, son 126 los periodistas asesinados desde el 2000.

Javier Valdez era un periodista valiente, muy apasionado, pero sobre todo comprometido con su oficio. No en balde, en 2011, recibió un reconocimiento de la Universidad de Columbia, en Nueva York, por su labor “heroica”. La misma organización que entrega el Premio Pulitzer les otorgó, a él y a sus compañeros del semanario Río Doce, el Premio María Moors Cabot por su excelencia en la cobertura en América Latina. Además del Premio Internacional de la Libertad de Prensa que le otorgó, también en 2011, el Comité para la Protección de los Periodistas, “en homenaje a su valentía y su periodismo sin concesiones ante las amenazas”, declaró Joel Simon, director ejecutivo del CPJ. “Su pérdida es un duro golpe para el periodismo y la sociedad mexicanos, quienes ven cómo la sombra del silencio se extiende por todo el país”. Su obra -Miss Narco, Los morros del narco, Levantones: historias reales de desaparecidos y víctimas del narco, Con una granada en la boca, Huérfanos del narco y Narcoperiodismo- deja testimonio del mismo horror que lo mató.

Javier siempre estuvo consciente que arriesgaba su vida. A pesar de lo que le significaba escribir sobre el narco, jamás se dejó intimidar por las amenazas que recibía por las verdades y denuncias de su columna Malayerba. Decía que le tenía más miedo al Gobierno que a los narcos. Al gobierno lo encontraba subordinado, omiso o indiferente ante el crimen organizado. En relación a lo anterior y evocando de nuevo al autor de El llano en llamas y Pedro Páramo, Juan Rulfo, de quien se acaban de celebrar los 100 años de su nacimiento, no podemos dejar de recordar un fragmento de su cuento Luvina, que describe “un lugar moribundo donde se han muerto hasta los perros... Yo diría que es el lugar donde anida la tristeza, donde no se conoce la sonrisa, como si a toda la gente le hubieran entablado la cara”.

“-¿Dices que el Gobierno nos ayudará, profesor? ¿Tú no conoces al Gobierno?” “Les dije que sí”.

-”También nosotros lo conocemos. Da esa casualidad. De lo que no sabemos nada es de la madre del Gobierno”. “Yo les dije que era la Patria. Ellos movieron la cabeza diciendo que no. Y se rieron. Fue la única vez que he visto reír a la gente de Luvina. Pelaron sus dientes molenques y me dijeron que no, que el Gobierno no tenía madre”.

En estos momentos los señores del Gobierno están muy ocupados y preocupados por las elecciones del Estado de México. Un periodista más asesinado los tiene sin cuidado, no obstante, la condena internacional es contundente.

Susana San Juan, la pasión frustrada de Pedro Páramo, el cacique de Comala que podía comprar todo menos su amor, creía en el infierno. Javier Valdez también hablaba del infierno que vivía a diario como periodista en Sinaloa.

“-¿Tú crees en el infierno, Justina?”, quien la cuida noche y día. “Sí, Susana. Y también en el cielo”. “Yo solo creo en el infierno -dijo. Y cerró los ojos”. Javier Valdez, asimismo, cerró para siempre los ojos por el pecado de haber denunciado el infierno.
16 Mayo 2017 04:00:00
Por amor
Todo lo que ha hecho el presidente de Francia, Emmanuel Macron, en su vida ha sido por amor. Por amor a su abuela, descubrió la gramática, la historia, la filosofía, la literatura y escritores como Moliere y Mauriac. Por amor al teatro, poco a poco, se fue enamorando de su maestra de teatro a pesar de que Brigitte Trogneux, le llevaba 25 años, estaba casada y tenía tres hijos.

Por amor, Macron se enfrentó a todas las críticas y rechazos que recibió en el liceo jesuita La Providence de Amiens, donde inició la pasión clandestina e incomprendida entre profesora y alumno. Por amor, el joven de 15 años esperó en el Liceo Henri IV en París para, al terminar sus estudios, buscar a Brigitte.

