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[Saltillo]

Implora padre: ‘salven a mis hijos’

Juez en Coahuila pretende enviar a sus niños de vuelta con el presunto agresor

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Implora padre: ‘salven a mis hijos’
Foto: Zócalo | Juan Villarreal / Especial
Saltillo, Coah.- Tres niños podrían ser devueltos a su presunto agresor ante el fallo a favor de su madre que emitió un Juez del estado, sin importar las pruebas de abuso físico, sicológico y sexual que sufrieron en manos de su nueva pareja, Tomás Garcilazo, reconocido charro en el arte ecuestre.

Su padre, Noé “N”, lucha en los tribunales coahuilenses para conservar su custodia.

Tras siete años de arribar a México y resolver su estatus legal en el país, su padre, debe lidiar una vez más con el proceso de su posible separación ante la decisión del juez del Segundo Distrito, Héctor Alejandro Treviño de la Garza para regresarlos con su madre, Justine Bompay y su nueva pareja señalada como el agresor.

“Hay pruebas periciales y sicológicas de diferentes dependencias que revelaron un abuso sexual y maltrato grave hacia sus derechos, además de no llevarlos a la escuela, no alimentarlos y hacerlos trabajar junto al elenco del rodeo”, comentó el padre, quien conoció a la madre de sus niños –de ahora 10 y 11 años– dos de ellos cuates, en Francia, donde formaron una familia.



Al separarse, ella viajó con los infantes rumbo a Estados Unidos bajo la promesa de regresar, pero jamás volvió.

Durante ese tiempo, el padre envió recursos para cubrir sus necesidades, sin embargo, nunca asistieron a la escuela ni recibieron la atención básica.

¿SECUESTRO?

Antes de denunciar los hechos, el padre trajo a los menores consigo hasta México, pues durante su visita los niños evidenciaron el maltrato y abuso sexual del que fueron víctimas en esos meses, lo que derivó en una denuncia en su contra para luego ser acusado de secuestro.

Llegando a Coahuila fueron atendidos en la Procuraduría para los Niños, Niñas y la Familia (Pronnif) donde los pequeños revelaron durante las entrevistas, el maltrato que habían vivido y días más tarde el abuso sexual de Tomás en presencia de su madre.

“Los niños tenían conductas sexualizadas, eran agresivos y temerosos, todas las conductas violentas que tenían las justificaban diciendo que así los trataba su madre y Tomás; se bajaban los pantalones y tocaban sus genitales, pero desde ese momento iniciaron terapia y acompañamiento de la Procuraduría”, relató Noé.

REVICTIMIZADOS

“Los niños eran golpeados, los ponían a lavar los baños, recoger heces de animales y limpiar el piso con trapos”, refieren reportes del Centro de Evaluación Sicosocial.

“Al llegar aquí no dormían, no querían comer, tenían miedo; durante las entrevistas ellos declararon los abusos ante diferentes instancias”, comentó el padre.

Luego de iniciar un proceso legal, la custodia provisional le fue otorgada, incluso emitieron una orden de restricción, sin embargo, los amparos presentados por su madre reiniciaban los procesos en la lucha por la custodia con argumentos sin sustento, procesos con los que solo fueron revictimizados pese a que ellos ya no querían hablar del tema.



“Las sicólogas señalaron ante el tribunal que los niños ya no debían revivir los recuerdos, que las pruebas eran suficientes, además de que los niños aseguraron no querer volver ni siquiera con su madre”, dijo Noé.

Al menos tres sentencias fueron ganadas a fallo de los niños, aunque el proceso no procuró su estabilidad emocional, pues constantemente eran sometidos a pruebas para demostrar los abusos.

“En el colegio en el que están, los maestros saben del caso, son testigos de la diferencia en su desarrollo y actitudes desde que llegaron, había odio entre ellos; todo eso cambió gracias a las terapias pero es un proceso por el que deberá pasar aún más tiempo”, explicó el padre.

TEMOR LATENTE

Hoy Noé y sus hijos deben enfrentar una vez más una serie de procedimientos legales mientras el Juez arbitrariamente ignora todas las pruebas sobre la vulneración que enfrentaron los menores al restarle valor a las pruebas que ya se realizaron, incluso a los decretos de las autoridades federales en defensa de los niños en México.

Esta es la historia de un padre que lucha en los tribunales coahuilenses para defender la integridad e interés superior de sus hijos.

“Es un acto verdadero de corrupción, saber que un juez ignore todas las pruebas, que mis hijos vuelvan a ser valorados cuando han logrado cambios sorprendentes y aceptado los abusos para repararlos, que el solo hecho de saber que podrían regresar con ellos, se desestabilicen”, reiteró Noé.

PRUEBAS

» Más de una decena de expedientes en la Pronnif, el Centro de Evaluación Sicosocial y tribunales de Coahuila refieren los procedimientos legales, las sentencias en favor de los niños, así como las pruebas periciales que corroboran los abusos de los que fueron objeto los pequeños.


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