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hace 1 mes
[Saltillo]

Un héroe y maestro condenado al olvido

A pesar que se condenó a casi estar inmóvil para salvar la vida de 10 estudiantes, el maestro no ha recibido ningún apoyo

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Un héroe y maestro condenado al olvido
Foto: Zócalo | Eliud Reyes
Saltillo, Coah.- Mario Ochoa es considerado un maestro ejemplar. Bastaría con decir que empezó trabajando como conserje y gracias a sus ganas de superarse logró obtener una plaza como profesor en una escuela secundaria, pero a Mario lo distingue otra cosa.

Es considerado un héroe y no es para menos, pues salvó a 10 alumnos de morir aplastados cuando cayó el techo del patio principal. Él no tuvo tanta suerte, pues una viga de acero le destrozó la cadera.

Ahora, este profesor sigue pugnando por que las autoridades le hagan caso y pueda tener la pensión que se merece, no 40% que le ofrece personal del ISSSTE. Dice que las autoridades se olvidaron de él, lo dejaron sólo en su calvario por obtener una pensión que le dé una mejor calidad de vida ahora que está incapacitado.

Aquella tarde del 26 de mayo de 2015 Mario Ochoa se encontraba en el patio principal de la Escuela Secundaria Federal número 5, donde impartía la clase de Artes y Dibujo Técnico. Una tromba azotó la ciudad, siendo la zona surponiente una de las más afectadas.

Mario observaba a los alumnos que jugaban bajo la lluvia, después llegó la granizada con bloques de hielo muy grandes y fue cuando se encendió una alerta para Mario; los alumnos corrían peligro de salir lastimados por alguna pieza de granizo.

Su sentido protector lo hizo actuar y de inmediato se puso a escoltar al grupo de jóvenes hasta los salones para que se resguardaran ahí mientras cesaba la tromba, que dejó destrozos incuantificables.

Al final sólo quedaron 10 alumnos, los cuales eran ignorantes de la tragedia de la que se salvarían gracias a la pericia de Mario. El profesor observó el techo que cubría el patio principal del plantel y se percató de que el agua se estaba acumulando, por lo que entendió que colapsaría.

“Yo ahí perdí el conocimiento y lo que platico es porque es lo que dijeron los alumnos y mis compañeros de trabajo. Me atravesé al patio y empecé a acarrear alumnos a sus salones, ya cuando quedaron 10 o 12 agarré mi portafolio y empecé a caminar, y en eso el techo se vino de trancazo hacia abajo”, narra.

El estruendo fue ensordecedor, algunos compañeros de Mario le comentaron que pensaron que había caído un rayo, sin embargo, en cuestión de segundos vieron que el profesor desapareció entre el montón de lámina y vigas de acero, una de las cuales le destrozó la cadera.

“Dicen mis compañeros que pidieron a una vulkanizadora unos gatos hidráulicos para levantar la viga que me estaba prensando y no podían los gatos, entonces lo poquito que podía y entre maestros y alumnos levantar, me iban sacando poco a poco”.

Mario fue atendido en el Hospital Universitario, había salvado la vida de 10 alumnos que lograron refugiarse debajo del edificio.

El profesor alcanzó a gritarles que se fueran a sus salones, esa fue la última orden que dio antes de despertar en la sala de un hospital, donde los doctores le comunicaron que tenía cinco fracturas en la cadera y el daño fue tan grande que sus pasos ya tenían fecha de caducidad.

“El doctor vio las radiografías del accidente y me dijo ‘Mario, quedaste muy amolado, te van a salir muchas secuelas de aquí en adelante y prepararte para lo peor, porque mejoría no vas a volver a tener’”.

Sentado en la sala de su hogar y sosteniendo una muleta, el profesor lucha y alza la voz para que las autoridades lo escuchen. Este 15 de mayo celebrará el Día del Maestro, sí, pero siempre con la consigna de algún día conseguir su incapacidad y disfrutar los años que le quedan en pie de otra manera.




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