Por amor, en ese año de preparatoria, reprobaba una y otra vez los exámenes, porque no alcanzaba a concentrarse debidamente. Por amor, su historia con Brigitte le fue inculcando una voluntad tenaz por no ceder al conformismo y a los convencionalismos. Por amor, Macron estuvo de acuerdo en adoptar a los hijos de Brigitte y a sus nietos. Por amor, eligió nunca ser padre de ningún hijo biológico, sino convertirse en el padrastro de los hijos de Brigitte y en el abuelastro de sus 7 nietos.

Por amor Brigitte y Emmanuel se casaron oficialmente en el 2007 en la alcaldía de Touquet. Ese día Macron le dijo a sus invitados: “Cada uno de ustedes han sido testigo de lo que hemos vivido Brigitte y yo, a lo largo de los últimos 13 años. Ustedes nos aceptaron y ustedes han hecho posible lo que somos hoy: una pareja para nada normal, aunque no me gusta mucho el adjetivo, pero una pareja que existe”. Y finalmente por amor a Francia, Emmanuel Macron se convirtió en el octavo presidente de la V República.

¿Qué tendrá Brigitte para que su marido la ame tanto, después de 20 años de vivir juntos? La revista francesa Paris Match, le hizo una larga entrevista el 7 de abril del 2016, cuando Macron todavía era ministro de Finanzas del expresidente, Francois Hollande. He aquí algunos extractos, Brigitte nos habla de su vida e historia de amor. Una historia de amor sin adjetivos. Brigitte creció en el seno de una familia adinerada. Era la más pequeña de seis hijos. Cuando llegó a la adolescencia llamaba la atención por la chispa de su mirada y por sus minifaldas.

Al terminar su bachillerato en el Sagrado Corazón, se daba permiso de beber dos whiskeys con soda y coquetear con sus compañeros. Como era previsible para Brigitte se casó muy bien, con André-Louis Auziere, futuro y muy próspero banquero y el padre de sus tres hijos. Un buen día, siente que su corazón da un vuelco. La invitan a ver una obra, Jacques y su amo, de Milan Kundera, y el personaje principal es uno de sus alumnos de tercero. Se llama Emmanuel Macron, es muy sonriente, tiene los ojos azules y lleva un sombrero de paja en la cabeza. “’Mis colegas sólo hablaban de él. Un geniecillo con muchísima presencia...’.

Cada vez que Brigitte se topaba con su estudiante, sentía mariposas en el estómago. En primero de prepa presenta La Comedia del Lenguaje de Tardieu; en segundo, le pide sin ningún complejo a su maestra de teatro, que reescriba con él El arte de la Comedia de Eduardo de Filippo, para añadirle nuevos personajes. “La escritura nos reunía todos los viernes y eso generó una increíble cercanía. Se volvió muy importante para mí... Sentí que me rebasaba algo de su personalidad. Lo mismo le sucedía a él conmigo. Le pedí que fuera a París, al liceo Henri IV, para su último año de preparatoria. Me aseguró que volvería”. Brigitte sufrió hasta la médula con esta separación.

Su amor se fue haciendo cada vez más intenso. A los 17 años Emmanuel le declaró: ‘¡Haga lo que haga me casaré con usted!’”. Por amor, Brigitte se divorció. Por amor, les habló a sus padres y a sus hijos de la pasión que sentía por Emmanuel. Por amor, ignoraba todas las groserías que empezó a recibir por parte de sus hermanos. Por amor, mientras Macron estudiaba un diplomado de Filosofía en Sciences Po y después en L’Ecole Nationale d’Administration, en un departamento minúsculo, Brigitte daba 18 horas de clase a la semana, las cuales entre correcciones y preparativos se convertían en 50 horas de trabajo. Por amor, desde el domingo pasado, Brigitte es una primera dama, quien no olvida de entregarle, todas las noches, su corazón a Emmanuel, envuelto con un enorme moño rojo, azul y blanco, mientras le canta La Marsellesa al oído.

Y todo por... ¡¡¡amor!!!
09 Mayo 2017 04:00:00
El presidente Macron
Más joven que John F. Kennedy, que Justin Trudeau, que Tony Blair, que Louis Napoleón Bonaparte (y que mis tres hijos, incluyendo la menor de la familia), resulta ser Emmanuel Macron el presidente más joven que ha tenido la V República Francesa. Macron no nada más representa la juventud, la consolidación de la Unión Europea, un programa económico moderno y eficaz, la derrota de un programa demagogo y xenófobo que representaba su contrincante, sino una nueva etapa para Francia, que hace años está de capa caída, especialmente después del pésimo Gobierno de Hollande. A pesar del 33.90% que obtuvo Marine Le Pen, de los votos anulados y del importante abstencionismo, con Macron es que como si a millones de franceses les hubiera llegado una ráfaga de oxígeno, una esperanza y una luz al fondo del túnel. Al otro día de las elecciones del domingo 7 de mayo, La Marianne, el símbolo francés, durmió tranquila y con una sonrisa en los labios. Durmió mecida por los tres valores del triunfo de la República: libertad, igualdad y fraternidad. La que seguramente durmió también en absoluta paz ha de haber sido la canciller alemana, Ángela Merkel, quien antes de acostarse le llamó a Macron porque: “Él lleva las esperanzas de millones de franceses y de muchos alemanes (...) Lideró una campaña proeuropea valiente, defiende la apertura al mundo y está comprometido decisivamente con una economía social de mercado”.

Por mi parte, ese domingo, me dormí con las notas del Himno de la Alegría de Beethoven, con el cual Emmanuel Macron hizo su entrada en la explanada del Louvre para saludar a sus seguidores. No fue casual que eligiera esta oda, extracto de la Novena Sinfonía, representativa de la Unión Europea, y un mensaje de paz, alegría y amistad. Dormí tranquila porque había ganado mi candidato por el que voté en la primera y segunda vuelta. Todavía tenía parte de su discurso en mis oídos: “Esta tarde Europa es el mundo que nos contempla y espera que defendamos el espíritu de las luces”. Además, dormí tranquila pensando en sus promesas de campaña respecto al programa para las mujeres del que se llama a sí mismo “feministe”. ¿Cuál es su compromiso?: igualdad en el salario, lucha contra la violencia, interrupción voluntaria de la maternidad, 50% de mujeres diputadas, publicar el nombre de las empresas que no respetan la igualdad salarial “para que las mujeres puedan vivir de su trabajo”, y un nuevo status con responsabilidades bien específicas para la primera dama, “para poner fin a una forma de hipocresía muy a la francesa”.

Hay que decir que ahora Brigitte Macron, la esposa omnipotente del nuevo presidente, está en la mejor disponibilidad, como profesora de literatura, de cooperar en la educación nacional. “Tendría que ser un rol oficial, dependiendo como se entienda esto. Ella tendrá un rol que siempre ha tenido a mi lado. Siempre me ha acompañado, porque es el equilibrio en mi vida, así es como funcionamos. Nunca ha sido remunerada por la República y jamás lo será”, dijo Macron en una rueda de prensa en marzo. Ya hablaremos de “Bibi”, como la llama Macron, 25 años mayor que él y de su historia de amor, que dura desde que su alumno, es decir el presidente, tenía 15 años.

¿Quién es este líder encantador, inteligente, inspirador y que nadie conocía hace apenas tres años? ¿Quién es este político sin experiencia quien dice no ser de derecha, ni de izquierda, ni nacionalista y que en sus discursos no deja de citar a Antonio Gramsci, Victor Hugo, Albert Camus y Charles de Gaulle? ¿Quién es este seductor profesional quien osa lanzar a toda una multitud palabras de amor como “Je vous aime farouchement, mes amis”? Escuchemos algunos testimonios de intelectuales y líderes publicados en la revista Marianne de abril: “Adoro la audacia de este cuate, tiene una gracia (panache), como no se lo he visto a nadie”, dijo Jean-Marc Dumontet, productor de espectáculos. “Emmanuel es espléndido en lo que se refiere a las relaciones con los demás”, Gael Duval. “Fascina como Obama”, dice Renaud Dutreil. “Cuando le habla a uno, entra inmediatamente en resonancia con lo que usted le dice”, comenta Cédric Villani, matemático. “Es un personaje entre Pierre Mendes y Antonin Artaud”, Roland Castro, arquitecto.

Y para mí, Macron es el antónimo de Trump.
20 Abril 2017 04:00:00
Smart cities?
Qué tan inteligente es la Ciudad de México? ¿Qué tan inteligente es su Gobierno? Y, ¿qué tan inteligentes somos los que nacimos y vivimos aquí? Dice Mauricio Jessurun en su magnífico texto Internet de Todos (Nexos) que existen muchísimas definiciones de “ciudad inteligente” tanto en la literatura como en la bibliografía. “El Banco Interamericano de Desarrollo (BID) recientemente lanzó una estrategia llamada La Ruta Hacia las Smart Cities y, efectivamente, define a una ciudad inteligente como aquella que coloca a las personas en el centro del desarrollo, incorpora tecnologías de la información y comunicación en la gestión urbana y usa estos elementos como herramientas para estimular la formación del gobierno eficiente con participación ciudadana”. Dicho lo anterior me pregunto: el Metrobús Línea 7, ¿es un proyecto inteligente? Si lo es, ¿por qué entonces ha causado tanta polémica, disgusto y revuelo entre la opinión pública? Es cierto que no todas las respuestas hacia el proyecto han sido negativas, debemos reconocer que la opinión está muy dividida.

Pude corroborar lo anterior a raíz de mi texto Para Llorar, publicado en este mismo espacio, en el cual me quejaba amargamente al ver el Paseo de la Reforma herido, partido, dañado, violentado y afeado por las obras que creará la nueva Línea 7 del Metrobús. Después de recibir cerca de 20 correos entre los que están a favor y los que están en contra y de haber hablado con el secretario de Obras y Servicios de la CDMX, Edgar Oswaldo Tungüí (apellido purépecha), ingeniero civil y vicepresidente del Colegio de Ingenieros Civiles de México, creo estar un poco más sensibilizada respecto a los cambios naturales de una de las más grandes ciudades del mundo y de sus necesidades. (No obstante, cada vez que paso por el Paseo de la Reforma, me siguen dando las mismas ganas de llorar como las que describí en mi texto). Lo primero que me dijo el funcionario fue que el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) ha estado muy al pendiente del seguimiento puntual del proyecto para que se respete al máximo el valor histórico del Paseo de la Reforma y la Calzada de los Misterios. Después me comentó de la mejoría de la iluminación de los monumentos, de la rehabilitación de las banquetas, de la sustitución de los 180 autobuses contaminantes, del mantenimiento de los jardines, la garantía de una construcción segura que tendrán las 32 nuevas estaciones a lo largo de los 15 kilómetros que tendrá la Línea 7 y que 110 mil capitalinos serían los beneficiados de dicho Metrobús. Mientras lo escuchaba me dije que seguramente el joven secretario de la SOBSE nunca había conocido la Zona Rosa especialmente en la década de los 60 y que por lo tanto no había seguido de cerca su deterioro a partir de la construcción del Metro Chapultepec. Me dije que lo más probable es que el ingeniero nunca conoció los jardines del Paseo de la Reforma llenos de rosas en la época de Uruchurtu, que nunca vio montar a caballo a lo largo de este paseo a la actriz mexicana Miroslava, así como a Luis Barragán con sus botas de piel. De haberle expuesto mis temores y nostalgias, lo más seguro es que me hubiera encontrado clasista y totalmente desinformada acerca de las “ciudades inteligentes”. Muchos de los lectores que estaban a favor de la nueva línea me comentaban precisamente de los beneficios que obtendrían los 110 mil capitalinos. Como dice Luis Javier Castro en Ejemplos en México y en el Mundo (Nexos): “Hemos llegado al punto en el que es urgente y necesario voltear a ver el futuro de nuestras ciudades, sin esto iremos por la ruta lenta del desarrollo de México, que es inminentemente urbano, 98% del PIB del país se genera en las ciudades. El futuro está en el desarrollo tecnológico de innovación a través de las ciudades inteligentes”. El autor cita como ejemplo de ciudades inteligentes que existen en México a Puebla (me consta), a Guadalajara, Madero cerca de Querétaro y Guanajuato.

Si ya somos dueños de nuestro smartphone, si ya pertenecemos a la generación de “nativos digitales”, si no podemos prescindir de internet, del Waze, si trabajamos como freelance desde casa y si estamos hartos de transportarnos en coche y del tráfico, empecemos a utilizar la Línea 7 incluso para ir a tomar un café a Polanco o de shopping a Santa Fe...
11 Abril 2017 04:00:00
Para llorar
Cuando paso por el Paseo de la Reforma y veo las obras de la Línea 7 del Metrobús, tengo ganas de llorar. “Esto es una mentada de madre para la ciudadanía”, me digo con un nudo en la garganta.

Mientras manejo y freno cada dos minutos, me pregunto desconsolada cómo fue posible que para estas obras de construcción hubieran tenido permiso de derribar 640 árboles y suprimir 4 mil metros cuadrados de áreas verdes. Totalmente frustrada e impotente, trato de imaginar los 15 kilómetros que tendrá de recorrido el Metrobús pasando por 32 estaciones que irán desde Los Indios Verdes a la Fuente de Petróleos, pasando por la Basílica de Guadalupe. Mis lágrimas que están a punto de rodar por mis mejillas son totalmente inútiles, ya que hasta ahora ya existen cuatro frentes de obra, dos de ellos en el cruce con Eje 2 Norte, uno más en la intersección con Prolongación de los Misterios y el último que se encuentra en Calzada de los Misterios, llegando hasta Santa Fe. A este paso, muy pronto ya no tendremos ciudad, sino puras líneas de Metrobús, y miles de unidades de doble piso para dar servicio a millones de pasajeros al día. Con la Línea 7 se transportarán 130 mil pasajeros todos los días. Aunque digan que los 90 nuevos autobuses con tecnología diésel con equipamiento para abatir emisiones sustituirán a 180 camiones de transporte público, tengo ganas de llorar. No obstante estas unidades vengan de Escocia y sean fabricados con la cromática del BRT (Bus Rapid Transit) en rojo con logotipos en blanco, tengo ganas de llorar. ¿Acaso estas obras no atentan contra nuestro patrimonio? ¿Acaso el Paseo de la Reforma no es un referente nacional y un monumento histórico? ¿Qué diría el historiador Silvio Zavala (1909-2014) que consignó en su libro En defensa del Paseo de la Reforma (1997) todo lo que padeció la avenida a lo largo del siglo 20? “Reprochaba a las autoridades que cedieran ante la especulación y el comercio, antes de defender los valores históricos y artísticos de la ciudad...”, recordó Martha Fernández en un artículo de la revista Casa del Tiempo de la UAM, del 14 de marzo de 2015. (Proceso). ¿Qué diría el cronista de la ciudad Guillermo Tovar y de Teresa de estas obras, quien muriera con la tristeza de ver la estatua ecuestre de Carlos IV, “El Caballito”, hecha una piltrafa?

Como dice Carlos Martínez Assad, en su libro La Patria en el Paseo de la Reforma del Fondo de Cultura Económica, 2005: “El Paseo de la Reforma se constituyó en el eje en el cual se asentó, junto a un trazo urbano sobresaliente, el discurso patriota contado por las estatuas sembradas a lo largo de su camino. La Columna de la Independencia o El Ángel expresa la síntesis de la búsqueda de la soberanía y simbolismo del arduo camino de la formación de la Nación mexicana con una sociedad dispuesta a defender y a mantener las conquistas logradas a través de cruentas luchas contra países extranjeros e incluso entre mexicanos. Es el Paseo de la Reforma en su recorrido una lección viva de historia porque su construcción fue obra de muchos años, la síntesis de varios gobiernos, y sus señas prevalecen imbatibles frente al tiempo incluso aceptando la modernidad que recorre el país. Diferentes sectores de la sociedad han hecho de esa vía el escenario de sus paseos cotidianos, de sus manifestaciones, de sus celebraciones patrias y hasta de sus batallas porque sus elementos son reconocibles y permanecen en la memoria de las generaciones de mexicanos que han hecho suyos sus espacios en algún momento de su vida”.

Hace algunos años, también lloré cuando reemplazaron, a lo largo del Paseo de la Reforma, el camellón de flores por los horribles picos, bajo el pretexto que, de este modo, los peatones no se atreverían a atravesar la avenida. Esa pésima iniciativa también fue una mentada de madre a todos los que nacimos y vivimos en la Ciudad de México.

Carlota afirmaba que desde las terrazas del Castillo de Chapultepec se “veía el panorama más hermoso del mundo”. De allí que para comunicar el Palacio con el Castillo, Maximiliano mandó a abrir lo que sería el Paseo de la Emperatriz, según el modelo de los Campos Elíseos. Una vez construido, lo recorría a pie todos los días.

¡Vaya vista la que tendrá ahora el Paseo de la Reforma desde el Castillo con las 90 unidades del Metrobús a lo largo de 15 kilómetros!

Por todo esto tengo ganas de llorar.
04 Abril 2017 04:00:00
Doña Ciática
Nos hemos hecho íntimas. Desde el jueves 9 de febrero me ha seguido paso a paso. Al principio me era insoportable, no la aguantaba. La odiaba, sobre todo por las madrugadas. Entre más trataba de alejarla, más parecía pegada a mi espalda. Me prohibieron subir las escaleras con ella. Para alejarla tuve que inyectarme más de 20 veces, ingerir docenas de pastillas y todo tipo de calmantes. Han pasado cerca de dos meses desde que apareció y sin embargo sigue allí. Después de tres semanas de tolerarla postrada en mi cama (tuve que bajar mi recámara a la sala), cuando a veces parecía alejarse no pasaban 24 horas sin que regresara aún con más ferocidad. Fue así que me fui acostumbrando a ella. He aprendido a dominarla, a espiarla y por momentos a acallarla. Ha habido ocasiones que no sabía de ella a lo largo de dos días. No obstante, me mantenía alerta, estaba consciente de que podía reaparecer en cualquier momento. Ya la conozco, puede ser lo más desconsiderada del mundo. Por eso siempre estoy alerta. A veces parece irse por completo, pero en seguida retorna. La muy mula puede manifestarse en tanto estoy platicando muy tranquila con una amiga, mientras estoy escribiendo o viendo una película en la tele. No hace mucho estaba dando una plática en Morelia, cuando de pronto la descubrí en medio del auditorio. Me hice la loca y continué con mi exposición. No habían pasado ni dos minutos cuando, de repente, sentí el jalón terrible en la pierna de siempre, la derecha: “ya llegué, aquí estoy”, me dijo la sinvergüenza mostrándome sus dientes bien afilados. Yo creí que me moría. A pesar de ello, le mostré indiferencia y proseguí con mi charla. Fue en ese momento que me percaté que podía dominarla. Bastaba con que respirara varias veces, hondo y profundo, relajara mis extremidades, mi cuello, pero sobre todo la columna vertebral. Le había ganado la batalla a la que se había convertido en mi adversaria. Ya no me hacía padecer tanto. Había puesto en práctica todo lo que he aprendido para atenuar su implacable presencia. Empecé a escuchar mi cuerpo (algo que nunca me enseñaron de niña). En otras palabras, he aprendido a convivir con... ¡¡¡mi ciática!!!

Todo empezó al regreso de la marcha de las mujeres en Washington, en la cual había caminado más de cinco kilómetros. Primero fue un dolorcito que me venía desde la cadera y recorría toda la parte posterior de la pierna. El 17 de febrero ocurrió la primera crisis. Estaba en un grito de dolor a tal grado que tuvo que venir una ambulancia del hospital ABC. “A ver madre, ponga sus brazos alrededor de mi cuello”, me decía el camillero. A partir de ese momento, me llamaba “mamacita”, “madrecita”, etc. etc. No me lo imaginaba con un paciente varón diciéndole “padrecito” o “papito”. En la ambulancia sufrí como nunca a causa de los baches y topes. Odié mi ciudad. Llegando al hospital, me inyectaron morfina. Tres horas después me pasaron la cuenta: ¡¡¡15 mil pesos!!! Un verdadero atraco como son todos los hospitales privados. Al otro día, me acordé del IMSS. Cómo no se me había ocurrido acudir a esta bendita institución para millones de mexicanos. Allí, en el Centro de Especialidades del Centro Médico me hice mis estudios. El espléndido neurocirujano doctor Carlos Cuevas me dio los resultados: cuatro hernias en cuatro vértebras y la columna vertebral totalmente desviada. “No queremos operarla de la espalda. Tiene que seguir al pie de la letra su tratamiento, sobre todo, comenzar con sus ejercicios de la fisioterapia”. Desde entonces voy diario a la Unidad de Medicina Física y Rehabilitación Centro de las calles de Anzures. Gracias a su directora, la doctora Minerva Saraiba Russell, la clínica, gra-tui-ta, funciona como un relojito. Desde que llegué a la clínica se ocupó de mi un joven fisioterapista, el doctor Antonio Oswaldo Trejo, un verdadero mago. Él fue el que me enseñó a respirar, a relajarme, a sentarme correctamente, a hacer mis ejercicios y a escuchar mi cuerpo.

Por lo general llego todas las mañanas a las 9:00 am. A esa hora ya me está esperando la doctora Irma Alegría Alegría, para practicarme las diferentes rutinas. Ahora me siento otra y hay mañanas en que tengo ganas de volar. Sé, sin embargo, que no me he librado del todo de ella. Estoy consciente que puede regresar en cualquier momento, la maldita doña Ciática...
28 Marzo 2017 04:00:00
Sin muros
Imagínense una ciudad sin muros en la cual se escucha por todas sus plazas y calles la música de Claudio Monteverdi, conocido como el “padre de la ópera” (Cremona, Italia, 1567 - Venecia 1643). Monteverdi fue la figura más importante en la transición entre la música del Renacimiento y del Barroco. Imagínense escuchar L’Orfeo de Monteverdi, la primera ópera de la historia, interpretada en Bellas Artes bajo la dirección de Guido María Guida, con Pablo Varela como director huésped del coro. Imagínense ustedes sentados cómodamente en las butacas de Bellas Artes o bien admirando este espectáculo desde pantallas gigantescas en el exterior, el día de la inauguración de la edición número 33 del Festival del Centro Histórico. Dejémonos de imaginaciones, pongamos los pies en la tierra y mucha atención con lo que les voy a anunciar.

A partir del 30 de marzo hasta el 16 de abril, nuestra ciudad se convertirá en la ciudad sin muros y nos recordará que el Centro Histórico es patrimonio de la humanidad y que estamos invitados en este periodo de Semana Santa, las meras vacaciones, a redescubrir lo nuestro, es decir teatros como Esperanza Iris, el Anfiteatro Simón Bolívar del Antiguo Colegio de San Ildefonso; el Julio Jiménez Rueda del Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA), y lugares tan emblemáticos como el Palacio de la Escuela de Medicina, el Colegio Nacional, el Colegio de las Vizcaínas y la Sinagoga Histórica Justo Sierra. En estas sedes escucharemos conciertos, presenciaremos espectáculos de danza, atenderemos obras de teatro, conferencias y exposiciones. ¿Se dan cuenta que durante 18 días el Centro Histórico de la Ciudad nos brindará cultura, mucha cultura de todas partes del mundo? No hay duda que nuestra flamante Constitución nos confirma, una vez más, su vocación como ciudad de libertades, abierta a todas las manifestaciones. El nombre del Festival, nunca mejor dicho ahora, como la ciudad sin muros. “La capital mexicana es una potencia cultural, cuya principal riqueza radica en su diversidad, decantada a través de los siglos con migraciones del país y de otras naciones, cuyas culturas se integran y la reinterpretan; en ese sentido, la programación que el Festival ofrece, con actividades gratuitas en el Zócalo, espectáculos escénicos en plazas públicas y en otros espacios del Centro Histórico, la confirman como referente cultural a nivel mundial”, dice el boletín de prensa.

Me muero de ganas de ver al Malandain Ballet Biarritz, el ballet contemporáneo que representará La Bella y la Bestia en Bellas Artes, con la coreografía de Thierry Malandain.

¿Salir fuera de México durante la Semana Santa? ¿Para qué si está el Festival del Centro Histórico? ¿Para qué gastar si todos los espectáculos del Festival son gratis? ¿Para qué padecer las carreteras repletas de coches, las cuales, además, están carísimas así como la gasolina? Mejor quedémonos en la ciudad sin muros y disfrutemos al pianista Peter Donohoe y a la orquesta Sinfónica Nacional, cuyo director invitado esta vez será Sylvain Gasancon, con un muy buen programa que incluye de Lalo, Saint-Saens y Dukas. Asímismo, vale la pena escuchar, en el teatro Simón Bolivar, al joven pianista francés Remi Genient con obras de Bach, Beethoven, Prokofiev y Ravel. No nos podemos perder el 2 de abril a las 13:00 horas al grupo Sefarad con un espectáculo de canciones sefardíes, romanzas y poemas judeo-españoles de la Edad Media que se presentará en la Sinagoga Histórica de Justo Sierra 71.

No, no salgamos de la ciudad sin muros estas vacaciones y consultemos la página oficial del Festival:
http://www.festival.org.mx, porque de lo contrario nos vamos a perder Las Clásicas de Javier Bátiz: Un homenaje sinfónico por sus 60 años de rock, el cual será un espectáculo que se podrá disfrutar en el Zócalo de la Ciudad de México el 15 de abril, a las 18:00 horas.

¿Y qué me dicen del cierre del festival cultural que tendrá lugar en la explanada del Zócalo capitalino el 16 de abril a las 18:00 horas, con el espectáculo Celebrando el Centenario de Dámaso Pérez Prado, a cargo de la Orquesta Filarmónica Juvenil “Armando Zayas” de la Ciudad de México, con la participación del pianista Héctor Infanzón, como un popurrí con arreglos del músico Eugenio Toussaint; ambas actividades son organizadas en colaboración con la Secretaría de Cultura de la Ciudad de México?

¡Qué felices estarían Rafael y Guillermo Tovar y de Teresa, dos promotores fundamentales, desde hace 33 años del Festival del Centro Histórico! Los vamos a extrañar como nunca.

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